sábado, 4 de abril de 2009

Un asunto sin importancia

Si un tema no tiene importancia para los mexicanos -y para los jaliscienses- es el de los derechos humanos. Lo que ocurre en la realidad sugiere que el asunto no solamente no importa, sino que molesta. Nuestros buenos modales son los que disfrazan la molestia de una -pretendida- elegante indiferencia. El Examen Periódico Universal que fue aplicado a nuestro país, en derechos humanos, contrastado con nuestra realidad, y todavía más con nuestra actitud, no dejan lugar a dudas: en esta tierra los derechos humanos no son bienvenidos.

En febrero de este año culminó la evaluación que la ONU hizo a nuestro país en materia de cumplimiento con los derechos humanos. Naciones Unidas hace este ejercicio -Examen Periódico Universal- cada cuatro años. Específicamente lo realiza el Alto Comisionado en la materia, con sede en Ginebra.

En este proceso de evaluación, el Alto Comisionado recibió reportes y comunicaciones que evidencian la realidad de los derechos humanos en México. Si lo que se reportó a esta instancia resulta preocupante, todavía peor es que los contenidos de estos comunicados no sean conocidos en nuestro país.

Una vez que el Alto Comisionado recibió el reporte de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y de instancias consideradas idóneas -como la Comisión Nacional de Derechos Humanos- recibió igualmente el informe del Estado mexicano. Posteriormente emitió 83 recomendaciones que revelan nuestro subdesarrollo en la materia.

Las recomendaciones dejan al descubierto que México firma tratados internacionales, pero que después les pone reservas. La mística del "sí, pero no". Firmar el tratado para la foto y después pasarlo por el proverbial arco del triunfo. Lo curioso es que si la Unión Americana hace algo similar en materia comercial -claro, un tema importante- nuestras autoridades se rasgan las vestiduras. Si nosotros somos los que incumplimos en un tema intrascendente como los derechos humanos, nadie dice nada. Por si el lector tuviera dudas de que el silencio es absoluto, nadie ha dado cuenta de esta recomendación.

Las recomendaciones dejan al descubierto que lo que firmamos en los tratados no lo aterrizamos en la Constitución o en las leyes secundarias. Faltaba más: ni que fuera algo tan importante como las grandes reformas económicas, energéticas o contra la delincuencia. En esos casos sí se pone a funcionar toda la maquinaria. Hasta para aprobar la instalación de casinos las autoridades municipales se las arreglan. Pero pedirles que hagan lo mismo con los derechos humanos es demasiado para un tema tan menor.

Las recomendaciones evidencian prácticas discriminatorias contra los grupos sociales: femenino, infantil e indígena. Estos sectores pueden esperar y aguantar. Quienes no pueden esperar son los inversionistas de edificios, fraccionamientos -de pésima calidad-, dueños de casinos, organizadores de Juegos Panamericanos, concesionarios de la recolección de residuos sólidos. Estos últimos grupos tienen prisa. Si no se les atiende se llevan sus inversiones o su financiamiento a campañas políticas a otro lado.

También se señalan puntos demasiado sofisticados como para ser entendidos por nuestra clase política, como "implementar programas que mantengan un diálogo con la sociedad civil". En esta región no se dialoga con la sociedad: se le mienta la madre, se le imponen las obras, se le madruga en las decisiones, se le niegan -con cinismo y descaro- explicaciones; en el mejor de los casos se le cuentan cuentos, en lugar de rendirle cuentas. Esta recomendación la hizo Alemania, y seguramente nuestras autoridades piensan que está en alemán, porque no creo que le entiendan.

También se recomienda hacer lo necesario para reducir la distancia entre las diferentes clases sociales y las regiones geográficas. ¡Vaya osadía! Cómo se atreven a proponer algo que atenta contra la comodidad de la clase media y alta en México Hacer lo anterior se traduciría en pagar seguridad social a las trabajadoras del hogar, apostar por usar un transporte público de calidad... esa clase -acomodaticia, más que acomodada- sería menos diferente que los de abajo, ¡qué horror!

Por lo menos 10 recomendaciones ponen de manifiesto la preocupación con la que se ve desde afuera la situación de la mujer en México. Desapariciones, inequidad, discriminación, violencia, falta de apoyos y violencia intrafamiliar.

La tortura en México también preocupa a Naciones Unidas. Es el mismo caso de las desapariciones forzadas y las condiciones de las prisiones, entre muchos otros casos que estas recomendaciones revelan.

Recientemente, en Jalisco se dio una férrea defensa "a favor de la vida" -o en contra del aborto-. Ojalá y empezara a ser una defensa de la vida -toda, no sólo el derecho a nacer- integral, incluida su dignidad, que es inmanente. Ahí está el expediente de la ONU con sus recomendaciones, que marca un rumbo a seguir.

Defender únicamente el derecho a nacer -en el mejor de los casos- es garantizar la materia prima de la explotación.

rogelio_campos@yahoo.com

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