viernes, 17 de febrero de 2012

Creer a ciegas

El Gobierno del Estado ha contratado espacios en diversos medios para decir "la gente cree que hemos hecho bien los Panamericanos, lo cierto es que hemos hecho bien muchas cosas más (sic)...". Sin embargo, esta semana se publicó información que pondría en duda la creencia de que los Panamericanos se hicieron como presumen.

El pasado martes, el Gobernador "informó" que hay adeudos Panamericanos que rondarían los 500 millones de pesos (MURAL, 15/02/12). A 100 días de que terminaron los Juegos, los jaliscienses no hemos tenido información oportuna, detallada y veraz sobre su costo. Mucho menos podemos aspirar a saber a ciencia cierta cuánto y por qué se les adeuda a los proveedores. Debemos conformarnos con "creer" en la versión gubernamental, que se expresa -faltaba más- cuando el mandamás (que no Mandatario) se digna en pronunciarla.

Cuando se trata de los Panamericanos, de nada sirve el liderazgo en transparencia que, supuestamente, tiene Jalisco. Los Juegos Panamericanos son a la transparencia lo que la kriptonita a Supermán. Parecería que la información de los Juegos está guardada en la caja fuerte del Gobernador, a quien debemos agradecer se haya dignado en darnos apenas un aproximado de los adeudos.

Ayer se publicó que se habría cometido una serie de irregularidades por más de 100 millones de pesos (MURAL, 16/02/12). La Auditoría Superior de la Federación revisó los recursos federales invertidos en 2010 en la tan presumida infraestructura deportiva y determinó que más de una cuarta parte del dinero puede recuperarse. Falta revisar las cifras del 2011, cuando se ejerció otro torrente de recursos para los Juegos, y ahí se conocerán más desvíos, etc.

Según la Real Academia Española, creer es tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. El Gobierno no miente cuando dice que "la gente cree que hemos hecho bien los Panamericanos...". Distinto sería si se diera amplia difusión a los adeudos, malos manejos, trapacerías y promesas incumplidas.

Algo similar podría estar ocurriendo con otros tópicos, como la competitividad. Si la gente "cree que se han hecho bien muchas cosas más", sería lógico suponer que tienen la creencia de que en Jalisco vamos progresando en ese rubro. No es así.

Cuando el PAN llegó al poder, nuestra entidad estaba en el tercer lugar de competitividad (MURAL, 29/07/1999). En 1999 ya estábamos en el noveno sitio y en 2010 bajamos hasta el décimo tercero. La fuente de los tres datos es la misma: el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

Por último, en uno de los recientes spots del PAN tenemos una prueba adicional de que no nos preocupamos por saber si lo que nos dicen es cierto, y que nos limitamos a creer lo que nos dicen: "12 años de traer el cambio... reducimos (sic) la deuda externa en un 55 por ciento". Pero la terca realidad muestra que la deuda externa del sector público federal, en cifras de la Secretaría de Hacienda, no ha disminuido, sino aumentado: entre diciembre del 2000 y diciembre del 2011 pasó de 70 mil 260 a 113 mil 867 millones de dólares, y actualmente tenemos el registro histórico más alto.

Lo anterior no es para que nos embargue el pesimismo. Todo se puede solucionar: que la Auditoría Superior cambie sus principios y método de trabajo, que no indague ni escudriñe ni dude ni compruebe. Hay que ponerles unos videos de los Panamericanos para que se limiten a sentir la emoción de la justa deportiva y luego dictaminen con base en lo que creen.

Igual los del Tec: que no inventen índices para tener ocupados a sus académicos, o mejor que de plano abandonen sus metodologías que solamente demuestran cómo vamos en caída libre en competitividad. Que vean spots del Gobierno por dos semanas y después no opongan resistencia a la creencia. Ya con eso.

Y en lo de la deuda externa, pues que el sucesor de Cordero aprenda de quien creía que con 6 mil pesos alcanza para todo y algo más. No tiene por qué andar llevando registros que contradigan la propaganda de su partido o pongan en riesgo el nivel de optimismo de nuestras creencias.

¡No queremos saber ni mucho menos ponernos a pensar! De una vez por todas, deben darse cuenta de que lo nuestro, lo nuestro... es creer.


rogelio_campos@yahoo.com

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