viernes, 17 de abril de 2009

De mentiritas (1)

En las últimas semanas han circulado correos electrónicos invitando a anular el voto el próximo 5 de julio. Bajo la premisa de que "si tenemos políticos nulos, hay que responder con votos nulos", se arenga a no votar para manifestar una supuesta inconformidad. La iniciativa deja al descubierto que somos un país de mentiritas.

Nuestra Constitución establece -artículo 35- que votar en las elecciones populares es una prerrogativa ciudadana. Se entiende que se llega al extremo de renunciar a ella cuando no se tienen incentivos para ejercer un derecho, o que su ejercicio resulta inútil. Pero ese mismo artículo establece otras prerrogativas, sobre las que no se pronuncian los promotores de la iniciativa.

Empecemos con la de ser votado y nombrado para cualquier empleo o comisión teniendo las calidades que establezca la ley. ¿No será que tenemos políticos de bajo perfil porque no se ha trabajado en definir criterios más estrictos para nuestros funcionarios y para sus equipos de apoyo? La solución puede estar en desarrollar un sistema de servicio civil de carrera de verdad, no como el de mentiritas -tan cacareado- que Alberto Cárdenas y Vicente Fox hicieron en sus respectivos ámbitos. Ahí no se escucha la voz de los ciudadanos que quieren que anulemos el voto.

En países como nuestro vecino del norte, el día de las elecciones es aprovechado para marcar boletas a diestra y siniestra. Se vota por una nueva ley, por una nueva obra pública. Muchas obras, ordenamientos y acciones se someten a plebiscito o referéndum. En esos países también hay un voto que determina que un gobernante deba separarse del cargo. Lo que faltan son voces que promuevan que ese día votemos más -no que dejemos de votar- y tomemos más decisiones.

Otra prerrogativa que tenemos es la de "asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país". Vaya que hace falta. En Europa nos ven como un país que diluye sus esfuerzos, que no se asocia. Vaya golpes mortales se le han propinado al asociacionismo, como el que asestó la esposa de Vicente Fox con la organización -al parecer también de mentiritas- Vamos México, que compitió de manera desleal con organizaciones de verdad, se comió a algunas y a otras las mató de inanición. Hacen falta voces que inviten a organizarnos y asociarnos para tomar parte en los asuntos del país... aquí la imaginación llega a invitar a asociarnos para no tomar parte.

Una prerrogativa más es la de "tomar las armas en el Ejército o Guardia Nacional, para la defensa de la República y de sus instituciones, en los términos que prescriben las leyes". Como no hay Guardia Nacional -otra de las mentiras elevadas a rango constitucional- pues simplemente no es posible.

La última de las prerrogativas es la de "ejercer en toda clase de negocios el derecho de petición". Se trata de otra de las farsas elevadas a rango constitucional, debido a que un pueblo con tantas necesidades debería tener inundadas las oficinas de gobierno con peticiones... cosa que no ocurre. Tampoco sucede que los ciudadanos que invitan a no votar hayan invitado antes a organizarnos para ejercer de manera eficaz el derecho de petición.

Habrá quien diga que votar no solamente es un derecho, sino una obligación. Efectivamente, así lo dispone el artículo 36 constitucional. Pero también establece una serie de obligaciones "de mentiritas", como inscribirse en el catastro de la municipalidad, manifestando la profesión, industria o trabajo de que se subsista. En la práctica esto no sucede.

Otra obligación: inscribirse en el Registro Nacional Ciudadano. Esa instancia tampoco existe, por ende es imposible cumplir. ¡Lo grave es que esa institución es la que debe expedir el documento que acredita la ciudadanía mexicana! No recuerdo a este grupo de ciudadanos -que arengan a anular el voto- exigiendo que estas instancias empiecen a funcionar.

Una obligación más: inscribirse en la Guardia Nacional. Al no existir no se puede cumplir con ese compromiso. También se encuentra la de desempeñar el cargo de jurado. Al no existir jurados en México no hay forma de cumplirla.

Hay muchas obligaciones que no se pueden cumplir y prerrogativas que no se pueden ejercer, por eso sí hay que votar el 5 de julio. A los que invitan a no votar -posiblemente- les haré caso cuando propongan algo consistente y para sí hacer algo, no para dejar de hacerlo. Lo que hay que agradecerles es que dejan al descubierto que este país es de mentiritas... de otras tantas nos ocuparemos la próxima semana, incluyendo la iniciativa a anular el voto.

rogelio_campos@yahoo.com