viernes, 23 de marzo de 2012

60 millones de pobres

El pasado miércoles se dieron a conocer cifras que dejan muy mal sabor de boca sobre la gestión del Presidente Calderón en materia de combate a la pobreza y empleo. José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tec de Monterrey, dijo que al finalizar el presente sexenio México tendría 60 millones de pobres, 15 millones más que al inicio de la Administración calderonista.

Mientras las cifras oficiales ponen énfasis en los millones que se destinan a los programas que pretenden reducir la pobreza, estudios como el del Tec demuestran el verdadero impacto y el resultado de las políticas públicas vigentes.

En su exposición, el director del CIEN también dijo que en 2006 predominaban los trabajos formales, pero que esa relación ya se revirtió: actualmente son más los empleos informales. Presumimos una tasa de desempleo muy baja, pero no reparamos que se debe a la enorme proporción de personas que se encuentran en la economía informal.

Mientras se ostenta que en el IMSS hay 15 millones de trabajadores afiliados, pareciera que no queremos ver que -según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP- hay 28.4 millones de mexicanos que trabajan en la informalidad. Casi dos de cada tres empleos en México son informales. Según el estudio del Tec, Calderón -en cierta forma- sí ha sido el Presidente del Empleo... pero del empleo informal.

El director del CIEN también dijo que "tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza, y estudiar ya no sirve como mecanismo de movilidad social". Esto nos lleva a pensar que la promesa -tan socorrida en las campañas- de generar empleos ya se quedó corta o se podría traducir en "ofrezco crear empleos para que sigan siendo pobres". Aquí también hay una explicación sobre los estímulos que encuentran los jóvenes para enrolarse en el crimen organizado.

Efectivamente, tener empleo no garantiza salir de la pobreza. MURAL publicó ayer que el salario mínimo legal de México -considerando el poder de compra- es de 0.79 dólar, mientras que el de Chile es de 2.43 dólares.

Por si lo anterior fuera poco, el académico del Tec aportó un dato escalofriante: el salario mínimo actual equivale al 23 por ciento del salario mínimo de 1970. Hoy se debe trabajar cuatro días para tener el poder adquisitivo de hace cuatro décadas.

El director del CIEN también aseveró que actualmente hay 7.8 millones de personas entre los 12 y los 25 años que no estudian ni trabajan y pertenecen al denominado grupo de "ninis".

Hay que recordar que en agosto de 2010, José Narro, Rector de la UNAM, se enfrascó en un debate con los entonces Secretarios de Gobernación y Educación Pública. Ambos funcionarios habían emitido un comunicado conjunto en el que afirmaban que en México solamente había 285 mil "ninis", mientras Narro decía que eran 7.5 millones (MURAL, 24/08/2010).

El académico del Tec le da la razón al Rector de la UNAM y aporta la cifra de 7.8 millones, cantidad superior en 2 mil 500 por ciento a la que argumentaba el Gobierno federal. Difícilmente se pueden atender los problemas con semejante ceguera o con ese ánimo de querer tapar el Sol con un dedo.

Debemos reconocer que las instituciones de educación superior privadas realicen este tipo de estudios, que vienen a sumarse a los hallazgos publicados por universidades públicas y organismos como la Comisión Económica para América Latina, pero también habrá que tenerlos presentes en la discusión, puesta en práctica y evaluación de las políticas públicas.

En escenarios a modo (incluidos los invitados) y con las cifras que ellos escogen, nuestros políticos pueden decir lo que mejor acomoda a su lucimiento. Debemos obligarlos a invertir su tiempo en responder a lo que este tipo de estudios revelan.

Los datos publicados por el CIEN sobre pobreza, poder adquisitivo y empleo informal no aparecen en los informes oficiales y tampoco son explicados por la autoridad, pero la población sí los siente, y lo más seguro es que llegue con esa sensación a las urnas el próximo 1 de julio.


rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
 

viernes, 16 de marzo de 2012

Bitácora de campaña

Estamos viviendo un proceso electoral inédito, con nuevas reglas que nunca antes han sido puestas a prueba. Sobre todo, debemos tener en cuenta los tiempos que marca el nuevo calendario electoral, para saber lo que nos espera.

Durante muchos años se pugnó por reducir el tiempo de las campañas, para bajar su costo y adecuarlas a los parámetros internacionales. Para darnos una idea de lo que duraban las campañas, hace seis años Calderón, AMLO y Madrazo ya llevaban -a estas alturas- más de 100 días de campaña abierta: mítines multitudinarios, spots televisivos, llamamiento al voto, etcétera.

En esta ocasión, las campañas -para Presidente, Gobernador, diputados federales y senadores- iniciarán el viernes 30 de marzo y solamente durarán 90 días. En el caso de los diputados locales y Presidentes Municipales, iniciarán el 29 de abril y tendrán una duración de 60 días. Todas las campañas concluirán el 27 de junio.

No son las únicas nuevas fechas y reglas que hay que tener presentes. La Constitución prohíbe la publicidad que aluda al nombre o a la imagen de los servidores públicos, salvo siete días antes y cinco después de su informe anual. En este caso, el Presidente ya se equivocó. Se produjo y transmitió un spot de la CFE sobre la visita que hizo Felipe Calderón a Jalisco -dos días después de los narcobloqueos- y allí aparece el nombre del Presidente, contraviniendo la Constitución.

Parece que en Los Pinos no se han preocupado por asesorar al Presidente sobre las limitaciones e implicaciones de su imagen y expresiones en el proceso electoral. Ya se equivocó, con la famosa encuesta que ubicaba a Vázquez Mota a cuatro puntos de Peña Nieto; se volvió a equivocar, al negarlo ese mismo día, cuando después se confirmaba que sí había cometido la imprudencia que se empeñaba en negar.

Otra nueva disposición es la que se refiere a la publicidad gubernamental. El 29 de marzo es el último día en que los Gobiernos podrán publicitar logros. A partir de esa fecha no veremos publicidad del Gobierno sino hasta el 2 de julio. Esta limitante explica la desquiciada conducta gubernamental en gasto publicitario. En los últimos meses, los Gobiernos de todos los ámbitos -federal, estatal y municipal- han gastado a manos llenas en espacios publicitarios de prensa, radio, televisión e Internet.

Este gasto desorbitado refleja la angustia que se vive desde el poder al ver los resultados de las encuestas de preferencias electorales. Este bombardeo publicitario no necesariamente ha sido inútil: podría ser una de las causas que explique el ligero repunte de los candidatos del partido en el poder.

La exageración del gasto en publicidad gubernamental en estos meses muy probablemente -pronto- llevará a otro candado en la legislación, para limitar o reglamentar este dispendio. Resulta paradójico que sí existan quejas contra el bombardeo de propaganda electoral, pero que no haya reclamos contra el exceso de publicidad gubernamental.

El 30 de marzo empieza otra etapa, sin ayuda de la publicidad oficial. La única propaganda será la del IFE y la de los candidatos. Serán menos de 90 días de una campaña breve, pero intensa, en la que ya hay conocimiento de los candidatos y hasta de los intereses que representan.

Teóricamente, las campañas iniciarán el viernes 30 de marzo, pero al día siguiente la mayoría de la población ya estará en las vacaciones de Semana Santa. A las campañas les sucederá como a las computadoras cuando se "traban" y tienen que "resetearse". El regreso de vacaciones será el 16 de abril, 20 días después de que se haya transmitido el último spot gubernamental; ahí podría marcarse el verdadero inicio de las campañas, que en realidad durarán 73 días. En ese tiempo se acortarán, remontarán o ampliarán las ventajas.

Otro asunto que no debemos pasar por alto es el de las encuestas. Las empresas encuestadoras tienen obligaciones: registrarse, entregar su estudio y metodología a la autoridad electoral, y bien haría la autoridad en publicarlo. Hasta el momento, la autoridad electoral ha sido complaciente y ha abandonado el papel que debería asumir al informar a la población de las empresas registradas y de los estudios que han realizado.


Twitter @camposrogelio

rogelio_campos@yahoo.com
 

viernes, 9 de marzo de 2012

Falso festejo

Cada 8 de marzo se conmemora la lucha de la mujer por su participación -en igualdad con el hombre- en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Sin embargo, aquí confundimos conmemoración con festejo y, como ejemplo, nuestros políticos se dedicaron ayer a mandar mensajitos "felicitando a las mujeres en su día". El Presidente de la República hasta le llevó flores a su esposa.

Andamos tan extraviados, que pensamos que es algo similar al Día de la Madre. Conmemorar es hacer memoria y recuerdo, en este caso de la lucha de la mujer por su participación en igualdad. Esa memoria o recuerdo obligaría a hacer un recuento del estado que guarda esa lucha: de sus conquistas y de los retos que prevalecen. No estaría mal homenajear a los hombres y mujeres que han tomado de manera destacada la estafeta de la lucha por la participación de la mujer en igualdad.

Pero no, a las mujeres mexicanas les hemos venido dando gato por liebre. Simple y sencillamente no hay logros de su lucha por una participación en igualdad. Desde el poder (político, económico, religioso y mediático) se ha hecho todo por violar los derechos que tendrían que estar vigentes y se les han escatimado y escamoteado avances y nuevas conquistas. Parecería que la única lucha de las mujeres que se reconoce desde el poder es Lucha Villa o Doña Lucha, la de Bodega Aurrerá.

Tenemos un gran desprecio hacia la lucha por una participación en igualdad. Llega a tal grado el repudio que, a la vista de todos, ya hasta nos robamos el día. Nos olvidamos de la lucha y tramposamente transformamos ese día en el de la mujer. Cambiamos la conmemoración de su lucha, por el festejo de su realidad, de su situación desigual.

Para darnos de una idea de las condiciones de desigualdad que viven las mujeres mexicanas basta recurrir a la frialdad de los números. Existen por lo menos tres índices que miden la desigualdad de género.

Social Watch (www.socialwatch.org) es un conglomerado de organizaciones no gubernamentales que han construido un Índice de Equidad de Género. Para su versión 2012 estudiaron 155 países, ubicando a México en el lugar 79.

En 2011, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el Índice de Desigualdad de Género (IDG) (http://hdr.undp.org/es/estadisticas/idg/). El IDG mide las condiciones de desigualdad en 146 países. México se ubica por debajo de la media tabla mundial: estamos en el lugar 79.

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) elabora el Índice de Desigualdad de Género. En 2011 estudió 135 países y en ese ranking quedamos ubicados en el lugar 89. Cuando llegó al poder Felipe Calderón, el WEF ubicaba a México en el lugar 75. Durante la presente Administración bajamos 14 puntos.

Jalisco también es evaluado en desigualdad de género. En el 2000 el PNUD hizo un estudio a nivel nacional que nos ubicaba en el lugar 13 en cuanto a desarrollo relativo al género, donde el número uno es el menos desigual y el 32 el que tiene mayor desigualdad. Para el 2005 ya habíamos bajado al lugar 14.

Ni qué decir del Índice de Potenciación de Género. Ahí el número uno es el que ofrece mejores expectativas y el 32 el que ofrece las peores. En este caso, Jalisco se ubicaba en el lugar 23 en el año 2000, y cinco años más tarde, en el 26. Ambos datos (desarrollo y potenciación, están disponibles en http://www.undp.org.mx/desarrollohumano/genero/Doctos/IDHG%20RNTAE.pdf.

Los datos reflejan el pésimo lugar de México y Jalisco en materia de igualdad género. Vamos de mal en peor, y así lo demuestra la frialdad de los números que conforman estos análisis comparativos. Quizás esta sea la razón que nos obliga a evitar una conmemoración en toda la extensión de la palabra: no tenemos algo decente para decir, pero tampoco se advierte que exista la intención de comprometerse con el tema.

Lo que debemos hacer es conmemorar, reflexionar, aceptar y comprometernos con la igualdad de la mujer. En este contexto no caben las felicitaciones, a menos de que las felicitemos por ser tan desiguales. Tampoco vale llevarles flores, aunque tal vez en realidad estamos confundiendo el estado vegetativo en el que se encuentran sus derechos, con la muerte de los mismos, y entonces sea una ofrenda floral.

La degradación de nuestra sociedad se explica y pasa por no propiciar la igualdad de las mujeres.


rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio