viernes, 26 de agosto de 2011

Arsenal inservible

Ayer en Michoacán, en el marco de la reunión plenaria con senadores de su partido, el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, dijo: "En los indicadores de violencia agregada estamos en los mismos niveles que la última década de los gobiernos del PRI... Tenemos un arsenal de datos positivos. Los muertos no son nuestro punto flaco" (mural.com, 25 de agosto).

Llaman la atención los dichos de Madero, porque acepta que los gobiernos emanados de su partido son iguales -en este tipo de resultados- al PRI, siendo que el blanquiazul siempre ha ponderado su mejor proceder y desempeño. Ni qué decir de los vocablos bélicos adoptados por el líder panista, al referirse al "arsenal" con el que cuenta; quizás se contagió del discurso del gobierno federal o lo traicionó su subconsciente.

¿Qué tan ciertos son los dichos de Madero? El promedio de homicidios en la última década de los gobiernos priistas es de 14,413 por año, mientras que la década de gobiernos panistas reporta un promedio anual de 12,701. Hasta aquí tiene razón el presidente del PAN.

Ahora bien, ¿qué ha pasado en los últimos tres sexenios? Zedillo recibió el país con 15,844 homicidios -cometidos en 1994- y el último año de su sexenio lo entregó con 10,783 (32 por ciento menos). Vicente Fox recibió la cifra anterior, y el último año se reportaron 8,507 (11 por ciento menos). En 2010 fueron 24,374: un aumento de 186 por ciento, considerando los números entregados por Fox. Todos los datos expuestos son los anotados por el INEGI.

La situación es más grave, ya que la cantidad real de homicidios es mayor a la del INEGI, pues éste no tiene la capacidad técnica para contar todos los muertos. El instituto se basa en actas de defunción, pero hay una cantidad considerable de muertos sin acta. Los "desaparecidos" pueden tener ese carácter por años antes de ser declarados oficialmente muertos.

El INEGI tendría que contratar videntes que indicaran cuántas fosas clandestinas existen y cuántos muertos hay en cada una de ellas para así acercar las cifras oficiales a la cantidad de víctimas reales. Recientemente se han encontrado decenas de fosas -con docenas de cadáveres- que corresponden, en todos esos terribles casos, a muertos de este sexenio.

Madero quiere equiparar homicidios con violencia y se equivoca. Los científicos han tratado de medir la violencia aplicando una cierta metodología. Un caso representativo es el Índice Global de Paz, elaborado por el Institute for Economics and Peace junto a un panel internacional de expertos provenientes de institutos para la paz y grupos interdisciplinarios, además del Centre for Peace and Conflict Studies de la Universidad de Sydney, con datos procesados por la Economist Intelligence Unit.

El estudio evalúa 153 países, y Gustavo Madero haría bien en revisarlos. En 2007 México se ubicó en el lugar 79; en 2008 en el 93; en 2009 en el 108; en 2010 en el 107; y en 2011 en el lugar 121. Los homicidios solamente son un indicador de los 24 que considera este estudio.

Antes de usar su "arsenal" contra otro partido, Madero debería visitar a los científicos, intelectuales y académicos internaciones que hacen estos estudios, o de plano mandarles su "arsenal" de datos positivos. Si éstos son tan contundentes, seguramente reconsiderarán nuestras pésimas calificaciones y nos reubicarán en un mejor lugar.

El señor Madero debería ser más desinteresado y no pensar solamente en términos partidistas. Si lo hiciera, podría publicar ese "arsenal" en los medios de comunicación o subirlo a internet. Así, los mexicanos que -temerosos- salen a las calles y carreteras, no pocas de ellas federales, podrían imprimir esa información y pegarla en el parabrisas de su automóvil. Con eso quizás podría defenderse de los criminales, que no solamente matan, sino que roban, hieren y secuestran.

Si el "arsenal" que tiene el señor Madero no sirve para ahuyentar a los criminales, podría tal vez ayudar al gobierno emanado de su partido a revertir la percepción ciudadana, ya que según la última encuesta de este diario, el 52 por ciento de los ciudadanos piensa que va ganando el crimen organizado, y sólo un 27 por ciento opina que la ventaja es del gobierno federal (MURAL, 1 de agosto). Triste situación.


rogelio_campos@yahoo.com

twitter @camposrogelio

viernes, 19 de agosto de 2011

Gato por liebre

Faltan cincuenta y seis días para la inauguración de los Juegos Panamericanos. Hace trece años los promotores buscaban afanosamente que Guadalajara fuera la sede, y para convencernos de las bondades de recibir los juegos prometieron mucho... y cumplieron poco.

Se les hizo fácil ofrecer. MURAL publicó (3 diciembre 1998): "Más allá de los Panamericanos. Carlos Andrade Garín decía que el cambio sería total, en lo deportivo y en muchas otras cosas". Se construirían nuevas autopistas, se ampliarían y extenderían las avenidas existentes, se trazarían nuevas calles, se ampliaría y extendería la red subterránea de transporte.

Ahí no paraba el optimismo: se remodelarían y renovarían las redes de trenes urbanos, se crearían nuevos estacionamientos, se mejorarían los espacios públicos verdes, se modernizarían los sistemas de señalización y se implementaría tecnología avanzada en el control de tránsito. Poco, por no decir nada, se cumplió de lo que entonces se ofrecía enarbolando la noble causa deportiva.

Los promotores no solamente crearon altas expectativas para que los juegos contaran con respaldo de la ciudadanía; también engañaron -o se equivocaron- con el costo que tendría su organización. En un principio se manejó un costo mucho más bajo del que finalmente será.

En 2006 se dijo que los juegos tendrían un presupuesto de 180 millones de dólares (MURAL, 31 mayo 2006). En 2007, según nota de la Agencia EFE, publicada por ESPN Deportes, se hablaba de 280 millones de dólares http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=565498&s=pan&type=story.

Pareciera que el presupuesto se contagió del espíritu panamericano y empezó una carrera de velocidad o una competencia de salto de altura, ya que el pasado martes, Milenio publicó que el costo de los juegos podría ascender a 750 millones de dólares, según declaraciones de Andrade Garín. Los promotores de los juegos erraron en sus cálculos y estimaciones, pues la cantidad inicialmente considerada se incrementó -nada más- 600 por ciento.

Este aumento presupuestal se ve reflejado en un botón de muestra: la Villa Panamericana. En 2006 nos decían que el inmueble que albergará a los deportistas tendría un costo de 80 millones de dólares. El costo final será de 180 millones de dólares.

En febrero de 2008, el Gobierno del Estado publicó el "Programa Especial Juegos Panamericanos". Ahí se considera una inversión en instalaciones deportivas por 2 mil 142 millones de pesos, que se ejercerían de 2008 a 2009. Según declaraciones de Andrade Garín se invertirán 3 mil 600 millones. Una diferencia de mil 500 millones.

El documento oficial -puede consultarse en http://seplan.app.jalisco.gob.mx/files2/Programas/22%20Juegos%20Panamericanos.pdf-menciona una inversión por 8 mil millones de pesos para renovación urbana. Habrá que ver en cuáles obras se aplicó semejante cantidad o si solamente quedó en un buen deseo.

Esta danza de los millones -de dólares- tiene otros rasgos muy peculiares: la opacidad y la discrecionalidad. A diferencia de Canadá, que organizará los juegos en 2015, los organizadores de Guadalajara 2011 no transparentan sus gastos y en muchos casos no licitan las obras y adquisiciones que realizan (MURAL, 18 de marzo 2011).

A la fecha no contamos con información certera y detallada del costo total de los juegos. La información publicada por el Gobierno del Estado y el Copag en muchos casos es confusa, vaga y contiene duplicidad de conceptos de gasto.

Tampoco sabemos el monto que se recuperará, cuándo y a qué cuenta ingresan los recursos ni el destino que se les dará.

Es el mismo caso de la inversión privada. En 1998 se decía que una parte de lo invertido se recuperaría con aportaciones de la iniciativa privada (MURAL, 3 diciembre 1998). A la fecha no hay datos sobre la inversión privada que se aportó.

Los juegos antes de empezar ya están empañados por el engaño, pésima presupuestación, opacidad, discrecionalidad y ausencia de rendición de cuentas. No hay duda, nos dieron gato por liebre. ¿Así quedará?


rogelio_campos@yahoo.com

twitter @camposrogelio
 

viernes, 12 de agosto de 2011

Negocio espectacular


Uno de los rasgos que distinguen a la Zona Metropolitana de Guadalajara es la proliferación de grandes anuncios de publicidad exterior soportados en pesadas estructuras metálicas. Aquí los llamamos espectaculares; en Estados Unidos son conocidos como billboards y en Inglaterra les llaman hoardings.

Contrario a lo que sucede en otras partes del mundo desarrollado, en México hay una tremenda contaminación visual por el abuso de estos instrumentos publicitarios. Pareciera que no tenemos noción de lo que significa el concepto de paisaje urbano.

El paisaje urbano es un valor ambiental jurídicamente protegible, formado por elementos naturales y culturales que configuran la imagen de una ciudad. Como elemento digno de protección, responde a la conciencia cultural y estética que tengan los habitantes de una ciudad. Así se encuentra descrito en ordenamientos de diversas ciudades, como en Barcelona, España.

No olvidemos que Barcelona fue el caso que les sirvió a algunos entusiastas para convencernos de las bondades y ventajas de organizar los Juegos Panamericanos. Decían que así como la ciudad mediterránea se había transformado en 1992 a consecuencia de la organización de los Juegos Olímpicos, algo similar podría pasar con Guadalajara. Ya vimos que no fue así.

Precisamente con motivo de los Juegos Panamericanos se han iniciado algunas obras que pretenden embellecer La Minerva. Como parte de estas acciones, el pasado martes se retiraron algunos de los muchos espectaculares a los que no escapa esta emblemática zona de la ciudad.

El pasado miércoles MURAL publicó: "Alistan La Minerva; quitan espectaculares". La nota reporta la reacción de Jorge Leal, un empresario del ramo, quien buscó evitar que desmontaran sus estructuras y al final cedió, pero ¡amagó con dejar de promover candidatos a cargos de elección popular!

Espectaculares... las declaraciones del operador o dueño de estas estructuras: "Como empresarios nos pegan, desgraciadamente están de aquel lado, pero cuando están por fuera y empiezan las elecciones 'amigo, amigo, amigo aquí estoy', pero ahora sí, los amigos se les van a acabar", afirmó el señor Jorge Leal.

Si los candidatos pagaran sus espectaculares a precio de mercado no necesitarían de "amigos" que les hicieran el favor. Lo que se infiere es que los candidatos no pagan su publicidad exterior, o que les hacen considerables rebajas.

Una vez llegados al poder, los candidatos que fueron favorecidos por sus "amigos" -empresarios de la publicidad- se deben sentir obligados a otorgar permisos para instalar más estructuras o a tolerar aquellas que no cuentan con autorización. Resulta que no se trataba de una cuestión de "amigos", sino de una vulgar transacción de intereses.

¿Los empresarios -que como "amigos" facilitan o rebajan el precio de los espectaculares- reportarán el regalo como aportación a la campaña del candidato beneficiado? ¿Los candidatos beneficiados por el descuento o la exención del pago reportan esa aportación a la autoridad electoral? ¿Estas aportaciones no rebasan el límite aportación permitido por la Ley? ¿Alguno de ellos -empresario o candidato- paga el impuesto al Fisco por la donación?

Es urgente que las autoridades municipales cuenten con un censo de todos los espectaculares y su dueño, tanto los que están en regla -con el funcionario y fecha de autorización- como aquellos que no. También sería pertinente que esa información la transparentaran y la compartieran con las autoridades electorales y que los empresarios de este ramo reportarán las condiciones de los anuncios de entes políticos y gubernamentales .

Los empresarios que tanto piden transparencia del gobierno bien podrían empezar por publicar sus tarifas y los descuentos o regalos que otorgan a partidos y candidatos.

La publicidad exterior hace negocio con cargo al paisaje urbano y genera contaminación visual. Debemos plantearnos la recuperación de nuestro entorno y exigir un plan para abatir al mínimo el exceso de espectaculares que padece nuestra ciudad.

El paisaje urbano, en países desarrollados, es un bien que se tutela por encima del derecho individual que pueda tener un particular por instalar un armatoste en su propiedad, y a eso deberíamos tender aquí.

rogelio_campos@yahoo.com
twitter: @camposrogelio