Tenemos un Gobernador "a la antigüita". El viernes pasado, en la Cumbre Iberoamericana de la Familia, ponderó el modelo tradicional de familia y manifestó su repugnancia ante la unión de dos personas del mismo sexo: "Uno es a la antigüita... a lo otro todavía no le he perdido el asquito".
No pasó mucho tiempo para que le exigieran una disculpa, pero salió peor el remedio que la enfermedad. Si los dichos del Gobernador son lamentables, la respuesta que envió a la Comisión Estatal de Derechos Humanos evidencia su ignorancia en materias como derechos humanos, Estado de Derecho, democracia y tolerancia.
El Gobernador respondió que defiende el derecho a expresar libremente ideas y convicciones, tanto propias como de otros; que respeta con tolerancia a quienes no piensan igual que él; y ratifica su convicción y compromiso, evidenciado en acciones para construir una sociedad tolerante y democrática, respetuosa de las libertades individuales.
Por si el contenido de la carta no fuera suficiente, el miércoles -en las instalaciones del CRIT- agregó: "Yo digo lo que creo porque hay libertad de pensamiento en este País y hay libertad de expresión y, respetando siempre a todos, también tengo libertades".
Emilio, al parecer, ignora que la Constitución de Jalisco reconoce como derechos de los individuos los enunciados en la Constitución federal, los contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la ONU, y en los tratados, convenciones o acuerdos internacionales que el Gobierno federal haya firmado.
No sería extraño que Emilio también ignorara que la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU proclama que "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". Emilio ni reconoce la dignidad de todas las personas, ya que hace distingos, ni se comporta fraternalmente.
La Declaración también señala: "Toda persona tiene todos los derechos y libertades sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole... todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación". Pues bien, los dichos de Emilio discriminan y provocan discriminación.
Efectivamente, los artículos 18 y 19 de la Declaración establecen las libertades de pensamiento y de expresión, que son en las que Emilio pretende ampararse. El problema es que el Gobernador, al parecer, cree que las libertades que él ejerce son absolutas.
No: las libertades, como el poder, no son absolutas. Las libertades de pensamiento y de expresión tienen límites. Es lógico que Emilio no tenga idea de que esto es así, y eso explicaría los momentos apoteósicos que nos ha obsequiado, cuando fuera de sí y con un apasionamiento pocas veces visto, ha proferido insultos: a los que visualiza como minorías, a los que no piensan como él, y a los que lo critican.
La propia Declaración de la ONU establece los límites de las libertades: "En disfrute de sus libertades, toda persona estará sujeta a las limitaciones establecidas por la ley, con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás... Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración".
Emilio anda muy desubicado; no entiende -o no quiere entender- estos conceptos: no pasaría un examen de derechos humanos, de valores democráticos, de Estado de Derecho. Lo anterior es preocupante, pero lo que alarma es que su grado de intolerancia y de cinismo haya llegado tan lejos y que él lo asuma con gran naturalidad.
Emilio es autoridad: es el titular de uno de los poderes en Jalisco. La autoridad tiene límites y eso Emilio parece haberlo olvidado. A menos que, "ser a la antigüita" implique entender el poder así: "a la antigüita".
"La zorra nunca se ve su cola"; sabiduría popular aplicable a Alonso Ulloa. El funcionario que percibe un sueldazo de un millón 880 mil pesos al año quiere desquitarlo ofendiendo y descalificando y, por lo que se puede apreciar, tiene abandonada su función, que es por la cual en realidad le pagan.
El Secretario de Promoción Económica muestra su enjundia al arremeter contra la UdeG y contra miembros de su comunidad (ha llamado animales a los estudiantes que se manifiestan). Se le ve cómodo como "cabeza de carnero" del ariete que viene usando Emilio. Los arietes se usan para golpear puertas, y a González Márquez le gusta golpear las puertas con fuerza, estruendo y escándalo.
Ulloa quiere encontrar "la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio"; se rasga las vestiduras y, al hacerlo, subestima la memoria colectiva. Ulloa, el que critica la FIL, es el mismo que guarda silencio frente a verdaderos fracasos del área que él encabeza en el Gobierno.
Desde que Emilio llegó al poder, Alonso ha visto caer a Jalisco del lugar 10 al 14 en competitividad, tema que corresponde a su dependencia y tiene estrecha relación con la "supersecretaría" que le crearon exprofeso: la Coordinación de Políticas Públicas. Recuerdo un desayuno en MURAL, en el que Ulloa no supo decir qué hacía el área recién creada especialmente para él; ni siquiera conocía el significado de "políticas públicas", ya que las confundía con proyectos estratégicos.
Ulloa es un tipo beligerante y ofensivo. Mientras ofende y descalifica, deja de explicar datos alarmantes sobre los que tendría que dar la cara: Jalisco está por debajo del promedio nacional en el PIB per cápita y en la tasa de crecimiento. A la vez, la inversión por persona económicamente activa y nuestra tasa de informalidad es peor que la del resto del País.
Desde que Emilio llegó al poder, Jalisco ha retrocedido en Gobierno eficiente y eficaz, y en sectores económicos en vigorosa competencia. En ese mismo lapso, Ulloa ha cobrado 500 mil dólares de sueldo, sin dar una sola explicación al respecto.
Mientras Ulloa recibía 6.5 millones de pesos de sueldo, Jalisco retrocedió en los indicadores de "Mercado de factores eficientes" y en "Aprovechamiento de relaciones internacionales"; y vaya que Ulloa ha viajado como grande: 16 viajes al extranjero, gastando casi un millón de pesos. Según una nota de MURAL (20/07/10), los resultados de estos viajes no son claros; otra nota (15/05/10) sentencia que no hay parámetros para rendir cuentas de los mismos.
Ulloa es tan despilfarrador (MURAL, 28/05/10) que en los primeros cinco meses de este año ya se había acabado el presupuesto de 12 meses. Lo anterior refleja una gran discrecionalidad (como la que Público denuncia, ya que Emilio ejerce 6 mil millones de pesos discrecionalmente), una mala planeación, una pésima presupuestación y una nefasta programación. Así se maneja Ulloa.
Él critica la falta de transparencia de la UdeG, institución que es líder nacional en esa materia, pero según MURAL, el Secretario es malito para ese tema. Mural documentó (8/03/ y 24/08/08) que lo suyo, lo suyo, no es -por mucho- la transparencia. Las notas dibujan un funcionario muy opaco.
Él dice que la FIL podría producir mayores ganancias económicas; debería decir cómo, pero además, sería bueno que en la fórmula que dé, refleje lo que él ha realizado. Veamos ejemplos.
Fue él quien intervino (Mural, 1/06/08) para que el Gobierno pagara a Televisa por Espacio 2007. Que explique las ganancias que generaron esos 67 millones de pesos, aparte de la derrama en hoteles y publicidad, porque ahí, su colega de Gabinete (Aurelio López Rocha) reconoce el liderazgo en derrama de la FIL.
Se queja de que en el Centro Cultural Universitario va a haber viviendas y oficinas, y él fue quien intervino para que el Gobierno del Estado invirtiera en reserva territorial, para lo mismo que ahora critica, con la diferencia que será para el Centro Logístico (Mural, 4/05/10).
Alonso Ulloa es el sabueso de González Márquez, su cabeza de carnero -del ariete de golpeo-, pero sobre todo es la zorra que nunca se ve su cola.
rogelio_campos@yahoo.com
No sería raro que, próximamente, alguno de los integrantes del Gabinete del Gobierno del Estado recibiera el Premio Nobel de Economía. Su destacado dominio de la ciencia podría llevarlos a la Sala de Conciertos de Estocolmo, donde recibirían tan alta distinción.
"En 1995, la UdeG recibió 779 millones de pesos y tenía 138 mil alumnos. En 2010 recibirá 6 mil 260 millones y sólo tiene 209 mil alumnos...". Es parte del contenido de un spot que transmite el Gobierno del Estado en estaciones de radio y televisión.
Este mensaje ha sido explicado por los "funcionarios estrella" del Gobierno, de la siguiente forma: desde que llegaron los Gobiernos panistas, la UdeG ha incrementado ocho veces su presupuesto y su matrícula solamente ha crecido la mitad.
Los émulos de Pitágoras pretenden crear la percepción de que si el presupuesto ha crecido ocho veces, la UdeG debería tener ocho veces más alumnos. Resulta verdaderamente lamentable que alguien que tenga un título universitario pueda llegar a expresar estos "razonamientos".
Al parecer, los funcionarios estatales viven en un mundo en el que no existe inflación. En el mundo real, donde sí existe, el aumento real al presupuesto de la UdeG (de 1995 a 2010) es del 46.66 por ciento. Este porcentaje real de incremento ya considera la inflación y excluye los fondos de concurso que están etiquetados.
Sí, en el mundo real hay recursos etiquetados. Existe la contabilidad gubernamental, que establece partidas y reglas de operación de los fondos. No es como Emiliolandia, donde todo el dinero proviene del pueblo.
En el mundo real, la UdeG tiene 218 mil 819 estudiantes, no tiene 209 mil como dice el Gobierno del Estado. Con las cifras reales -no las manipuladas- la UdeG ha crecido su matrícula 57.79 por ciento (no 50 por ciento como dice el Gobierno). No resulta raro que bajen los números de la UdeG, lo hicieron también con el número de manifestantes en la marcha del miércoles.
Lo anterior quiere decir que, la UdeG ha tenido un incremento real a su presupuesto irreductible de 46.66 por ciento y que ha incrementado su matrícula en 57.79 por ciento.
Una vez aclarado lo anterior, resulta conveniente analizar cómo saldría librado el Gobierno del Estado según sus propios cálculos.
En 1995, el presupuesto del Gobierno del Estado ascendió a la cantidad de 3 mil 380 millones de pesos y en 2010, ejercerá poco más de 69 mil millones. Lo anterior quiere decir que -bajo el razonamiento de los émulos de Pitágoras- se ha incrementado ¡20 veces! Recordemos que ellos acusan un aumento de ocho veces en el caso de la UdeG.
Continuemos con el patrón de razonamiento de la burocracia ilustrada jalisciense. En 1995, el Estado de Jalisco tenía 5.99 millones de habitantes y en 2010 tiene 7.07 millones. Lo anterior quiere decir que -imaginen voz de spot- "De 1995 al 2010, el Gobierno del Estado ha aumentado 20 veces su presupuesto y solamente atiende a un 18 por ciento más de jaliscienses".
Lo anterior demuestra -según el avanzado método matemático utilizado- que, la UdeG ha aumentado ocho veces su presupuesto y el Gobierno del Estado 20 veces; y que la Casa de Estudios atiende un 57 por ciento más de población y el Gobierno del Estado solamente un 18 por ciento más.
La maña de no saber contar es propia del Gabinete emilista; también se "equivocaron" en el cálculo de los asistentes a la marcha del miércoles. Dijeron que asistieron entre 25 y 30 mil manifestantes. Dejémoslo en 30 mil.
El detalle radica en que la semana pasada tuvo lugar "Jalisco en Vivo" y ahí, los amos del cálculo dijeron que asistieron 150 mil espectadores. En Google Earth se puede hacer un cálculo del área ocupada por los manifestantes del miércoles... si esa área cubierta -que se pudo apreciar en las portadas de algunos periódicos- representa 30 mil manifestantes ¿qué área debieron haber cubierto los espectadores de "Jalisco en Vivo" para llegar a ser 150 mil?
Debieron llegar -desde la Minerva- por Golfo de Cortez hasta Avenida México y por Vallarta hasta la Canaco... y la verdad, yo creo que desde esa distancia no podrían ver a los artistas que se presentaron.
Sin embargo, los planteamientos de estos "geniócratas" podrían estar rompiendo paradigmas científicos y podríamos estar frente a una revolución científica que -de ser así- los haría acreedores al Nobel.