viernes, 4 de septiembre de 2009

De la manga

La expresión coloquial "se lo sacó de la manga" se utiliza cuando alguien sorprende a otros con algo que no se esperaba. En Argentina dicen "se lo sacó de la galera". Difícilmente puede encontrarse una mejor forma al referirse a la propuesta de financiamiento para la Villa Panamericana.

En julio del 2007, en la víspera de la inauguración de los decimoquintos Juegos Panamericanos, una comitiva mexicana visitó Río de Janeiro. Fue en el marco de la reunión ejecutiva de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) cuando se presentó la propuesta sobre la construcción de la Villa Panamericana.

Los detalles se dieron a conocer en un boletín de prensa de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte(Conade) del 9 de julio del 2007. Al referirse a los programas de financiamiento para la Villa, Alfonso Petersen presentó cuatro opciones: la primera era la aportación de los terrenos -propiedad de los Gobiernos estatal y municipal- y sería considerada como una aportación a capital; la segunda consistía en una aportación de los propietarios de las fincas, quienes a cambio de sus inmuebles, abonados a capital, obtendrían el beneficio de una propiedad nueva; la tercera consideraba una aportación de Pensiones del Estado y que las viviendas fueran adquiridas por servidores públicos.

La última opción contemplaba la aportación de capital de algún desarrollador inmobiliario que se interesara. En ningún momento se habló de un crédito, mucho menos que el Municipio fuera el deudor.

Algo pasó entre el 8 y el 16 de julio del 2007. El 17 de julio MURAL publicó una nota ("Me la voy a rajar") que hace referencia a la expresión coloquial usada por Alfonso Petersen para "sacar adelante" el proyecto de la Villa en el Parque Morelos. Ahí ya no se habla de cuatro opciones de financiamiento, sino de cinco inversionistas: los Gobierno federal, estatal, municipal, inmobiliarias o instituciones de financiamiento público para vivienda, y particulares. No se mencionó un crédito ni la intervención de un banco privado, como en la propuesta que se presentó recientemente para endeudar al Municipio.

Nuevamente, algo pasó entre aquella fecha y el año que transcurre. El 12 de febrero MURAL publicó "Preocupan Juegos del 2011". Petersen ya no habló de opciones de financiamiento ni de inversionistas, sino de estrategia financiera: "La estrategia financiera que estamos nosotros solicitando es una estrategia de participación bipartita, el Municipio de Guadalajara aporta los predios y la constructora aporta los recursos necesarios para llevar a cabo la construcción". De las cuatro opciones pasamos a los cinco inversionistas y de ahí a la estrategia bipartita... pero en ningún momento aparecía la palabra crédito o deuda pública.

Por eso llama la atención que la autoridad -municipal y estatal- se rasgue las vestiduras y acuse a la Oposición de estar en contra de los Juegos. La propuesta de endeudamiento es una alternativa sacada de la manga, que refleja improvisación e irresponsabilidad. No es lo único que se ha sacado de la manga; lo mismo sucedió con el nuevo proyecto -la famosa L- que no tiene nada que ver con el original.

"Sacarse algo de la manga", según la Real Academia Española (RAE), significa "decirlo o hacerlo sin tener fundamento para ello". Al parecer eso sucedió con las cuatro opciones, los cinco inversionistas o la inversión bipartita: todo se dijo sin tener fundamento.

No fue lo único que se pretendió hacer sin fundamento. Se intentó endeudar al Municipio por mil millones de pesos, luego por 500 millones. La Ley de Deuda Pública lo prohíbe. Un Municipio no puede hacerlo por más del 10 por ciento de su presupuesto, sin considerar el monto a endeudarse. Ni los 500, y mucho menos los mil se ajustan al supuesto legal. Ese era argumento suficiente para que los regidores lo rechazaran: violación del marco normativo.

La RAE también define el término "echar de manga", que es valerse de alguien con destreza y disimulo para conseguir lo que se desea, sin darlo a entender. También eso estaría pasando: están echando de manga de los ciudadanos.

Según el comportamiento presupuestal de los últimos años, mil millones de pesos equivalen al presupuesto de toda la obra pública que puede hacer el Municipio de Guadalajara en tres años. No sólo estamos frente a soluciones sacadas de la manga, sino que nos están echando de manga con la pretensión de un esquema de gasto público de manga ancha.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 28 de agosto de 2009

Bicentenario

El próximo martes inicia el mes de la Patria y resulta lamentable el estado que guardan los festejos por el Bicentenario. El sentido común indicaría que este primero de septiembre entraríamos en la etapa culminante de la conmemoración. Un año de festejos que concluirían el 20 de noviembre de 2010 -aniversario del Centenario de la Revolución- o el 6 de diciembre, fecha de la abolición de la esclavitud en Guadalajara.

De los festejos no se sabe nada. La "organización" es un desastre, la comunicación peor. Lo que se puede advertir es que para las autoridades lo importante es el Bicentenario y tratan de ignorar el Centenario. Pareciera que les estorba la Revolución Mexicana... no saben cómo esconderla.

Los mayores de 40 años podemos recordar los festejos en la Unión Americana con motivo del Bicentenario de su Independencia. Los mayores de 30 años presenciamos los festejos por el Bicentenario de la Revolución Francesa.

Se ha dejado pasar esta cifra emblemática con una negligencia tremenda, no obstante que la responsabilidad de México -en la conmemoración- tiene una dimensión que trasciende nuestras fronteras. México debería estar encabezando los festejos de la Independencia de los países de Latinoamérica e incrementar su presencia en los festejos en la Unión Americana para la quinta parte del total de los mexicanos que habitamos el planeta.

No se trata de construir -como en París en 1989, o en nuestro País en 1910- un monumento o un edificio emblemático que sea referencia del acontecimiento. Tampoco que haya monedas -Bicentenarios- de oro. No es que se esté pidiendo eso, aunque estaría muy bien que se hiciera como parte de otras actividades. Si se alega falta de dinero o la crisis, bastaría comparar el costo de la obra que se pretenda realizar con las que se construyen para los Juegos Panamericanos.

Tuvimos la imaginación para festejar el Milenio y hasta se mandaron a hacer unos arcos que -decían sus promotores- se convertirían en algo similar a la Torre Eiffel, transformarían las críticas en elogios y terminarían siendo un referente obligado de la Ciudad; miles acudirían a contemplarlos. En esa aventura llevamos invertidos 80 millones de pesos.

También imaginamos que un Guggenheim o los Juegos Panamericanos transformarían la Ciudad. Arcos inconclusos, Guggenheim sin una sola piedra y Panamericanos -sin todas las obras públicas ofrecidas- que se han venido desdibujando.

Nos faltó la imaginación para festejar el Bicentenario y el Centenario. Nunca vimos en esa fecha la oportunidad para construir un monumento -aunque se quedara inconcluso-. Al Guggenheim le regalamos el terreno de un parque público, pero nos faltó esa imaginación para hacer dos parques: uno Bicentenario y otro Centenario. Y eso que en el discurso se menciona constantemente el cliché de "rescatar los espacios públicos".

También faltó imaginación para ligar la historia de las naciones de Latinoamérica -muchas de ellas celebrarán en 2010 el Bicentenario de su Independencia- con la justa panamericana.

Se ha dejado pasar la fecha para enviar un mensaje de concordia y fraternidad. Lejos de lo anterior, 2009 fue el escenario elegido por los hombres del Presidente para reeditar su numerito de 2006: tratar de tundir a sus principales adversarios políticos.

Ni hablar de la oportunidad -que se va- para replantear nuestro pacto social. Los festejos de 1989 en Francia fueron el marco para reformar varias y muy importantes leyes. Se fue la oportunidad de imaginarnos en el futuro y -como hoy se dice- relanzarnos.

Todos somos responsables de esta monumental omisión, pero principalmente nuestro Jefe de Estado, al que le sobra enjundia para casi todos los temas. El optimismo que desborda a la menor provocación tiene en el Bicentenario y en el Centenario su kriptonita. Ahí no le entra.

Quizás todo lo anterior sea porque no hay mucho que celebrar, pero lo interesante era crear la oportunidad. Nada más se trataba de ver en el Bicentenario lo que algunos quieren ver en los Panamericanos.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 21 de agosto de 2009

Panamericuentos

Ayer se publicaron fuertes declaraciones de Carlos Andrade Garín, director del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 (Copag), en las que arremete contra los regidores tapatíos que no pertenecen al PAN.

Les reclama tener trabada la aprobación del crédito por 500 millones de pesos para la construcción de la Villa. Andrade se suelta, y dice que los Panamericanos son un proyecto de nación y que no se trata de caprichos.

Hace casi 11 años, Andrade Garín se daba vuelo haciendo alegres declaraciones. El 3 de diciembre de 1998, MURAL publicó "Más allá de los Panamericanos". Él decía que si Guadalajara conseguía la sede (la de 2003) iría por los Juegos Olímpicos. Guadalajara fracasó en ese intento, volvió a fracasar en 2007 y por fin ganó la sede para 2011. Si se tratara de un proyecto de nación -si fuera tan importante- hubiéramos ganado la sede antes. A la luz de tantos intentos y fracasos más parece un capricho, y no precisamente de los regidores de Oposición.

Andrade añadía: "Con los Panamericanos los beneficios para Guadalajara serían muy sustanciosos, pues en un año se construirán las instalaciones que se podrían realizar en 10". Doctor Andrade: han pasado 11 años -un plazo mayor al límite máximo que usted planteaba como metáfora de eternidad- y no se han construido las instalaciones que se requieren para los juegos.

Hace 11 años, Andrade decía: "Ojalá el nombre que salga -en el sorteo- sea el de Guadalajara, y aseguro que el cambio sería total en lo deportivo y en muchas otras cosas". En aquel entonces no seleccionaron a la Ciudad. Salió hasta el tercer intento -ocho años después-. Doctor Andrade: el cambio total que usted aseguró, tampoco ocurrió. El único cambio que se advierte es el de su estado de ánimo. Usted pasó de ser un hombre con una imagen cordial, a un tipo berrinchudo, iracundo e intolerante.

El señor Andrade quería que los regidores aprobaran el millonario crédito. Doctor Andrade: ¿por qué no se preocupó por decir oportunamente que el Municipio tendría que endeudarse por ese monto? Usted sabe que ese crédito no se podrá recuperar, que las bases de la "licitación" que "ganó" la empresa Bosco la obligan a conseguir el financiamiento, y que varias empresas se habrían abstenido de participar por no poder hacer frente a esa obligación. Una vez que Bosco "ganó", el Ayuntamiento quiere modificar las bases y relevar a la empresa de una obligación fundamental.

Doctor Andrade, ¿dónde quedó el espíritu olímpico que debiera animar los Juegos Panamericanos? Usted amaga diciendo que nos vamos a dar una "quemada" por nuestra incapacidad de llegar a acuerdos. No creo que a los ciudadanos les importe, en razón de que no se han apropiado de los juegos, entre otras cosas porque no se han manejado con criterios de políticas públicas.

Le doy un botón de muestra: la monumental opacidad con la que se ha conducido el comité que usted dirige. Si no es negocio -como acusan varias voces-, sí se ha manejado con ese criterio.

Según la evaluación de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), en 1998 Guadalajara cumplía (MURAL, 3 de diciembre) con los requisitos de infraestructura requeridos para los Juegos. Pero usted decía, hace 11 años, que esto no era suficiente, que la idea era crecer, formar una infraestructura deportiva para el futuro; que el chiste no era cumplir con lo que teníamos, que el chiste es crecerlo, hacer instalaciones de primer mundo.

Doctor Andrade: no creo que las instalaciones que se han hecho hasta el momento o las que están por realizarse sean de primer mundo. Y el "chiste" se ha transformado en un chistecito muy caro, y ahora con base en deuda.

Doctor Andrade: hace 11 años usted hablaba de cantidades de inversión y de que una parte sería recuperable con inversión privada. ¿Dónde está esa inversión? Usted hablaba de la construcción de nuevas autopistas, ampliación y extensión de las avenidas, trazado de nuevas calles, ampliación y extensión de la red subterránea, remodelación y extensión de trenes urbanos.

Además, quiere que todas las instalaciones -dizque de primer mundo- que se construyan las administre el Code. ¿Podrá? Porque a la fecha la autoridad no puede siquiera dar mantenimiento a nuestras unidades deportivas y parques de segundo, tercer y cuarto mundo.

Doctor Andrade: ¿cómo creerle, si las cosas que dijo hace 11 años resultaron puros cuentos?

rogelio_campos@yahoo.com