viernes, 3 de julio de 2009

Cuarto de guerra

El "War Room" es -en términos militares- un espacio donde el comandante en jefe se reúne con sus principales colaboradores, mandos y consejeros para definir, desarrollar y dar seguimiento a sus planes, estrategias y tácticas. Ese concepto se ha llevado a la política para los gobernantes, y a las campañas políticas para los candidatos.

En uno de esos cuartos de guerra o centros de mando -en este caso imaginario- de las actuales campañas, se discutieron los siguientes temas:

- Es muy fácil ganar la elección. Si somos tan buenos como decimos resultará en extremo sencillo. Fíjense bien, todo está en resaltar los logros que hemos tenido en nuestras administraciones.

- ¡Buena idea! Pensemos en el tema de movilidad... a ver: ¿cuántas líneas de tren eléctrico hemos construido?

- Ninguna.- ¿Y los priistas?

- Dos.- Pero ellos se endeudaron para construir justamente la línea 2... ¡por ahí es! Digamos que nosotros somos responsables, finalmente somos "Acción Responsable" y hagámosle ver a la gente que nosotros no nos endeudamos.

- ¿Cómo no habíamos pensado en eso? Bien lo dijo Bebeto desde 1995; esa deuda que le heredaron era enorme e inmanejable... en estos momentos pido los datos.

- ¡Caray! No había visto los datos, no va a poder ser por ahí.

- ¿Por?

- Los priistas dejaron 3 mil millones de deuda... y nosotros ya vamos en 15 mil en catorce años.

- No perdamos tiempo, vamos a ver otros aspectos. Voy a pedir los datos que ubicaban a Jalisco en aportación al Producto Interno Bruto, competitividad, salud, educación... seguro que hemos llevado a Jalisco a un mejor lugar del que estaba cuando asumimos el mando de Jalisco.

- Aquí tengo ya los resultados... malas noticias, no es por ahí.

- ¿Por?

- Prácticamente en todos los ámbitos hemos perdido posiciones.

- ¿Cómo?

- Sí, hay entidades que nos han rebasado.

- Pues eso no lo digamos... ¡Ya sé!, si somos tan buenos como decimos y la gente vota por nosotros, es tan fácil como mostrar las encuestas para que la gente pueda ver que somos mejores.

- ¡Perfecto! Hay una de Mitofsky que mide la aprobación de gobernadores por partido.

- Pídela, que la traigan ahora mismo.

- ¡No puede ser! Los Gobernadores del PRI están mejor calificados que los nuestros!

- ¡Caray! Tampoco me acordaba que los Gobernadores están mejor calificados que el Presidente de la República.

- Eso casi nadie lo sabe, lo que sí se sabe es que el Preciso está bien calificado ¿Y si nos colgamos del Presidente de la República?

- ¿Cómo?

- Pues digamos que votar por nuestro partido es apoyar al Presidente.

- ¿Si nos la comprarán? Ya ves que se falló con eso de "El Presidente del Empleo"... hasta récord de empleos perdidos vamos a tener.

- Debe haber algo que convenza a la gente que somos mejores.

- Es posible que la gente haya cambiado su impresión, ya ves que vamos a perder la mayoría en la Cámara de Diputados.

- ¿Cómo vamos a quedar?

- El PRI se va a quedar con 222, nosotros con 162 y los mugrosos violentos con 85.

- ¿Pues entonces cómo le hicimos para ganar hace tres años?

- Pues nos apoyó La Maestra y algunos Gobernadores del tricolor.

- Lo que son las cosas, el sonorense hace tres años le tocó ser clave y mira ahora como andamos de la greña con él por lo de la guardería.... eso le pasa por ser tricolor.

- Y el partido de La Maestra en una de esas pierde el registro.

Pues sigamos con lo de estas latitudes. ¡Vaya paradoja!, sabemos que somos mejores, por convicción no queda... pero no tenemos forma de demostrarlo... pero lo más importante es que -por encima de lo anterior- estamos convencidos de que tenemos una misión: impedir que el tricolor vuelva al poder ¿entonces qué nos queda, hacer lo mismo que hace tres años con Zamora?

- Mmmmmm... ¿funcionará otra vez?

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 26 de junio de 2009

Como en el futbol

Lo que nos está pasando como País -en general- tiene semejanza con lo que nos ocurre en el futbol. Nuestra Selección ya no es el gigante de la Concacaf; ya nos faltan el respeto frecuentemente y nuestro boleto al Mundial está -como pocas veces- en riesgo. Algo similar nos pasa en otros ámbitos: hace algunas décadas éramos vistos como hermano mayor de los países de América Latina y como referente regional obligado, ahora utilizamos los índices modernos -los que miden las cuestiones de interés y de verdad- como si fueran toboganes.

El Foro Económico Mundial (WEF) dio a conocer esta semana el Índice Global de Competitividad (GCI, por sus siglas en inglés) 2008-2009. Es un ejercicio anual que comprende 134 países. Los resultados nos sirven para hacer un alto en el camino y poner algunas cosas y personajes en su justa dimensión.

Hace un año, México se encontraba en el lugar 52. Doce meses después, en el lugar 60. Hemos perdido ocho lugares en un año. Si tomamos como referencia el lugar que teníamos en 2000 (34), hemos perdido un promedio de dos lugares por año. Estamos por debajo de Botswana, Costa Rica, Panamá, Latvia, Polonia, Barbados, Túnez y 52 países más.

Al darse a conocer la crisis mundial económica, nuestros gobernantes cometieron una cadena de errores que en cualquier otro país les hubiera costado el cargo. Se dijo que iba a ser un catarrito, y resultó una muy grave enfermedad. Luego se dijo algo que era determinante: México está blindado, ha hecho un manejo responsable de sus finanzas y estamos preparados para la crisis. También se dijo que, a diferencia de las anteriores crisis, la que enfrentábamos en esta ocasión tenía una causa externa y no era exclusiva de nuestro País, pues era mundial.

Si es cierto que hemos venido haciendo un buen manejo de la economía... ¿por qué no se refleja en el bolsillo?, ¿por qué un Gobierno de tantos aciertos como el de Fox perdió 21 lugares en el citado índice en tan sólo seis años?, ¿por qué otro Gobierno de tantos aciertos -el de Calderón- ha perdido cinco, en poco menos de tres años?

Una respuesta la encontramos en el incremento de la cantidad de países que son evaluados año con año. Pero en los reportes anuales se puede apreciar lo que, en el futbol, sería una tabla de posiciones: hay países que antes estaban por debajo de nosotros y nos han venido alcanzando y superando. También hay países que antes no eran invitados al campeonato -en este caso al GCI- y al incluirlos puntean mejor que nosotros: en ese sentido hemos defraudado a los evaluadores del WEF que pusieron sus ojos en México desde hace años y no en otros países; son estos últimos los que se han venido integrando y demuestran ser más competitivos -dan más espectáculo- que nosotros.

Habría que explicarles a nuestros gobernantes que esto es -en cierta medida- como el futbol: es una competencia. Está en disputa atraer inversión extranjera, turismo, mercados, ofertar nuestras exportaciones, etcétera. De nada sirve informar: "construimos tantas escuelas, hospitales o kilómetros de carreteras, repartimos tantas becas o desayunos". Los resultados que cuentan son los que nos contrastan con los demás países -en el contexto nacional, con los demás Estados-.

Lo que nos dicen actualmente los políticos -traducido al futbol- es que hoy metemos más goles que antes, que recibimos menos goles, que a pesar de no hacer grandes contrataciones perdimos menos partidos que en el campeonato anterior. Se olvidan que es un mundo en competencia, dinámico, y que cada vez se invita a más equipos a la liga y nosotros no paramos de caer en cada nueva tabla de posiciones.

La reacción de Gómez Mont ante el reporte del WEF, "es una cuestión de percepción más que de realidad", es digna de ser pronunciada por un entrenador cuyo equipo acaba de perder: "jugamos bien, el marcador no reflejó lo que pasó en la cancha". Gómez Mont también podría decir que resultamos afectados por el arbitraje -en este caso, por la metodología o los evaluadores del WEF.

¿Por qué si la crisis es mundial, seremos el país con el peor desempeño económico de Latinoamérica? ¿Por qué vamos a tener una contracción del PIB del 8 por ciento, que dista muchísimo de lo que los profesionales del Gobierno dijeron en su momento? ¿Por qué caemos en la tabla de posiciones y no todos los participantes se quedan quietos, si la crisis es mundial y para todos? ¿Para eso no servía el blindaje?

Gómez Mont

Muy indignado el Secretario de Gobernación ante el "tono" del Gobernador Bours.

Secretario: eso no es nada, si quiere saber de tonos de Gobernadores cuando se trata de manifestar desacuerdos, véngase a Jalisco, acá le contamos. El tono de "acá" es para tarjeta roja y suspensión. Lo de Bours es una entrada fuerte, pero ni a falta llega.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 19 de junio de 2009

Emilio ganador

La semana pasada se llevó a cabo un "debate" entre Marcelo Ebrard, Emilio González Márquez y Enrique Peña Nieto. PRD, PAN y PRI gobiernan estas emblemáticas entidades. El DF es para el PRD la joya de la corona: el PRD no gobierna una entidad más importante que el DF. El mismo caso aplica para Jalisco -con relación al PAN- y para el Estado de México -con relación al PRI-. Además, el DF, Jalisco y el Estado de México -respectivamente- son bastiones electorales para estos partidos; son, en cada caso, la joya de sus coronas.

Contrario a lo que algunos dicen, para mí el debate resultó por demás interesante. No fue poco lo que reveló y sí de gran importancia. Empecemos por mencionar la reacción de los cibernautas que dejaron su comentario en el portal de esmas.com y que se pueden consultar en www2.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/nacional/070558/decision-2009-los-partidos-gobierno. De la lectura de los comentarios se deduce un claro perdedor.

Una de las revelaciones que me causó gran impacto fue el momento en que Emilio González desmintió categórico a Ebrard. Marcelo le espetó que Jalisco ocupa -entre los Estados de la República- el lugar 14 en el Índice de Desarrollo Humano. Emilio reviró con una agilidad asombrosa y una seguridad monumental, y en fracciones de segundo volteó con su homólogo de la Ciudad de México y le dijo "NO". Fue tal la seguridad de González Márquez que el propio Ebrard le dijo "pues si no son el lugar 14, son el 13, pero después hablamos de eso". González Márquez también negó el supuesto décimo tercer lugar. La seguridad con que se manejó González Márquez la noche del 11 de junio hizo pensar a más de alguno que había ganado el debate.

González Márquez derrochó seguridad en sus aseveraciones; hasta ahí todo bien... el problema es que Ebrard tiene razón: en el Índice de Desarrollo Humano 2006-2007, Jalisco es el lugar 14 -no el 13 que en el regateo del jalisciense le había concedido el capitalino- y se puede consultar en la página web del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en México: www.undp.org.mx.

El acontecimiento es de la mayor relevancia y trascendencia. Solamente hay dos opciones: la primera es que el Gobernador de Jalisco no sabe de lo que le hablan, pero eso no demeritaría su seguridad ni la capacidad de negar los señalamientos que no le resultan favorables; la segunda opción es que sí tenga conocimiento y que valorando el señalamiento le resulte más importante "desmentir la verdad" o, lo que es lo mismo, mentir. Total, han pasado siete días y nadie se ha tomado la molestia de ver qué de lo expresado es cierto o falso. Los medios han dado su opinión del debate en términos sumamente superficiales y con esa actitud solamente se incentivan la apariencia, la ignorancia y la mentira.

Otro de los puntos que puso sobre la mesa el Gobernador de Jalisco fue el de la importancia que presta su gestión a la mujer. Vaya que hace falta, ya que Naciones Unidas establece que "los indicadores de participación política, laboral y económica sitúan a las mujeres del estado [Jalisco] en peor posición que el promedio nacional" (Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México 2000-2005). No se entiende la asimetría entre el discurso gubernamental y la realidad jalisciense. La violencia -en todas sus modalidades- contra las mujeres es una constante en Jalisco. Ahí si ocupamos uno de los primeros lugares, el cuarto para ser más preciso.

De alguna manera, no dejan de tener razón quienes dicen que Emilio ganó el debate. Lo habría ganado porque no le espetaron el lugar que ocupa Jalisco en materia de competitividad (según el Instituto de la Competitividad), de contaminación (según el Instituto Nacional de Ecología), de industria manufacturera (según el INEGI), de respeto a los adolescentes (según la UNICEF), en indicadores de salud (según la Secretaría del ramo del Gobierno federal), el rezago social (según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), o la deuda (según la Secretaría de Hacienda). En estos rubros ya quisiéramos un décimo cuarto lugar -como el referido por Ebrard- que nos situaría en la media tabla, porque en la mayoría de los indicadores referidos y en varios más somos un Estado sotanero.

Emilio, más que ganador del debate, fue el ganón; lo fue porque no le echaron en cara estos indicadores y porque le permitieron leer los que llevaba en sus tarjetitas. No solamente ganó el debate, ganó el posdebate porque nadie se tomó la molestia de verificar si lo dicho correspondía más a la verdad que al desenfado y la sabrosura con la que se condujo.

rogelio_campos@yahoo.com