viernes, 8 de mayo de 2009

Influenza... e incongruencia

No solamente nos azota una epidemia de influenza, también una gravísima de incongruencia. Para la primera existen medicamentos, aunque pueden no resultar suficientes para todos. No es necesariamente mortal, aunque la probabilidad de morir aumenta -por una extraña razón- para los que vivimos en México. La segunda es la que parece no tener cura, es definitivamente mortal... por lo menos de risa.

Según la Real Academia Española (RAE), congruencia es conveniencia. A ninguna persona le conviene contagiarse. La epidemia de incongruencia se manifiesta en la proporción tan grande -como absurda- de personas que no siguen las recomendaciones oficiales. Miles de personas de compras, paseando, vacacionando como si nada pasara.

Sinónimo de congruencia es la coherencia, definida como la conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Incoherencia es lo que arrojan las explicaciones oficiales respecto a los números de casos: probables, sospechosos, defunciones, etcétera. Ante tal incongruencia, resulta coherente que los países -que condenamos- hayan extremado sus precauciones, como limitar vuelos o poner en cuarentena a pasajeros provenientes de México. Incoherencia es lo que manifiesta el Gobierno mexicano en su berrinche contra estas acciones.

Incongruencia es llamar discriminación a lo que en estricto sentido no lo es. El Gobierno chino puso en cuarentena no sólo a los mexicanos, sino a los pasajeros de un vuelo proveniente de México, entre los que también había chinos. La discriminación que condenan los tratados internacionales es por motivos de raza, nacionalidad, sexo o religión. No es el caso. A nadie le gustaría pasar por lo que ellos vivieron, y es loable haberlos traído de regreso a la brevedad. Lo que es incongruente es no llamar a las cosas por su nombre y buscar el aplauso facilón.

Tan es incongruente, que el Gobierno mexicano suscribió en 2007 la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN). Este acuerdo de Canadá, la Unión Americana y México -firmado por Calderón- contiene un plan norteamericano contra la influenza aviar y pandémica. El acuerdo considera un aislamiento apropiado y medidas de cuarentena para individuos que se sospeche que están infectados, incluidos aquellos con quienes tuvo contacto y que pudieran haber estado expuestos.

Aunque el "rescate" fue ampliamente difundido, pasó desapercibido el que uno de los pasajeros fue diagnosticado -cuando llegó a su destino- con la influenza A H1N1. También -casi- pasó desapercibido que una veintena de estudiantes canadienses -provenientes de Québec- fueron puestos en cuarentena. Entonces no es contra los mexicanos... pero la historia completa -congruente- no vende ni genera patrioterismo.

Incongruencia es continuar en Fase 5 y relajar las medidas. Incongruente es decir -según declaraciones del Secretario de Salud- que México aplicó medidas de Fase 6 y quejarse de que otros países las hubieran aplicado. Seguramente sólo nosotros podemos aplicar medidas de una fase superior: ¡cómo se atreven otros países a hacerlo!

Solamente nuestro Jefe de Estado -en su momento- puede referirse a los nacionales de China como "viles chinos", o decir que "los mexicanos hacen trabajos que ni los negros quieren hacer" y referirse a las mujeres como "lavadoras de dos patas". Todo un concierto de discriminación de nacionalidad, raza y sexo. Esa sí.

Incongruencia al salir a defender a los mexicanos en cuarentena y ser tibios frente a la discriminación que sufren nuestros compatriotas al otro lado de la frontera. Incongruencia al condenar la discriminación y ser uno de los países con prácticas más discriminatorias con nuestros hermanos centroamericanos en México, con los indígenas y con las mujeres.

Incongruencia al no instalar un comité de emergencia, tal como lo señala para estos casos la guía de la OMS. Paradójicamente, Argentina -país al que condenamos- sí lo constituyó. Incongruencia es que el partido en el poder ataque ferozmente al PRI, mientras Calderón se reúne -en dos ocasiones- para evaluar el tema de la influenza con quienes fueron Secretarios de Salud, la gran mayoría de ellos en Gobiernos priistas.

Incongruencia es no tomar tiempo aire del espectro radioeléctrico para difundir amplia y sistemáticamente información de calidad, en la medida del problema que se enfrenta. La OMS recomienda en Fase 5 -en la que estamos- que "de cara a la ciudadanía" se disminuya el transporte público, no asistir a clases, modificar los horarios laborales y minimizar los niveles de interacción fuera del hogar.

Quizás libremos la influenza... de lo que no nos salvamos es de la incongruencia.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 1 de mayo de 2009

Influenza y Panamericanos

Sin duda, el episodio que vivimos representa un riesgo importante para la salud de los mexicanos y del mundo entero. Adicionalmente, los daños en la actividad económica empiezan a sentirse y pueden -en menos de una semana- dejar sin dinero para el gasto corriente a millones de mexicanos. Sin dinero no se pueden comprar alimentos, cubrebocas, desinfectantes, jabón o medicinas. A la imposibilidad adquisitiva no le interesa si el abasto está garantizado por el Gobierno.

El problema económico no solamente es de los trabajadores, también lo es de los patrones, que pueden sufrir quiebras expeditas. Si Chrysler quebró en circunstancias "normales", es mucho más fácil que los micro, pequeños y medianos empresarios corran esa suerte en las circunstancias extraordinarias que estamos viviendo.

No se ven acciones tendientes a resolver este problema. ¿No estaría bien un blindaje a las finanzas de los asalariados y los empresarios que estén en riesgo? Hace poco el Presidente fue a Europa por un blindaje para las reservas internacionales. Ya vamos tarde en pedir otro para el gasto corriente indispensable de quienes no están percibiendo ingresos, y en diseñar los mecanismos para -a la brevedad- distribuirlo.

Si las reservas internacionales y todos esos elementos -económicos- etéreos e intangibles merecen un blindaje, pues mucho más necesario es para el que cobra la "raya" mensual o para el empresario que ha visto mermados sus ingresos: restauranteros, hoteleros y muchos más.

Mientras el Secretario y el Gabinete de Salud atienden la epidemia, bien haría el Gabinete Económico en gestionar e informar sobre los apoyos que brindarán para que no falte el recurso económico indispensable para subsistir. En el universo de entes económicos, hay más que asalariados públicos -con la quincena garantizada- y los que pertenecen al Programa Oportunidades -que están presupuestados-.

Hay personas que no están en programas sociales porque generan sus propios recursos en situaciones normales. No son pobres, pero generan recursos para consumir -todo al día-. Esos agentes económicos -de carne y hueso- no están recibiendo sueldos, ni ingresos de sus negocios, no tienen ahorros... y hasta ahora, tampoco existen en la agenda del Gobierno.

Los estragos económicos no van a ser de una semana o un mes. El estigma internacional va a afectar al turismo y otras actividades económicas. En Jalisco, los restaurantes, hoteles y comercio aportan poco más de una cuarta parte del PIB estatal (26.1 por ciento).

La epidemia puede traer repercusiones -económicas- más graves, concretamente rumbo a octubre del 2011, fecha en que Jalisco ha cifrado grandes esperanzas para rediseñarse en torno al proyecto de los Panamericanos.Recurramos a la historia: los Panamericanos de 1975. Esos juegos recorrieron un tortuoso camino para llegar a México. En principio se eligió a Santiago de Chile. El golpe militar de Pinochet contra Salvador Allende motivó la renuncia de la sede. Brasil entró de emergente y se hizo cargo de la organización. Sin embargo, Sao Paulo fue afectada por una epidemia de meningitis y dimitió -algunas fuentes dicen que se le obligó a dimitir- a mediados de 1974.

A un año de su inauguración... los juegos estaban sin sede. El presidente del Comité Olímpico Mexicano y Luis Echeverría rescataron la justa panamericana, basándose en las instalaciones de los olímpicos del 68. México hacía historia al convertirse en el primer país que repetía como sede.

Los Panamericanos de 1975 no son el único caso de justas deportivas relacionadas con epidemias. En la edición más reciente de los olímpicos, China tuvo que desplegar un esfuerzo formidable para, en caso de epidemia, garantizar resultados y además prometer transparencia absoluta, pues había sido seriamente cuestionada por algunos capítulos fatídicos, como la tardanza de 11 días para anunciar el desastre ecológico en el Río Songhua, en la frontera con Rusia, o cuando retrasó información sobre la epidemia Síndrome Respiratorio Agudo y Grave.

En China se comprometieron a criar toda una camada de cerdos sin hormonas y sin antibióticos -usados para la engorda- con el objetivo de que no aparecieran en los exámenes antidopaje de los atletas que comieran cerdo.

Relacionemos estos antecedentes con temas actuales y locales como el manejo del dengue, el uso del clenbuterol y esta nueva influenza. Urge conocer y revisar los requisitos que -al respecto- impone la Organización Deportiva Panamericana y los compromisos que se han establecido. Afortunadamente -al parecer-, todavía no se confirman casos de influenza en Jalisco. Ese es un elemento que -mientras persista- podría ayudar a no empeorar las cosas.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 24 de abril de 2009

De mentiritas (2)

(Segunda y última parte)

Los correos electrónicos que invitan a anular el voto bajo la premisa de "si tenemos políticos nulos, hay que responder con votos nulos", nos dejan al descubierto como un país de mentiritas.

La semana pasada dimos cuenta de la imposibilidad real de ejercer nuestros derechos y cumplir con las obligaciones que tenemos como ciudadanos. Esta situación también aplica a quienes -sin ser ciudadanos- solamente son mexicanos.

Son obligaciones de los mexicanos: "hacer que sus hijos... concurran a las escuelas... para obtener la educación preescolar, primaria y secundaria, y reciban la militar". En los hechos, si alguien falta a esta obligación... no pasa nada, no hay sanción. Más que invitar a no ejercer el derecho ni cumplir con la obligación de votar, hacen falta voces que exijan las condiciones para que los padres puedan llevar a sus hijos a la escuela y que se sancione a quien no la cumpla, o de plano quitarle el rango de farsa constitucional a esta obligación.

Es el mismo caso de la obligación de "asistir en los días y horas designados por el Ayuntamiento, para recibir instrucción cívica y militar". Se busca el Ayuntamiento que ofrezca esos mentados cursos de instrucción cívica. Esos cursos -inexistentes- serían de mucha utilidad para ejercer adecuadamente el derecho a votar. Antes que los Ayuntamientos, las autoridades eclesiásticas -indebidamente- son las que andan adoctrinando a la gente -hasta- en cómo votar.

Hacen falta ciudadanos que exijan que los Ayuntamientos cumplan con esta obligación, más que invitar a anular el voto. Total, si se organizan entre todos los Ayuntamientos, bien podrían constituir un consejo que diseñara -o avalara- los materiales, y pagar tiempo aire en televisión para, por lo menos, difundir cápsulas cívicas. Entre todos les saldría muy barato; todo es cuestión de que el diez por ciento de lo que gastan en mensajes insulsos y para promoción de obras de dudosa calidad lo orienten a lo que es su obligación.

El excesivo gasto que los Ayuntamientos hacen en medios de comunicación se justifica -según los que lo gastan- por la obligación que tienen de informar. No se les ven las mismas ganas de cumplir con la instrucción cívica, que también es su obligación constitucional.

También la Constitución faculta al IFE para tener a su cargo en forma integral y directa las actividades relativas a la educación cívica. Ni en los mejores tiempos del IFE se cumplió con esta obligación. Su incumplimiento tiene una incidencia tremenda en la situación actual de desinterés, apatía y decepción ciudadana.

No es la única asignatura pendiente del IFE. No tenemos estudios que profundicen en las causas del aumento formidable del abstencionismo desde 1994. No los tenemos porque el IFE no los ha hecho. Su omisión es monumental, pues no permite dimensionar, por ejemplo, la proporción del "abstencionismo" que se relaciona con los flujos migratorios que se vieron exponenciados en el sexenio de Fox. Si los migrantes no pueden votar -la posibilidad de que lo hagan es mínima- es por la lamentable actuación que el IFE tuvo cuando le pidieron opinión respecto a la reforma constitucional en la materia que resultó todo un fracaso.

El abstencionismo ha venido en aumento, ni duda. Es previsible que la tendencia continúe y así se manifieste el próximo 5 de julio. El punto es que no hay forma de saber las causas específicas de ese aumento: apatía, migración, imposibilidad por no actualizar domicilio, etcétera. En esa zona oscura se guarece la posibilidad de "éxito" de los que llaman a esta campaña. Si somos más específicos, podríamos medir el "éxito" en el aumento de los votos nulos que se registran en cada proceso. Por cierto, tampoco hay un estudio del IFE que nos explique las causas de los votos nulos. Tampoco se escucharon las voces para orientar a quienes se les anuló -y se les seguirá anulando- sin que esa sea su intención (por error, etcétera).

Volvamos a las obligaciones de los mexicanos. La de pagar impuestos. Nuestra recaudación es del once por ciento con relación al PIB. Brasil recauda el dieciocho, Argentina el veinte y Chile el veintiuno. Dejar de cumplir con la obligación de votar es ridículo frente al daño que ha causado dejar de pagar impuestos. En ese rubro -evasión y defraudación- somos unos campeones.

Indudablemente sería más contundente y eficaz -como protesta- dejar de pagar impuestos que anular el voto. Pero como nuestra recaudación es ridícula, tampoco se notaría. Ahí podría encontrar explicación la convocatoria a anular el voto. Porque ya se habría acabado la imaginación y lo único que queda es dar de rebozazos.

rogelio_campos@yahoo.com