sábado, 7 de febrero de 2009

Ocultando el presupuesto

7 Feb. 09

Esta semana el International Budget Partnership presentó la Encuesta de Presupuesto Abierto 2008. Mide la transparencia presupuestaria en 85 países. Este tipo de estudios nos ubica en nuestra realidad. México resulta reprobado, con apenas 54 puntos de 100 posibles. También nos ubica en el centro del debate trascendente. Mientras aquí estamos discutiendo únicamente sobre la transparencia del gasto, dejamos de lado lo verdaderamente importante: el ciclo presupuestario.

El dinamismo del presidente del ITEI, incluso para meterse en asuntos partidistas, resulta contrastante con su inacción para pronunciarse sobre este tipo de temas de avanzada.

El índice revela que en México los ciudadanos no contamos con la información para tener una idea completa de los planes del Gobierno sobre ingresos y gasto para el año siguiente. Además, no es posible dar seguimiento al gasto, la recaudación de impuestos ni los préstamos. El índice revela que la información que se da a conocer a mitad de año carece de relevancia. Nos dan atole con el dedo. Ni antes, durante o después del gasto contamos con información, y la que hay no es de calidad. Otro aspecto a destacar es la nula participación de la ciudadanía para poder elaborar un presupuesto participativo.

Lo verdaderamente revelador es la calificación que obtienen otros países. No hablemos de los tres primeros lugares: Reino Unido, Sudáfrica y Francia. Por encima de nosotros se ubican Argentina, Colombia, Botswana, Perú y Brasil.

Tal opacidad presupuestal se manifiesta en Jalisco. Aquí tenemos una partida de erogaciones de 150 millones de pesos. Nuestra transparencia solamente alcanza para verificar que existan los comprobantes de ese gasto. No nos preguntamos si esa cantidad es razonable o corresponde a una partida con esas características. Tampoco hay un marco normativo que atienda lo que la doctrina establece respecto a este tipo de erogaciones.

La doctrina señala que las erogaciones imprevistas se encuadran en el rubro de las reservas contingentes y también que las reservas contingentes se van conformando por fondos que anualmente se destinan a este rubro. Esto es, no hay necesidad de acabarse esta partida.

La Guía Ciudadana para el Trabajo Presupuestario, de Isaac Shapiro, editada por The International Budget Project, Fundar y el CIDE, es un excelente documento que deja ver nuestra realidad.

El documento de Shapiro establece lo siguiente: "Reservas de contingencia: Las reservas de contingencia son fondos determinados para cubrir necesidades imprevistas e inevitables (como el costo presentado por un desastre natural), que pueden ocurrir durante el año presupuestario". En Jalisco el Clasificador por Objeto del Gasto establece que las erogaciones imprevistas efectivamente se encuadran en el rubro de reservas de contingencia. Hasta aquí bien. El problema radica en que se han venido usando para todo tipo de gastos que se desvían por completo de lo que señala la doctrina presupuestal.

Shapiro continúa: "Los fondos de contingencia pueden ser una aproximación prudente para determinar los costos que pueden presentarse durante al año fiscal, sin que sus especificaciones puedan conocerse en el momento en el que se prepara el presupuesto. Por otro lado, dichos fondos pueden prestarse a abusos si no son acompañados por mecanismos estrictos de rendición de cuentas... el gasto total debe reflejar decisiones explícitas que sean congruentes con políticas fiscales y económicas orientadas al crecimiento sustentable y no solamente demandas de gasto de diferentes actores influyentes". Shapiro parece brujo, es como si nos estuviera observando.

El Clasificador por Objeto del Gasto de Jalisco define las erogaciones imprevistas: "Asignaciones destinadas a cubrir las erogaciones que por su carácter de imprevisible no pudieron especificarse en el presupuesto respectivo de las dependencias y organismos de gobierno así como a diversas instituciones sin fines de lucro a las que el Ejecutivo autorice los apoyos económicos solicitados". La definición se aparta de la teoría y además no existen en la normatividad los mecanismos de los que habla Shapiro y sí en cambio la idea de que se han cometido excesos.

Olvidemos por un momento la rendición de cuentas y demos por buena la definición -a modo- del Clasificador. Va un ejemplo. Recientemente se anunció que se entregaría a los transportistas una cantidad millonaria para que no subieran la tarifa. ¿Los transportistas se ubican en el supuesto de ser "instituciones sin fines de lucro"? Las declaraciones de su líder indican que no. ¿Los transportistas solicitaron el apoyo económico, tal y como lo establece la norma? Lo registrado por los medios de comunicación no apunta en ese sentido; habrá que ver el documento mediante el cual lo habrían solicitado.

En este botón de muestra encontramos la explicación de estar por debajo de Botswana y de Perú

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 31 de enero de 2009

Sí hay quinta mala

31 Ene. 09

Mientras los mexicanos nos preparábamos para el puente que ya disfrutamos, la quinta semana del año no se quiso ir sin revelarnos, en tan sólo cinco días, nuestra realidad. Los hechos ocurridos, las declaraciones expresadas y hasta las especulaciones que se han hecho reflejan con nitidez el momento que vive nuestro País y nuestro Estado.

Por un lado, Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco de México, dijo que la economía no solamente no va a crecer, sino que se va a contraer. Habría un decrecimiento. Es como si en la tabla de posiciones a un equipo le quitaran puntos. Por otro lado, Agustín Carstens, Secretario de Hacienda, dijo que ni crecer, ni contraer. Nos estancaríamos. Nos quedaríamos con los mismos puntos, pero con más personas, más necesidades y menos empleos. Hágale caso al que quiera, el resultado es catastrófico o muy catastrófico.

En lo personal me quedo con la versión de Ortiz. La realidad indica que siempre ha tenido la razón cuando se enfrentan los pronósticos del Banco de México con los de la Secretaría de Hacienda. Ortiz ha goleado a Carstens las veces que ha querido. Además, el Fondo Monetario Internacional dice que decreceremos, también que tendremos el peor desempeño de todos los países de América Latina. Perdón, se me pasaba decir que la CEPAL también dice lo mismo, que nuestro desempeño será 3.8 veces peor que el promedio de América Latina. Revelador.

Desde Davos, el Presidente Calderón reprendió a ambos funcionarios. Yo pensaba que el Banco de México era autónomo y que como tal su titular no puede ser reprendido por el Presidente. Los argumentos de Calderón apuntan en el sentido de no crear pánico con las declaraciones; que de lo que se trata es de atraer inversión. En lo personal, creo que los grandes inversionistas, contrario a lo que todavía sucede con la ciudadanía, se guían por los indicadores y por lo que dicen el Fondo Monetario y la CEPAL.

Resulta revelador que el Presidente piense que es a fuerza de declaraciones como se atraen las inversiones. Si analizamos con esta óptica el optimismo que desborda en su discurso, también es una revelación por demás interesante. Habría que analizar con estos criterios los planes y logros: el plan de austeridad anunciado a principios del sexenio, la mejora sustancial al ISSSTE en un tiempo récord de 100 días, entre otros. La realidad de los números está lejos de la del discurso.

Con todo, el optimismo presidencial cedió frente al pesimismo. Ayer el Presidente aceptó que a México "le puede dar neumonía". En octubre del año pasado tan sólo era un catarrito. Ya no hacen falta las voces desde la Oposición, la semana revela que la oposición y la incertidumbre están dentro del Gobierno y en la cabeza de los gobernantes.

Ahí mismo, en Davos, Ernesto Zedillo moderó ayer la mesa en la que participó Calderón. De frente al auditorio, le preguntó qué siente estar del otro lado de la barrera; que si se acordaba cómo había sido el Calderón opositor. Quizás vinieron a la mente de Calderón los señalamientos que, en su momento, hizo a Manlio Fabio Beltrones y a Emilio Gamboa, a quienes prácticamente acusó de criminales. Ahora son ellos los que le han permitido un marco de colaboración en el Legislativo. Quizás también vino a su mente el recuerdo de los regateos que hizo sobre los operativos militares en contra del narcotráfico. Ahora es una de sus principales banderas. Ni hablar de los adjetivos que llegó a proferir al que hoy es su principal aliado: el PRI. Las vueltas que da la vida resultan reveladoras.

Mientras eso ocurría en Davos, en Estados Unidos vimos a Obama tundiéndoles duro a los directivos de empresas rescatadas. Arremetió con energía frente a los despilfarros que están haciendo actualmente. Por un lado piden el rescate del Gobierno y por otro se reparten bonos millonarios en dólares y compran aeronaves de súper lujo. Aquí, esa actitud presidencial es inimaginable. Revelador que en México el poder político esté postrado ante el ¿todavía? poder económico.

En la misma Unión Americana veíamos caer a un Gobernador, el más impopular de Estados Unidos. Juicio expedito. Aquí... ni pensarlo. Ni duda que hay más pruebas contra el "Góber Precioso" que contra Blagojevich. Allá, Obama se deslindó ipso facto. Aquí... Góber y Presidente departen en actos públicos.

¿Qué pasaría si el Secretario de Salud de Illinois aceptara que alteró las cifras de salud pública, como ocurrió esta semana en Jalisco? No lo sé. Aquí, nada.La semana también nos reveló el divorcio de las imágenes y la realidad. MURAL publicó que aquella famosa foto del Gobernador Emilio González, vestido con la playera de las Chivas y haciéndola de albañil, no se vio reflejada en la culminación de los miles de pisos de cemento prometidos.

Y vaya especulación deja la quinta semana del año. Un periódico de Yucatán revela lo que sería la conversación completa en la cabina del Lear Jet 45. Según la publicación, que asegura además tener fuentes militares, el propio Mouriño piloteaba la aeronave.

Dice el refrán que "no hay quinto malo". La quinta semana del año vino a demostrar que la excepción confirma la regla.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 24 de enero de 2009

Pequeñas diferencias

El ceremonial y los festejos que tuvieron lugar el pasado martes con motivo de la toma de posesión de Barack Obama nos permitieron apreciar con gran facilidad la realidad de nuestro país y contrastarla con la Unión Americana. No son pocas y sí profundas las diferencias que dan sustento a los símbolos que enmarcaron el primer día de un nuevo Presidente. Todo ceremonial encierra y a la vez refleja cuestiones históricas, culturales y sociológicas.

La posibilidad de compararnos existe desde antes de la transmisión televisiva. Abundan los estudios e índices que evalúan diversos aspectos de los países. Los estudiosos se toman la molestia de ordenar los países de acuerdo con los resultados que arrojan las variables que analizan, y nos presentan un ranking por cada estudio. Están a disposición de todos en Internet.

Pero más que un país de lectores, somos netamente televisivos. Esa es la causa de conformarnos con la verdad oficial que nos dice que vamos bien. No importa si en las comparaciones estamos, cuando mucho, a media tabla. Tampoco importa si en esas tablas de posiciones vemos de un año a otro que otros equipos -países- nos alcanzan o nos rebasan.

Pero el hecho de ser televisivos, aunado a la Obamanía mundial, nos ha permitido observar lo que pasa en un día de toma de posesión allá y contrastarlo con lo que pasa aquí. Las similitudes las conocemos: tenemos un régimen presidencial, que fue diseñado por primera vez en la Unión Americana en la Constitución de 1787; tenemos un sistema federal (mucho más formal que real) que copiamos del vecino país del Norte; vamos, hasta se ha tratado de justificar que existan campañas negras, porque allá existen. Pero es momento de analizar algunas pequeñas, pero profundas diferencias.

El pasado martes, como dicta la tradición, la ceremonia fue a las afueras de la sede del Legislativo y la muchedumbre se apostó en un espacio público. El Presidente frente a un muy vivo y representativo uno por ciento de la población total de su país. Se conocía el recorrido -triunfal y espectacular- de la Casa Blanca al Capitolio.

En México, la tradición dicta un lugar cerrado, en el que solamente tienen cupo los legisladores, Gobernadores, invitados especiales, la cúpula dirigente del país. Ni hablar de la última toma de posesión, en la que las calles estaban tomadas por la fuerza pública, y por tanto desoladas, y en la que no se conocía el recorrido del Presidente, con entrada subrepticia y aparición repentina. La política se puede entender como algo abierto o algo cerrado, vigoroso o desolado; algo que se comparte con el pueblo o solamente con las cúpulas.

La ceremonia se inauguró con la música soul de Aretha Franklin, el violinista Itzhak Perlman, la pianista venezolana Gabriela Montero y el chelista Yo-Yo Ma. Expresión artística con una amplia presencia. Además, la fineza de reflejar la realidad plural de la Unión. La pluralidad en México más bien resulta molesta. La tolerancia, no obstante ser un valor de la democracia, se encuentra ausente. Aquí resulta impensable la posibilidad de que convivan en un acto política y arte. Resulta paradójico, porque durante años hemos presumido nuestra cultura milenaria y hasta nos hemos dado el lujo de decir que los Estados Unidos carecen de ella. Vivir del pasado, renunciar al presente.

Mientras en Estados Unidos se jura sobre la Biblia, aquí desterramos hasta la palabra jurar y la sustituimos por "protestar". Pero en los hechos el resultado es inversamente proporcional al ritual, somos un país más confesional que la Unión Americana.

Ni pensar en contar con un vicepresidente, como lo tienen los que inventaron el presidencialismo. La desconfianza, la sombra de la posible traición se posan en nuestra psique política.

Obama pronunció un breve discurso. Ni hablemos de la reacción de la muchedumbre, que en esta ocasión sin duda fue más entusiasta que en muchas otras. Aquí los discursos son tan largos como tediosos y apenas logran arrancar contados aplausos de la clase VIP.

El martes, Obama asistió a una docena de ceremonias. Almuerzos y bailes con grupos representativos: militares, vecinos de Washington, jóvenes de Chicago, etcétera. Aquí el festejo es en petit comité. Para qué hacer tantos bailes si aquí se arregla todo con un festejo de cúpulas: del partido, empresarial, clerical, sindical.

Al día siguiente del juramento, Obama volvió a jurar debido a que el Presidente de la Corte se equivocó en el fraseo que -según el ritual- debe repetir el Presidente electo. Cabe mencionar que el error no fue de Obama, quien visiblemente se percata del error. En 2000, durante la toma de protesta, Fox deliberadamente alteró el texto constitucional que debía pronunciar. Aquí se perdonó la falta, pasó por alto. Total, qué tanto es tantito, mucho menos tratándose de la Constitución.

Las diferencias que apreciamos reflejan prejuicios profundos respecto a la política. Tenemos una subcultura de la democracia que se caracteriza por la falta de generosidad, la desconfianza y la simulación, y por una visión excluyente y discriminatoria. La política es algo que padecemos, externo, ajeno.

La Unión Americana no es -por mucho- a pesar de que así nos la presenten algunos, un país exento de los defectos de la política y del modelo democrático al que se aspira, pero sí es la cuna de figuras que hemos copiado: presidencialismo, sistema democrático moderno y federalismo. A la copia le siguen haciendo falta cuestiones medulares para parecerse al original, o por lo menos para funcionar o ya de perdida, para entusiasmar.

rogelio_campos@yahoo.com