sábado, 22 de marzo de 2008

Perro flaco (I)

Primera de dos partes

"Al perro flaco se le cargan todas las pulgas", decimos en México; sería la adaptación de la expresión española "A perro flaco todo son pulgas". Ambas reflejan con claridad y dramatismo la situación por la que atraviesa el PRD.

Los costos que pagará este partido serán tan altos como condenables las prácticas que se han denunciado. No hay excusa ni justificación que alcance para tan bochornoso espectáculo. Ni siquiera existen en boca de los dirigentes, contendientes o protagonistas. Lo que aflora es una serie de recriminaciones que cimbran a ese partido y reflejan la fragilidad y la falta de señorío y de cohesión de la izquierda liberal mexicana.

Lo anterior es tan cierto como que las prácticas denunciadas no son exclusivas del PRD y tampoco son necesariamente las peores entre las que han desplegado otros partidos. Estos factores no son ni pueden ser justificantes. Los pormenores de este proceso electoral confirmarán y profundizarán en la imagen de un partido premoderno, anárquico, violento y peligroso, integrado por hordas, tribus y confederaciones de tribus. Las preguntas a responder son ¿por qué otros partidos son inmunes frente a situaciones similares y por qué el PRD pagará (como sucederá) costos más altos? No es, ni puede ser justificante. Es una interrogante que merece respuesta.

Empecemos por los dos ejemplos más recientes del PRI: El proceso para elegir candidato presidencial en 2005, inicialmente Madrazo vs. Montiel. Una similitud con el proceso perredista es la acusación al presidente del partido de favorecer a uno de los contendientes. En el caso del PRD se acusa a Cota de favorecer a Encinas. En el PRI, Madrazo dejó la presidencia (a Mariano Palacios) para ser candidato y fue acusado de dejar en todos los puestos clave a personas de su confianza que operaban en su favor.

Quizás la diferencia más importante entre ambos procesos radique en el equilibrio de fuerzas entre los contendientes. Mientras en el PRD se enfrentaban dos pesos completos (Encinas vs. Ortega) y un puñado de desconocidos, aquella elección priista terminó enfrentando a un peso completo (Madrazo) contra un sparring-patiño, un candidato de paja (Everardo Moreno). El otro peso completo (Montiel) había sido descarrilado al publicarse sus tan lujosas como inexplicables propiedades. Lo anterior permitió a Madrazo obtener un 90 por ciento de la votación. Si Ortega o Encinas tuvieran las propiedades de Montiel, podrían haber sido ventaneados y descarrilados; uno de los dos habría llegado a enfrentarse contra "la morralla" y obtener una diferencia monumental. No fue así. Mala suerte para ellos.

Otra diferencia de consideración es el tipo de elección. En el caso del PRI la elección fue abierta a la ciudadanía y en el proceso perredista fue abierta sólo a la militancia. El PRI demuestra no tener un padrón, aunque el que tiene el PRD de nada bueno sirve, pues está inflado y no está actualizado. Para lo que sí sirvió fue para abrir el frente de ataque interno de las afiliaciones masivas. Este argumento se da en todos los partidos que presumen de tener padrón de militantes. Lo patético en el caso del PRD es que con todo y las acusaciones mutuas de afiliaciones masivas, la participación porcentual del padrón es exigua. Sin afiliaciones masivas o de último momento la participación habría sido aún menor.

Algunos dirán que los casos no son comparables, en el tema priista se trataba de la elección de un candidato presidencial, y en el perredista se trata de la elección de dirigentes del partido. Lo que es más, en 2005 el PRD no eligió propiamente candidato. AMLO se apropió de la candidatura, como Fox lo hizo en 1999. Del PAN nos ocuparemos la próxima semana. Lo que se demuestra es que las capacidades de los partidos y los incentivos privilegian las decisiones cupulares sobre las elecciones abiertas a la militancia o a la ciudadanía.

Continuando con la comparación, acudiremos a la elección priista para elegir a su presidente nacional. El caso más reciente es el de Beatriz Paredes vs. Enrique Jackson (y quién sabe cuántos candidatos-morralla). Son varias las diferencias con el proceso perredista para elegir dirigentes: los perredistas eligieron consejeros y presidentes locales y fue un proceso más amplio. Los priistas solamente escogieron la fórmula presidente-secretario general. Los perredistas lo abrieron a la militancia, cosa que no hicieron en 2005 con su candidato presidencial. Los priistas aprendieron la lección de abrir los procesos, y en esta ocasión decidieron cerrarlo a sus consejeros. Por su parte, los perredistas no fueron señalados por hacer una campaña millonaria. En el caso de la elección priista, no obstante ser únicamente para consejeros, hubo hasta spots en horario AAA nacional e incluso se acusó de ser parte del arreglo entre un coordinador parlamentario con empresas televisoras. La elección perredista coincide con la negativa al IFE, por parte de las televisoras, a transmitir los spots de los partidos. Uno de los anuncios era del PRD e invitaba a participar en su jornada electoral.

En estos momentos el "perro más flaco" de moda es el PRD. Parece imposible que logre desterrar las prácticas de las que ha hecho gala en la última semana. Resulta más lógico pensar que, para quitarse la imagen de violentos, acudirán con los expertos que habrían asesorado a los distinguidos priistas que mataron a palos a un anciano en la víspera de la jornada electoral de Oaxaca en 2004 y que no solamente salieron libres por falta de pruebas, sino que se regodeaban con su candidato presidencial en 2006. También pueden acudir, para quitarse la imagen de mañosos y tramposos, con los asesores del Gobernador de Puebla, que no solamente libró el lío legal y mediático, sino que hace cuatro meses se llevó carro completo para su partido.



rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 15 de marzo de 2008

Autoridad de papel

Durante la semana que está a punto de concluir, MURAL nos ha regalado un excelente trabajo periodístico que registra el pésimo estado en el que se encuentran los parques públicos y las unidades deportivas de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Estos espacios son un retrato nítido del estado que guarda nuestra sociedad y del desempeño de nuestras autoridades.

Las autoridades han abandonado la plaza. Los Gobiernos municipales no resisten un mínimo escrutinio acerca del cumplimiento de sus obligaciones. Los parques públicos y las unidades deportivas tan sólo son un botón de muestra del letargo y la irresponsabilidad. Veamos cuáles son los servicios municipales que debe prestar la autoridad. El artículo 94 de la Ley de Gobierno y Administración Pública Municipal establece un mínimo de 11 servicios municipales; lo invito a que hagamos un breve recorrido por ellos, agrupados en rubros afines.

Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales. Los problemas de abasto de agua para la ZMG son del conocimiento público, y también lo es la dificultad de concretar una alternativa convincente para garantizar este abastecimiento en el futuro. Arcediano sigue generando dudas en muchos sectores y su avance se aprecia lento. Los problemas de drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas son más que evidentes y reflejan una omisión monumental, como el terrible caso del Río Santiago evidencia.

Alumbrado público. En este rubro los Municipios más poblados tienen una mayor cobertura, sobre todo en las zonas con mejor situación económica. A menor densidad poblacional y a mayor marginación, el problema se agudiza.

Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos. Se repite el esquema de la cobertura de alumbrado. Ya es una costumbre que en zonas residenciales de Zapopan, el servicio sólo se preste tres veces por semana... ni hablar de lo que pasa en Tonalá o Tlajomulco. En el caso de Guadalajara, se da el fenómeno de hacer millonarias transferencias a la iniciativa privada mediante la figura de la concesión del servicio. No es la autoridad la que lo presta directamente, y en los casos de la renovación de contratos surgen las dudas y suspicacias de las operaciones entre la autoridad y la empresa que ha venido ganando los contratos. Dentro de estas discusiones esporádicas salen a la luz pública los incumplimientos de la empresa, según lo estipulado en el contrato.

Únicamente nos estamos refiriendo a la recolección, pero el problema va más allá: separación y disposición de residuos. Los tiraderos de llantas y la precaria implementación de acciones para la disposición de residuos tóxicos o peligrosos son también una asignatura ausente en la agenda pública.

Mercados y centrales de abastos. Aquí podemos encontrarnos desde el riesgo latente de que un mercado se venga abajo, como se menciona en el caso del Mercado Libertad, hasta el mal estado que guardan la mayoría de ellos. Si el problema no se aprecia en mayor magnitud, es porque los mercados y las centrales de abasto han venido cediendo terreno frente a las grandes cadenas comerciales en donde la mayoría realiza sus compras.

Rastros. Nuevamente se repite el esquema: es un tema que de manera periódica adquiere relevancia y pone al descubierto las pésimas condiciones sanitarias de estos lugares. En este ciclo, por cada semana de interés del tema, pasan dos años o más de desinterés ciudadano.

Panteones. Los que hay resultan ya insuficientes y su mantenimiento es de quinto mundo. La cremación y adquisición de criptas en templos ha venido a atenuar el grave problema que representa la inacción en este rubro.

Calles, parques y jardines y su equipamiento, y centros deportivos municipales. Parte del tema de la semana de MURAL. Los parques y jardines están para llorar y la Ciudad está llena de árboles mutilados. Se destina muy poco dinero a su mantenimiento. El descuido de estos espacios públicos explica en gran parte el éxito de la Vía RecreActiva. Allí las personas se sienten acompañadas y por tanto seguras, como deberían sentirse en los parques y unidades deportivas. Los asistentes a la vía cambian siete días de la semana por la mitad de uno. Este es el ejemplo máximo de la "cultura de muestreo" que viene prevaleciendo en nuestra comunidad. Un parque rehabilitado, que a las pocas semanas ya presenta un deterioro importante, se presume como un gran logro. Se anuncia que se pueden recuperar tres o cinco unidades deportivas, pero sólo representan un mínimo porcentaje del total. Se pretende recurrir a la inversión de la iniciativa privada, otra de las fórmulas mágicas que enarbolamos como dogma, pero que no alcanza en los hechos.

Otra de las funciones de la autoridad municipal es la seguridad pública, la policía preventiva y el tránsito. El esquema se repite. La deficiencia, la inacción, la privatización de los servicios, el aislamiento en el coto para pretender resolver de forma individual un problema colectivo.

También tienen como función la operación de los centros culturales. Como prácticamente no existen, los hemos cambiado por los centros comerciales: ahí socializan nuestros jóvenes, en el marco de las marcas... total, eso importa más que la cultura.

Ni hablar del artículo 31 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, que establece la obligación de la autoridad municipal de impartir instrucción cívica. De ese tamaño es el incumplimiento de las funciones de la autoridad municipal: del mismo volumen de los pretextos que argumentan para no cumplir con el mandato de ley. Autoridad de membrete, autoridad de papel.



rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 8 de marzo de 2008

Mujeres

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. Desde mediados del siglo 19 se hicieron varios intentos de establecer un día para reconocer los derechos de las mujeres. Son muchos los datos, pero poca la claridad acerca de la razón para haber elegido este día. Es lo de menos. En diversas latitudes de ambos lados del Atlántico, y durante poco más de un siglo, se hicieron esfuerzos en torno a la reivindicación de derechos de las mujeres muy específicos, como el de sufragar. No fue hasta 1975 que se "oficializó" el Día Internacional de la Mujer por la ONU, en el marco de la Conferencia Internacional de la Mujer, celebrada precisamente en México. Quienes rebasamos los 40 años todavía recordamos las bardas de los lotes baldíos de Guadalajara decoradas con leyendas alusivas a la Conferencia y al Año Internacional de la Mujer.

No deja de ser paradójico que se haya celebrado en México la primera conferencia de este tipo. No deja de serlo, porque hemos hecho poco para reivindicar sus derechos. Al margen de las cifras que cada año acaparan las notas que refieren la escasa participación de ellas en puestos de dirección del ámbito público y privado, hoy la discriminación se manifiesta en casos dramáticos de maltrato y muerte.

Más allá de haber sido rebasada, convendría cuestionarse si hemos tenido capacidad de asombro en materia de vulneración de derechos de las mujeres. Los feminicidios, ya sea de Ciudad Juárez, de la zona fronteriza o de nuestro Estado, no han estado presentes en la dimensión requerida en la agenda pública. La actitud sistémica de nuestra sociedad presta más atención a las versiones que tratan de desvirtuar que se trate de una ola de violencia en contra de las mujeres. La ausencia de acciones, ya no digamos de políticas públicas, caracteriza nuestra reacción frente a esta problemática. La historia se repite en los casos de violencia intrafamiliar.

Otro ejemplo que refleja el nulo interés que le prestamos a los derechos de las mujeres se manifiesta en la problemática sanitaria del cáncer de mama. En México, esta enfermedad es la segunda causa de muerte en la población femenina. El esfuerzo que hacen algunas organizaciones privadas no es suficiente para atender este mal y, lejos de abatirlo, los hallazgos se presentan en mujeres más jóvenes, rompiendo el paradigma de que es una enfermedad que suele suceder después de los 40.

El entusiasmo y voluntarismo de las integrantes de las asociaciones que se dedican a solidarizarse con quienes lo padecen es tan encomiable como insuficiente. Mujeres que han padecido el mal y que se han sobrepuesto comparten sus experiencias, piden dinero para ayudar a quienes se encuentran en la profundidad de la enfermedad. La respuesta de las autoridades es menos que tibia: todo pretenden reducirlo a la autoexploración. Lo que no dicen es que cuando la autoexploración detecta una "bolita", lo único que queda es resignarse a que sea benigna, porque de lo contrario, generalmente ya es demasiado tarde.

El trabajo de las autoridades, que prácticamente se limita a la recomendación de la autoexploración y a una muy deficiente capacitación para llevarla a cabo, se explica en razón de la imposibilidad de recomendar otro tipo de acciones más eficaces, como es el caso de la mamografía. Y es que para llevarla a cabo es necesario un mastógrafo, y de esos hay muy pocos. La razón es que cuestan mucho dinero. Y como estamos en un país con finanzas sanas, que no tiene para comprar este tipo de aparatos (porque la sanidad de sus finanzas se lo impide), pues la "racionalidad" indica que las mujeres deben ser mutiladas o tienen que morir a causa de este mal. Es el mismo país que sí tiene para bonos (algunos políticos elegantemente los llaman estímulos o prestaciones) y para burócratas que pretenden justificarlos de la manera más absurda.

Cabe mencionar que Jalisco se ubica en los primeros lugares de mortalidad a causa del cáncer de mama.

Esta enfermedad no es propia de las mujeres; también se presenta en los hombres, aunque en una proporción muy inferior. La enfermedad está cobrando vidas en la misma medida de la inacción de las autoridades por detenerla. Es un caso que ejemplifica la poca atención que prestamos al cuidado del ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, en este caso a la salud y a la vida.

En otros países, como España, las acciones que se despliegan llegan al grado de tener un padrón para identificar a las mujeres que por edad deben realizarse revisiones periódicas. Las autoridades notifican a las mujeres la fecha en que deben acudir a la revisión. En España el éxito de estas políticas públicas ha llegado al grado de descubrir y atacar un nuevo problema: que la mujer que lo ha detectado oportunamente no sea objeto de discriminación laboral y que tenga las facilidades para atender su enfermedad de forma adecuada. En México no debemos preocuparnos de esta problemática de nueva generación, porque en estas latitudes, cuando se ha detectado el mal, en la mayoría de los casos ya es demasiado tarde.

Obvio que en otros países la atención de estos males es con cargo al erario público y con ello sus Gobiernos vulneran sacrosantos principios, pues destinan recursos públicos suficientes a la salud. Sin embargo, son países comprometidos con los derechos de sus habitantes y, por consecuencia, con su salud, no solamente con la de sus finanzas públicas. En cada acción de este tipo están siendo congruentes con la celebración de este día. Como cada año, en México este día fingiremos. Tenemos una cita con la congruencia; cuando acudamos a la cita podremos celebrar.



rogelio_campos@yahoo.com