sábado, 23 de junio de 2007

¿Es o no es?

In & Out es el título de la película estelarizada por Kevin Kline. Se tradujo al español como "¿Es o no es?", y trata de un profesor que a los ojos de muchos es homosexual, pero él no lo reconoce; es más, está a punto de casarse cuando uno de sus ex alumnos, convertido en un famoso actor ha ganado el Óscar y lo dedica en red nacional a su maestro, haciendo referencia a la dignidad con la que había vivido su homosexualidad. Algo similar pasa en el caso de El Yunque, todos saben que existe, pero no termina de aceptarse del todo.

Esta semana MURAL publicó que Emilio González Márquez ofreció renunciar a las filas del PAN, a fin de que la dirigencia estatal panista investigue su presunta participación en el grupo de ultraderecha denominado "El Yunque". El Gobernador condicionó su renuncia en los siguientes términos "Esto, siempre y cuando el partido le entre a este 'divertitema' de 'El Yunque' y del 'Chupacabras'".

Para algunos, El Yunque puede ser un "divertitema"; sin embargo, para otros, como el periodista Álvaro Delgado, ha sido un tema (serio) de investigación. Para quienes han integrado el jurado de un reconocido premio periodístico ha sido el objeto de investigación que han premiado y seguramente quienes han comprado los libros que documentan la existencia del Yunque no lo han hecho con el ánimo de pasar el rato o de divertirse.

Hay quienes equiparan (o confunden) al Yunque con el Chupacabras. Sin embargo, hasta ahora no han sido los periodistas prestigiados, las revistas serias de análisis ni los integrantes de jurados de premios de periodismo quienes han caído en esta confusión, porque no se ha hecho un trabajo (serio) de investigación del personaje succiono-caprino, ni se ha publicado, ni mucho menos se ha premiado.

MURAL también da cuenta de las declaraciones del Secretario General de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, quien rechazó la existencia del Yunque y, en tono irónico, lo calificó como un "mito". Sería entendible que alguien negara su pertenencia a una asociación, o que manifieste desconocimiento a su existencia; lo que no resulta lógico es que se niegue la existencia de una organización a la que (supuestamente) no se pertenece.

Sería lógico que el mito hubiera sido construido por los adversarios del PAN, lo que no resulta tan lógico es que varios personajes del más alto nivel local (de varios Estados) y nacional del propio PAN hayan afirmado que El Yunque sí existe, y a lo que se apresuran es a deslindarse de pertenecer a esa organización. Señalan fechas, nombres, circunstancias y detalles de cuando fue penetrada la estructura de Acción Nacional.

Mientras las personas que afirman haber visto al Chupacabras tienen la característica de ser mundialmente desconocidas y de tener una aparición fugaz en el espectro público mediante programas amarillo-sensacionalistas, los que afirman la existencia del Yunque tienen nombre y apellido: en el caso de los panistas, algunos son connotados, tienen trayectoria, prestigio y reconocimiento, han presidido ese partido local o nacionalmente, han sido candidatos a la Presidencia de la República, actualmente son precandidatos o candidatos a cargos de elección popular, etcétera.

Uno de los que afirma que El Yunque es de verdad es Don Luis H. Álvarez, quien reconoció la existencia de la organización, pero dijo que era minoritaria al interior del PAN. Esto es, contrario a lo que dice Guzmán y Emilio, sí existe, aunque nomás poquito. La otra opción es que Don Luis sea un mitómano, o mañana nos salga con que él sí ha visto al Chupacabras.

El panista poblano Luis Paredes, que perteneció durante 33 años al Yunque, irrumpió en la asamblea panista de principios de mes para repartir 5 mil playeras con la leyenda "Yunque No. PAN Sí". Paredes afirma haber pertenecido a la organización y ha aportado información detallada de sus integrantes. Bajo la perspectiva de Guzmán, no nos extrañe que mañana, Paredes nos diga que fue raptado por unos extraterrestres.

En el marco de la misma asamblea, el secretario general adjunto del PAN, Carlos María Abascal Carranza dijo: "se le hace mucha publicidad a los tres o cuatro integrantes de esa organización, que deben estar muy felices". Por fin, ¿existe o no existe?, independientemente de si son pocos o muchos.

Recientemente, la precandidata del PAN a la Alcaldía poblana, Ana Teresa Aranda, dijo: "No encajo en El Yunque", y aseguró que "no aceptará reglas de la organización de ultraderecha".

Mientras para muchos panistas El Yunque sí existe, para el Gobernador no es un tema, sino un "divertitema", y para Guzmán es un mito... ¿dónde he escuchado eso?, ¿quién lo dijo? Ah, ya recuerdo, es la frase memorable de Pedro Aspe Armella, Secretario de Hacienda con Carlos Salinas de Gortari: "la pobreza en México es un mito genial". Si Aspe tuvo razón, no veo por qué no sea el caso de Guzmán, quien además dice que "Eso del 'Yunque' es como el 'Chupacabras', todos dicen que lo han visto, pero no sé (sabe) dónde está". Quizás lo que no se sepa es dónde sesiona, pero sí se sabe dónde está.

En el final de In & Out, el maestro termina aceptando, no sin dificultades, su realidad, y sale del clóset. La película de El Yunque va a la mitad, pero todo indica que tendrá un final similar, y se terminará aceptando lo que todos saben y algunos se resisten a reconocer.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 16 de junio de 2007

Presidente inexistente

Certeza, legalidad, independencia, objetividad e imparcialidad son los principios de la función electoral. Otro principio implícito en la ley es el profesionalismo. ¿Se imagina que se declarara inexistente la designación del presidente del Instituto Electoral del Estado de Jalisco (IEEJ)? Por increíble que parezca, esto sucedió en un juicio de carácter laboral.

El 8 de marzo de 2006, quienes venían fungiendo como Secretario Ejecutivo y Directora de Prerrogativas, ambos del IEEJ, interpusieron demanda laboral contra su despido, por considerarlo injustificado. El instituto, al dar contestación, pretendió acreditar la personalidad de su presidente mediante un escrito firmado por él mismo; esto es, no lo acreditó con la documentación adecuada.

Los demandantes interpusieron un recurso con el fin de que no se tuviera al presidente acreditando su personalidad, pues no había adjuntado el acta de la sesión donde se le designó y en la que tomó protesta. El Tribunal Colegiado dio la razón a los demandantes ¡El presidente del IEEJ no acreditó debidamente su personalidad! Como consecuencia se tuvo al órgano electoral contestando afirmativamente a todos y cada uno de los señalamientos de los demandantes. Por si fuera poco, el IEEJ también perdió su derecho a ofrecer pruebas. Haga de cuenta que estos juicios se perdieron por default.

En una etapa posterior del juicio, el presidente del IEEJ insistió en acreditar su personalidad, ahora con un disco compacto que contendría la filmación de la sesión en que fue nombrado presidente. El Tribunal Electoral de Jalisco llegó a la conclusión que el presidente del IEEJ (otra vez) no acreditó la representación con que se ostenta.

Parece increíble que un organismo que se rige por los principios de certeza, legalidad y profesionalismo, no pueda acreditar la personalidad de su presidente. El asunto no es menor, el descuido propició que el juicio se alargara y se perdiera. El tiempo que se prolongó el litigio se traduce en salarios caídos que engrosan la indemnización.

La pregunta es obligada, ¿dónde estuvo el error? La explicación se encuentra en el expediente del juicio PECE 002/2007-SP (anterior /2006). El supuesto acuerdo en que se eligió al presidente se encuentra signado únicamente por él mismo y el secretario ejecutivo (cosa curiosa, sería quien después demandaría). Desde 1997, varios consejeros han señalado la necesidad de que las actas y algunos acuerdos sean firmados por los integrantes del pleno con derecho a voz y voto; a lo anterior se ha impuesto el mayoriteo para que esto no suceda, pues los consejeros no firman más que la nómina. Contrariamente a lo que pasa en otros institutos electorales, donde las actas son firmadas por todos los consejeros, en Jalisco basta y sobra con la firma del presidente o la del secretario.

El Tribunal Electoral es inmisericorde con el IEEJ, y viene a reivindicar a los consejeros que, en su momento, señalaron estas graves irregularidades que a los ojos de la mayoría "no existían". El tribunal establece, categórico, que los consejeros deben firmar este tipo de documentos y reprueba la práctica insana de que el secretario pretenda interpretar la voluntad de los consejeros. El tribunal establece que en estos acuerdos debe estar plasmada la firma autógrafa de los consejeros, de puño y letra, y de paso les dice lo que es una firma, apoyándose en un diccionario para juristas.

El tribunal da una lección de lo que es autenticidad y que ésta sólo se logra con la firma de los consejeros; este elemento es el que aporta certeza, que por cierto es un principio de la función electoral. El fallo va más allá, dice que si no hay firma, lo que se presentó es un simple papel que no incorpora la voluntad de quien debía suscribirlo. Por tanto, el acta carece de legalidad. ¡Tómala! Por cierto, la legalidad es otro de los principios de la función electoral.

Para rematar, el tribunal establece lo siguiente: "La falta de firma en la multicitada acta, por parte de los consejeros del IEEJ, tiene como consecuencia la carencia de legalidad y por ende que las supuestas resoluciones que hayan tomado en la sesión plenaria de fecha 3 de junio del años 2005, y en lo que a nuestro estudio corresponde, que es la controversial designación como Consejero Presidente del C. José Luis Castellanos González, se tenga por inexistente".

Carencia de legalidad, supuestas resoluciones, controversial designación que termina en inexistente... demasiado para la primera sesión del actual IEEJ.

Después de esa sesión, el órgano ha sancionado a los partidos y hasta ha organizado y calificado un proceso electoral... todo eso, con un presidente inexistente. Si lo anterior es delicado, más grave es que esto no se haya publicado, y más aún que los consejeros seguirán sin firmar algo más que la nómina.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 9 de junio de 2007

Cereza sin pastel (II)

Segunda y última parte.En la entrega anterior mencionamos el costo de la revitalización de Bilbao invertido durante una década: 5 mil 700 millones de dólares. Decíamos que el Guggenheim fue la cereza del pastel, la insignia de la modernidad y la apertura, el emblema de una ciudad que dejaba atrás su pasado industrial y se proyectaba al futuro económico apostando por el sector terciario: el de los servicios.

Ahora, abordaremos algunos mitos del caso bilbaíno y haremos una fundamental diferenciación con la pretendida transformación de nuestra ciudad.

Los seguidores del proyecto argumentan que el museo transformó Bilbao, lo cual es inexacto: el museo es consecuencia de un plan de revitalización urbana que incluyó una inversión multimillonaria en euros, donde el museo apenas representa el 3.5 por ciento de los recursos invertidos.

En este caso, las diferencias con Guadalajara saltan a la vista. En la ciudad española se pudo realizar esta inversión, entre otros factores, por la aplicación de fondos de la Unión Europea; México no es beneficiario de este tipo de recursos por parte de los dos vecinos del norte, que a la vez son nuestros principales socios comerciales y las potencias que podrían y/o deberían ayudarnos como se ha venido haciendo con España.

Otra diferencia es la experiencia y puesta en práctica de esquemas similares. Previo al caso bilbaíno, España había tenido éxito en experiencias de revitalización urbana en sus tres principales ciudades, con acontecimientos de dimensión internacional: Madrid, Capital Cultural de Europa; Barcelona, sede de los Juegos Olímpicos, y Sevilla, sede de la Expo Mundial. Esto es, el país ibérico tenía la considerable experiencia y la dinámica de reconvertir o remodelar sus ciudades. Por cierto, ninguna de éstas requirió un museo de ese costo para su revitalización.

Los optimistas ven los Panamericanos como la gran oportunidad de revitalizar nuestro entorno urbano; los pesimistas comparan el estimado del gasto realizado por Río de Janeiro para los juegos del próximo mes (5 mil millones de dólares), pero en Guadalajara se invertirían sólo 500 millones para 2011.

En México no tenemos la experiencia ni la dinámica de revitalizar premeditadamente las ciudades; a lo más que llegamos el sexenio anterior fue a organizar cumbres de cuanto organismo internacional haya registro. No pocas se organizaron en Los Cabos o en Cancún, lugares con una infraestructura turística de talla internacional. En las pocas cumbres que se organizaron en otras ciudades, como la ALCUE (Guadalajara, mayo de 2004), el dinero federal se destinó a cuestiones ornamentales de dudosa calidad, escaso uso y muy corta duración (como ejemplo está la "plaza" ubicada en Niño Obrero y Lázaro Cárdenas), y en compra de patrullas o de arbolitos, que fueron mal sembrados, con el propósito de tapar nuestras miserias urbanas. Eso nos refleja como ciudad y como país: sin recursos para revitalizar, sólo para medio tapar.

Otro mito es que Bilbao es una ciudad con 400 mil habitantes y que en el pasado reciente, antes del museo, era un pueblo de pescadores. Partiendo de este falso supuesto se pretende llevar a la conclusión obligada: Guadalajara puede hacer el museo. Imagínese... "si un pueblo de pescadores de tan sólo 400 mil habitantes pudo hacerlo", resulta obligado que nosotros podamos.

En realidad Bilbao era una importante ciudad industrial. Esto es precisamente lo que permitió desarrollar las importantes intervenciones urbanísticas. Las hectáreas donde antes se asentaba la industria fueron destinadas a proyectos comerciales, culturales, de ocio y vivienda. Por cierto, decir que Bilbao tiene 400 mil habitantes es confundir la villa con la zona metropolitana. El Bilbao Metropolitano tiene un millón de habitantes.

Estos datos nos llevan a establecer otras diferencias fundamentales. Bilbao se transformó radicalmente: pasó, de ser industrial, a ser una ciudad de servicios. Éste no es el caso de Guadalajara; nuestra vocación ha sido de servicios, por tanto tenemos pocas superficies para destinar a la construcción de complejos culturales, de ocio y comerciales. Lo que sí ha venido sucediendo es el abandono de las áreas cultivables, donde ahora hay construcciones que, por alguna extraña razón, son llamadas y aceptadas como viviendas, y por ello no tenemos superficies donde enclavar proyectos insignia de revitalización urbana. En el caso bilbaíno, la apuesta fue cambiar el giro económico de la ciudad, y resultó. En nuestro caso, no cambiaríamos de giro.

Por cierto, Abandoibarra, el lugar donde se asienta el Guggenheim, está en un lugar céntrico. En nuestro caso, se pretende ubicarlo, literalmente, en la orilla.

Lo que sí sucedió en Bilbao e hizo posible el proyecto (téngalo presente para que vaya pensando si eso puede pasar aquí) fue lo siguiente: liderazgo de los políticos; y la creación de una entidad de decisión y ejecución donde confluyen distintos Municipios y órdenes de Gobierno.

Una opción es hacerle como en el futbol: vamos nacionalizando a algunos de esos políticos y profesionales bilbaínos de las políticas públicas; también a los constructores, porque si los de acá van a tardarse y a inflar el costo de obras como acostumbran, ni la suma de lo invertido en Bilbao y en Río les va a alcanzar para lo proyectado.

El único punto fuerte, donde no tendríamos problemas, sería el de la definición del coordinador del proyecto de revitalización urbana: ¡ahí está Claudio Sáinz!