viernes, 19 de octubre de 2012

El tamaño del negocio

El pasado miércoles se presentó el libro "Informe Jalisco: Más Allá de la Guerra de las Drogas". Es un estudio pagado a Nexos y se publicó en una coedición del Gobierno del Estado y Cal y Arena. Al final, en las páginas 284 y 285, se exponen nueve puntos a manera de conclusiones, destacando el tres y el nueve: abrirse al debate de la legalización de las drogas y alzar la voz internacional de México para revisar el consenso prohibicionista. Los demás puntos prácticamente no aportan a lo que ya se ha dicho sobre el tema.

El pasado 26 de septiembre Calderón fue vehemente en su intervención ante la Asamblea de la ONU: "propongo, formalmente que ésta, nuestra Organización de las Naciones Unidas se comprometa y que haga una valoración profunda de los alcances y los límites del actual enfoque prohibicionista en materia de drogas". Urgió a la ONU a encabezar una discusión a la altura del siglo 21, que "sin falsos prejuicios" convoque a encontrar soluciones al problema del narcotráfico con nuevos enfoques (MURAL, 27/09/12).

En la presentación del libro, el Gobernador Emilio González dijo que buscó "perfiles ajenos a la función pública para realizar la investigación". Sin embargo, en el equipo de nueve personas hay cuatro servidores públicos de primer nivel de su Administración: o no busco bien, o se quedó con la intención de hacerlo.

El punto más vulnerable del estudio se encuentra cuando aborda el tamaño del mercado de la droga en México. Señala que "de acuerdo con el World Drug Report 2010 de la ONU, el valor total del mercado mexicano no excede los 8 mil millones de dólares... Por años se habló de un mercado con valor anual de 35 mil millones... Todos los cálculos documentados quedan muy por debajo de la imaginación de esas cifras. Todas las fuentes dan cifras inferiores a las que suelen leerse en la prensa o decirse al pasar".

Las estimaciones están basadas en el World Drug Report, que se alimenta -en gran medida- de la información oficial que mandan los propios países. La información corresponde a la que se procesó en 2008. También acuden al Informe del estado de la seguridad pública en México, 2010, del Centro Nacional de Atención Ciudadana de la Policía Federal (Secretaría de Seguridad Pública) y publican la liga http://www.insyde.org.mx/images/informe_estado_ seguridad_ publica.pptx... que está en blanco. No sé usted, pero particularmente en este tipo de casos, yo no confío en las cifras gubernamentales de nuestro País.

Una cosa es el mercado interno de las drogas, el de las que se consumen en el País, y otra muy distinta serían los ingresos que se perciben por esas ventas y además por las "exportaciones" al mayoreo. Ambos datos son importantes, pero el estudio no es claro al respecto, y lo que aporta tiene serias limitaciones por la credibilidad de la fuente y el atraso de la información -corresponde a 2008-; vamos, los ingresos de las ventas en Estados Unidos también compran armas y pagan sicarios.

Hay múltiples documentos que señalan una cantidad mucho mayor de recursos que ingresan a México por "exportación" de droga. Para muestra, el documento del Servicio de Investigación del Congreso norteamericano, que se puede consultar en http://fpc.state.gov/documents/organization/155587.pdf y que señala que los flujos que entraban a México en 2010 podrían ascender hasta los 39 mil millones de dólares; la fuente no es la prensa -como lo dice el libro presentado el miércoles-, sino el propio FBI.

Es importante conocer el monto del mercado de la droga en México y los flujos que ingresan al País. Poco se va a lograr desdeñando la información o acudiendo solamente a fuentes oficiales, y mucho menos si se tiene el prejuicio de minimizar las cantidades.

No es la primera vez que los investigadores de Nexos subestiman las cifras: en 2009 publicaron que los muertos en México no eran muchos y que la percepción de inseguridad era responsabilidad de los medios... tomaban cifras del 2007, y después tuvieron que dar marcha atrás y decir que sí había un crecimiento impresionante de muertes.

Necesitamos datos tan serios como el problema mismo, no se trata de escoger arbitrariamente la cifra que soporte nuestro argumento, sino de construir argumentos alrededor de las estadísticas que realmente importan.

Twitter @camposrogelio

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 12 de octubre de 2012

Tiempo dilapidado


El 1 de julio se desarrolló la jornada electoral en la que resultó triunfador Enrique Peña Nieto. Desde ese día hasta el 1 de diciembre, fecha en que tome posesión del cargo, habrán pasado 152 días.

Esos cinco meses no son más que una larga despedida para el Mandatario saliente y una larga espera para el entrante. El enorme plazo resulta injustificado y contrasta con los que se tienen establecidos en otros países.

En la Unión Americana, Barack Obama resultó triunfador el 4 de noviembre de 2008, y 77 días después asumía la Presidencia de los Estados Unidos de América. Prácticamente la mitad del tiempo que nos llevará en México.

En Brasil, Dilma Rousseff ganó -en segunda vuelta- el 31 de octubre del 2010, y el 1 de enero del 2011 tomaba las riendas de ese país. Transcurrieron 61 días entre la jornada electoral decisiva y el inicio de su gestión.

En España, Mariano Rajoy triunfó en las elecciones del 20 de noviembre del 2011, y 31 días después tomó posesión del cargo. Si los 31 días de España nos parecen pocos, el caso de Francia todavía es más drástico. Francois Hollande ganó -en segunda vuelta- el 6 de mayo del presente año, y nueve días después ya despachaba como Presidente de la República Francesa.

No hay razón para que en México transcurran cinco meses entre la elección y el inicio del nuevo Gobierno. Lo único que se produce es un vacío de poder: en esos meses, ni el que ya se va ni el que está por llegar ejercen a plenitud sus facultades.

Parecería que lo importante son las campañas políticas. Tan es así que sí se reformó el marco legal para reducir su duración pero, contrario a otros países, hemos desdeñado la importancia de reducir el plazo entre la elección y el inicio de un nuevo Gobierno. Para nuestro calendario electoral no es importante el tiempo: no nos preocupa que el nuevo Presidente asuma a la brevedad.

Regalamos cinco meses para que el Presidente saliente arme su despedida y emprenda -antes de irse- la gira del adiós, en la que corta listones inaugurales y hace una apología de su Administración. Mientras esto ocurre, hay que asignar un presupuesto para que el que viene se entretenga -también- en giras y actos "preparatorios". Hollande, 152 días después de la elección, ya llevaba casi cinco meses despachando.

Si los cinco meses que transcurren entre la elección presidencial y la toma de protesta parecen demasiados, el caso de Jalisco es peor: entre la jornada electoral y el inicio de la nueva Administración transcurren ¡ocho meses!

Para darnos una idea de la desproporción, comparémoslo con Texas, en la Unión Americana. Rick Perry fue reelecto como Gobernador de ese Estado el 2 de noviembre de 2010, y 77 días después iniciaba su nuevo periodo.

Si la elección de Texas fuera el mismo día que en Jalisco, 242 días después el Mandatario jalisciense apenas iniciaría, mientras que su homólogo texano ya llevaría cinco meses y medio de ejercicio gubernamental.

En Jalisco, antes no transcurría tanto tiempo entre la elección y la llegada del nuevo Gobernador. Las elecciones eran en noviembre y la toma de protesta en marzo, pero se decidió hacer elecciones simultáneas: elegir autoridades locales y federales el mismo día.

Entonces se argumentó el ahorro electoral, situación que finalmente no sucedió: no sólo no se ahorraron recursos, sino que ahora se gasta en elecciones mucho más que antes. En todo caso, quisimos ahorrar centavos, pero descuidamos los pesos, ya que dilapidamos un recurso invaluable como lo es el tiempo efectivo de Gobierno.

En los partidos de futbol se lleva el registro del tiempo efectivamente jugado: se descuenta el tiempo en el que el balón no está en la cancha. Haciendo una analogía, los ocho meses que transcurren en Jalisco entre la elección y la toma de protesta no sería tiempo efectivo de juego, en este caso de Gobierno.

Es necesario que se reforme el marco legal para reducir el tiempo que transcurre entre la elección y el inicio de la Administración que fue votada en las urnas. Para exigir esa reforma, es necesario que tomemos muy en serio que el tiempo es un recurso escaso y que no podemos darnos el lujo de dilapidarlo.

rogelio_campos@yahoo.com
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viernes, 5 de octubre de 2012

Semana de contrastes

En el marco de la "gira del adiós", como algunos medios han llamado al serial de inauguraciones emprendido por Felipe Calderón a lo largo y ancho del País, esta semana fue contrastante. El martes se inauguró una enorme prisión en Sonora, en tanto que ayer se inauguró una gran biblioteca en Jalisco.

Sin duda la inversión carcelaria es necesaria, sobre todo si tomamos en cuenta que existen pocas cárceles federales, que las prisiones estatales han recibido delincuentes del ámbito federal y que el hacinamiento en este tipo de centros aumenta. Las cárceles en México tienen una capacidad para recibir 190 mil reos, pero actualmente hay más de 238 mil, según datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicados a finales del mes pasado.

Actualmente se construyen ocho centros penitenciarios de estas características, y el de Hermosillo tuvo un costo de poco más de 4 mil 200 millones de pesos, con capacidad para 4 mil reos de alta peligrosidad.

La CNDH y la Organización de Estados Americanos han señalado las deficiencias en nuestras prisiones: hay autogobierno y violación a los derechos humanos; los alimentos y otras condiciones no son los adecuados, y no sirven para la readaptación y la reinserción social de los delincuentes.

Peor aún, las cárceles son universidades del crimen, y en no pocos casos también son centros de operación de la delincuencia organizada. En otras palabras, la inversión en el ámbito penitenciario no ha generado los resultados esperados.

Por otro lado, ayer se inauguró el nuevo edificio de la Biblioteca Pública del Estado "Juan José Arreola", que muy pronto estará en boca de la mayoría de los jaliscienses, quienes se asombrarán con la construcción del inmueble y disfrutarán de sus áreas: infantil, para débiles visuales, área de atención a personas con discapacidad, laboratorios, salas de exposiciones, mediateca, auditorio, salas de lectura silenciosa, cafetería, etc.

La biblioteca forma parte del Centro Cultural Universitario, cuenta con un espacioso estacionamiento subterráneo y se encuentra a un costado de la enorme Plaza del Bicentenario, llamada a ser un gran espacio de esparcimiento público y de manifestaciones culturales. Muy pronto será vecino de este inmueble el Conjunto de Artes Escénicas, que tiene un avance del 25 por ciento en su construcción.

La biblioteca resguarda el patrimonio histórico documental del Occidente y Noroeste de México, así como del Suroeste de la Unión Americana. Varias colecciones privadas y de otros países han sido donadas para que estén al alcance del público.

Pero regresando al tema menos festivo, México tiene una población reclusa de 212 presos por cada 100 mil habitantes. ¿Son pocos o muchos? Europa tiene 124, Brasil 260 y Estados Unidos 790 por cada 100 mil habitantes. Según los discursos gubernamentales, y la zozobra que se vive en muchas ciudades y poblaciones de México, todavía hay muchos delincuentes que andan sueltos y es en ese sentido que debería considerarse elevar en mucho el gasto en el rubro penitenciario.

La otra opción es reflexionar sobre las causas que nos han llevado como sociedad al punto de haber generado tantos delincuentes durante las últimas décadas. ¿En qué hemos dejado de invertir para prevenir y cuánto será el costo de las -supuestas- medidas correctivas?

Quizás una respuesta la encontramos en el contraste de las dos inauguraciones de la semana. La esplendorosa biblioteca puede dar servicio a 3 mil 600 usuarios simultáneamente, cifra similar a los reos que recibirá el penal de Hermosillo.

La cifra que no es similar es la del costo, pues en la construcción del edificio de la biblioteca se invirtieron 600 millones de pesos, una séptima parte del costo de la cárcel recién inaugurada.

En el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2012 se consideraron 16 mil 600 millones de pesos para el sector cultural: el equivalente a cuatro cárceles como esa de Hermosillo.

La inversión en cultura es necesaria y alentadora. La inauguración de ayer es para celebrar, y lo que ahí suceda es -sin duda- esperanzador. Ojalá que muchos niños, jóvenes y adultos conozcan y disfruten la nueva biblioteca, y que eso contribuya a que nunca vayan a pisar una cárcel, por moderna y segura que sea.

rogelio_campos@yahoo.com

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