La
reforma laboral propuesta por Felipe Calderón avanza. Esta semana se
aprobó en lo general y los diputados se reservaron la discusión de
artículos en lo particular. Todo indica que el apoyo del PAN y del PRI
será suficiente para que sea aprobada por ambas Cámaras.
El pasado lunes, José Luis de la Cruz, director del Centro de
Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey, dijo que la
iniciativa que se discute en el Congreso generará la precarización del
trabajo con una caída de 10 por ciento en los salarios mínimos y medio
millón de pobres más por ingresos (MURAL, 25/09/12).
De la Cruz también dijo que la iniciativa beneficia a las empresas en
detrimento de los propios trabajadores y que con la llamada
flexibilización del mercado de trabajo, que supuestamente generaría la
reforma, se incrementará la oferta laboral aunque con salarios más
bajos. Quienes promueven la reforma dicen que se generarían 400 mil
empleos, pero el análisis del Tec establece que solamente serían entre
150 mil y 200 mil si la inversión no ocurre como se espera.
El salario mínimo mensual en México apenas llega a los 136 dólares. Nos
superan: Bolivia (144), Nicaragua (145), República Dominicana (150),
Guatemala (228), Perú (280), Ecuador y Colombia (292), Honduras (300),
Brasil y Uruguay (350), Paraguay (372), Costa Rica (375), Chile (386) y
Argentina (más de 500). Si el análisis del Tec es correcto, el salario
mínimo se reduciría a 122 dólares mensuales.
Llama la atención que tengamos un salario mínimo tan bajo cuando las
remuneraciones por cargos públicos son extremadamente altas. Felipe
Calderón percibe el equivalente a 111 salarios mínimos, y con la
reducción planteada por el Tec ganaría poco más de 124. El sueldo del
Primer Mandatario asciende a 15 mil 200 dólares mensuales.
En España, Mariano Rajoy percibe el equivalente a casi nueve de sus
salarios mínimos. En Alemania no hay salario mínimo, pero sí un salario
base, y Angela Merkel recibe el equivalente a casi 10 salarios base. En
Estados Unidos, Barack Obama gana el equivalente a 22 salarios mínimos
de su país.
En Francia, Francois Holande percibe poco más de 11 salarios mínimos,
pero varios titulares de empresas públicas ganan el triple, o más, que
el Presidente; el Ministro de Economía y Finanzas propuso que los
directivos de empresas públicas no ganen más de 29 salarios mínimos,
porque lo demás "rebasa el límite de la decencia". En Brasil, el ingreso
de Dilma Rousseff equivale a poco más de 46 de los salarios mínimos de
allá. Ningún caso se acerca a la brutal desproporción que existe en
México.
Los salarios privados también están cuestionados en varias partes del
mundo. La dirigente del partido alemán La izquierda, Katja Kipping,
propuso en junio limitar los salarios a un máximo de 40 mil euros
mensuales. En esa propuesta, los ingresos que excedan tal cantidad
tendrían una tasa impositiva del 100 por ciento. En ese país, quienes
ganan más de 250 mil euros anuales pagan 47.5 por ciento de impuestos.
En 2009, Barack Obama impuso un límite de 500 mil dólares anuales a los
sueldos de los ejecutivos de empresas que fueron rescatadas con fondos
públicos. Algo similar pasó recientemente en España, donde Mariano Rajoy
estableció un límite de 500 mil euros anuales a los directivos de
empresas que reciban ayudas estatales, y de 300 mil para las empresas
nacionalizadas.
Aquí, todo gira en torno a mantener bajos los sueldos de los que menos
ganan... o bajarlos más, como es el caso de la reforma que se discute y
que seguramente se aprobará. Se trata -nos dicen- de ser flexibles y
competitivos, pero basados únicamente en la mala paga.
Un buen principio sería establecer un salario público máximo equivalente
a 60 salarios mínimos, la mitad de la equivalencia actual. Todavía
estaríamos por arriba de todos los casos expuestos anteriormente: seis
veces más que en España y Alemania, tres veces más que en Estados
Unidos, una cuarta parte más que en Brasil y aún sería del doble de lo
que los franceses consideran decente.
Quizás ese sería el mejor camino para que los gobernantes se preocuparan
por el salario mínimo, ya que si quisieran ganar más, primero tendrían
que aumentar el salario de los que menos tienen.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
La
próxima semana, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación (TEPJF) debe resolver en definitiva la impugnación
interpuesta sobre la elección en Guadalajara. Los resultados
favorecieron a Ramiro Hernández (PRI), y en segundo lugar se ubicó
Alberto Cárdenas (PAN), quien ha impugnado -sin éxito- la elección en
distintas instancias.
Cárdenas señala múltiples violaciones durante el proceso electoral. Su
actitud no es diferente a la que ha mostrado en otras ocasiones cuando
los resultados no le han favorecido. Cuando fue precandidato a la
Presidencia de la República contendió contra Santiago Creel y Felipe
Calderón. Siempre se ufanó de ser mejor opción, pero cuando empezó a ver
cómo se configuraban las fuerzas, iniciaron sus reclamos.
El 10 de octubre del 2005, Cárdenas arremetió: "Voy a exigir que caigan
cabezas y que los responsables de esas irregularidades sean expulsados
del partido". Señaló irregularidades en Chiapas, Veracruz, Puebla y
Yucatán (MURAL, 11/10/2005). Un día antes había dicho: "El equipo de
Felipe Calderón es quien más ha manchado este proceso, que se limpie"
(MURAL, 10/10/2005).
Esa nota también reporta que Cárdenas no presentó formalmente las
denuncias ante la Comisión de Elecciones, pero afirmaba que "si la
Comisión decide limpiar esa elección, esos miles de votos 'que les van a
quitar a Creel y a Calderón' lo podrían colocar en segundo lugar". Un
argumento muy similar al que ahora recicla.
Cárdenas también decía: "Lo que sí se puede ver claramente, y hay
pruebas, es lo que ocurrió por parte de la estructura del DIF nacional
en Puebla, donde regaló autos en los Municipios en los que, por
coincidencia, todos los ganó Felipe". Un esquema recurrente del panista
es ver con claridad hechos y afirmar que hay pruebas que no son
sustentadas más allá de sus declaraciones.
Cárdenas llegó a amagar con reventar el proceso: "Yo si de aquí al
jueves, el viernes, no veo una sanción fuerte, expulsiones, quitar miles
de votos a los dos equipos, si no veo eso, tendré que tomar medidas más
drásticas, como es... reventar un proceso que el PAN no se merece"
(MURAL, 18/10/2005). La nota reporta que el representante de Cárdenas
declaró que nunca se solicitó formalmente dar celeridad a las denuncias.
Todo quedaba en pirotecnia verbal, fuegos de artificio de la retórica.
Ayer, Cárdenas publicó una columna con las razones que, según él,
existen para anular la elección en la Capital de Jalisco. El tono y la
argumentación son prácticamente iguales a los que recurrió hace siete
años. Pero lo más importante es que sus argumentos solamente son
publicados cuando él los expresa: no han generado eco ni encontrado
respaldo... igual que en 2005.
Quizás ese reiterado monólogo de reclamación ocasionó que le preguntaran
si no se ofendía al ser llamado "El Peje tapatío", a lo que respondió:
"Que me dicen el 'Peje de Guadalajara'. Mis respetos de hoy y de antes
también para siempre a quien luche con razón, quien luche por grandes
temas y grandes objetivos, quien dé la cara a contracorriente, a
contrapelo y contra muchos poderes... de entrada, para mí, va a merecer
un cierto respeto. No cualquiera tiene los arrestos que ha mostrado el
señor con o sin razón" (MURAL, 19/09/2012).
Es bueno que Cárdenas piense así; lo que llama la atención es que su
forma de pensar cambió. En junio del 2006, Cárdenas se expresaba así de
AMLO: "Que cierre la boca el estúpido, que no hable a lo güey, que no
hable a lo bruto... miente cual bellaco es... ya no le cabe la suciedad
que trae en el estómago, no le cabe la suciedad que trae en toda su
tarea y su quehacer político, y empieza a salírsele por donde más pueda y
por donde más siente" (MURAL, 26/06/2006).
No cabe duda, Cárdenas en la derrota es casi el mismo del 2005. En lo
que ha cambiado es que antes insultaba a AMLO y hoy lo alaba. Si el
tribunal decidiera dar la razón al "ex Góber", podríamos verlo
nuevamente como el candidato echado pa'lante, con su pirotecnia verbal y
los fuegos de artificio de su muy particular retórica.
En caso de que se ratifique el resultado, es posible que veamos una
versión similar del Alberto Cárdenas que se reinventa después de la
derrota, como cuando aceptó la senaduría después de ser vencido en un
proceso cuestionado por él.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
Lo
que mal empieza, mal acaba. La urna electrónica jalisciense se ofreció
como una maravilla tecnológica y resultó un rotundo fracaso. Ayer, por
fallas de uno de los aparatos, la sala regional del Tribunal Electoral
federal revirtió el resultado de la elección municipal de Cuquío.
El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC)
tuvo la pretensión de que todos los jaliscienses votaran en urna
electrónica en el pasado proceso electoral y se lanzó a la aventura sin
contar con el presupuesto para hacerlo (MURAL, 23/08/11).
El proyecto fue respaldado por las cúpulas empresariales, el Gobernador y
el PAN, pero despertó dudas entre algunos consejeros electorales,
partidos y en el Congreso del Estado. Ante la falta de consenso, el
proyecto se limitó a dos de los 20 Distritos electorales.
El proceso de licitación careció de claridad: hubo protestas por parte
de las empresas que participaron y se acusó de beneficiar
específicamente a la que a la postre resultaría ganadora.
En la licitación, se omitió establecer -como requisito indispensable-
que las empresas participantes contaran con experiencia exitosa en la
fabricación de este tipo de aparatos, aunque sí se hizo caso a las
sugerencias que les externó el Gobernador para encontrar un proveedor
local; se eligió a uno que nunca había fabricado urnas y que incurrió en
múltiples incumplimientos en los plazos de entrega que se estipularon
en el contrato. En el DF, la autoridad electoral rescindió el contrato y
había demandado por incumplimiento a la misma empresa.
El 30 de septiembre del 2012, el director de informática del IEPC decía:
"Disponemos de un receptor de testigos de voto... impreso, a semejanza
de un voucher en el sistema financiero o bancario... lo que nos permite
comprobar que los resultados de los votos electrónicos son iguales a los
resultados que se tienen en papel dentro del receptor" (MURAL,
30/09/12).
Pero algo se salió del guión: la casilla 446E, instalada en Cuquío,
reporta 462 votantes y solamente 252 testigos impresos. Si lo correcto
son los testigos, hay 83 por ciento más de votantes. Si lo correcto son
los votantes, hay 45 por ciento menos testigos. Los datos no concuerdan,
y eso motivó que el Tribunal Electoral anulara esa casilla, y con ello,
se revirtió el resultado.
Debido a que durante los simulacros las urnas fallaron, el IEPC compró
papelería tradicional (boletas y crayones), que fueron llevados a todas
las casillas donde se instalarían urnas electrónicas. Se derrumbaba el
argumento de que, a la larga, los aparatos permitirían ahorrar.
En Cuquío se instalaron 25 casillas y se consideró instalar urnas
electrónicas en todas ellas. El día de la elección, en ese Municipio por
lo menos falló el 8 por ciento de los aparatos. Se tuvo que recurrir a
la papelería tradicional en la casilla 448C01. Una urna en un universo
de 25 representa el 4 por ciento.
La jornada electoral terminó y se publicaron los resultados que
favorecían a Movimiento Ciudadano. Los resultados fueron impugnados y el
IEPC envió al tribunal una impresión con el resumen de las operaciones
del aparato instalado en la casilla 446E, que es el que reporta la
inexplicable disparidad entre votantes y testigos impresos.
Uno de los magistrados que determinó la anulación de la casilla acusó la
omisión del IEPC al no atender la solicitud para que les entregara
copias de los testigos de votos de la casilla: "No envió ninguna
información, no envió ninguna documentación ni dio explicación alguna de
por qué actuaba así o por qué era omiso".
El IEPC pretendió poner en funcionamiento 8 mil 903 urnas electrónicas
en todo el Estado. Si el caso de Cuquío fuera representativo de lo que
hubiera pasado en Jalisco, habría sido un caos: 356 aparatos tendrían
que haber sido reemplazados por la papelería tradicional y otros 356
habrían aumentado significativamente el número de votantes o
desaparecido los testigos impresos.
La urna electrónica jalisciense dista mucho de estar a la altura de lo
que se prometió: no genera ahorros ni da certeza, por el contrario, hay
que gastar en papelería tradicional porque no se sabe cuál va a fallar, y
una vez "funcionando", puede enloquecer y cambiar los datos. Es una
urna fallida.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio