Seis
pesos cuesta un viaje en el transporte público en la Zona Metropolitana
de Guadalajara, ZMG. Recientemente, los concesionarios dicen haber
realizado estudios que indican que el costo debería ser de 9 pesos, pero
que con un aumento a 8 se conformarían (MURAL, 01/Ago/12).
Uno de los argumentos recurrentes para pedir un alza en la tarifa es la
comparación del costo del transporte en la ZMG con el de otras ciudades
del país, pero valdría la pena comparar el costo con ciudades de otros
países.
Comparemos el costo del transporte público de San Antonio, Texas, con el
de la ZMG. En la ciudad norteamericana se puede adquirir un pase
mensual (Big Pass) por 30 dólares (420 pesos). Un dólar por día es el
costo para quienes compran el pase y pueden usar ilimitadamente el
servicio. El Big Pass se puede comprar por internet.
Supongamos que un usuario de la ZMG hace uso de cuatro camiones al día
de lunes a viernes y que los fines de semana toma dos cada día. Durante
una semana pagaría 24 pasajes (144 pesos); en un mes desembolsará 624
pesos en transporte público, sin considerar las líneas "de lujo".
A diferencia de lo que ocurre en la ZMG, donde hay varias "empresas" que
se hacen cargo del "servicio", en San Antonio hay una sola entidad: VIA
Metropolitan Transit. Allá todos los choferes están uniformados, todos
los autobuses limpios, climatizados, con rampas para sillas de ruedas y
con aditamentos para transportar bicicletas. También hay que decir que
en la ciudad texana los usuarios se quejan porque el autobús no es
puntual, pues frecuentemente tarda ¡uno o dos minutos más de lo
programado!
Ahora comparemos la tarifa para estudiantes, que en la ZMG es de 3 pesos
(50 por ciento de la tarifa normal). Un estudiante que tomara el mismo
número de camiones que el usuario que imaginamos gastaría 312 pesos al
mes.
En San Antonio un estudiante puede comprar un pase semestral (35
dólares), que en realidad le dará oportunidad de usar ilimitadamente el
transporte los cinco meses que dura el ciclo escolar. Para estar
cubierto todo el año deberá comprar dos pases semestrales (70 dólares) y
dos mensuales (60 dólares).
Al año, entonces, un estudiante de San Antonio paga 130 dólares por usar
ilimitadamente el transporte público. Mensualmente desembolsa 10.83
dólares (150 pesos), menos de la mitad que el estudiante de la ZMG.
Los autobuses de la ciudad texana seguramente son más caros que los de
la ZMG porque son amigables con el medio ambiente, cuentan con rampas
para sillas de ruedas, refrigeración y calefacción. Un factor adicional,
que resulta obvio, es el hecho de que un habitante de San Antonio tiene
mayor poder adquisitivo que uno de acá.
Hay otros factores que se reflejan en un mayor costo de la operación del
sistema de San Antonio. Los choferes ganan 13.87 dólares por hora: con
semanas de 40 horas pueden ganar al mes poco menos de 2,500 dólares
(aproximadamente 33 mil pesos). Además, a los operadores se les brinda
entrenamiento y uniformes y cuentan con prestaciones importantes:
vacaciones pagadas, plan de retiro, cobertura médica, seguro con
diversas coberturas para el operador y su familia, etcétera
(http://www.viainfo.net/Opportunities/Employment.aspx).
Si allá el poder adquisitivo de los usuarios, el costo de los autobuses y
los sueldos de los operadores son considerablemente más altos que aquí,
¿por qué su costo -absoluto- puede ser de un 70 por ciento para el
usuario común y de menos de la mitad para los estudiantes, al compararlo
con nuestra ciudad? La lógica indicaría que allá tendría que ser más
caro... o que aquí es un negociazo de pocos, que no tiene presente el
bienestar de los operadores, mucho menos el de los usuarios.
Hablamos de una urbe que se encuentra en un país eminentemente
capitalista, en un estado que es enclave del Partido Republicano, pero
donde hace 35 años los ciudadanos votaron para crear un nuevo impuesto
de medio centavo en todas las compras para fundar la entidad pública que
-desde entonces- opera el transporte urbano de San Antonio y de algunas
ciudades vecinas que conforman en condado de Bexar.
¿Y nosotros?
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
Júbilo es lo que se vive en México por la conquista de medallas en los Juegos Olímpicos. La cosecha de cuatro metales antes de llegar a la mitad de los juegos permite pensar en la posibilidad de romper el récord de preseas conseguidas fuera de casa.
En Los Ángeles 1984, México obtuvo 6 medallas (2 de oro, 3 de plata y 1 de bronce); en Sidney también fueron 6 (1, 2 y 3). En Londres 1948 fueron 5 (2, 1 y 2). En México 1968 fueron 9, tres de cada metal. En Londres 2012 no se ha alcanzado el oro todavía.
Sin contar los Juegos Olímpicos de Londres 2012, México ha participado en 19 ediciones olímpicas. En los primeros 64 años (París 1900 a Tokio 1964) nuestro país consiguió 16 medallas, mientras que en 40 años recientes (México 1968 a Beijing 2008) se alcanzaron 39 metales.
Dos años antes de la celebración de las Olimpiadas en nuestro país, Gustavo Díaz Ordaz giró instrucciones para la contratación de entrenadores extranjeros (Proceso, 24/07/2012). La idea era tener éxito en el medallero de 1968... ¡y funcionó!
Hubo un grupo de ocho entrenadores polacos: Marzec y Noluara (box); Jokiel (gimnasia); Buczak (esgrima); Poburka (voleibol) además de Puzio, Hausleber y Kempka (atletismo). En México 1968, el box, la esgrima y el atletismo (caminata) dieron seis de las nueve medallas: seis tuteladas por la mitad de los entrenadores polacos que arribaron el 24 de mayo de 1966. Otras dos medallas de México 1968 fueron en natación, ambas tuteladas por el legendario Ronald Johnson, quien entrenó al "Tibio Muñoz" y a Mari Tere Ramírez.
El caso de Hausleber raya en lo mítico. Jerzy fue el entrenador de tres medallistas de oro: Daniel Bautista (Montreal 76), Ernesto Canto y Raúl González (Los Ángeles 84). La marcha o caminata es la disciplina que más preseas de oro ha dado a nuestro país en 108 años, y Hausleber fue el entrenador de las únicas medallas de oro que México ha ganado en atletismo.
El aporte de los entrenadores extranjeros ha sido determinante para la cosecha de medallas de México: 25 de las 39 conseguidas de 1968 a 2008 fueron con entrenadores extranjeros (Proceso, 24/07/2012). En 2008, la Comisión Nacional del Deporte, Conade, presupuestó 10.6 millones de pesos anuales para el pago de entrenadores cubanos y 11.6 millones para entrenadores chinos (Reforma, 03/08/2008). La llegada de entrenadores chinos se multiplicó durante la gestión de Nelson Vargas.
En Londres 2012, Paola Espinosa tiene a una entrenadora china (Ma Jin) y los arqueros (mujeres y hombres) fueron entrenados por un coreano (Lee Wong). En tres de las cuatro medallas conseguidas hasta este jueves 2 de agosto hay tutela de entrenadores extranjeros.
El aporte de los instructores foráneos ha moldeado el talento de los deportistas nacionales, pero parecería ya tiempo de replantear la estrategia. México requiere una política que permita la formación de entrenadores y no solamente su "importación". El país requiere entrenadores de alto rendimiento, pero también de deporte amateur, y todavía más necesarios son los instructores de educación física.
A la vez que seguimos importando entrenadores para deportistas debemos hacerlo para que formen entrenadores, además de becar a los instructores (actuales o futuros) para que aprendan educación física y otras disciplinas en otros países. Apostemos a que regresarán a formar deportistas, pero también a formar entrenadores, y que no serán solamente para el deporte de alto rendimiento.
Es posible que en Londres 2012 se rompa la marca de medallas conseguidas fuera de casa. Aun así, el sabor del metal es amargo, debido a que México ya rompió otras marcas: tenemos el campeonato mundial en obesidad infantil y el subcampeonato mundial en obesidad de todas las edades (MURAL, 12/07/2010).
Si la "importación" de entrenadores ha funcionado, deberíamos importar las mejores prácticas en educación física y alimentación. El orgullo nacional que puede causar el logro de las medallas por parte de los atletas mexicanos debiera servir para articular políticas públicas que permitan a nuestros niños aspirar a ver más mexicanos en el pódium de medallas, pero sobre todo ensayar una vida sana, expectativa que hoy en día -definitivamente- no tienen.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
Algunos
consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de
Jalisco (IEPC) han cometido una serie de errores garrafales durante su
desempeño. Los desaciertos van desde su comportamiento al margen de su
desempeño institucional hasta la precariedad del trabajo por el cual se
les paga muy bien.
Dejemos de lado lo que podría ser una comedia de enredos, cuando a un
par de consejeros se les hizo fácil parecerse a los protagonistas de la
película "The Hangover": irse a Cuba, en compañía del que ya pintaba
para ser un candidato a la Gubernatura, y a bordo de un avión privado de
dudosa procedencia (MURAL, 14/04/11).
También obviemos el caso del consejero al que se le hizo fácil asociarse
con Enrique Alfaro, su acompañante del viaje a Cuba, y con Eduardo
Rosales, ex presidente del PAN en Jalisco (MURAL, 31/05/12). Víctor Hugo
Bernal actuó, indebidamente, como consejero en el proceso electoral del
2009, cuando ya era socio del candidato a Presidente Municipal de
Tlajomulco, y también de quien era presidente de Acción Nacional en ese
momento.
Centrémonos en las deficiencias que se han reflejado en su pésima
presupuestación: consideraron 36 millones de pesos para el material
electoral, y las propuestas económicas de las empresas licitantes fueron
casi del doble (MURAL, 24/03/12).
Dijeron que las urnas electrónicas significarían ahorros, pues dejarían
de comprar papelería y material tradicional, pero terminaron gastando
doble: compraron las urnas y el material tradicional porque no sabían
cuáles urnas podrían fallar. De hecho, las urnas sí fallaron y se tuvo
que recurrir a las boletas y al crayón.
La cereza del pastel fue la extraña asignación que hicieron de una
diputación, argumentando cuestiones de género e invocando un tratado
internacional. El criterio utilizado para asignar la diputación a
Faviola Martínez no es aplicable y su decisión será revocada por los
tribunales.
Pero hay otros errores que no han sido ventilados, aunque las evidencias
sí se encuentran publicadas. En el sitio de Internet del Instituto
Electoral está el Anexo I, que contiene la votación en la elección de
diputados de representación proporcional,
http://web.iepcjalisco.org.mx/sites/default/files/Calificacion%20Eleccion%20Diputados%20RP_0.pdf.
Todos los desaciertos que se mencionan a continuación -y que reflejan
displicencia, negligencia, falta de meticulosidad y de exhaustividad-
están contenidos en ese mismo documento.
Según el anexo, que sirve de fundamento para la asignación de diputados
de representación proporcional, en el Distrito 5 hay 64 mil 301 votos
nulos, que corresponden al 28 por ciento de la votación. Ahí triunfó el
voto nulo por encima de la coalición PRI-PVEM, que obtuvo 25 por ciento
(58 mil 054), y del PAN, que alcanzó el 24 por ciento (55 mil 609).
Para darnos una idea del "pequeño" error de la autoridad, el porcentaje
promedio de los votos nulos en el resto de los distritos electorales que
utilizaron material y papelería tradicional fluctuó entre el 5 y el 10
por ciento. En los Distritos 1 (234 votos nulos) y 17 (151), donde se
instalaron las urnas electrónicas, los votos nulos son escasos porque
los aparatos no lo permiten; los nulos registrados en esos dos casos
deben pertenecer a las casillas donde las urnas fallaron y se utilizó
material tradicional.
Hay más. En el Distrito 5 hay una grave inconsistencia, ya que para la
elección de Gobernador se depositaron 202 mil 837 votos y en el caso de
los diputados hay 229 mil 674 votos contabilizados en los propios
registros de la autoridad electoral. Esa enorme disparidad no se observa
en el resto de los distritos.
De los candidatos no ganadores, los que obtienen mayor porcentaje de votación pueden entrar "de repechaje" como diputados.
En el Instituto Electoral están peleados con las matemáticas o quieren
jugarle al alquimista. Para los consejeros, las cifras de 32.25 y 29.78
por ciento, obtenidos por los candidatos panistas en los Distritos 15 y
6, respectivamente, son porcentajes mayores al 33.04, que obtuvo el
candidato panista del Distrito 19. Ese fue el orden en el que
dictaminaron: contra sus propias cifras.
Cabe preguntarse si con ese mismo rigor se realizaron otras actividades,
incluyendo el diseño del programa que contó los votos de las urnas
electrónicas...
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio