Algunos
consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de
Jalisco (IEPC) han cometido una serie de errores garrafales durante su
desempeño. Los desaciertos van desde su comportamiento al margen de su
desempeño institucional hasta la precariedad del trabajo por el cual se
les paga muy bien.
Dejemos de lado lo que podría ser una comedia de enredos, cuando a un
par de consejeros se les hizo fácil parecerse a los protagonistas de la
película "The Hangover": irse a Cuba, en compañía del que ya pintaba
para ser un candidato a la Gubernatura, y a bordo de un avión privado de
dudosa procedencia (MURAL, 14/04/11).
También obviemos el caso del consejero al que se le hizo fácil asociarse
con Enrique Alfaro, su acompañante del viaje a Cuba, y con Eduardo
Rosales, ex presidente del PAN en Jalisco (MURAL, 31/05/12). Víctor Hugo
Bernal actuó, indebidamente, como consejero en el proceso electoral del
2009, cuando ya era socio del candidato a Presidente Municipal de
Tlajomulco, y también de quien era presidente de Acción Nacional en ese
momento.
Centrémonos en las deficiencias que se han reflejado en su pésima
presupuestación: consideraron 36 millones de pesos para el material
electoral, y las propuestas económicas de las empresas licitantes fueron
casi del doble (MURAL, 24/03/12).
Dijeron que las urnas electrónicas significarían ahorros, pues dejarían
de comprar papelería y material tradicional, pero terminaron gastando
doble: compraron las urnas y el material tradicional porque no sabían
cuáles urnas podrían fallar. De hecho, las urnas sí fallaron y se tuvo
que recurrir a las boletas y al crayón.
La cereza del pastel fue la extraña asignación que hicieron de una
diputación, argumentando cuestiones de género e invocando un tratado
internacional. El criterio utilizado para asignar la diputación a
Faviola Martínez no es aplicable y su decisión será revocada por los
tribunales.
Pero hay otros errores que no han sido ventilados, aunque las evidencias
sí se encuentran publicadas. En el sitio de Internet del Instituto
Electoral está el Anexo I, que contiene la votación en la elección de
diputados de representación proporcional,
http://web.iepcjalisco.org.mx/sites/default/files/Calificacion%20Eleccion%20Diputados%20RP_0.pdf.
Todos los desaciertos que se mencionan a continuación -y que reflejan
displicencia, negligencia, falta de meticulosidad y de exhaustividad-
están contenidos en ese mismo documento.
Según el anexo, que sirve de fundamento para la asignación de diputados
de representación proporcional, en el Distrito 5 hay 64 mil 301 votos
nulos, que corresponden al 28 por ciento de la votación. Ahí triunfó el
voto nulo por encima de la coalición PRI-PVEM, que obtuvo 25 por ciento
(58 mil 054), y del PAN, que alcanzó el 24 por ciento (55 mil 609).
Para darnos una idea del "pequeño" error de la autoridad, el porcentaje
promedio de los votos nulos en el resto de los distritos electorales que
utilizaron material y papelería tradicional fluctuó entre el 5 y el 10
por ciento. En los Distritos 1 (234 votos nulos) y 17 (151), donde se
instalaron las urnas electrónicas, los votos nulos son escasos porque
los aparatos no lo permiten; los nulos registrados en esos dos casos
deben pertenecer a las casillas donde las urnas fallaron y se utilizó
material tradicional.
Hay más. En el Distrito 5 hay una grave inconsistencia, ya que para la
elección de Gobernador se depositaron 202 mil 837 votos y en el caso de
los diputados hay 229 mil 674 votos contabilizados en los propios
registros de la autoridad electoral. Esa enorme disparidad no se observa
en el resto de los distritos.
De los candidatos no ganadores, los que obtienen mayor porcentaje de votación pueden entrar "de repechaje" como diputados.
En el Instituto Electoral están peleados con las matemáticas o quieren
jugarle al alquimista. Para los consejeros, las cifras de 32.25 y 29.78
por ciento, obtenidos por los candidatos panistas en los Distritos 15 y
6, respectivamente, son porcentajes mayores al 33.04, que obtuvo el
candidato panista del Distrito 19. Ese fue el orden en el que
dictaminaron: contra sus propias cifras.
Cabe preguntarse si con ese mismo rigor se realizaron otras actividades,
incluyendo el diseño del programa que contó los votos de las urnas
electrónicas...
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
Ebrard
es uno de los priistas de origen que mejor conoce al PRI, y sin duda ha
demostrado que es quien mejor ha aplicado ese conocimiento: eso
representa un capital invaluableSin
contar los resultados del 1 de Julio, el PRI gobierna 20 de las 32
entidades federativas. Seis entidades adicionales son gobernadas por
priistas de origen, que llegaron al poder bajo las siglas de otros
partidos.
El PRD gobierna tres entidades: la Capital de la República (Marcelo
Ebrard), Chiapas (Juan Sabines) y Guerrero (Ángel Aguirre). Los tres
cuentan con un pasado priista. En 2010, la alianza PAN-PRD ganó tres
Gubernaturas de la mano de... ex priistas: Oaxaca (Gabino Cué), Puebla
(Rafael Moreno Valle) y Sinaloa (Mario López Valdez).
El pasado 1 de Julio no fue la excepción. Las izquierdas fueron con
priistas de origen en Chiapas (María Elena Orantes), Jalisco (Enrique
Alfaro) y Tabasco (Arturo Núñez). Solamente ganaron en la tierra de
AMLO, donde además Núñez logró por primera vez la alternancia. Otro
triunfo que se anotó el PRD fue en Morelos, de la mano de Graco Ramírez,
quien ha militado en la izquierda toda la vida. La esposa de Graco es
la Secretaria de Cultura en el Gobierno de Marcelo Ebrard.
Desde que el PRD se hizo de la Jefatura de Gobierno del DF no la ha
perdido, pero los tres jefes electos que han desempeñado el cargo tienen
origen tricolor: Cuauhtémoc Cárdenas, AMLO y Marcelo Ebrard. Los dos
primeros fueron presidentes del PRD, y Ebrard podría ser el próximo en
asumir ese cargo.
Otras dos personas han desempeñado interinamente la Jefatura de Gobierno
del DF: Rosario Robles para cubrir la ausencia motivada por la campaña
presidencial de Cárdenas, y Alejandro Encinas, quien hizo lo propio
durante la campaña de AMLO. Ninguno se formó en el PRI, pero Robles sí
participó activamente en la campaña presidencial de Peña Nieto.
El 1 de Julio, el PRD y sus aliados nuevamente ganaron en el DF. En esta
ocasión arrasaron, y por primera vez el triunfador no es de origen
priista. Tampoco lo hicieron con el estereotipo de un perredista: se
trata de un destacado abogado, que inició en la función Pública cuando
Ebrard era Secretario de Seguridad del DF en la Administración de AMLO.
La candidatura y el triunfo de Mancera -un abogado con frescura y
reconocimiento académico- es algo nuevo y de la mayor importancia, que
rompe con la inercia política de lo que venía ocurriendo en el DF.
En 2006 tres priistas de origen disputaron el Gobierno del DF: Demetrio
Sodi (PAN), quien además era ex perredista; Beatriz Paredes (PRI) y el
propio Ebrard (PRD). Marcelo obtuvo el 47 por ciento de los votos, pero
el pasado 1 de Julio su delfín arrasó con más del 63 por ciento.
No es la primera vez que Ebrard arrasa en el DF. Después de la victoria
oficial de Carlos Salinas de Gortari (1988), Ebrard fue secretario
general del PRI en el DF. Además fue candidato a legislador local por el
DF en 1991: iba en primer lugar de la lista plurinominal. El trabajo de
Marcelo fue tremendo: rescató para el PRI lo perdido en 1988. Ganó
todo, al grado de que ni su primer lugar en la lista plurinominal le
sirvió para llegar y quedó fuera, porque ya no había un solo lugar para
repartir a los candidatos plurinominales. Digamos que perdió porque
ganó.
Ebrard fue uno de los artífices de las alianzas PAN-PRD en 2010 que
permitieron arrebatarle Puebla, Sinaloa y Oaxaca al PRI, por lo que se
presume que tiene una excelente relación con esos Gobernadores. Marcelo
cedió -elegantemente- el paso a AMLO en la búsqueda por la candidatura
presidencial, por lo que tiene saldo a favor con el tabasqueño.
El actual Jefe de Gobierno del DF logró establecer una relación
institucional con la Administración calderonista cuando AMLO reclamaba
rompimiento. Se dice que puede ser el próximo presidente del PRD y desde
ahí podría darle otra imagen a la izquierda mexicana.
Pero lo más importante, Ebrard es uno de los priistas de origen que
mejor conoce al PRI, y sin duda ha demostrado que es quien mejor ha
aplicado ese conocimiento: eso representa un capital invaluable en un
entorno donde el PRI tendría la Presidencia de la República, la mayoría
-relativa- en las cámaras y la mayoría de Gubernaturas.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
A pesar de que en el conteo definitivo del IFE Enrique Peña Nieto tiene una ventaja tan amplia respecto al segundo lugar (6.69 puntos), como la que Vicente Fox obtuvo ante Francisco Labastida (6.4), el virtual triunfo del tricolor tiene un sabor amargo para los priistas. La votación que los regresa al poder (38.23) es apenas dos puntos mayor que con la que perdieron la Presidencia en el 2000 (36.11).
El porcentaje de votos de Peña Nieto está más cerca del obtenido por Felipe Calderón (35.89) que del que llevó a Fox a la victoria (42.52). Nada que ver con las expectativas de una mayor ventaja que perfilaban algunas encuestas, y tampoco les permitirá tener mayoría en la Cámara de Diputados.
En 2000 y 2006 los candidatos triunfadores venían de abajo, mientras que Peña Nieto y los candidatos priistas venían para abajo. Quedó la sensación de que los priistas fueron salvados por la campana. Peña Nieto enfrenta un escenario similar al que ya le tocó vivir a Felipe Calderón: impugnación de la elección y, en todo caso, vivir y gobernar desde una ciudad hostil, hoy más perredista que nunca. A lo anterior, hay que agregar la imagen del candidato, que ha sido seriamente vulnerada por las acciones de resistencia del movimiento #YoSoy132 y una intensa actividad en redes sociales.
Un tema obligado es el de las encuestas. Quitando los votos nulos y por candidatos no registrados se obtiene la votación efectiva, que es lo más parecido a lo que miden las encuestadoras. Los resultados oficiales (votación efectiva) reflejan una diferencia, entre el primer y segundo lugar, de 6.86 por ciento. Seis de 13 encuestas públicas -considerando el margen de error- coinciden con la ventaja entre Peña y AMLO: Ipsos (7), María de las Heras (7.6), Votia (6.2), Berumen-Observatorio Electoral Universitario (6.1), Grupo Reforma (10) y Covarrubias (11).
Las otras siete se salen de rango, en la diferencia entre el primero y segundo lugar: Mitofsky (15.1), Parametría (15.2), BGC-Ulises Beltrán (16), Buendía & Laredo (17.1), Conestadística (17.7), Gea-Isa (18.6) e Indemerc (19.9).
Hace seis años, el promedio de las encuestas fue muy cercano al resultado oficial. Calderón obtuvo 2.5 por ciento más votos que el promedio de las encuestas; los demás candidatos obtuvieron menor porcentaje: AMLO 0.4, Madrazo 4, Patricia Mercado 0.37 y Roberto Campa 0.04.
Durante los últimos meses siempre recomendamos seguir el promedio -también llamado consenso- de las encuestas. En esta ocasión, el promedio de las 13 encuestas, incluyendo las que marcaron grandes diferencias entre el primero y segundo lugar, estuvo más alejado de los resultados que en el 2006: Peña Nieto (2.97) y Quadri (0.52) obtuvieron menos de lo que les daba el promedio de las encuestas, mientras que AMLO (2.96) y Josefina Vázquez Mota (2.18) obtuvieron más.
En el 2006, la diferencia promedio, por candidato, entre todas las encuestas y los resultados oficiales fue de 1.46 por ciento, mientras que en el 2012 fue de 2.15. Sin duda, el problema está en que las que se salieron de rango tuvieron mayor frecuencia y exposición mediática: Milenio, OEM, Excélsior, Radio Fórmula (2), El Universal y El Financiero; mientras que las que se ajustaron al resultado -considerando el margen de error probabilístico- se publicaron con menor frecuencia y en menos medios: Radio Fórmula, SDP Noticias, Grupo Reforma y UnoTV.
Llama la atención que empresas internacionales como Gallup o Zogby no realizaron encuestas. Zogby sí publicó su encuesta en 2006, y Gallup las aplicó este año en República Dominicana y en Nicaragua para elecciones presidenciales, y en Colombia para medir la aprobación presidencial. La contratación y publicación de una encuesta de firma internacional habría tenido gran impacto.
El conteo rápido del IFE, basado en estadística y probabilidad, publicó resultados poco después de las 11 de la noche del domingo. Fue un excelente ejercicio que adelantó los rangos de votación que obtendrían los candidatos. La diferencia entre el conteo definitivo y el punto medio del conteo rápido fue mínima: Josefina 0.12, Peña .01 y AMLO -0.16. Extrañamos esa precisión en los resultados de las casas encuestadoras, aun sabiendo que una encuesta es tan sólo una aproximación, pues en mucho nos hubieran ayudado.
rogelio_campos@yahoo.com
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