viernes, 6 de julio de 2012

Victoria amarga

A pesar de que en el conteo definitivo del IFE Enrique Peña Nieto tiene una ventaja tan amplia respecto al segundo lugar (6.69 puntos), como la que Vicente Fox obtuvo ante Francisco Labastida (6.4), el virtual triunfo del tricolor tiene un sabor amargo para los priistas. La votación que los regresa al poder (38.23) es apenas dos puntos mayor que con la que perdieron la Presidencia en el 2000 (36.11).

El porcentaje de votos de Peña Nieto está más cerca del obtenido por Felipe Calderón (35.89) que del que llevó a Fox a la victoria (42.52). Nada que ver con las expectativas de una mayor ventaja que perfilaban algunas encuestas, y tampoco les permitirá tener mayoría en la Cámara de Diputados.

En 2000 y 2006 los candidatos triunfadores venían de abajo, mientras que Peña Nieto y los candidatos priistas venían para abajo. Quedó la sensación de que los priistas fueron salvados por la campana. Peña Nieto enfrenta un escenario similar al que ya le tocó vivir a Felipe Calderón: impugnación de la elección y, en todo caso, vivir y gobernar desde una ciudad hostil, hoy más perredista que nunca. A lo anterior, hay que agregar la imagen del candidato, que ha sido seriamente vulnerada por las acciones de resistencia del movimiento #YoSoy132 y una intensa actividad en redes sociales.

Un tema obligado es el de las encuestas. Quitando los votos nulos y por candidatos no registrados se obtiene la votación efectiva, que es lo más parecido a lo que miden las encuestadoras. Los resultados oficiales (votación efectiva) reflejan una diferencia, entre el primer y segundo lugar, de 6.86 por ciento. Seis de 13 encuestas públicas -considerando el margen de error- coinciden con la ventaja entre Peña y AMLO: Ipsos (7), María de las Heras (7.6), Votia (6.2), Berumen-Observatorio Electoral Universitario (6.1), Grupo Reforma (10) y Covarrubias (11).

Las otras siete se salen de rango, en la diferencia entre el primero y segundo lugar: Mitofsky (15.1), Parametría (15.2), BGC-Ulises Beltrán (16), Buendía & Laredo (17.1), Conestadística (17.7), Gea-Isa (18.6) e Indemerc (19.9).

Hace seis años, el promedio de las encuestas fue muy cercano al resultado oficial. Calderón obtuvo 2.5 por ciento más votos que el promedio de las encuestas; los demás candidatos obtuvieron menor porcentaje: AMLO 0.4, Madrazo 4, Patricia Mercado 0.37 y Roberto Campa 0.04.

Durante los últimos meses siempre recomendamos seguir el promedio -también llamado consenso- de las encuestas. En esta ocasión, el promedio de las 13 encuestas, incluyendo las que marcaron grandes diferencias entre el primero y segundo lugar, estuvo más alejado de los resultados que en el 2006: Peña Nieto (2.97) y Quadri (0.52) obtuvieron menos de lo que les daba el promedio de las encuestas, mientras que AMLO (2.96) y Josefina Vázquez Mota (2.18) obtuvieron más.

En el 2006, la diferencia promedio, por candidato, entre todas las encuestas y los resultados oficiales fue de 1.46 por ciento, mientras que en el 2012 fue de 2.15. Sin duda, el problema está en que las que se salieron de rango tuvieron mayor frecuencia y exposición mediática: Milenio, OEM, Excélsior, Radio Fórmula (2), El Universal y El Financiero; mientras que las que se ajustaron al resultado -considerando el margen de error probabilístico- se publicaron con menor frecuencia y en menos medios: Radio Fórmula, SDP Noticias, Grupo Reforma y UnoTV.

Llama la atención que empresas internacionales como Gallup o Zogby no realizaron encuestas. Zogby sí publicó su encuesta en 2006, y Gallup las aplicó este año en República Dominicana y en Nicaragua para elecciones presidenciales, y en Colombia para medir la aprobación presidencial. La contratación y publicación de una encuesta de firma internacional habría tenido gran impacto.

El conteo rápido del IFE, basado en estadística y probabilidad, publicó resultados poco después de las 11 de la noche del domingo. Fue un excelente ejercicio que adelantó los rangos de votación que obtendrían los candidatos. La diferencia entre el conteo definitivo y el punto medio del conteo rápido fue mínima: Josefina 0.12, Peña .01 y AMLO -0.16. Extrañamos esa precisión en los resultados de las casas encuestadoras, aun sabiendo que una encuesta es tan sólo una aproximación, pues en mucho nos hubieran ayudado.


rogelio_campos@yahoo.com

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viernes, 29 de junio de 2012

Resultados en 330 minutos

El próximo domingo a partir de las seis de la tarde se empezará a difundir la información que perfilaría a los ganadores de las elecciones. Las encuestas de salida y el conteo rápido permitirían conocer las tendencias para Presidente de la República, gobernadores y Jefe de Gobierno del DF.

Las exit polls, también llamadas encuestas a boca de urna, son realizadas por empresas especializadas: mediante métodos de estadística y probabilidad se selecciona una muestra representativa de casillas, después de que el elector vota -y una vez afuera de la casilla- se le invita a que marque en otra boleta -no oficial- el sentido de su voto y que lo deposite en una urna.

En varias elecciones se han aplicado estas encuestas, como en la elección presidencial de 2006 y en varias entidades que eligieron titular del Poder Ejecutivo. Hace seis años, los resultados fueron certeros: lo publicado a las seis de la tarde fue muy cercano al resultado oficial, como en el caso de Jalisco, donde las encuestas de salida perfilaron a quien sería el Gobernador.

Sin embargo, las encuestas de salida, como todo estudio de opinión, no son exactas. Cuando la diferencia entre el primero y segundo lugar es pequeña y se encuentra dentro del margen de error, no se dan a conocer los resultados: se dice too close to call, o demasiado apretado para decretar un ganador. Este escenario ocurrió en la elección presidencial de 2006.

Las encuestas de salida se pueden publicar a partir de las seis de la tarde del domingo. A esa hora habrá resultados de varias entidades en las que se elige gobernador, y Jefe de Gobierno en el DF. En el caso de la elección presidencial, debido a los husos horarios del país, los resultados se publicarán a partir de las 20:00 horas del centro del país.

Las cifras de las encuestas de salida se difundirán como nunca antes. A los televidentes y radioescuchas se sumarán los usuarios de internet y de redes sociales que con una computadora o un teléfono móvil recibirán en segundos la lluvia de datos.

El conteo rápido también se basa en la estadística y la probabilidad, seleccionando una muestra representativa de casillas. Se espera a que los funcionarios de casilla realicen el cómputo y llenen las actas; se obtiene el resultado de las actas o el que se fija al exterior de la casilla; la suma de los resultados de la muestra permite perfilar al ganador. El IFE ha anunciado que a las 23:30 horas publicará los resultados de su conteo.

El Programa de Resultados Electorales Preliminares se forma a partir de la suma de las actas conforme llegan a los consejos distritales. No se basa en la estadística ni en la probabilidad, pues usa datos "duros". Si las encuestas o el conteo rápido no permiten adelantar un ganador, es momento del PREP.

Esos primeros resultados empiezan a publicarse a las 20:00 horas, una vez que las casillas cerraron y sumaron, y los paquetes se recibieron ya en los consejos distritales. Entonces empieza la captura y la suma de datos. Hasta que ha avanzado la captura de más de la mitad de las casillas se pueden perfilar tendencias claras.

A la una de la mañana del 2 de julio, la mayoría de los PREP reportarán avances superiores al 70 por ciento de las casillas. A las tres de la mañana el porcentaje de casillas aún por capturar no deberá ser superior al 10 por ciento.

A diferencia de las encuestas de salida y el conteo rápido, que se enfocan en los cargos de Presidente de la República, gobernadores, Jefe de Gobierno del DF y quizás algunas ciudades importantes, el PREP es el que permite conocer los avances en todos los cargos que se eligen, y con el detalle de conocer el resultado de cada una de las miles de casillas.

Este domingo, entre las 18:00 horas (seis de la tarde) y las 23:30 horas, los mexicanos podrían despejar las dudas sobre los ganadores a los cargos más importantes en disputa. La ciencia de la estadística, la teoría de la probabilidad y la aplicación de la tecnología permitirán conocer por anticipado los resultados, pero los datos sólo serán definitivos y oficiales el próximo miércoles. Todo esto que se mencionó es sin contar con las impugnaciones que podrían presentarse, pues ésas podrían alterar algunos resultados. Ya veremos.

rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
 

viernes, 22 de junio de 2012

Linchar encuestadores

Hoy llegamos al día 84 de las campañas: solamente faltan seis para que concluya el periodo de proselitismo. El promedio de las encuestas públicas, apartidistas y de empresas prestigiadas indica que en los últimos 90 días perdieron puntos Peña Nieto (3.5) y Vázquez Mota (5.5); mientras han aumentado sus preferencias AMLO (6.5) y Quadri (2.5) .

Estos números son los que promedia el reporte de empresas con trayectoria, reconocimiento y prestigio que decidieron -como en otras ocasiones- realizar y publicar periódicamente sus estudios de opinión: BGC-Ulises Beltrán, Buendía & Laredo, Consulta Mitofsky, GEA-ISA, Parametría y Grupo REFORMA.

Los seguidores de Vázquez Mota y de AMLO no dan crédito a los números: no entienden las causas de que Peña no haya caído estrepitosamente. En las redes sociales acusan a los encuestadores de ser priistas, corruptos y vendidos. Llegan a la misma conclusión a la que arribó AMLO: las encuestas están "copeteadas".

Para contrarrestar las prácticas "corruptas" de los encuestadores, los seguidores de AMLO y de Josefina se dedican a compartir encuestas falsas. Mediante correos electrónicos y en redes sociales (Facebook y Twitter) envían y publican "Encuesta del Washington Post en la que va ganando AMLO", o "Encuesta del New York Times en la que va arriba Josefina", o "Encuesta del IFE, Resultados Oficiales...". Las supuestas mentiras de los encuestadores combatidas con las falsedades de los juzgadores: fuego contra fuego, la Ley del Talión. "Si los encuestadores falsean los datos, por qué no vamos a hacerlo nosotros". ¡Faltaba más!

Entre abril y junio del 2000 y 2006, las preferencias de Fox y Calderón solamente aumentaron 4 puntos. En este proceso electoral AMLO ha crecido 6.5. Entre abril y junio del 2000 y 2006, Labastida y AMLO -que eran punteros- cayeron 8 y 2 puntos, respectivamente. Peña ha caído 3.5, pero si consideramos los puntos más altos del priista, la caída ha sido hasta de 10 puntos. Sí se ha detectado variación considerable de preferencias con relación a procesos anteriores.

AMLO fue candidato imponiéndose a Ebrard en un ejercicio basado en encuestas. Por cierto, una de las encuestadoras en las que se sustentó la candidatura de AMLO (Covarrubias) ha reportado números similares que el promedio de las encuestas públicas, apartidistas y prestigiadas. Josefina llegó a ser candidata -en parte- por el apoyo que se reflejaba en las encuestas.

Hace seis años, el promedio que arrojaban las encuestas en la segunda quincena de junio fue muy cercano al resultado oficial. Cuatro candidatos obtuvieron una votación menor a las preferencias reportadas por los estudios de opinión: AMLO 0.4 por ciento, Madrazo 4, Mercado 0.37 y Campa 0.04. Solamente Calderón obtuvo un porcentaje de votación mayor al que reportaba el promedio de las encuestas: 2.5 por ciento. Diferencias dentro del margen de error que indican los propios estudios de opinión.

A pesar de los antecedentes, en esta ocasión se ha optado por lo fácil: negar los resultados, descalificar y ofender, con frenesí, a los encuestadores. Definitivamente para algunos es fácil -y hasta fascinante- imaginar a los corruptos y maquiavélicos encuestadores, reunidos para conspirar y alinear sus resultados para que salgan casi iguales y así poder influir en las débiles mentes de los mexicanos.

Lo difícil es plantearnos la posibilidad de que los encuestadores sean parte de los mexicanos profesionales y honestos que quieren seguir percibiendo ingresos, pero también incrementar su prestigio. Lo difícil es aceptar que lo que se ha publicado puede ser muy cercano a los resultados oficiales. Lo difícil es desentrañar y entender las causas de que el candidato que no queremos, vaya alto y el que apoyamos, no levante.

Si los resultados del 1 de julio son muy distintos -totalmente fuera de los márgenes de error- del promedio de las encuestas prestigiadas, los que tomaron el camino fácil habrán acertado: México podrá vivir sin sus encuestadores chafas. Pero si se repite la historia del 2006, nos daremos cuenta de que tenemos millones de mexicanos que descalifican y difaman sin fundamento... y encuestadores profesionales y honestos, aunque con eso no ajusta para construir un México democrático.


rogelio_campos@yahoo.com

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