El
pasado miércoles se dio a conocer que el consejero electoral Víctor
Hugo Bernal es socio -en la empresa Ocean View, S. de R.L.- del
candidato a Gobernador, Enrique Alfaro, y del ex presidente panista
Eduardo Rosales.
El caso evidencia nuestro subdesarrollo en rendición de cuentas. En
otros países los funcionarios están obligados a manifestar pública y
oportunamente las sociedades de las que forman parte y los socios que la
integran.
Nuestro marco normativo carece de dispositivos de este calibre. En
México tiene que descubrirse o denunciarse, y eso impacta en la
credibilidad de las instituciones. La Ley de Responsabilidades -que es
aplicable para los consejeros- sí establece la obligación de excusarse
de intervenir en la atención, tramitación o resolución de asuntos en los
que estén involucrados terceros con los que tenga relaciones
profesionales o de negocios, y socios o sociedades de las que forme o
haya formado parte... pero es difícil saberlo cuando no lo declaran.
Cuando fue designado, Bernal decía: "No estoy dispuesto a que me
chamaqueen de ninguna manera, no creo que sea la actitud que podamos
esperar de los actores -políticos-" (MURAL, 5/6/05). Pero al consejero
ya se lo han chamaqueado de fea forma, como la ocasión en que se fue a
Cuba en un avión privado (MURAL, 14/4/11). Después del viaje le
llovieron señalamientos, pero él aseguró que no se ponía en riesgo la
credibilidad y confiabilidad del árbitro electoral.
Bernal fue propuesto para ser consejero por el PAN (MURAL, 1/6/05)
cuando el presidente era Eduardo Rosales, precisamente quien a la postre
se convertiría en uno de sus socios. Bernal participó en la elección de
2009, cuando uno de sus ya socios era candidato y el otro presidía un
partido político.
El 5 de junio del 2005 Bernal dijo: "No quiero ser protagonista... vamos
a asumir la función de un árbitro sobrio, sereno, prudente"... pero la
sobriedad y la prudencia se volvieron escurridizas y sucumbieron ante
las tentaciones de amigos y socios.
Hay que decir, en descargo del consejero Bernal, que llegó al cargo con
juventud, pero con una trayectoria electoral importante. Ya había
recibido advertencias de que tenía que irse con cuidado en su desempeño
como consejero. MURAL publicó "Carga consejero con 'negro pasado'"
(24/10/02), y la nota reporta que fue separado del órgano electoral
local en el 2000, por haber incurrido en irregularidades.
Después de su viaje a Cuba, Bernal no pasa desapercibido. El reciente 24
de abril MURAL publicó "Convive con jugador". La nota hace referencia a
la presencia de Bernal en un palco del Estadio Omnilife, acompañado de
Hugo Luna, uno de los principales operadores del candidato a Gobernador,
quien es su socio en Ocean View.
Ahora el PRI y el PRD han pedido la salida de Bernal y aducen pérdida de
confianza. La respuesta a esa pérdida paradójicamente se podría
encontrar en una nota de MURAL (18/11/05) que se tituló "Hablan sobre
crisis de credibilidad", y que reporta una charla que sostuvieron Bernal
y Esteban Garaiz con estudiantes de la UdeG.
Los jóvenes reprochaban la falta de credibilidad de las instituciones
electorales, y Bernal aceptaba: "la gente no cree en ese instituto, pero
se trata de algo heredado del sistema, de los políticos y de la forma
en que se hace la designación". Y aseguró que el IEEJ trabaja para
demostrar, con hechos, que se puede creer en ellos. Si la falta de
credibilidad es algo heredado por los políticos, ¿por qué viajar en
aviones privados con políticos y asociarse en negocios con ellos?
Los altos sueldos de los consejeros -10 mil dólares mensuales- obedecen a
la preocupación de los legisladores por evitar que tuvieran
distracciones y tentaciones. Se pensó en una remuneración generosa para
tener consejeros de tiempo completo y con necesidades plenamente
satisfechas.
En la citada charla ante estudiantes de la UdeG, Esteban Garaiz decía:
"La política es pinche, es corrupta, inmadura, un asco". Ayer, y desde
otro frente, el ahora candidato a senador Garaiz trataba de capotear las
preguntas de los medios sobre la sociedad de la que forma parte el
consejero Bernal... y todo lo que ese hecho implica para la credibilidad
del sistema del cual forman parte.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
Al
finalizar la semana también estarán por cumplirse dos terceras partes
de las campañas. Hay un común denominador en los primeros dos tercios de
la campaña nacional y la de Jalisco: el desplome del partido en el
Gobierno.
Todas las encuestas -públicas y apartidistas- registran el descenso de
Josefina Vázquez Mota; es el mismo caso, en Jalisco, de Fernando Guzmán
Pérez Peláez, y en Morelos, de Adrián Rivera Pérez. A pesar de que su
partido ocupa los cargos a los que aspiran, los tres se encuentran en
tercer lugar. Vale la pena analizar algunas posibles causas.
Josefina arrancó en segundo lugar, nueve puntos arriba de AMLO (30 vs.
21), pero dos meses después las cosas cambiaron. Ahora, el promedio de
las encuestas marca una ligera ventaja del tabasqueño (25.4 vs. 24.8).
Tal parece que la contienda interna panista dejó más pérdidas que
ganancias. Poco antes de su triunfo, Vázquez Mota era espiada y se
quejaba de esa situación, llamaba patán a Ernesto Cordero y se regodeaba
de no ser la candidata de Felipe Calderón. Por otro lado, sus
correligionarios no se medían en sus ataques: Juan Ignacio Zavala,
cuñado de Calderón, la llamaba, despectivamente, "la Padierna panista", y
Cordero le recriminaba sus ausencias en la Cámara de Diputados, lo que
posteriormente fue retomado por Peña Nieto en el debate del 6 de mayo.
La campaña de Josefina inició plagada de errores, algunos muy llamativos
y otros graves. En el día 41 (casi a la mitad) tuvo que "relanzar" su
campaña, anunciando un "golpe de timón", que quedó solamente en eso: en
anuncio... y en buenas intenciones. Ya había pasado la mitad de la
campaña cuando Vázquez Mota seguía hablando -recurrentemente y sin que
se lo preguntaran- sobre la necesidad de que el PAN estuviera unido.
En el País y en Jalisco, el PAN inició las campañas en segundo lugar.
Desde antes, el electorado anunciaba con claridad su inconformidad y
perfilaba un contundente voto de castigo. Poco a poco se fueron
esfumando las posibilidades de alcanzar al primer lugar. De nada sirvió
el truco de la famosa encuesta que colocaba a Vázquez Mota a 4 puntos de
Peña Nieto.
Pero las cosas no pararon ahí. Al ver que la candidata estaba estancada
vino el "golpe de timón" y sacaron del baúl del 2006 la pócima que haría
entrar en razón al electorado. Pero estaba caduca y no funcionó, por lo
menos no como se tenía pensado, aunque sí produjo efectos no deseados:
conforme empezaron los spots contra el puntero, la candidata panista
empezó a bajar, y esas preferencias se transferían a la cuenta de AMLO,
sacándolo del tercer lugar.
Si bien es cierto que la abanderada panista inició en segundo lugar, las
diferencias al interior del PAN la estancaron, y la puesta en marcha de
la estrategia del 2006 terminó desplomándola al tercer sitio.
Algo muy similar, pero más grave, para el PAN, ha sucedido en Jalisco.
Según la encuesta de MURAL, Aristóteles Sandoval (49) inició en primer
lugar, mientras que Fernando Guzmán (29) estaba en segundo sitio, pero
su campaña también empezó a tener múltiples problemas para despegar. El
grado de los errores -que rayan en lo ridículo- ha llevado a pensar que
alguien lo boicotea o lo sabotea. Aquí, como en el DF, los propios
panistas, por lo menos, han dejado correr las fuertes diferencias que se
viven al interior de la campaña y del partido.
Con Josefina se ha pedido la cabeza del coordinador de campaña; aquí ya
lo cambiaron. Vázquez Mota es asediada por los rumores de que declinará a
favor de AMLO, mientras sus escuderos salen ferozmente a desmentirlo;
caso contrario a lo que sucede en Jalisco, donde el gobernador hasta
parece disfrutar con los rumores de una eventual declinación de quien
fuera su número dos.
En las precampañas de Josefina y de Fernando se veía publicidad,
recursos y un equipo entusiasta. Apenas los ungieron candidatos, todo se
esfumó. Se perdió la magia. Algunos panistas sacaron la calculadora y
vieron que no era posible alcanzar al puntero, y parece que han decidido
colocar sus fichas en otras casillas, negociar y preparar la purga de
quienes ganaron las internas y la de sus equipos. El electorado perfiló
un segundo lugar para el PAN, pero los propios panistas ya lo tienen en
tercero. Vaya desplome.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
Hoy
se cumplen 50 días de campañas electorales. Los candidatos cuentan con
poco menos de seis semanas para hacer uso del resto de sus recursos.
¿Qué ha pasado en esta primera parte, cuáles similitudes y diferencias
hay con 2006 y qué puede suceder en el último tramo?
Considerando el promedio de las encuestas públicas, no partidistas y
levantadas en vivienda (BGC-Ulises Beltrán, Buendía & Laredo,
Gea-Isa, Mitofsky, Parametría y Grupo REFORMA), desde el inicio de las
campañas dos candidatos han perdido puntos: Enrique Peña Nieto (-1.6) y
Josefina Vázquez Mota (-4.6). Otros dos los han ganado: AMLO (3.6) y
Gabriel Quadri (2.6).
Hace seis años tuvimos, formalmente, 160 días de campaña; en esta
ocasión solamente 90. Hoy llegamos al día 50, que corresponde al 55 por
ciento de avance y equivaldría al 18 de abril del 2006.
La cifra de preferencias perdidas por el puntero en 2006 y en 2012 es
similar: AMLO había caído en promedio 1.4 por ciento, mientras que Peña
Nieto ha perdido 1.6. Otra similitud la encontramos en los candidatos
sin posibilidades de ganar: en 2006 Patricia Mercado había incrementado
sus preferencias, pasando del uno a poco más del dos por ciento,
mientras que ahora Quadri ha tenido un avance del 2.6 por ciento. Lo que
sí es diferente es el caso de la candidata panista: Felipe Calderón
había aumentado sus preferencias 5 puntos, casi los mismos que ha
perdido Vázquez Mota (4.6).
Con un avance similar en el desarrollo de las campañas, las preferencias
sí se han movido y ha ocurrido en categorías muy parecidas a las del
2006. La diferencia es que en esta ocasión -y hasta el momento- la
disputa sólo ha sido por el segundo lugar.
Al inicio de las campañas las seis encuestas públicas ubicaban a Vázquez
Mota en segundo sitio con un promedio de 9 puntos de ventaja sobre
AMLO; después de 50 días, todas las encuestas registran el descenso de
la panista y el avance del perredista. La ventaja en promedio es menor a
un punto (0.7), una encuesta los ubica con cifras idénticas y dos
encuestadoras dan la ventaja al tabasqueño.
Hace seis años había cinco candidatos y ahora solamente cuatro. Quadri
ha capitalizado esta situación, pues acumula una cifra similar a la suma
que tenían Roberto Campa y Patricia Mercado (3.05).
Después del primer debate, el electorado mexicano reaccionó de manera
similar que en 2006. En ambas ocasiones sirvió de envión para el
candidato con tendencia alcista: Felipe Calderón (2006) y AMLO (2012).
También catapultó a las "revelaciones" del debate, candidatos poco
conocidos y ajenos al estereotipo político que sorprendieron a la
audiencia: Patricia Mercado y Gabriel Quadri.
Si bien es cierto que en esta ocasión el puntero ha perdido
preferencias, a la vez su ventaja se ha ampliado. Al inicio de las
campañas Peña Nieto (47.6) tenía poco más de 17 puntos sobre Vázquez
Mota (30.2) y ahora la brecha se ha ampliado a poco más de 20 puntos.
Algo muy importante debe ocurrir para que se muevan las tendencias,
sobre todo si tomamos como referencia el comportamiento del electorado
en la segunda parte de las campañas del 2006. De la segunda quincena de
abril al cierre de las campañas las preferencias prácticamente no se
movieron: ningún candidato registró variaciones considerables; el que
registró mayor variación fue Felipe Calderón, con un descenso de 1.1 por
ciento.
Las encuestas no sirven para predecir el futuro, sin embargo, el
promedio que arrojan las encuestadoras prestigiadas, generalmente, se
acerca bastante al resultado de una elección, sobre todo cuando no es
cerrada.
El promedio de las encuestas de la segunda quincena de junio del 2006
registró ligeras variaciones respecto a la votación oficial. Cuatro
candidatos obtuvieron una votación menor a la preferencia promedio de
las encuestas: López Obrador 0.4 por ciento, Roberto Madrazo 4 por
ciento, Patricia Mercado 0.37 por ciento y Roberto Campa 0.04 por
ciento. Solamente el triunfador oficial obtuvo una votación mayor a la
registrada por el promedio de las encuestas: Felipe Calderón (2.5 por
ciento).
Esas mayores diferencias correspondieron a la baja de Madrazo y al
incremento de Calderón, y podrían tener explicación en la operación
-demostrada- que hicieron los Gobernadores priistas a favor de la causa
panista. Veremos ahora qué ocurre.
rogelio_campos@yahoo.com
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