Muchas
dudas ha despertado la utilización de la urna electrónica. Cada vez son
más las voces que alertan sobre las inconsistencias y fallas de los
aparatos y llaman a considerar la cancelación del proyecto.
En ese sentido se ha pronunciado la presidenta de la Comisión de Asuntos
Electorales del Congreso del Estado, Ana Bertha Guzmán Alatorre. Al
interior del Instituto Electoral también hay consejeros (Juan Alcalá y
Nauhcatzin Bravo) que alertan sobre las fallas detectadas en los tres
simulacros realizados. El académico David Gómez Álvarez, quien fue
presidente del Instituto Electoral, señaló que fue un error la forma en
que se decidió llevar a cabo la utilización de la urna electrónica
(MURAL, 9/5/11).
El proyecto inició mal. El proceso de adquisición de los aparatos fue
duramente criticado. Se acusó un manejo desaseado, que desde el inicio
favorecía a la empresa que al final resultó ganadora. Los consejeros se
decantaron por una empresa asentada en Jalisco, sin experiencia alguna
en la fabricación de urnas electrónicas, cuando sí las hay.
Si el proceso de asignación careció de pulcritud, la entrega de las
urnas fue un batidero. Se incumplieron todos los plazos de entrega,
hasta el punto de que ya no se podía cobrar un peso más de multa. A
pesar de los reiterados incumplimientos, la "autoridad" dejó de serlo y
al final, quien terminó poniendo los plazos fue la empresa.
El mismo fabricante de los aparatos también celebró un contrato con el
Instituto Electoral del Distrito Federal. Allá, al igual que aquí, las
primeras urnas entregadas mostraban fallas y desperfectos perceptibles a
simple vista. La urna capitalina costaba 33 mil pesos; la jalisciense
costó 30 mil 800.
La autoridad capitalina documentó 30 deficiencias y lo hizo mediante un
dictamen elaborado por el personal especializado de la UNAM y del IPN.
Con base en ese documento rescindió el contrato al fabricante, del que
ya no quiso sus urnas. A diferencia de lo ocurrido en el DF, aquí no se
hizo público el dictamen de las fallas que presentaban los artefactos.
En Alemania, las urnas electrónicas fueron declaradas inconstitucionales
por la Suprema Corte de Justicia. En Holanda fueron desechadas todas a
raíz de que un grupo de ciudadanos descubrió que con un modesto aparato
(Van-Eck phreaking) podía visualizarse a distancia el monitor de la
urna: se veía por quién votaba el elector y, por consecuencia, no se
garantizaba el secreto del voto.
Desde hace cinco años la autoridad electoral brasileña somete sus urnas
electrónicas a un "hackeo ético", que consiste en retar a la comunidad
científica y de hackers a encontrar la forma de vulnerar la seguridad de
los aparatos, y precisamente este año -por primera vez- fue violada la
seguridad de la urna brasileña.
Entre otras deficiencias, las urnas jaliscienses no garantizan el
secreto del voto, como lo señalan la diputada Ana Bertha Guzmán Alatorre
y algunos consejeros y medios de comunicación. De ser así, no sirven,
pues no garantizan los términos constitucionales que debe reunir el
sufragio.
Para ver el resultado del voto del elector de la urna jalisciense no
hacen falta aparatos como en Holanda. El papel que imprime en ocasiones
cae, mostrando el sentido del voto. Aquí hubo un engaño, debido a que el
titular de informática del Instituto Electoral afirmó en un artículo
publicado en MURAL (30/09/11) que "la urna garantiza la secrecía y
privacidad del voto" y que se contaba con un "mecanismo diseñado para
que el testigo impreso siempre caiga boca abajo, asegurando la secrecía
del voto". Resulta que no: los testigos igual caen boca arriba que boca
abajo.
A diferencia de Brasil, en Jalisco no se ha invitado a un hackeo ético
que compruebe la seguridad o vulnerabilidad de las urnas, y tampoco nos
han dicho si son a prueba de aparatos, como los Van-Eck phreaking, que
permiten ver el voto a metros de distancia.
Hay varias deficiencias más que han sido señaladas por la diputada
Guzmán Alatorre, pero la autoridad ha sido omisa y negligente en
informar oportunamente. Uno de los principios de la función electoral es
la certeza, y en este caso estamos ante un proyecto que cada vez genera
más dudas y preocupación.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio
El
próximo domingo se encontrarán los candidatos a la Presidencia de la
República en el primer debate organizado por el IFE. La autoridad
electoral organizará uno más el 10 de junio. ¿Cómo llegan los candidatos
al debate y qué expectativas tienen?
Ya se han ido 36 de los 90 días que dura la contienda. En esta primera
de tres partes las preferencias electorales han cambiado lo suficiente
para revelar que -hasta ahora- la disputa es por el segundo lugar.
Considerando el promedio de encuestas públicas, realizadas por empresas
prestigiadas, Josefina Vázquez Mota inició 17 puntos abajo de Enrique
Peña Nieto, y ahora está a 22. Andrés Manuel López Obrador inició a 9
puntos de la candidata panista y ahora está a 3.5 puntos y dentro del
margen de error, que lo ubica en un empate técnico con la panista.
El 25 de abril del 2000 se celebró el debate entre seis candidatos:
Vicente Fox, Francisco Labastida, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz
Ledo, Gilberto Rincón y Manuel Camacho. Fox venía a la alza, pues estaba
6 puntos debajo de Labastida en noviembre de 1999, pero en abril -mes
del debate- ya se hallaba en un empate técnico con el priista.
El debate le sirvió a Fox para acelerar su tendencia alcista. Tan es
así, que se negó a un debate con Labastida, aunque el 26 de mayo sí se
desarrolló un segundo debate, sólo entre los tres principales candidatos
(Fox, Labastida y Cárdenas). Éste sí fue transmitido por TV Azteca.
El 25 de abril del 2006 se celebró el primer debate entre cuatro
candidatos: Felipe Calderón, Roberto Madrazo, Patricia Mercado y Roberto
Campa. López Obrador no asistió. Al igual que Fox, Calderón venía a la
alza, ya que en noviembre del 2005 se encontraba a 7 puntos de AMLO,
pero en abril ya estaba en empate técnico con el perredista. El debate
sirvió a Calderón para ya no bajar y consolidar el empate técnico -hasta
el final- con AMLO.
Los debates de las últimas elecciones han servido como impulso para el
candidato que trae una tendencia alcista. También han valido para el
crecimiento de candidatos que, antes de las campañas, no son conocidos
por el grueso de la población, como en los casos de Gilberto Rincón
(2000) y Patricia Mercado (2006).
De manera que, atendiendo a la historia reciente, los más beneficiados
pueden ser Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri. AMLO es el
único que registra una tendencia alcista; además, tiene muchas tablas y,
contrario al 2006, no arriesga una ventaja. Quadri no tiene qué perder,
y por tanto podría duplicar -con cierta facilidad- sus preferencias.
Peña Nieto sabe que será el blanco de Vázquez Mota y de AMLO, pero su
amplia ventaja le permitiría esquivar los ataques sin registrar una
drástica caída, siempre y cuando no le pase algo similar a lo que
ocurrió en la FIL.
Para quien no pinta nada bien el debate es para la candidata panista,
quien viene a la baja y la persigue el estigma de que las cosas,
simplemente, no le salen bien. Un extraordinario desempeño de la
candidata, cuando mucho, le serviría para situarse donde se encontraba
hace un mes.
Los antecedentes recientes tampoco favorecen a la panista. El 31 de
enero acudió a un debate con sus contrincantes, Ernesto Cordero y
Santiago Creel. La candidata llegó como la amplia favorita de las
encuestas y lógicamente fue el centro de los ataques de sus
correligionarios.
Lo que llamó la atención fue la fea forma en que fue sacudida por
Cordero, quien la comparó con Jorge Kahwagi, cuestionando su desempeño
legislativo. Creel no se quedó atrás, y le reclamó que no incorporara
panistas en su equipo.
Los ataques de los precandidatos panistas no sorprendieron tanto como la
mala reacción de Josefina. Tuvo que ser la hija de Vázquez Mota la que,
un día después, arremetiera contra Cordero (MURAL, 2/02/12).
Los que ya tienen definido su voto van a ver ganar a su candidato y
difícilmente aceptarán lo contrario. El voto volátil es el que puede
reacomodarse después del domingo. Tomando en cuenta los antecedentes
recientes y los actuales estudios de opinión, podemos esperar del debate
el ataque, a dos fuegos, hacia el puntero; un Peña Nieto evasivo; una
candidata desesperada por retomar el camino; López Obrador aprovechando
para subir al segundo lugar, y Quadri -por lo menos- duplicando sus
preferencias. Ya veremos.
Twitter @camposrogelio
rogelio_campos@yahoo.com
Ayer,
MURAL publicó una encuesta sobre preferencias electorales rumbo al 1 de
julio. Se midió la intención de voto de los tapatíos sobre los
aspirantes a ocupar la Presidencia Municipal de Guadalajara y a la
Gubernatura de Jalisco.
Para Guadalajara, Ramiro Hernández (PRI) encabeza las preferencias
tapatías con 49 por ciento, seguido de Alberto Cárdenas (PAN) que tiene
el 35 por ciento. En tercer lugar se encuentran empatados Marisela
Moguel (PRD) y Salvador Caro (PT-MC) con 7 por ciento. Al final, se
ubica César Navarro (PANAL) con 2 por ciento. Cabe mencionar que las
campañas para Presidentes Municipales -que todavía no inician
formalmente- empezarán el próximo domingo y tendrán una duración de 60
días.
No son pocos los sorprendidos por los resultados de ayer, debido a que
ubican a un ex Gobernador -al que se le atribuye carisma- en segundo
lugar. Sin embargo, tampoco es la primera vez que MURAL mide las
preferencias de los tapatíos con resultados muy parecidos a los de ayer
(13/12/2011).
Hace cuatro meses y medio los partidos no contaban con candidatos, pero
sí se midió la preferencia por partidos. Desde esa fecha, el PRI fue el
único partido que perdió preferencias (6 puntos) y todos los demás
ganaron. Los 6 puntos que perdió el PRI se habrían distribuido de la
siguiente forma: PAN 2.5, PRD 0.75, PT-MC 1.75 y el PANAL 1 punto
porcentual.
Si bien es cierto que el PRI arranca con una ventaja de 14 puntos, los
registros indican que en Guadalajara el que inicia en primer lugar no
siempre gana la elección. En dos de las últimas tres elecciones ganó
quien había iniciado en segundo lugar.
En 2003, Emilio González Márquez logró remontar la ventaja de 23 puntos
que en abril le llevaba Jorge Arana. En abril del 2006, Alfonso Petersen
(47) aventajaba ligeramente a Leobardo Alcalá (45) y entonces no hubo
remontada. En 2009, Aristóteles logró el triunfo, pero tuvo que venir de
atrás, porque en abril estaba en 46.6, mientras que Jorge Salinas tenía
50 puntos de preferencias.
Un factor que ayuda al priista Ramiro Hernández radica en el hecho de
que las preferencias para Presidente de la República y para Gobernador
favorecen -hasta la fecha- ampliamente a su partido, y que en una
elección de Gobernador o Presidencial, el partido ganador se lleva todo.
Así ocurrió con César Coll (Alberto Cárdenas), Fernando Garza
(Francisco Ramírez) y Alfonso Petersen (Felipe Calderón-Emilio
González).
También hay que abonar a favor del abanderado tricolor que tiene mejor
calificación que Alberto Cárdenas (6.65 vs 6.39) y menos opiniones
negativas (18 vs 23). Ramiro Hernández apenas se encuentra por debajo de
Aristóteles en las preferencias de los tapatíos (51.6 vs 49), de manera
que si no le aporta a su candidato a la Gubernatura, tampoco le resta, y
más bien le propicia estabilidad en la Capital.
El candidato panista tiene a su favor que el electorado tapatío ha dado
muestras de cambiar de preferencias entre abril y julio. También es un
candidato más conocido que el puntero (71 vs 57) y tiene mayor
porcentaje de opiniones positivas (48 vs 39). Cárdenas está muy por
encima de Fernando Guzmán en las preferencias de los tapatíos (35 vs
14.6). Los números indican que Guzmán no ayudaría a crecer la
candidatura de Cárdenas.
La encuesta de MURAL también midió las preferencias de los tapatíos para
la elección de Gobernador. Los electores de la Capital del Estado
representan el 25 por ciento de los que tiene Jalisco.
El candidato priista se encuentra a la cabeza (51.6), con una ventaja de
casi 25 puntos sobre su más cercano perseguidor. El problema para
Acción Nacional es que Enrique Alfaro (26.96) es quien ocupa el segundo
lugar, y le saca una ventaja de 12 puntos a Fernando Guzmán (14.6).
El porcentaje de votos tapatíos que en el 2006 obtuvo Emilio González
Márquez fue de 48.38, mientras Arturo Zamora obtuvo el 43.80.
En los últimos seis años, en Guadalajara, el PAN habría perdido casi 34
puntos, que se han transferido de la siguiente forma: casi 8 para el PRI
y 26 a Enrique Alfaro, quien no le habría quitado votos al PRD, que
permanece estable del 2006 a la fecha (6.16 vs 5.6); la totalidad de
preferencias que Alfaro tiene en Guadalajara se las arrebató al PAN.
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