viernes, 27 de abril de 2012

Preferencias tapatías

Ayer, MURAL publicó una encuesta sobre preferencias electorales rumbo al 1 de julio. Se midió la intención de voto de los tapatíos sobre los aspirantes a ocupar la Presidencia Municipal de Guadalajara y a la Gubernatura de Jalisco.

Para Guadalajara, Ramiro Hernández (PRI) encabeza las preferencias tapatías con 49 por ciento, seguido de Alberto Cárdenas (PAN) que tiene el 35 por ciento. En tercer lugar se encuentran empatados Marisela Moguel (PRD) y Salvador Caro (PT-MC) con 7 por ciento. Al final, se ubica César Navarro (PANAL) con 2 por ciento. Cabe mencionar que las campañas para Presidentes Municipales -que todavía no inician formalmente- empezarán el próximo domingo y tendrán una duración de 60 días.

No son pocos los sorprendidos por los resultados de ayer, debido a que ubican a un ex Gobernador -al que se le atribuye carisma- en segundo lugar. Sin embargo, tampoco es la primera vez que MURAL mide las preferencias de los tapatíos con resultados muy parecidos a los de ayer (13/12/2011).

Hace cuatro meses y medio los partidos no contaban con candidatos, pero sí se midió la preferencia por partidos. Desde esa fecha, el PRI fue el único partido que perdió preferencias (6 puntos) y todos los demás ganaron. Los 6 puntos que perdió el PRI se habrían distribuido de la siguiente forma: PAN 2.5, PRD 0.75, PT-MC 1.75 y el PANAL 1 punto porcentual.

Si bien es cierto que el PRI arranca con una ventaja de 14 puntos, los registros indican que en Guadalajara el que inicia en primer lugar no siempre gana la elección. En dos de las últimas tres elecciones ganó quien había iniciado en segundo lugar.

En 2003, Emilio González Márquez logró remontar la ventaja de 23 puntos que en abril le llevaba Jorge Arana. En abril del 2006, Alfonso Petersen (47) aventajaba ligeramente a Leobardo Alcalá (45) y entonces no hubo remontada. En 2009, Aristóteles logró el triunfo, pero tuvo que venir de atrás, porque en abril estaba en 46.6, mientras que Jorge Salinas tenía 50 puntos de preferencias.

Un factor que ayuda al priista Ramiro Hernández radica en el hecho de que las preferencias para Presidente de la República y para Gobernador favorecen -hasta la fecha- ampliamente a su partido, y que en una elección de Gobernador o Presidencial, el partido ganador se lleva todo. Así ocurrió con César Coll (Alberto Cárdenas), Fernando Garza (Francisco Ramírez) y Alfonso Petersen (Felipe Calderón-Emilio González).

También hay que abonar a favor del abanderado tricolor que tiene mejor calificación que Alberto Cárdenas (6.65 vs 6.39) y menos opiniones negativas (18 vs 23). Ramiro Hernández apenas se encuentra por debajo de Aristóteles en las preferencias de los tapatíos (51.6 vs 49), de manera que si no le aporta a su candidato a la Gubernatura, tampoco le resta, y más bien le propicia estabilidad en la Capital.

El candidato panista tiene a su favor que el electorado tapatío ha dado muestras de cambiar de preferencias entre abril y julio. También es un candidato más conocido que el puntero (71 vs 57) y tiene mayor porcentaje de opiniones positivas (48 vs 39). Cárdenas está muy por encima de Fernando Guzmán en las preferencias de los tapatíos (35 vs 14.6). Los números indican que Guzmán no ayudaría a crecer la candidatura de Cárdenas.

La encuesta de MURAL también midió las preferencias de los tapatíos para la elección de Gobernador. Los electores de la Capital del Estado representan el 25 por ciento de los que tiene Jalisco.

El candidato priista se encuentra a la cabeza (51.6), con una ventaja de casi 25 puntos sobre su más cercano perseguidor. El problema para Acción Nacional es que Enrique Alfaro (26.96) es quien ocupa el segundo lugar, y le saca una ventaja de 12 puntos a Fernando Guzmán (14.6).

El porcentaje de votos tapatíos que en el 2006 obtuvo Emilio González Márquez fue de 48.38, mientras Arturo Zamora obtuvo el 43.80.

En los últimos seis años, en Guadalajara, el PAN habría perdido casi 34 puntos, que se han transferido de la siguiente forma: casi 8 para el PRI y 26 a Enrique Alfaro, quien no le habría quitado votos al PRD, que permanece estable del 2006 a la fecha (6.16 vs 5.6); la totalidad de preferencias que Alfaro tiene en Guadalajara se las arrebató al PAN.


rogelio_campos@yahoo.com
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viernes, 20 de abril de 2012

Debates: la esperanza

Cada elección es diferente, y particularmente el proceso electoral que vivimos es inédito porque está regulado por un marco normativo que nunca antes había sido puesto a prueba. En este escenario cabe preguntarse qué puede pasar para que las tendencias electorales se modifiquen y la elección sea competitiva.

En 2006 las campañas -formalmente- duraron casi 160 días; en esta ocasión solamente 90. A estas alturas hace seis años los candidatos llevaban tres meses en campaña; en esta ocasión apenas llevan veintiún días. Aquella parecía más una carrera de resistencia y ésta podría parecer una de velocidad.

Una campaña larga, como la de 2006, permite a los candidatos visitar más ciudades y tener más reuniones -cerradas o abiertas- con simpatizantes y grupos organizados. En una campaña corta se privilegia la presencia en medios de comunicación.

Otra diferencia importante radica en los spots. Hace seis años, varios organismos y algunos membretes golondrinos contrataron la difusión de anuncios que atacaban al candidato puntero. En esta ocasión eso no es posible: los partidos son los únicos que pueden transmitir mensajes en radio y televisión.

La cantidad de spots que se transmite tiene cierta relación con los resultados que obtuvieron los partidos en la elección de 2009: mejor resultado, mayor cantidad de anuncios. En esa elección el PRI-PVEM obtuvo el 44 por ciento de los votos, PAN 28, PRD-PT-MC 18 y el Panal 4.5 por ciento. Es el mismo caso del financiamiento público: los partidos cuentan con mayores recursos en la medida de su resultado en 2009.

Hay otros spots que, a diferencia de 2006, no han aparecido en estas campañas: los gubernamentales. Las nuevas reglas prohíben -durante las campañas- la difusión de logros de los gobiernos (municipales, estatales y federal).

Sin duda, a quien más le afecta esta disposición es al partido en el poder. Desde el inicio de la administración calderonista se han ejercido 25 mil millones de pesos en publicidad. La cantidad a repartir en 2012 entre todos los partidos es de 5 mil 345 millones de pesos... cifra un poco menor de los 5 mil 566 millones que el gobierno federal gastó en publicidad en 2011 (MURAL, 24/12/2011).

Estos tres factores: spots y dinero repartidos de acuerdo con la votación de 2009, y la ausencia de publicidad gubernamental durante las campañas, favorecen al candidato puntero y perjudican especialmente a la candidata del partido en el poder.

Lo anterior tiene relación con lo que hasta ahora vienen reflejando los estudios de opinión: la consolidación de la ventaja del abanderado tricolor y la baja en las preferencias de la candidata panista.

Con campañas de menor duración que en otros procesos electorales (quedan 68 días) y las limitantes que imponen las nuevas reglas, ¿cómo acortar distancias -o remontarlas- en poco menos de siete semanas?

Queda claro que no será con propuestas: los planteamientos de los candidatos no han podido entusiasmar al electorado. Una vertiente está en los ataques: tratar de horadar la candidatura del puntero. Así se explica la ofensiva panista que pone en duda el cumplimiento de los compromisos de Peña Nieto como gobernador, y la ofensiva de AMLO que cuestiona los gastos de campaña del abanderado tricolor. No se puede descartar una embestida que tenga su origen en el Gobierno federal. Las mediciones que tienen los candidatos y las que se publican permitirán conocer si los ataques son exitosos.

La otra vertiente son los debates, en los que Peña Nieto sufrirá la embestida de sus rivales. El 6 de mayo y el 10 de junio Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador jugarán sus mejores cartas para acercarse al candidato priista.

El impacto de los debates trasciende los minutos de duración en los que se encontrarán. Después vendrán "los debates del debate", en los que se puede abrir una discusión más rica y profunda.

Después del 6 de mayo, si alguno de los que persiguen al puntero se anota un claro triunfo, las campañas pueden tomar un ritmo frenético y la elección puede ser competitiva. De lo contrario, el segundo debate despertará menos interés que el primero y será menos factible que se recorten las distancias. Los debates son la esperanza que les queda a los que persiguen al puntero.


rogelio_campos@yahoo.com
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viernes, 13 de abril de 2012

Abril: mes decisivo


Abril ha sido el mes decisivo en las elecciones presidenciales del 2000 y del 2006. También el cuarto mes del año fue crucial en la elección de Emilio González Márquez. Los registros indican que si algo relevante pasa, necesariamente ocurre en abril.

Para hacer campaña, los candidatos cuentan con 75 días, pero si antes del 15 de mayo las contiendas no se hacen más competitivas, reflejándose en acercamiento de las preferencias, las últimas seis semanas podrían ser de mero trámite. De ahí que las próximas cuatro semanas sean cruciales.

Actualmente, las encuestas independientes sobre preferencias para la Gubernatura de Jalisco marcan una diferencia de 20 puntos entre el primero y el segundo lugar; en el caso de la Presidencia de la República, la distancia es mayor. Para que la elección sea competitiva se requiere que la distancia -cuando mucho- sea de un dígito (menor a 10 puntos). Fox y Calderón, desde noviembre de 1999 y del 2005, respectivamente, -en promedio- siempre estuvieron a una distancia menor de un dígito.

Lo anterior explica las declaraciones de Josefina Vázquez Mota (a 20 puntos de Peña Nieto) y de Alfaro (a 32 puntos de Aristóteles): ambos declararon esta semana que "sus" encuestas los ubican a "un dígito" del puntero.

Ni Josefina ni Alfaro dicen cuál es su casa encuestadora, tampoco muestran resultados, y ni qué decir de la metodología. Ambos saben que no es cierto (no pasarían la prueba del polígrafo), pero decirlo es importante para conservar el ánimo de sus seguidores y para que los indecisos los sigan considerando viables.

Abril ha sido el mes decisivo en las elecciones. Fox venía de atrás: en noviembre de 1999 las encuestas lo ubicaban, en promedio, a 6 puntos del candidato priista. Fue en el cuarto mes del año 2000 cuando por primera vez las encuestas registraron un empate técnico con Labastida (MURAL, 24/04/00).

En noviembre del 2005 Calderón estaba, en promedio, a 7 puntos de AMLO, y fue en abril del 2006 cuando emparejó la contienda (MURAL, 25/04/06). En el cuarto mes del 2006 todas las encuestas marcaban un empate técnico. Considerando el margen de error, la mitad de las encuestadoras ubicaba al abanderado panista al frente y la otra mitad a AMLO.

En enero del 2006, Emilio (40 puntos) se encontraba a un dígito de Arturo Zamora (48). En abril ya habría empatado: Emilio contaba con 48 puntos contra 45 del abanderado priista, en un franco empate técnico (MURAL, 11/05/06).

Los registros de la historia reciente indican que, para que la elección sea competitiva, el segundo lugar debe estar a un dígito del puntero; y que lo que no pasa en abril... ya no pasó. Algunos dirán que cada elección es diferente. Efectivamente, para remontar, ésta es más difícil que las anteriores.

En la elección -para Gobernador de Jalisco y Presidente de la República- la distancia entre el primer y segundo lugar es, por mucho, mayor a un dígito: 20 puntos (o más). La única oportunidad que tienen los candidatos abajo del puntero es que, a más tardar en la primera semana de mayo, las encuestas hayan registrado una drástica reducción de la actual diferencia para quedar a un dígito.

Considerando el alejamiento del primer lugar, la situación de Josefina luce mucho más complicada que la de Fox y Calderón a estas alturas de la elección: está a más del triple de distancia que los dos candidatos panistas que probaron suerte en el 2000 y en el 2006. Adicionalmente, va en descenso, motivo por el cual dos encuestadoras (GEA-ISA y Mitofsky) ya la ubican en un empate técnico con AMLO: el segundo lugar está en duda.

En este escenario -de empate técnico en el segundo lugar- los votos que se le quiten al puntero no se decantan claramente por Vázquez Mota o por AMLO, y la situación se hace mucho más complicada para remontar.

Si Peña Nieto y Aristóteles tienen mejores condiciones numéricas que sus antecesores, por lo que verdaderamente están de plácemes es por la presencia de AMLO y de Alfaro, que mantienen una lucha por el segundo lugar con los panistas. Únicamente entre el segundo y tercer lugar es donde, hasta ahora, existe contienda, no más. Es en abril cuando las cosas pueden cambiar... después, se incorporará otro adversario más poderoso e inclemente: el tiempo.


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