Cada elección es diferente, y particularmente el proceso electoral que vivimos es inédito porque está regulado por un marco normativo que nunca antes había sido puesto a prueba. En este escenario cabe preguntarse qué puede pasar para que las tendencias electorales se modifiquen y la elección sea competitiva.
En 2006 las campañas -formalmente- duraron casi 160 días; en esta ocasión solamente 90. A estas alturas hace seis años los candidatos llevaban tres meses en campaña; en esta ocasión apenas llevan veintiún días. Aquella parecía más una carrera de resistencia y ésta podría parecer una de velocidad.
Una campaña larga, como la de 2006, permite a los candidatos visitar más ciudades y tener más reuniones -cerradas o abiertas- con simpatizantes y grupos organizados. En una campaña corta se privilegia la presencia en medios de comunicación.
Otra diferencia importante radica en los spots. Hace seis años, varios organismos y algunos membretes golondrinos contrataron la difusión de anuncios que atacaban al candidato puntero. En esta ocasión eso no es posible: los partidos son los únicos que pueden transmitir mensajes en radio y televisión.
La cantidad de spots que se transmite tiene cierta relación con los resultados que obtuvieron los partidos en la elección de 2009: mejor resultado, mayor cantidad de anuncios. En esa elección el PRI-PVEM obtuvo el 44 por ciento de los votos, PAN 28, PRD-PT-MC 18 y el Panal 4.5 por ciento. Es el mismo caso del financiamiento público: los partidos cuentan con mayores recursos en la medida de su resultado en 2009.
Hay otros spots que, a diferencia de 2006, no han aparecido en estas campañas: los gubernamentales. Las nuevas reglas prohíben -durante las campañas- la difusión de logros de los gobiernos (municipales, estatales y federal).
Sin duda, a quien más le afecta esta disposición es al partido en el poder. Desde el inicio de la administración calderonista se han ejercido 25 mil millones de pesos en publicidad. La cantidad a repartir en 2012 entre todos los partidos es de 5 mil 345 millones de pesos... cifra un poco menor de los 5 mil 566 millones que el gobierno federal gastó en publicidad en 2011 (MURAL, 24/12/2011).
Estos tres factores: spots y dinero repartidos de acuerdo con la votación de 2009, y la ausencia de publicidad gubernamental durante las campañas, favorecen al candidato puntero y perjudican especialmente a la candidata del partido en el poder.
Lo anterior tiene relación con lo que hasta ahora vienen reflejando los estudios de opinión: la consolidación de la ventaja del abanderado tricolor y la baja en las preferencias de la candidata panista.
Con campañas de menor duración que en otros procesos electorales (quedan 68 días) y las limitantes que imponen las nuevas reglas, ¿cómo acortar distancias -o remontarlas- en poco menos de siete semanas?
Queda claro que no será con propuestas: los planteamientos de los candidatos no han podido entusiasmar al electorado. Una vertiente está en los ataques: tratar de horadar la candidatura del puntero. Así se explica la ofensiva panista que pone en duda el cumplimiento de los compromisos de Peña Nieto como gobernador, y la ofensiva de AMLO que cuestiona los gastos de campaña del abanderado tricolor. No se puede descartar una embestida que tenga su origen en el Gobierno federal. Las mediciones que tienen los candidatos y las que se publican permitirán conocer si los ataques son exitosos.
La otra vertiente son los debates, en los que Peña Nieto sufrirá la embestida de sus rivales. El 6 de mayo y el 10 de junio Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador jugarán sus mejores cartas para acercarse al candidato priista.
El impacto de los debates trasciende los minutos de duración en los que se encontrarán. Después vendrán "los debates del debate", en los que se puede abrir una discusión más rica y profunda.
Después del 6 de mayo, si alguno de los que persiguen al puntero se anota un claro triunfo, las campañas pueden tomar un ritmo frenético y la elección puede ser competitiva. De lo contrario, el segundo debate despertará menos interés que el primero y será menos factible que se recorten las distancias. Los debates son la esperanza que les queda a los que persiguen al puntero.
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Abril ha sido el mes decisivo en las elecciones presidenciales del 2000 y del 2006. También el cuarto mes del año fue crucial en la elección de Emilio González Márquez. Los registros indican que si algo relevante pasa, necesariamente ocurre en abril.
Para hacer campaña, los candidatos cuentan con 75 días, pero si antes del 15 de mayo las contiendas no se hacen más competitivas, reflejándose en acercamiento de las preferencias, las últimas seis semanas podrían ser de mero trámite. De ahí que las próximas cuatro semanas sean cruciales.
Actualmente, las encuestas independientes sobre preferencias para la Gubernatura de Jalisco marcan una diferencia de 20 puntos entre el primero y el segundo lugar; en el caso de la Presidencia de la República, la distancia es mayor. Para que la elección sea competitiva se requiere que la distancia -cuando mucho- sea de un dígito (menor a 10 puntos). Fox y Calderón, desde noviembre de 1999 y del 2005, respectivamente, -en promedio- siempre estuvieron a una distancia menor de un dígito.
Lo anterior explica las declaraciones de Josefina Vázquez Mota (a 20 puntos de Peña Nieto) y de Alfaro (a 32 puntos de Aristóteles): ambos declararon esta semana que "sus" encuestas los ubican a "un dígito" del puntero.
Ni Josefina ni Alfaro dicen cuál es su casa encuestadora, tampoco muestran resultados, y ni qué decir de la metodología. Ambos saben que no es cierto (no pasarían la prueba del polígrafo), pero decirlo es importante para conservar el ánimo de sus seguidores y para que los indecisos los sigan considerando viables.
Abril ha sido el mes decisivo en las elecciones. Fox venía de atrás: en noviembre de 1999 las encuestas lo ubicaban, en promedio, a 6 puntos del candidato priista. Fue en el cuarto mes del año 2000 cuando por primera vez las encuestas registraron un empate técnico con Labastida (MURAL, 24/04/00).
En noviembre del 2005 Calderón estaba, en promedio, a 7 puntos de AMLO, y fue en abril del 2006 cuando emparejó la contienda (MURAL, 25/04/06). En el cuarto mes del 2006 todas las encuestas marcaban un empate técnico. Considerando el margen de error, la mitad de las encuestadoras ubicaba al abanderado panista al frente y la otra mitad a AMLO.
En enero del 2006, Emilio (40 puntos) se encontraba a un dígito de Arturo Zamora (48). En abril ya habría empatado: Emilio contaba con 48 puntos contra 45 del abanderado priista, en un franco empate técnico (MURAL, 11/05/06).
Los registros de la historia reciente indican que, para que la elección sea competitiva, el segundo lugar debe estar a un dígito del puntero; y que lo que no pasa en abril... ya no pasó. Algunos dirán que cada elección es diferente. Efectivamente, para remontar, ésta es más difícil que las anteriores.
En la elección -para Gobernador de Jalisco y Presidente de la República- la distancia entre el primer y segundo lugar es, por mucho, mayor a un dígito: 20 puntos (o más). La única oportunidad que tienen los candidatos abajo del puntero es que, a más tardar en la primera semana de mayo, las encuestas hayan registrado una drástica reducción de la actual diferencia para quedar a un dígito.
Considerando el alejamiento del primer lugar, la situación de Josefina luce mucho más complicada que la de Fox y Calderón a estas alturas de la elección: está a más del triple de distancia que los dos candidatos panistas que probaron suerte en el 2000 y en el 2006. Adicionalmente, va en descenso, motivo por el cual dos encuestadoras (GEA-ISA y Mitofsky) ya la ubican en un empate técnico con AMLO: el segundo lugar está en duda.
En este escenario -de empate técnico en el segundo lugar- los votos que se le quiten al puntero no se decantan claramente por Vázquez Mota o por AMLO, y la situación se hace mucho más complicada para remontar.
Si Peña Nieto y Aristóteles tienen mejores condiciones numéricas que sus antecesores, por lo que verdaderamente están de plácemes es por la presencia de AMLO y de Alfaro, que mantienen una lucha por el segundo lugar con los panistas. Únicamente entre el segundo y tercer lugar es donde, hasta ahora, existe contienda, no más. Es en abril cuando las cosas pueden cambiar... después, se incorporará otro adversario más poderoso e inclemente: el tiempo.
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Extremadamente difícil luce para el PAN conservar la presidencia de la República: la distancia con el puntero es enorme, la campaña de Josefina parece más una comedia de enredos y los bastiones panistas están en riesgo de dejar de serlo. Lo anterior ha despertado rumores de una posible declinación de facto o la sustitución de la candidata panista.
La distancia entre Peña Nieto y Vázquez Mota, considerando el promedio de las encuestas públicas (Reforma, El Universal, Parametría, GEA-ISA, Mitofsky y BGC-Ulises Beltrán) es de 18 puntos. AMLO y Labastida tenían -en marzo- 6 puntos de ventaja sobre el segundo lugar.
A Josefina no le alcanzaría con repetir lo hecho por Calderón. En los últimos 90 días -hace seis años- el panista ganó 4 puntos y AMLO habría perdido 2. Ahora, a ese ritmo Peña Nieto ganaría con 12 puntos (46-34).
A la panista tampoco le alcanzaría con lo que hizo Fox. En marzo de 2000, Labastida encabezaba las encuestas con 45 puntos, seguido por Fox con 39. En tres meses, el priista habría perdido 8 puntos y Fox ganó los mismos que Calderón: 4. Si Josefina repitiera la hazaña, el resultado sería 40-34 a favor de Peña Nieto.
Para entender la debacle panista tenemos el ejemplo de uno de sus principales bastiones: Jalisco. En 2006, fue la segunda entidad que mayor cantidad de votos le aportó a Calderón (1 millón 435 mil), que representaron poco más de la mitad de los votos jaliscienses (50.68%). Después de casi seis años, la encuesta de MURAL (29/03/2012) refleja que Josefina solamente tiene el 35 por ciento de las preferencias electorales en Jalisco: 500 mil votos menos que en 2006.
Josefina no tiene a su favor el clamor popular por el cambio que impulsó a Fox ni enfrenta -como en 2006- a un candidato que el establishment quiera parar a toda costa. A Josefina le pesará que Calderón esté peor calificado que sus antecesores (MURAL, 10/04/2012), el desgaste de 6 años más de gobierno, la terrible ola de violencia y la veda publicitaria gubernamental. El gobierno venía gastando a manos llenas en spots e inserciones antes que -según palabras de Calderón- "la carroza se le hiciera calabaza" (MURAL, 28/03/2012).
Vázquez Mota cuenta con 82 días de campaña. Descontando las vacaciones serán 10 semanas y media para remontar algo que parece imposible. Esa es la razón por la que empezaron a cobrar fuerza varios rumores: que meterán a la cárcel a "distinguidos priistas", que atraparán al "Chapo", que contarían con el apoyo de Estados Unidos a cambio del petróleo, etcétera. Pero también hay otros rumores: que la candidata panista no llega al final. Se viene hablando de una eventual declinación de facto y recientemente de una sustitución de la candidata.
En una declinación de facto, el candidato del PAN invitaría al electorado a votar por el candidato del Movimiento Progresista o viceversa, a cambio de posiciones en el gobierno y de apoyos en las elecciones locales. No necesariamente estaríamos hablando de los actuales candidatos, ya que los partidos todavía pueden sustituirlos.
Hay elementos para pensar en esta posibilidad: existen personajes en el PAN y en las izquierdas que no abandonan la idea de enfrentar juntos al PRI; así fue como lograron arrebatarle varias entidades en 2010. Para los panistas el peor fracaso sería entregar el poder a los -priistas- que eran tan malos que propiciaron la llegada del blanquiazul, y para las "fuerzas progresistas" -el triunfo del PRI- sería un imperdonable regreso al pasado.
Hay varios hechos que no se pueden ver aislados o accidentales y que mantienen la puerta abierta para una eventual declinación: el saludo de Fox a AMLO en Guanajuato, el "perdón" de AMLO a Calderón, su discurso de reconciliación; por el lado de Josefina, su muy reiterado concepto de "gobierno de coalición".
El rosario de errores de la campaña de Josefina, su desvanecimiento en pleno acto de campaña y el destape que hizo Calderón de -su esposa- Margarita Zavala, son hechos que han alimentado los rumores sobre la declinación de Vázquez Mota.
¿Suena descabellado la declinación de facto o la sustitución de la candidata panista? No tanto como remontar 18 puntos en 10 semanas y media.
rogelio_campos@yahoo.com
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