Cada 8 de marzo se conmemora la lucha de la mujer por su participación -en igualdad con el hombre- en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Sin embargo, aquí confundimos conmemoración con festejo y, como ejemplo, nuestros políticos se dedicaron ayer a mandar mensajitos "felicitando a las mujeres en su día". El Presidente de la República hasta le llevó flores a su esposa.
Andamos tan extraviados, que pensamos que es algo similar al Día de la Madre. Conmemorar es hacer memoria y recuerdo, en este caso de la lucha de la mujer por su participación en igualdad. Esa memoria o recuerdo obligaría a hacer un recuento del estado que guarda esa lucha: de sus conquistas y de los retos que prevalecen. No estaría mal homenajear a los hombres y mujeres que han tomado de manera destacada la estafeta de la lucha por la participación de la mujer en igualdad.
Pero no, a las mujeres mexicanas les hemos venido dando gato por liebre. Simple y sencillamente no hay logros de su lucha por una participación en igualdad. Desde el poder (político, económico, religioso y mediático) se ha hecho todo por violar los derechos que tendrían que estar vigentes y se les han escatimado y escamoteado avances y nuevas conquistas. Parecería que la única lucha de las mujeres que se reconoce desde el poder es Lucha Villa o Doña Lucha, la de Bodega Aurrerá.
Tenemos un gran desprecio hacia la lucha por una participación en igualdad. Llega a tal grado el repudio que, a la vista de todos, ya hasta nos robamos el día. Nos olvidamos de la lucha y tramposamente transformamos ese día en el de la mujer. Cambiamos la conmemoración de su lucha, por el festejo de su realidad, de su situación desigual.
Para darnos de una idea de las condiciones de desigualdad que viven las mujeres mexicanas basta recurrir a la frialdad de los números. Existen por lo menos tres índices que miden la desigualdad de género.
Social Watch (www.socialwatch.org) es un conglomerado de organizaciones no gubernamentales que han construido un Índice de Equidad de Género. Para su versión 2012 estudiaron 155 países, ubicando a México en el lugar 79.
En 2011, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el Índice de Desigualdad de Género (IDG) (http://hdr.undp.org/es/estadisticas/idg/). El IDG mide las condiciones de desigualdad en 146 países. México se ubica por debajo de la media tabla mundial: estamos en el lugar 79.
El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) elabora el Índice de Desigualdad de Género. En 2011 estudió 135 países y en ese ranking quedamos ubicados en el lugar 89. Cuando llegó al poder Felipe Calderón, el WEF ubicaba a México en el lugar 75. Durante la presente Administración bajamos 14 puntos.
Jalisco también es evaluado en desigualdad de género. En el 2000 el PNUD hizo un estudio a nivel nacional que nos ubicaba en el lugar 13 en cuanto a desarrollo relativo al género, donde el número uno es el menos desigual y el 32 el que tiene mayor desigualdad. Para el 2005 ya habíamos bajado al lugar 14.
Ni qué decir del Índice de Potenciación de Género. Ahí el número uno es el que ofrece mejores expectativas y el 32 el que ofrece las peores. En este caso, Jalisco se ubicaba en el lugar 23 en el año 2000, y cinco años más tarde, en el 26. Ambos datos (desarrollo y potenciación, están disponibles en http://www.undp.org.mx/desarrollohumano/genero/Doctos/IDHG%20RNTAE.pdf.
Los datos reflejan el pésimo lugar de México y Jalisco en materia de igualdad género. Vamos de mal en peor, y así lo demuestra la frialdad de los números que conforman estos análisis comparativos. Quizás esta sea la razón que nos obliga a evitar una conmemoración en toda la extensión de la palabra: no tenemos algo decente para decir, pero tampoco se advierte que exista la intención de comprometerse con el tema.
Lo que debemos hacer es conmemorar, reflexionar, aceptar y comprometernos con la igualdad de la mujer. En este contexto no caben las felicitaciones, a menos de que las felicitemos por ser tan desiguales. Tampoco vale llevarles flores, aunque tal vez en realidad estamos confundiendo el estado vegetativo en el que se encuentran sus derechos, con la muerte de los mismos, y entonces sea una ofrenda floral.
La degradación de nuestra sociedad se explica y pasa por no propiciar la igualdad de las mujeres.
rogelio_campos@yahoo.com
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En agosto del 2010, el Gobernador Emilio González Márquez decía que en Jalisco estábamos mejor que en Estados Unidos en materia de seguridad. Diecinueve meses después, las cosas han cambiado: ha crecido brutalmente el número de homicidios dolosos en la entidad.
Las declaraciones del Gobernador reflejaban un gran optimismo: "En los años 2007 y 2008, los índices publicados sobre inseguridad decían que en Jalisco había 5.4 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos el índice es de 5.6 en la misma fecha... ¿Qué quiere decir?, pues lo que nos dicen lo números, que en Jalisco hay más seguridad que en Estados Unidos, es 5.4 contra 5.6 los últimos datos publicados" (MURAL, 5/8/10).
Los datos se modificaron y resulta pertinente hacer una comparación con las cifras actuales. Según datos oficiales, en 2009 la tasa de homicidios subió a 8 (por cada 100 mil habitantes), en 2010 fue de 12 y en el 2011 casi de 17. La tasa de homicidios se habría más que triplicado en tres años.
En 2007, año que el Gobernador tomaba como referencia, se registraron 389 homicidios dolosos y en el 2011 fueron mil 221 (MURAL, 10/02/12): un aumento del 213 por ciento. Mientras la tasa de homicidios se disparaba en los últimos tres años, en Estados Unidos sucedía lo contrario, y la bajaban a 4.8 por cada 100 mil habitantes.
El crecimiento de actos delictivos en Jalisco no se limita a los homicidios dolosos. De acuerdo con información de la Procuraduría General de la República, Jalisco se encuentra entre las siete entidades que reportaron el mayor índice en el delito de secuestro en los últimos cuatro años (El Informador, 1/3/12). De cinco secuestros en el 2006, pasamos a 41 en el 2011.
Para mejorar la seguridad de la entidad se adquirió deuda por mil 500 millones de pesos, se compró un costoso helicóptero militar Black-Hawk, que casi nunca se ve en vuelo, y se contrató -bajo acusaciones de corrupción- la instalación de un costoso sistema de cámaras de vigilancia.
Estas acciones no han sido suficientes para contener la ola de violencia en la entidad. Ni siquiera los cientos de elementos de la Policía Federal Preventiva, enviados para los Juegos Panamericanos, pudieron evitar que las cifras se dispararan.
Parecería que estos datos no merman el optimismo oficial. El Procurador de Jalisco expresó el mes pasado "independientemente del incremento (en los homicidios) mejoramos (sic), imagínense cómo están en otras entidades" (MURAL, 10/02/12).
Efectivamente, al cierre del 2010, 16 entidades tenían mayor tasa de homicidios que Jalisco, 14 tenían una tasa menor y Jalisco empataba con la que reportaba San Luis Potosí, pero resulta difícil entender la lógica de que "mejoramos" cuando se ha triplicado anualmente el número de muertos. Hay que apuntar que, entre el 2008 y el 2010, Jalisco fue el noveno Estado con mayor crecimiento en la tasa de homicidios dolosos.
La verdad es que, contrariamente a lo expresado por el Gobernador hace 19 meses, ni en el 2007 ni en el 2008 Jalisco tenía más seguridad que Estados Unidos. Cuando lo dijo, recurrió al ardid de comparar peras con manzanas. Lo correcto es compararse -en lo individual- con los Estados de la Unión Americana.
Hace cuatro años Jalisco tenía una tasa de homicidios más alta que 47 entidades estadounidenses, y solamente nos superaban Mississippi (8.1), Maryland (8.8), Lousiana (11.9) y el Distrito de Columbia (31.4).
Ahora superamos -por mucho- a todos las entidades del vecino país del Norte, con excepción de su Capital. Pero al paso que vamos, ellos y nosotros, pronto podríamos superar al Distrito de Columbia, ya que su tasa de homicidios bajó a 21.9 en el 2010.
Con estos datos actualizados, valdría la pena conocer la opinión del Mandatario jalisciense respecto a sus palabras pronunciadas en agosto del 2010, en las que afirmaba que "en Jalisco hay más seguridad que en Estados Unidos". También sería conveniente conocer la versión oficial sobre las causas específicas del la ola de violencia y las expectativas que tiene la autoridad... para saber hasta dónde puede llegar.
rogelio_campos@yahoo.com
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Ayer fue un mal día para el Presidente Felipe Calderón. Asistió a una reunión "privada" con aproximadamente 700 consejeros de Banamex. Un consejero fue entrevistado y reveló parte de la exposición de Calderón, quien habría dicho que la pelea por la Presidencia estaba entre Peña Nieto y Vázquez Mota, que era una contienda reñida y que su correligionaria estaba a -tan sólo- cuatro puntos del líder de todas las encuestas.
Las reacciones no se hicieron esperar. El candidato presidencial del PRI le recomendaba cambiar de encuestador; López Obrador decía que las encuestas no eran veraces; el coordinador de la campaña priista amagaba con interponer una queja por los dichos presidenciales, y el coordinador de los senadores perredistas conminaba al Presidente a ser cuidadoso en sus expresiones.
En las redes sociales el tema corrió como reguero de pólvora. Las críticas fueron inmisericordes. La mención a la frase "Felipe, ya habíamos quedado que no ibas a tomar" se volvió una tendencia en Twitter.
No todas las opiniones fueron en contra. Vázquez Mota, quien también llegó a la reunión de Banamex, respondió que Calderón no habría cometido falta alguna, que en todo caso lo deberían resolver las instancias legales y que lo había dicho en pleno ejercicio de su libertad de expresión. El fuego ya había llegado a San Lázaro, donde los diputados panistas reventaron la sesión para evitar que desde esa tribuna se reprochara la actitud presidencial.
Cinco horas después de que empezó a correr la noticia sobre los incendiarios dichos presidenciales, la Presidencia de la República emitió un comunicado: Felipe Calderón ni siquiera habría tocado el tema de los candidatos. Reacción demasiado tardía, el daño estaba hecho. Eso le pasa al Presidente por acudir a reuniones supuestamente privadas ¡con 700 personas! Más que reunión privada eso parece una convención o un mitin.
El consejero de Banamex que detonó este escándalo también dijo que la fuente de la información (la de los cuatro puntos de distancia) se encontraba en las encuestas que manda hacer la Presidencia de la República. Parece que ser consejero de un importante grupo financiero viene acompañado del privilegio de conocer información que no es pública y que se paga con millones de pesos de dinero público.
En todo caso, veremos si surge una grabación de alguno de los 700 asistentes que llegara a confirmar los dichos. Mientras tanto, la versión corrió e impactó porque es verosímil, y lo es porque embona con el talante que ha mostrado el Presidente de la República, que ha abandonado su investidura de jefe de Estado para asumir -de facto- la jefatura de su partido (basta ver las recientes designaciones y vetos a múltiples candidaturas), y por si fuera poco ahora la jefatura de la campaña de Vázquez Mota (en donde el coordinador de la campaña era el secretario particular de Calderón). Lo ocurrido ayer puede ser un lastre para la candidata panista, que la puede mantener ocupada -y distraída- por lo menos seis semanas.
La parquedad y lo extemporáneo del comunicado presidencial dejan un mal sabor de boca. Calderón todavía tiene -si es el caso- la oportunidad de sincerarse y enmendar. Que acepte que sí dijo que Josefina está a cuatro puntos de Peña Nieto. Total, si estaba ante los consejeros de Banamex, bien puede decir que se refería a los puntos que se acumulan y equivalen al 5 por ciento de las compras con esa tarjeta y que después se pueden gastar como dinero en efectivo...
A estas alturas sería más verosímil que se estuviera refiriendo a esos puntos, porque nadie le cree que no dijo lo que uno de los consejeros expuso a la prensa. También -a estas alturas- sería más fácil que ambos tuvieran tarjeta Banamex, y revisando, en una de ésas resulta que Josefina hasta le lleva la delantera a su rival priista, pero por acumular más puntos ganados por gastar.
Lo peor de este escándalo es que nadie cree que Josefina esté a cuatro puntos de distancia, cuando el promedio de los recientes resultados de cuatro encuestadoras serias (Mitofsky, Parametría, Isa y Laredo & Buendía) indican una diferencia superior a los veinte puntos. Nadie duda que Vázquez Mota remonte y reduzca la diferencia, pero no va a ser por ese tipo de filtraciones presidenciales, aunque quizás sí de filtraciones de otra clase.
rogelio_campos@yahoo.com
@camposrogelio