"El mundo en 2050" es un estudio publicado por el Banco HSBC, en el que la estudiosa Karen Ward, economista encargada de asuntos mundiales de HSBC Research, refiere que México será en 2050 la octava economía mundial. Actualmente nuestra economía se ubica en el lugar trece por su tamaño. Hasta aquí parecería que estamos frente a una excelente noticia; sin embargo, el estudio contiene dos datos reveladores que nos obligan a reflexionar sobre el futuro de nuestro país.
Karen Ward establece que hasta el año 2020, la economía mexicana crecerá a un promedio anual de 3.3 por ciento. Para darnos una idea del significado de esta cifra, hay que decir que durante el sexenio de Carlos Salinas el PIB creció 4 por ciento por año; con Ernesto Zedillo 3.5; con Vicente Fox 2.1, y con Felipe Calderón las proyecciones indican que no llegaremos al 2 por ciento.
Vicente Fox prometió un crecimiento del 7 por ciento, propuesta que hoy retoma Josefina Vázquez Mota. Es el mismo caso de Felipe Calderón, quien se comprometió a generar un millón de empleos anuales, aunque para lograr esa cifra se requiere un crecimiento del 7 por ciento.
Los elementos con los que se realiza un estudio como el de HSBC son más sólidos que los utilizados por los candidatos para lanzar promesas y convencer a incautos. De ahí la importancia de contar con información de calidad que nos permita distinguir un planteamiento serio de una vacilada.
El estudio de HSBC continúa: de 2020 a 2030, el crecimiento anual del PIB será mayor, alcanzando un ritmo anual del 4.4 por ciento; de 2030 al 2040 volvería a descender (3.5), y hacia el año 2050 se ubicaría en un crecimiento anual de 3.1 por ciento.
Lo grave es lo que Karen Ward dice sobre la proyección del ingreso per cápita que tendrán los mexicanos. Actualmente nos ubicamos en el lugar 42 del mundo en cuanto al ingreso per cápita, y en 2050 estaríamos ocupando el lugar 47. Es decir, sería una economía en la que sus habitantes ganarán menos que en la actualidad si lo comparamos con el concierto global.
Ante este panorama, es urgente que medios de comunicación, académicos y líderes de opinión retomen los índices, indicadores, rankings y estudios para someter las propuestas electorales a la prueba del ácido. Es urgente marcar un alto a los charlatanes y poner los pies en la tierra para saber en dónde estamos parados y a qué podemos aspirar de manera realista.
Si las proyecciones de crecimiento son conservadoras, ¿cómo le vamos a hacer para compartir entre todos y de mejor manera la pesada carga que se avizora?
Ante esta situación, el gobierno federal implementa -a destiempo- medidas que en otros países ya están mostrando signos de agotamiento, como el caso de los créditos para que los estudiantes puedan pagar sus colegiaturas en universidades privadas. Esa fórmula se implantó en otros países: en Chile ¡hace quince años! y hoy ya no da para más. Es el mismo caso de la Unión Americana, donde el Presidente Obama tuvo que autorizar en 2011 un "Fobaproa" para rescatar a los agobiados estudiantes, ahogados en sus deudas de estudio. Los créditos anunciados por el Presidente Calderón con el disfraz de medida audaz, en realidad están destinados al fracaso en el mediano plazo.
No hemos prestado la debida atención a lo que ha pasado en otros países; no hemos observado y mucho menos aprendido: eso nos imposibilita estar en condiciones de anticipar los riesgos futuros. No nos hemos preguntado cómo le hace Brasil para recaudar el 35 por ciento del PIB, mientras México es el sotanero del continente, recaudando el 9.4, incluso por debajo de Haití.
Y qué decir de la "Tasa Tobin", que debe su nombre a James Tobin, Premio Nobel de Economía. Esta medida fue propuesta esta semana y pretende cobrar impuestos a las transacciones financieras para rescatar la Zona Euro. La propuso un político de derecha: el Presidente Sarkozy, y ha sido respaldada por la cabeza del Gobierno Italiano -Mario Monti- quien es considerado una autoridad económica. En México fue propuesta en 2006 por López Obrador y fue vista como una medida de ultra izquierda. Hoy nada se habla de ese tema en nuestro país... quizás para el 2050.
rogelio_campos@yahoo.com
twitter @camposrogelio
Aunque usted no lo crea, el 2011 fue muy bueno para algunos sectores de la economía. Según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), durante el año que termina, la piratería y el contrabando obtuvieron 80 mil millones de dólares en ingresos (MURAL, 29/12/2011). Según el organismo privado, estas actividades -ilícitas- representan un riesgo para la seguridad nacional.
Si las cifras que aporta Concacaco-Servytur son reales, estamos ante un problema de dimensiones colosales. Para darnos una idea, las reservas internacionales de nuestro País ascienden a 140 mil millones de dólares: los ingresos que generan la piratería y el contrabando superarían en dos años el monto de dichas reservas. Habría que preguntarnos ¿qué monto de nuestras reservas proviene de estas -tan redituables- actividades?
Anualmente nuestro País recibe un promedio de 22 mil millones de dólares por concepto de remesas que envían nuestros paisanos que trabajan en el extranjero; los ingresos por venta de petróleo rondan los 38 mil millones de dólares; y la Inversión Extranjera Directa promedia 20 mil millones. La suma de estos tres grandes rubros apenas igualaría los ingresos generados por la piratería y el contrabando, ¡de ese tamaño es el negocio!
La Concanaco-Servytur afirma que según datos del INEGI: 13.5 millones de personas trabajan en la ilegalidad, y sugiere que una parte considerable se dedica a la piratería y al contrabando; y que otros 2.5 millones de personas se encuentran desempleadas. El organismo argumenta que la suma de las dos cantidades (16 millones) supera el número de personas que se encuentran en la economía formal y que son las que están registradas ante el IMSS (15.42 millones).
Para seguir dimensionando lo que representa la descomunal cantidad que se obtiene por la piratería y el contrabando, basta decir que dicha cantidad triplica el total de las exportaciones jaliscienses o que duplica el Producto Interno Bruto de Jalisco. Con lo que se obtiene en un año por estas actividades se podrían organizar más de 100 Juegos Panamericanos o tres Juegos Olímpicos.
Las autoridades deben responder sobre el señalamiento que hace la Concanaco-Servytur. Curiosamente el Gobierno no informa datos (ni estimaciones) sobre estas actividades cuando los organismos privados sí lo están haciendo.
¿Cuál puede ser el interés de las autoridades para no hacer este tipo de estudios o para ocultar dicha información? Es muy difícil creer que un negocio de semejante tamaño pase desapercibido para el Gobierno, y sería conveniente que la autoridad dejara su discurso monotemático del narcotráfico para atender este grave problema que, efectivamente, sería de seguridad nacional, si las cifras aportadas se acercan a la realidad.
Quizás Santiago Creel, de quien dependía el CISEN cuando era Secretario de Gobernación, o Ernesto Cordero, de quien dependía la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda, nos puedan explicar por qué les resultó imposible hacer algo al respecto.
MENOS EMPLEOS
La generación de más empleos fue uno de los "anzuelos" con los que se quiso convencer sobre las bondades de organizar los Juegos Panamericanos. A toro pasado, podemos ver que -también- resultó puro cuento.
En Jalisco, durante 2011, los empleos eventuales se incrementaron un 12 por ciento, pero este porcentaje se ubicó por debajo del crecimiento nacional (15 por ciento). Por si lo anterior no fuera suficiente, un año antes de los Juegos (en 2010), Jalisco tuvo un mayor crecimiento de empleos eventuales, que se reflejó en un 21 por ciento, muy por arriba de las cifras del año que está por terminar.
En nuestra entidad, los empleos permanentes en 2010 se incrementaron 4.25 por ciento; y en el año que termina, apenas 4.16 por ciento. Por si lo anterior fuera poco, a nivel nacional, en el 2011, el porcentaje de crecimiento total de los empleos (eventuales y permanentes) fue 11 por ciento mayor que el registrado en nuestra entidad.
rogelio_campos@yahoo.com
twitter @camposrogelio
En México hace tiempo que llegó -para quedarse- la moda del Tío Lolo. Así lo demuestran múltiples y trascendentes casos. "Hacerse como el tío Lolo, que se hace tarugo solo" es una expresión que, obviamente, significa hacerse tonto.
Un caso representativo de esta moda lo encontramos en el Gobierno del Estado de Jalisco, concretamente en la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades), dependencia encargada de monitorear la calidad del aire en la Zona Metropolitana de Guadalajara, ZMG.
La Semades tiene días reportando que la calidad del aire es buena cuando seguramente es regular, dice que es regular cuando por lo menos es mala, afirma que es mala cuando debe ser pésima. Ese es el papel de la Semades, el del Tío Lolo, ya que al mentir -descaradamente- sobre la calidad del aire que respiramos, lo único que están logrando es hacerse tontos.
No creo que alguien quisiera comprarle un automóvil usado al titular de Semades. Seguramente es del tipo de personas que manipulan el odómetro, ese instrumento que sirve para medir los kilómetros recorridos. Las personas que "regresan" el odómetro quieren hacer creer al comprador que está a punto de adquirir un vehículo con menos uso del que en realidad tiene. Eso es lo que pretende la Semades, hacer creer a los habitantes de la ZMG que respiramos un mejor aire del que en realidad entra a nuestros pulmones.
Ayer, en la primera plana de MURAL se publicaron fotos de las tres principales ciudades del país. Todas las imágenes corresponden al pasado martes, y se puede apreciar que en Monterrey hay claridad -es la foto que refleja menor contaminación- hasta el punto de ver con nitidez el Cerro de la Silla. De las tres imágenes es la que reporta menor contaminación: 30 Imeca (Índice Metropolitano de Calidad del Aire).
También podemos apreciar un ambiente ligeramente más denso en la Ciudad de México, correspondiente a la medición de la contaminación: 54 Imeca. Con todo y que la foto no tiene la nitidez de la de la Sultana del Norte, al fondo se pueden apreciar las montañas.
En el caso de Guadalajara, la situación es vergonzosa. Sólo aparece una nube gris, que no permite siquiera ver algunos edificios, ya no hablemos de cerros. Pero lo verdaderamente ridículo es la medición de la contaminación: 18 Imeca.
Todos quienes hemos tomado un avión a primera hora del DF a Guadalajara conocemos la nata que flota sobre nuestra ciudad, y por consecuencia la calidad del aire que estamos respirando. Una experiencia similar viven quienes llegan a nuestra ciudad por carretera, sobre todo los que vienen por el oriente (por el rumbo de la Central Camionera), y también quienes "bajamos" del Palomar o Bugambilias cuando nos dirigimos a la ciudad.
Las fotografías publicadas por MURAL son una prueba irrefutable de que la autoridad -Semades- miente en las cifras que reporta. No hay duda de que lo viene haciendo sistemáticamente desde hace varios años. La única incertidumbre que podemos tener es en el objetivo que se persigue al manipular los resultados: una opción es que lo hacen para engañar a los ciudadanos y la otra que la propia autoridad -como el Tío Lolo- haya llegado al punto de creer sus propias mentiras.
Las fotos publicadas no permiten titubeos: alguien miente en la medición de la contaminación. Resulta difícil pensar que las autoridades de la Ciudad de México o de Monterrey -con mayor claridad en su paisaje- son masoquistas y están diciendo que sus niveles de contaminación son mayores a los que reporta Guadalajara, que curiosamente luce percudida.
Lo más probables es que nuestras autoridades sean clones del Tío Lolo y crean que manipulando las estaciones de monitoreo -que en estos días incluso han llegado a reportar cero puntos Imeca- puedan revertir la contaminación.
A este paso, lo que sigue es ver que nuestros gobernantes retrasen el reloj con la creencia de que eso los llevará a viajar al pasado para corregir sus errores... quizás no lo han hecho porque aun así no sabrían qué hacer.
rogelio_campos@yahoo.com
twitter @camposrogelio