Aunque usted no lo crea, el 2011 fue muy bueno para algunos sectores de la economía. Según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), durante el año que termina, la piratería y el contrabando obtuvieron 80 mil millones de dólares en ingresos (MURAL, 29/12/2011). Según el organismo privado, estas actividades -ilícitas- representan un riesgo para la seguridad nacional.
Si las cifras que aporta Concacaco-Servytur son reales, estamos ante un problema de dimensiones colosales. Para darnos una idea, las reservas internacionales de nuestro País ascienden a 140 mil millones de dólares: los ingresos que generan la piratería y el contrabando superarían en dos años el monto de dichas reservas. Habría que preguntarnos ¿qué monto de nuestras reservas proviene de estas -tan redituables- actividades?
Anualmente nuestro País recibe un promedio de 22 mil millones de dólares por concepto de remesas que envían nuestros paisanos que trabajan en el extranjero; los ingresos por venta de petróleo rondan los 38 mil millones de dólares; y la Inversión Extranjera Directa promedia 20 mil millones. La suma de estos tres grandes rubros apenas igualaría los ingresos generados por la piratería y el contrabando, ¡de ese tamaño es el negocio!
La Concanaco-Servytur afirma que según datos del INEGI: 13.5 millones de personas trabajan en la ilegalidad, y sugiere que una parte considerable se dedica a la piratería y al contrabando; y que otros 2.5 millones de personas se encuentran desempleadas. El organismo argumenta que la suma de las dos cantidades (16 millones) supera el número de personas que se encuentran en la economía formal y que son las que están registradas ante el IMSS (15.42 millones).
Para seguir dimensionando lo que representa la descomunal cantidad que se obtiene por la piratería y el contrabando, basta decir que dicha cantidad triplica el total de las exportaciones jaliscienses o que duplica el Producto Interno Bruto de Jalisco. Con lo que se obtiene en un año por estas actividades se podrían organizar más de 100 Juegos Panamericanos o tres Juegos Olímpicos.
Las autoridades deben responder sobre el señalamiento que hace la Concanaco-Servytur. Curiosamente el Gobierno no informa datos (ni estimaciones) sobre estas actividades cuando los organismos privados sí lo están haciendo.
¿Cuál puede ser el interés de las autoridades para no hacer este tipo de estudios o para ocultar dicha información? Es muy difícil creer que un negocio de semejante tamaño pase desapercibido para el Gobierno, y sería conveniente que la autoridad dejara su discurso monotemático del narcotráfico para atender este grave problema que, efectivamente, sería de seguridad nacional, si las cifras aportadas se acercan a la realidad.
Quizás Santiago Creel, de quien dependía el CISEN cuando era Secretario de Gobernación, o Ernesto Cordero, de quien dependía la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda, nos puedan explicar por qué les resultó imposible hacer algo al respecto.
MENOS EMPLEOS
La generación de más empleos fue uno de los "anzuelos" con los que se quiso convencer sobre las bondades de organizar los Juegos Panamericanos. A toro pasado, podemos ver que -también- resultó puro cuento.
En Jalisco, durante 2011, los empleos eventuales se incrementaron un 12 por ciento, pero este porcentaje se ubicó por debajo del crecimiento nacional (15 por ciento). Por si lo anterior no fuera suficiente, un año antes de los Juegos (en 2010), Jalisco tuvo un mayor crecimiento de empleos eventuales, que se reflejó en un 21 por ciento, muy por arriba de las cifras del año que está por terminar.
En nuestra entidad, los empleos permanentes en 2010 se incrementaron 4.25 por ciento; y en el año que termina, apenas 4.16 por ciento. Por si lo anterior fuera poco, a nivel nacional, en el 2011, el porcentaje de crecimiento total de los empleos (eventuales y permanentes) fue 11 por ciento mayor que el registrado en nuestra entidad.
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En México hace tiempo que llegó -para quedarse- la moda del Tío Lolo. Así lo demuestran múltiples y trascendentes casos. "Hacerse como el tío Lolo, que se hace tarugo solo" es una expresión que, obviamente, significa hacerse tonto.
Un caso representativo de esta moda lo encontramos en el Gobierno del Estado de Jalisco, concretamente en la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades), dependencia encargada de monitorear la calidad del aire en la Zona Metropolitana de Guadalajara, ZMG.
La Semades tiene días reportando que la calidad del aire es buena cuando seguramente es regular, dice que es regular cuando por lo menos es mala, afirma que es mala cuando debe ser pésima. Ese es el papel de la Semades, el del Tío Lolo, ya que al mentir -descaradamente- sobre la calidad del aire que respiramos, lo único que están logrando es hacerse tontos.
No creo que alguien quisiera comprarle un automóvil usado al titular de Semades. Seguramente es del tipo de personas que manipulan el odómetro, ese instrumento que sirve para medir los kilómetros recorridos. Las personas que "regresan" el odómetro quieren hacer creer al comprador que está a punto de adquirir un vehículo con menos uso del que en realidad tiene. Eso es lo que pretende la Semades, hacer creer a los habitantes de la ZMG que respiramos un mejor aire del que en realidad entra a nuestros pulmones.
Ayer, en la primera plana de MURAL se publicaron fotos de las tres principales ciudades del país. Todas las imágenes corresponden al pasado martes, y se puede apreciar que en Monterrey hay claridad -es la foto que refleja menor contaminación- hasta el punto de ver con nitidez el Cerro de la Silla. De las tres imágenes es la que reporta menor contaminación: 30 Imeca (Índice Metropolitano de Calidad del Aire).
También podemos apreciar un ambiente ligeramente más denso en la Ciudad de México, correspondiente a la medición de la contaminación: 54 Imeca. Con todo y que la foto no tiene la nitidez de la de la Sultana del Norte, al fondo se pueden apreciar las montañas.
En el caso de Guadalajara, la situación es vergonzosa. Sólo aparece una nube gris, que no permite siquiera ver algunos edificios, ya no hablemos de cerros. Pero lo verdaderamente ridículo es la medición de la contaminación: 18 Imeca.
Todos quienes hemos tomado un avión a primera hora del DF a Guadalajara conocemos la nata que flota sobre nuestra ciudad, y por consecuencia la calidad del aire que estamos respirando. Una experiencia similar viven quienes llegan a nuestra ciudad por carretera, sobre todo los que vienen por el oriente (por el rumbo de la Central Camionera), y también quienes "bajamos" del Palomar o Bugambilias cuando nos dirigimos a la ciudad.
Las fotografías publicadas por MURAL son una prueba irrefutable de que la autoridad -Semades- miente en las cifras que reporta. No hay duda de que lo viene haciendo sistemáticamente desde hace varios años. La única incertidumbre que podemos tener es en el objetivo que se persigue al manipular los resultados: una opción es que lo hacen para engañar a los ciudadanos y la otra que la propia autoridad -como el Tío Lolo- haya llegado al punto de creer sus propias mentiras.
Las fotos publicadas no permiten titubeos: alguien miente en la medición de la contaminación. Resulta difícil pensar que las autoridades de la Ciudad de México o de Monterrey -con mayor claridad en su paisaje- son masoquistas y están diciendo que sus niveles de contaminación son mayores a los que reporta Guadalajara, que curiosamente luce percudida.
Lo más probables es que nuestras autoridades sean clones del Tío Lolo y crean que manipulando las estaciones de monitoreo -que en estos días incluso han llegado a reportar cero puntos Imeca- puedan revertir la contaminación.
A este paso, lo que sigue es ver que nuestros gobernantes retrasen el reloj con la creencia de que eso los llevará a viajar al pasado para corregir sus errores... quizás no lo han hecho porque aun así no sabrían qué hacer.
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El heterodoxo método para designar a los nuevos consejeros electorales del IFE nos refiere inmediatamente al caso de Cincinato. Hoy más que nunca se vuelve necesario que la sociedad, y sobre todo nuestros políticos, conozcan la historia (o leyenda) de este personaje romano.
Lucio Quincio Cincinato (519-430 A.C.) fue un general y político mitificado por la historiografía romana republicana y convertido en un modelo que encarnaba los valores de patriotismo, austeridad y falta de ambición personal, además de que se le concedía una destacada inteligencia.
Dos años después de que terminó su encargo como cónsul, el ejército romano se encontraba cercado por los ecuos y los volscos. Entonces el pueblo exigió el nombramiento de un dictador y todos pensaron en Cincinato.
Según la leyenda, se encontraba en su propiedad rural, con las manos en el arado, cuando recibió a la delegación del Senado que le propuso la nueva encomienda. Organizó un nuevo ejército y venció al enemigo en tan sólo dieciséis días.
Después de triunfar fue recibido con honores, pero renunció a seguir ejerciendo el cargo que le había sido conferido por seis meses. También renunció a todos sus honores y a recibir cualquier recompensa. Lo que sí hizo fue regresar a seguir arando sus tierras.
La historiografía romana refiere que posteriormente, y en condiciones igualmente difíciles, fue nombrado nuevamente dictador con un desenlace similar: triunfo rápido, decisiones eficaces, renuncia del cargo y vuelta a su tierra, aunque esta segunda parte es puesta en duda por algunos historiadores.
En honor a este personaje, al finalizar la Guerra de Independencia en lo que hoy es la Unión Americana, los oficiales del ejército fundaron la Sociedad de los Cincinnati (plural de Cincinato) para miembros que habían servido desinteresadamente a la patria. El presidente de esta sociedad era Arthur St. Clair, entonces gobernador de los territorios del Noroeste, quien rebautizó lo que antes se llamaba Losantiville y le puso el nombre que desde entonces tiene: Cincinnati.
Pues bien, el proceso para elegir consejeros electorales del IFE llevó catorce meses, y los diputados nunca pudieron llegar a acuerdos sobre la nutrida lista de aspirantes. Sin embargo, bajo la creciente presión pública por su mal desempeño acaban de tomar un camino tan alejado de la ortodoxia como cercano a la prudencia, designando a tres mexicanos ejemplares: Lorenzo Córdova, María Marván y Sergio García Ramírez.
Nadie puede poner en duda las virtudes de los nuevos consejeros, que en mucho se asemejan a las que los romanos vieron en Cincinato: inteligencia destacada, reconocimiento y cumplimiento en los cargos que han ocupado, alejados del protagonismo, los escándalos y la estridencia.
En un difícil entorno, que genera sospechas e impide llegar a acuerdos, la virtud de la sobriedad se impone a la ambición personal. Esa es la lección que deja el episodio de los consejeros electorales: sí hay perfiles que posibilitan los acuerdos, aun en circunstancias extraordinarias. Las páginas de los periódicos y las noticias en general nos muestran políticos -de todas las edades- que se dan vida de reyes: enormes mansiones, departamentos costosísimos, automóviles lujosos, bonos, viajes y todo tipo de excesos. Pareciera que entre todos hemos forjado un falso concepto de éxito y que se corre frenéticamente una competencia por alcanzarlo. En la realidad tal carrera solamente conduce al descrédito de los políticos y al hartazgo de la sociedad que todos vivimos y de la cual pareciera no haber escape, pues los diferentes colores partidistas solamente han contribuido a seguirlo acrecentando.
El abuso de poder es el medio del que se ha valido nuestra clase política para lograr su "éxito personal", teniendo como resultado el descrédito social. La otra cara de la moneda es el uso correcto del poder, que caracterizó a Cincinato y que tiene como consecuencia prestigio, reconocimiento y hasta admiración.
Como sociedad hemos fomentado un individualismo a ultranza que privilegia el "éxito personal" sobre el prestigio social. Es tiempo de entender que la suma de "éxitos personales" no construye -necesariamente- una mejor sociedad.
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