Para convencernos de las bondades de la fotoinfracción se prometieron diversas acciones que formarían parte de una estrategia integral. Catorce meses después, poco o nada se ha informado al respecto.
El 19 de junio de 2010, MURAL publicó: "Multarán con foto en el Periférico". La nota da cuenta de las declaraciones del Secretario de Vialidad, que decía: "los cruceros de Periférico más conflictivos serán intervenidos con equipo tecnológico y más agentes viales para reducir los accidentes... mejor infraestructura de señalización y folio electrónico".
Sin duda, falta información sobre la proporción en que se aumentó el número de agentes, la supuesta mejora de señalización y la forma como opera el folio electrónico, y tampoco se percibe que se haya hecho algo al respecto. Lo único nuevo que con toda certeza vemos que existe es la fotoinfracción.
El 30 de enero de 2011, MURAL publicó: "Tiene fotoinfracción sistema rudimentario". En la nota, Diego Monraz dijo que "El equipo registraría la velocidad del vehículo y, en caso de que exceda el límite permitido, tomaría una fotografía de la placa y a los tres días llegaría la multa al domicilio del propietario de la unidad".
Hay innumerables casos en los que el propietario ha constatado -por internet- que tiene infracciones y que, contrariamente a lo dicho por Monraz, no ha recibido multas en su domicilio. Ni hablar de la existencia de un reporte formal -de la autoridad- sobre multas levantadas, entregadas en domicilio y pagadas.
La nota también deja muy mal parado al Secretario de Vialidad, que había anunciado la compra de equipo de última generación, cuando se trata de un sistema semiautomático y de alcance limitado, muy diferente al que se tiene -ese sí de punta- en otras partes del mundo.
El 4 de febrero de 2011, MURAL publicó: "Prometen reducir percances", y en esa nota se revelaba que el costo del equipo no sería de 40 ó 50 millones de pesos, como lo había anunciado Diego Monraz, sino estaría por encima de los 60 millones.
Cinco días antes de la publicación de esa nota (30 de enero) se había dicho que la multa llegaría tres días después de cometida la infracción. El 4 de febrero se dijo que la multa llegaría treinta días después: les había faltado un cero o el plazo se les multiplicó por diez.
Lo que estamos haciendo en Guadalajara poco se parece a lo que en otras latitudes se ha catalogado como "mejores prácticas". En internet se puede consultar el sitio http://ec.europa.eu/transport/roadsafety_library/publications/supreme_c_es.pdf para darnos una idea de que hemos tropicalizado la medida.
Sí ha ganado encuestas
Emilio González Márquez sigue haciendo su lucha por continuar en la contienda interna del PAN. No encabeza -por mucho- las encuestas que reflejan las preferencias de los panistas, pero se las arregla para tratar de enderezar tal situación.
Para contrarrestar su no muy buena ubicación en las encuestas, Emilio dice que él nunca ha ganado una encuesta, pero que sabe ganar elecciones. Además lo dice con mucha seguridad.
Pero no es así, Emilio sí ha ganado en las encuestas. El 13 de marzo de 2002, MURAL publicó: "Alienta encuesta las aspiraciones". La nota reporta que González Márquez encabezaba las preferencias al interior de su partido para ser candidato a Presidente Municipal de Guadalajara dieciséis meses antes de la elección constitucional. Incluso el propio Emilio lo consideraba alentador. En segundo lugar de preferencias se encontraba Fernando Guzmán.
El 10 de agosto de 2005, MURAL publicó: "Encuesta/ Están panistas con Emilio, y los priistas con Arana". La nota da cuenta de que once meses antes de la elección constitucional, Emilio encabezaba las preferencias al interior de su partido para ser candidato a Gobernador. En segundo lugar estaba Fernando Garza y en tercero Macedonio Tamez.
De manera que Emilio sí ha ganado encuestas. De hecho las ha ganado en las elecciones internas y actualmente compite en eso: en una elección interna. De hecho, ha sido nominado candidato cuando ha encabezado las preferencias en las elecciones internas en las que ha participado. De resultar candidato a la Presidencia de la República, sería la primera vez que lo consigue sin estar de líder en las encuestas.
rogelio_campos@yahoo.com
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Cuando hablamos de la "media naranja" nos referimos a la persona que se adapta tan perfectamente al gusto y carácter de otra, que ésta la mira como la mitad de sí misma. En México, políticos y empresarios han encontrado -entre ellos- su media naranja, aunque de manera extraña se ha logrado crear la percepción de que mientras una mitad está podrida, la otra luce fresca y jugosa.
Es muy común que los organismos empresariales se pronuncien contra los comprobados malos manejos de los políticos, pero pocas veces se repara en que en demasiados casos son los hombres de negocios quienes resultan beneficiados por decisiones de Gobierno.
Empecemos por el principio: un político en la actualidad requiere recursos económicos para hacer una precampaña y, si le va bien, continuar con una campaña electoral. ¿De dónde provienen los recursos para las oficinas, empleados, camisetas, gorras, calcomanías y otros gastos promocionales y de operación? ¿Alguien se desprende desinteresadamente de parte de su patrimonio para apoyar la aspiración de un político?
El candidato triunfador, en pleno ejercicio de su cargo, asigna contratos, otorga permisos y concesiones, destina subsidios y donativos, o concede usos de suelo. Se le cuestiona cuando se hace de manera discrecional, no hubo claridad en la licitación o se adjudica de manera directa, cuando causa un daño a los vecinos o no cumplió con un requisito legal.
Se condena con justa razón al funcionario público que, es de suponer, recibió a cambio y de manera indebida un beneficio, sea en campaña o en el ejercicio de su cargo. Pero no se cuestiona con la misma intensidad a quien obtuvo de malas maneras un beneficio mayor.
Los políticos, en ese sentido, se han convertido en "propineros", porque a cambio de ese "servicio" reciben una gratificación. En el mercado negro del tráfico de influencias, tanto peca el que mata la vaca como el que le amarra la pata. Sin embargo, por una extraña razón, nuestra psique colectiva no reparte las culpas proporcionalmente.
No empleamos el mismo criterio para medir prácticas similares en políticos y empresarios. Pareciera que los mexicanos utilizamos uno de nuestros hemisferios cerebrales para juzgar a los políticos y el otro para los empresarios.
Nos quejamos de que no podemos retirar del cargo a los políticos, pues no existe la figura de revocación de mandato, pero no cuestionamos la renovación de concesiones. El Gobierno renueva concesiones de carreteras, radiodifusoras, gasolineras y televisoras, que en muchos casos dan un pésimo servicio. Queremos revocación de mandato, pero no exigimos revocación de concesiones.
Pongamos un ejemplo más inmediato y cercano. Como consumidores, todavía no despertamos a la era de poder devolver, sin mayor problema, un producto que no fue de nuestra satisfacción. En una economía de libre mercado todos los establecimientos tienen un área de atención al cliente y se puede devolver, sin más, un producto.
Nos quejamos de la partidocracia, que monopoliza el acceso a cargos de representación popular, pero no cuestionamos con la misma intensidad los monopolios económicos que limitan nuestra capacidad de elegir y que -en el caso de tiendas de autoservicio- obstaculizan en colusión con grandes productores la posibilidad de comercializar nuevos productos.
Renegamos, con justa razón, de las promesas vacías e imposibles de cumplir de partidos y candidatos, pero toleramos y compramos "productos milagro" que ofrecen salud, cuerpos esculturales y hasta la fuente de la eterna juventud.
Mientras nos quejamos del abuso de los políticos, aguantamos sin reclamar la contratación sin prestaciones laborales y el empleo de irracionales tasas de interés de tiendas departamentales y bancos.
El 15-M, o movimiento de los indignados en España, logró unificar las proclamas políticas y económicas. En México nos faltaría desarrollar el hemisferio cerebral con el que percibimos nuestro entorno económico para exigir nuestros derechos como ciudadanos y también como consumidores.
Los políticos se deben a los ciudadanos, y resulta lógico que la sociedad exija reformas y cambios en ese ámbito; pero también los empresarios se deben a los consumidores, y en el manejo económico del País también hay mucho por cambiar.
rogelio_campos@yahoo.com
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No es lo mismo ver los toros desde la barrera. Esta frase bien puede aplicar al Presidente Calderón. Sus planteamientos, proclamas y exigencias de hace seis años distan mucho de su comportamiento como Presidente la República.
Actualmente hay dos casos que -nuevamente- enfrentan a Felipe Calderón con el Presidente de la República: el escándalo desatado con motivo de las revelaciones de Elba Esther Gordillo, y su posición respecto a los integrantes de su Gabinete que aspiran a la candidatura panista para sucederlo.
Calderón aceptó que hizo un acuerdo con Elba Esther; dice que fue un acuerdo por la calidad educativa y que, a cambio, respetó posiciones que Fox había negociado (MURAL, 7/07/11).
Vaya usted a saber qué tiene que ver la Lotería Nacional, el ISSSTE o las cuestiones de seguridad con la calidad educativa, pero en el reconocimiento de Calderón hay otras cuestiones que son relevantes.
En agosto del 2005, Felipe Calderón había pedido a la dirigencia nacional del PAN investigar los señalamientos que, según él, habían hecho militantes de su partido sobre una supuesta relación entre Santiago Creel y Gordillo: "He pedido que eso se investigue con toda profundidad por parte del partido, a fin de evitar una injerencia corporativa, con una estructura jerárquica distinta y ajena al PAN en nuestro proceso interno" (MURAL, 26/10/05).
Lo que son las cosas: Elba Esther terminó apoyando al precandidato Felipe Calderón en la contienda contra Creel y Alberto Cárdenas. La operación de Gordillo a favor de Calderón quedó al descubierto en conversaciones telefónicas que fueron publicadas (MURAL, 18/11/05).
En julio del 2006 se hacían públicas otras llamadas telefónicas, en las que nuevamente hay indicios del apoyo de Elba Esther a Calderón; en esa ocasión, en la elección constitucional (MURAL, 9 y 10/07/06).
Al parecer, el apoyo de Gordillo era condenable si era a favor del contendiente Creel, pero bien recibido en el cuartel calderonista.
El otro caso que revela las posiciones encontradas entre Felipe Calderón y el Presidente de la República es el que, paradójicamente, Santiago Creel ha puesto sobre la mesa. Creel ha pedido licencia como senador, y lanzó un reto a los demás aspirantes a la candidatura panista para que dejen sus cargos.
En febrero del 2005, 17 meses antes de la elección federal, Felipe Calderón demandaba a Creel ponderar la renuncia al cargo que tenía como Secretario de Gobernación. Con el Código de ética de servidores públicos del PAN en la mano, Calderón leyó media docena de artículos que, según él, podrían aplicarse a Creel (MURAL, 18/02/05).
Seis años después, y a pesar de que estamos a menos de 12 meses de las elecciones federales, el Presidente de la República pareciera tener un punto de vista contrario al que enarbolaba en el 2005. Hoy, tenemos tres Secretarios de Estado que, desde hace meses y con todas sus letras, han manifestado su interés por ser candidatos de su partido.
Estos Secretarios han destinado tiempo y recursos inherentes a su función para su proyección personal. Basta ver el número de comunicados de sus Secretarías en los años anteriores y los que han emitido durante 2011, o la atípica inversión publicitaria de algunas dependencias.
Valdría la pena saber qué pasó con el Código de ética al que recurrió Felipe Calderón en el 2005. ¿Ya no tiene vigencia porque fue abrogado? ¿Obligaba a Creel en el 2005, pero no a los Secretarios en el 2011?
En la página Web del PAN Jalisco sí aparece el enlace "Código de Ética", pero curiosamente, al tratar de abrirlo marca error. Probablemente en otras páginas del PAN suceda lo mismo y esa sea la razón de que no lo estén consultando.
Estos dos casos reflejan visiones diametralmente opuestas. La de Felipe Calderón, precandidato que iba abajo en las encuestas de la elección interna, que denunciaba el apoyo de una entidad corporativa, y la del Presidente de la República que pretende justificar sus arreglos y decisiones. Además, la del precandidato que, apelando a la ética, sugería la presentación de renuncias, y que ahora contrasta con el Presidente de la República que alimenta las aspiraciones de sus Secretarios.
No cabe duda, cómo hemos cambiado.
rogelio_campos@yahoo.com
Twitter @camposrogelio