viernes, 4 de marzo de 2011

¿Semifinales o descenso?

¿Se imagina a un equipo de futbol que va directo al descenso y cuyo entrenador ofrece estar en las semifinales? Así se comportó el Presidente Calderón el pasado lunes, en la firma del Acuerdo Nacional por el Turismo, al asegurar que el 2018 es la meta para que México sea uno de los cinco principales destinos turísticos del mundo.

La realidad es otra: México ha retrocedido dramáticamente en este sector. Antes de pensar en las semifinales, Calderón debería preocuparse por no descender y concentrarse en no seguir perdiendo lugares en el ranking mundial de turismo.

Según la Organización Mundial de Turismo de Naciones Unidas (UNWTO), en el 2000, México era séptimo lugar por el número de turistas que recibía. El séptimo lugar se conservó hasta el 2005, pero para el 2009 bajamos tres puestos -nos situamos en el décimo-. Nuestro panorama turístico no está mal, sino pésimo, y nuestras autoridades no quieren darse cuenta de la realidad.

El Presidente desdeña los datos duros y en sus mensajes omite información clave: no dice que en nueve años perdimos tres lugares, pero sí asegura que en siete años vamos a escalar cinco puestos. Antes de pensar en remontar es necesario entender y explicar las razones de haber caído. Pero no, en lugar de autocrítica tenemos, un entusiasmo ramplón, desbordado y sin fundamento.

Calderón menciona con orgullo que, pese a la mala imagen, actualmente recibimos 21.5 millones de turistas al año, pero no dice que para llegar al quinto lugar debemos recibir 44 millones anuales. Tampoco menciona que en 14 años (1995-2009) el número de turistas tuvo un tímido incrementó en 100 mil por año, y para pensar en 44 millones debemos aumentar de manera sostenida en 3 millones por año hasta el 2018, suena a chabacanería y a tomadura de pelo.

La UNWTO también contabiliza las divisas que se captan por esta actividad. En el 2000, México se encontraba en el lugar 12, y para el 2009 bajamos ocho lugares -casillero 20-. ¿No sería más sensato proponernos recuperar el séptimo lugar en cuanto a número de turistas y el 12 en captación de divisas que teníamos en el 2000? De nada sirven las metas disparatadas y los discursos huecos; lo que se necesita es entender y explicar las causas del retroceso en esta década trágica para el turismo mexicano.

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha realizado estudios de competitividad turística que nos ayudan a comprender nuestra realidad y a visualizar lo que debemos mejorar. El reporte del 2009 analizó 133 países, y México se situó en el lugar 51.

Se evalúan 14 factores, y México sólo figura en los primeros 20 lugares en dos aspectos: recursos naturales (18) y recursos culturales (20). Estas han sido las fortalezas de México: es por lo que nos visitan, y son los factores que mejoran un poco nuestra mala calificación promedio.

Entre los lugares 20 al 40 estamos en dos rubros: tener al turismo como prioridad (35), e infraestructura aeroportuaria (40).

En seis áreas salimos evaluados entre el lugar 40 y el 80: infraestructura turística (49), regulación (58), recursos humanos (63), infraestructura de conectividad (69), salud e higiene (74), y precios competitivos para el turismo y el transporte (77).

Del 80 al 133 figuramos en infraestructura de transporte terrestre (84), vocación de los recursos humanos para el turismo y el transporte (90), desarrollo sustentable (101) y seguridad (126).

En la calificación de cada uno de los 14 factores evaluados se encuentra implícita la respuesta y la magnitud del reto para mejorar nuestra competitividad turística, pero considerando lo hecho por esta Administración, la verdad no se ve cómo. Esta es la realidad del turismo en México y no se transforma con discursos, por muy enjundiosos y optimistas que sean; tampoco se mejora -como erróneamente dice el Presidente- con campañas de promoción o como consecuencia de que hablemos bien del País.

Al contrastar este tipo de anuncios con los datos duros, pareciera que estamos frente a un entrenador desesperado, que, a los ojos de todos, lleva a su equipo directo al descenso, pero se aferra al puesto prometiendo llegar a semifinales.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 25 de febrero de 2011

Emilio precandidato

Para nadie es secreta la aspiración de Emilio González por la candidatura presidencial de su partido. Sus acciones apuntan en esa dirección, y desde el 2010 figura en encuestas que realizan empresas prestigiadas. Emilio tiene posibilidades reales de meterse en la contienda interna del blanquiazul.

Grupo REFORMA publicó (05/12/2010): "Cierra brecha PAN". El estudio ubica al PRI a la cabeza con 31 por ciento, seguido del PAN, con 25 y el PRD, con 8. El problema para el PAN aparece cuando se encuesta con candidatos punteros: Peña Nieto obtiene 43 puntos, seguido de AMLO con 20 y Creel con 16. La debilidad del puntero del PAN alimenta las posibilidades para los demás aspirantes.

Consulta Mitofsky publicó a principios de mes su encuesta trimestral y ubica a siete panistas que aspiran a la candidatura. Veamos los tres primeros lugares, entre población en general, y el caso de Emilio, que está en quinto lugar.

Santiago Creel tiene una preferencia entre simpatizantes del 40 por ciento, lo conoce el 66 por ciento de la población y tiene un saldo de opinión (favorable) de 2.7. A su favor tiene ser el más conocido y su relación cotidiana con los senadores panistas, que algo pueden mover las estructuras del partido. En su contra está el hecho de no ser -por mucho- el candidato del Presidente, y que su saldo de opinión (2.7) es muy bajo comparado con Peña Nieto (42.4) y Ebrard (9.1).

A Josefina Vázquez Mota la prefiere el 16.8 por ciento de simpatizantes, la conoce el 43.2 por ciento de la población y tiene un saldo de opinión de 3.8. Tiene el activo de ser la coordinadora de los diputados del PAN, que pueden mover estructuras electorales; además, ser mujer podría garantizarle la precandidatura en el proceso interno formal, pero también, en un país como México, podría pesar en su contra. Su relación con Calderón es mejor que la de Creel, pero no tan buena como la de los miembros del Gabinete.

Alonso Lujambio es respaldado por el 7.8 por ciento de simpatizantes, lo conoce el 24.5 por ciento de los mexicanos y tiene una opinión favorable de 11. Tiene a su favor la proyección en medios nacionales y ser de las confianzas del Presidente, aunque en el PAN eso no pesó en el 2006. Es el panista con mejor imagen de los siete que hasta ahora son considerados. Ha tenido errores en sus dichos y declaraciones, pero nada que ver con los de Ernesto Cordero o los del propio González Márquez.

En los casos de Lujambio (tercer lugar), Lozano (cuarto), Cordero (sexto) y Félix Guerra (séptimo), al ser del círculo más cercano al Presidente, es previsible que en el proceso formal de elección los apoyos de los cuatro se decanten por uno, y todo indica que sería Lujambio. Si se suman las preferencias de simpatizantes de los cuatro (18.8), superan a Vázquez Mota (16.8).

Emilio González es bien visto por el 2.5 por ciento de los simpatizantes panistas, lo conoce un 21.6 por ciento de los mexicanos y tiene un saldo de opinión de 5.2. A su favor está ser el único aspirante que gobierna una entidad (que es importante y simbólica) y el haber borrado su opinión negativa de noviembre (-3.1) y convertirla en positiva. Este crecimiento de imagen es el más alto de entre todos los aspirantes de cualquier partido y, por la fecha en que fue levantada la encuesta, todavía no recoge los frutos (que pueden ser pasajeros) de la millonaria campaña que desplegó en medios locales y nacionales.

A su favor tiene la organización de los Juegos Panamericanos, que ha venido aprovechando para placearse por todo el País y en el extranjero. No hay que dejar de lado su desenfado para darle la vuelta, por lo menos mediáticamente, a los episodios más álgidos que ha vivido: de un conflicto puede crear una relación inmejorable, y de una mentada pública puede ufanarse de salir famoso. Su vehemencia por presumir sus virtudes y negar defectos -de otros- puede impactar, aunque sea momentáneamente, en la opinión pública.

En su contra tiene su ultraconservadurismo, su esencia polarizante y un rosario de anécdotas y dislates bien conocidos por la sociedad jalisciense, pero que, al parecer, no han mermado de manera importante su imagen y aprobación, ya que de marzo del 2007 a abril del 2011 su calificación solamente ha bajado de 7.3 a 6.4.

No hay duda de que Emilio está, hasta ahora, metido en las encuestas y en la pelea por ser uno de los precandidatos formales de su partido.

rogelio_campos@yahoo.com

viernes, 18 de febrero de 2011

País de exagerados

Los mexicanos tenemos motivos para estar preocupados, no solamente por los problemas que nos aquejan, sino por el talante con el que el Presidente de la República viene afrontándolos. Se percibe un Presidente incómodo con las noticias y con los medios de comunicación.

Ayer, Grupo REFORMA publicó: "Exageran medios, reprocha Calderón". La nota da cuenta de la reunión privada que sostuvo el Presidente con ejecutivos de firmas transnacionales asentadas en México. Ahí, Calderón se quejó del tratamiento noticioso que los medios de información dan a la violencia.

Todo indica que la percepción en Los Pinos dista mucho de la que tienen los mexicanos. Grupo REFORMA publicó (1/7/10) una encuesta sobre la estrategia presidencial contra el crimen organizado. A la pregunta, "¿Cree que las noticias exageran la violencia en el País o lo que se dice en las noticias se queda corto ante la realidad?", el 19 por ciento contestó que las noticias exageran, mientras que el 68 por ciento respondió que las noticias se quedan cortas.

Han pasado poco más de siete meses desde la publicación de la encuesta, y los actos de violencia han aumentado. De manera que, mientras Calderón considera que los medios exageran, poco más de dos terceras partes piensan al revés: que los medios se quedan cortos ante la realidad. Resulta delicado que el Presidente no comparta la percepción de la población.

Los dichos del Mandatario permiten apreciar que el Gobierno federal quiere atenuar y empequeñecer el tema de la violencia en los medios de comunicación. Lo anterior es grave, porque nos lleva a considerar la posibilidad de que se estén ocultando hechos y datos.

Los señalamientos del Presidente de la República se suman a la denuncia de Carmen Aristegui, en el sentido de que su salida obedeció a un berrinche presidencial. Estamos, por lo menos, frente a una desagradable coincidencia que apunta a que las noticias y los medios le resultan incómodos a Calderón.

En la reunión con ejecutivos de transnacionales, el equipo de Calderón les mostró "gráficas y especificaciones de otros países en donde México no se ve tan mal". Habría que ver las gráficas que se presentaron. Seguramente no enseñaron los datos de la ONU que muestra la tasa de homicidios de 147 países en el mundo. En el 2008, México se ubicaba en el lugar 26, donde el primer lugar pertenece al país con mayor tasa de homicidios (Honduras), y el último, a los países que tienen cero homicidios (Islandia y Mónaco).

Según los datos de la ONU, con el incremento de homicidios en México durante 2009 y 2010, nuestro País podría haber "avanzado" 10 lugares, para situarse en el sitio 16 de los países con más homicidios. La tasa de México duplica la de Zimbabwe y la de Uganda.

Sinónimos de exagerado son: excesivo, desmesurado, desorbitado, descomunal, gigantesco y aparatoso. Esos adjetivos caben para describir lo que ocurre en México, donde el crecimiento de homicidios -y otros delitos- es excesivo, desmesurado, etcétera. El Presidente está aplicando bien el adjetivo, pero se equivoca al escoger destinatario. No es a los medios o a las noticias a los que debe etiquetar como exagerados; debe voltear a la realidad.

Con este tipo de señalamientos presidenciales queda claro que Calderón parte de supuestos falsos, hace diagnósticos erróneos y llega a conclusiones equivocadas. Se percibe como un Presidente incomprendido, que gobierna a una sociedad que no comparte su percepción. En todo caso, gobierna a un País de exagerados.



MÉXICO-FRANCIA

El desencuentro entre ambas naciones ha llevado a la cancelación del "Año de México en Francia". El programa no solamente consideraba actividades culturales, también incluía la participación de México en actividades de promoción económica: ferias y salones de profesionales sobre aeronáutica y vino; participación en universidades, talleres, foros, concursos escolares, intercambios y coloquios de ciencia, educación y tecnología con temas como la obesidad; el turismo y el desarrollo sustentable también se consideraban.

Para desarrollar este amplio programa de actividades, el Gobierno mexicano presupuestó 400 millones de pesos. ¿Cuánto se ha gastado?, ¿se perderán esos recursos? Todo indica que sí.


rogelio_campos@yahoo.com