viernes, 4 de febrero de 2011

Sarape, sombrero y cactus

Vaya alboroto armaron Jeremy Clarkson, Richard Hammond y James May en el programa Top Gear, de la televisora inglesa BBC. Ningún medio mexicano pudo sustraerse a reproducir sus comentarios.

Los conductores presentaron un automóvil diseñado y fabricado por mexicanos: el Mastretta. Al hacerlo, dijeron que reflejaría nuestras características: holgazanes, obesos, irresponsables y flatulentos; recargados en una cerca, dormidos en un cactus, vistiendo un sarape; dijeron que sería maravilloso ser mexicanos porque podrían estar dormidos todo el día y que el Embajador de México no se iba a quejar porque también estaría dormido.

El Embajador sí se quejó. No fue en lo único que se equivocaron. Tan se equivocaron que la BBC ya se disculpó, pero el episodio debe ser útil, más allá de lo anecdótico.

MURAL publicó (21/01/10): "Acusa senador panista de flojos a campesinos". Eduardo Nava Bolaños dijo que la situación del campo no es culpa del Gobierno federal, que es atribuible a que los campesinos son flojos y que nada más andan de chismosos por sus pueblos.

¿Por qué las declaraciones de este senador no causaron la mínima indignación que sí provocaron los comentarios en Top Gear? Parece que el insulto y la estigmatización sí podemos ejercitarlos entre nosotros, pero que no estamos dispuestos a que alguien de fuera lo haga.

Los mexicanos -incluidos los campesinos- no somos flojos. Muchos mexicanos son muy trabajadores; tan es así que millones pasan la frontera para partirse el lomo, sobrevivir, mandar remesas y hasta recursos para obras comunitarias. Es el mismo caso de millones de mexicanos que se emplean en la industria de la construcción y en el trabajo doméstico: dejan sus comunidades para ir a trabajar a otra parte de México.

Los mexicanos nos damos vuelo estigmatizando a diestra y siniestra a nuestros hermanos indígenas, a los "braceros", etcétera. Nos referimos despectivamente al personal de servicio doméstico, acusamos que los pobres lo son porque son flojos, asociamos a los nativos de algunos estados -como Sinaloa- con actividades ilícitas y a los estudiantes de ciertas universidades con el consumo de drogas (como el caso del twitter publicado ayer por MURAL). Los foros de las noticias relacionadas con el narcotráfico de inmediato se saturan con comentarios que acusan a los delincuentes de ser gente de otros lugares.

Nos rasgamos las vestiduras frente a los dichos de Top Gear, pero nuestra hipocresía es descomunal. Empresarios destacados, como Lorenzo Zambrano, llaman cobardes a los empresarios y mexicanos que "huyen" de México por el problema de inseguridad.

Nosotros sí podemos estigmatizar a otras razas, naciones y géneros. Basta recordar a Fox con "los viles chinos", "los trabajos que ni los negros quieren hacer" y las "lavadoras de dos patas". Aquí sí se puede llamar opositodos o agitadores a los que disienten y hasta se les puede mentar la madre. La diferencia, con Top Gear, es que ellos lo hicieron con un propósito humorístico y nuestros gobernantes lo dicen muy "en serio".

Juanito, en México 70 y Pique, en 86, portaban enormes sombreros, iguales a los que llevan nuestros paisanos a los estadios de futbol del mundo (sarape incluido), otros llevan penachos; ofertamos artesanías con el rancherito dormido en el cactus, ensombrerado, con sarape, y nos quejamos del estigma. Somos líderes mundiales en obesidad, y no queremos que nos digan gordos. Somos uno de los países con mayor consumo de alcohol, y nos vamos a ofender cuando nos digan borrachos.

Tenemos un pésimo lugar en el Índice de Competitividad, y nos extrañamos si nos llaman flojos. Figuramos en el Índice de Corrupción, y no queremos que nos digan transas (como ya lo hizo la serie South Park). Estamos situados en lugares dramáticos en los Índices de Paz, de Estados Fallidos, de Desarrollo Humano, de Desigualdad, de Discriminación de Género, y nos asustamos si nos llaman país bananero.

Sí, hicieron mal los de Top Gear, pero es tiempo de despojarnos de la hipocresía y el fariseísmo. Debemos ser autocríticos y congruentes.

P.S. Gracias a Top Gear por permitirnos conocer "el Mastretta". Nuestro gran orgullo por lo nuestro no nos había alcanzado, hasta ahora, para darle semejante difusión.

viernes, 28 de enero de 2011

Contaminación panamericana

Estamos a ocho meses de que inicien los Panamericanos. Si bien los juegos se inaugurarán el 14 de octubre, las delegaciones empezarán a llegar quince días antes. Sin duda, la contaminación atmosférica de la Zona Metropolitana de Guadalajara ZMG será un grave problema para la justa deportiva.

No será la primera vez. En Beijing, el nivel de contaminación resultaba alarmante previo al inicio de los Juegos Olímpicos de 2008. MURAL publicó el 8 de agosto de 2008: "Pegará el smog". La nota da cuenta de que el 7 de agosto el Índice de Contaminación en Beijing era de 96. Recordemos que los registros de 51 a 100 son considerados como moderados y sobrepasando los 100 puntos se considera perjudicial, y estos niveles afectan a los deportistas de alto rendimiento.

Los chinos tomaron una serie de medidas y al parecer lo lograron. MURAL publicó el 16 de agosto de 2008: "La pista con aire limpio" y da cuenta de que los organizadores de los juegos estaban convencidos de haber ganado la batalla a la contaminación en el primer día de las competencias de atletismo, que amaneció bajo un resplandeciente cielo azul en el estadio "Nido de Pájaro".

Para darnos una idea del riesgo en Guadalajara, el 26 de octubre de 2010 MURAL publicó "Ahoga ozono a la ciudad". La nota corresponde a la segunda quincena de octubre, que es cuando se desarrollará la justa, y reporta que la ciudad experimentó niveles atípicos de ozono y que la semana previa todos los días superó los 100 puntos IMECA, dando como resultado una mala calidad del aire.

Este problema es el que puede explicar la medida que pretende la Secretaría de Educación Jalisco: suspender las clases -en la ZMG- durante las dos semanas de los Panamericanos. El argumento de la autoridad es que la medida permitiría a los niños asistir a las competencias y que los estudiantes de preparatoria se integren al ejército de voluntarios que se requiere.

Sin embargo, el argumento no es tan sólido. En el caso de los voluntarios, estos son necesarios una o dos semanas antes, para atender las delegaciones y para los ensayos necesarios en un acontecimiento de esta relevancia.

En el caso de los niños, que se supone asistirán a las competencias, hay que tomar en cuenta una serie de circunstancias. Según MURAL (16 de enero de 2011), en Jalisco hay 1.7 millones de alumnos en el sistema de educación básica (al menos 1.2 millones viven en la ZMG), por lo que resulta impensable que todos asistan a las competencias.

¿Qué va a pasar con los que vivan en la ZMG y no puedan asistir por falta de cupo o de boletos? ¿Quién y cómo va a determinar a los afortunados niños de primaria que vivan en la ZMG que sí van a asistir? Los alumnos del interior del estado serán discriminados, y aunque tengan interés por asistir y vivan a una o dos horas de la ZMG no podrán hacerlo porque ellos sí tendrán clases.

Las interrogantes continúan. ¿Quién va a llevar a los niños a las competencias? Si los llevan los padres, ¿habrá boletos para ellos? ¿A los papás también les van a dar el día en sus lugares de trabajo?

Se puede pensar en la posibilidad de que los niños sean trasladados desde sus respectivas escuelas. En este caso, los padres tendrían que ajustar sus horarios para llevarlos a los centros de reunión y después para recogerlos en horarios diferentes a los de un día de clases. Se generaría tráfico vehicular.

Tampoco se ha pensado en las madres trabajadoras de los niños que no irían a las competencias. Seguramente a ellas no les darán las dos semanas en sus trabajos, y sus niños tendrán que quedarse en sus casas sin la posibilidad de ser inscritos en algún curso de verano.

No es la única medida que se anuncia. Las autoridades panamericanas exigen a la ciudad sede un "Carril Panamericano", de manera que habrá treinta y seis kilómetros de carriles exclusivos o preferentes para las delegaciones y organizadores. Ya nos podemos imaginar el tráfico en esos días.

Para convencer a la ciudadanía, los organizadores de los Panamericanos ofrecieron una nueva infraestructura de movilidad y no cumplieron. Nunca nos hablaron de suspensión de clases y de carriles exclusivos, y eso, eso definitivamente sí lo van a cumplir.


viernes, 21 de enero de 2011

Lavandería

México es receptáculo de grandes flujos de capital ilícito. Así lo demuestra el reporte publicado el pasado martes por Global Financial Integrity (GFI). Ahí se señala que los recursos ilícitos y provenientes de la corrupción -que ingresan y salen de México- ascienden a 46 mil 200 millones de dólares al año.

GFI es una organización no gubernamental con sede en Washington, DC. Realizó este estudio, que comprende del 2000 al 2008, con financiamiento de la Fundación Ford. México se encuentra en el tercer lugar de los 125 países estudiados, con economías emergentes.

Para darnos una idea de lo que esta suma representa, basta decir que supera en mil millones de dólares al Producto Interno Bruto (PIB) que generó Jalisco en el 2008, el último año estudiado por GFI.

El sector primario (actividades agrícolas) de todo el País debería tener un crecimiento del 50 por ciento para igualar la suma de los flujos ilícitos y de la corrupción. La suma anual de estos fondos equivale a 14 años de producción agrícola en Jalisco; con los flujos de un año se podría pagar el doble de las ventas anuales de energía eléctrica en el País.

La mejor referencia para darnos una idea de tan enorme cantidad la tenemos en las declaraciones del Presidente Calderón. Ayer, en el Estado de México, dijo que la economía del País puede resistir cualquier golpe porque las reservas internacionales la sostienen.

Hagamos un poco de memoria. En 1995, después del "error de diciembre", las reservas de México prácticamente se quedaron en cero, y después de 15 años se ha logrado acumular 116 mil millones de dólares. Esta -de por sí mayúscula- cifra cabe 3.5 veces en los flujos ilícitos que han ingresado a México en apenas nueve años (2000-2008).

Mientras las reservas del País crecen anualmente en 10 mil 500 millones de dólares en promedio, los flujos de capitales ilícitos lo hacen en 46 mil 200 millones en promedio.

Ahora, hagamos una comparación con un país de América del Sur. Los flujos ilícitos de México equivalen al 5.29 por ciento de nuestro PIB, mientras que en el caso brasileño equivalen solamente al 0.16 por ciento de su PIB.

Según GFI, se trata de recursos provenientes de las actividades de la delincuencia organizada, el lavado de dinero y los actos de corrupción de los funcionarios de Gobierno, "los cuales hacen caso omiso de sus responsabilidades o actúan en violación de ellas por algún beneficio personal... México es el único país exportador petrolero donde la manipulación de precios del comercio es el método preferido para la transferencia al exterior de fondos ilícitos".

El 26 de agosto del año pasado, el Presidente Calderón anunció la presentación de una serie de iniciativas para combatir el lavado de dinero. Debe ser un tema prioritario para el próximo periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, que inicia en 10 días.

Pero de poco servirá que se apruebe esta iniciativa si no reconocemos que este gigantesco flujo de recursos de procedencia ilícita tiene relación directa con las declaraciones que hizo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (MURAL, 29/06/2010), cuando señaló que en México "hay un paraíso fiscal de facto". Se debe avanzar en una reforma fiscal que restrinja los flujos ilícitos.

Tampoco servirá de mucho la reforma propuesta por Calderón si no viene aparejada de reformas legales y acciones que combatan la corrupción entre autoridades y sociedad, que se materializa en áreas gubernamentales.

Según las palabras del Presidente Calderón, 116 mil millones de dólares -de reservas internacionales- son suficientes para proteger nuestra economía. Imaginemos lo que se puede hacer con los 416 mil millones que han ingresado y salido de nuestro País en apenas nueve años y que están en muy pocas manos.

Debemos abandonar nuestra condición de "país-lavandería" de recursos ilícitos. Para ello, sería conveniente contar con más estudios que nos señalen el destino de estos fondos, a dónde van a parar y en qué actividades se invierten primordialmente. Así sabremos el impacto que tendrá y a qué debemos renunciar -como sociedad- en nuestra vida diaria.

El estudio se puede consultar en www.gfip.org