Mañana se celebra el Día Internacional del Migrante, proclamado por la ONU en el año 2000. En México coincide con las fechas en que muchos paisanos regresan a su terruño. El caso de los migrantes mexicanos nos retrata fielmente como país.
Retrata nuestra hipocresía, porque nos rasgamos las vestiduras ante vejaciones que sufren en territorio del país vecino, pero fingimos no ver el infierno que viven al regresar a México: robos, secuestros, extorsiones, entre otras brutalidades.
Nos aterrorizamos ante el maltrato de que son objeto en la Unión Americana, pero disimulamos frente a las mismas -o peores- prácticas que sufren los mexicanos o centroamericanos durante su paso por México.
Los caudales de migrantes que van en busca de mejores ingresos reflejan el fracaso de nuestra economía. Hemos sido incapaces de generar empleos -en cantidad y calidad- que podrían retenerlos.
Algunas autoridades se dan golpes de pecho y exaltan el modelo tradicional de familia, pero ese modelo es inviable por la ausencia del padre -y cada vez más de la madre-, que deja a su familia para tener ingresos que su país les niega. Muchos pueblos se caracterizan por la ausencia de varones hijos de familia que no podrán forjar familias en México.
La importancia de las remesas es vital para la sobrevivencia de México. Sirven para que millones de mexicanos completen el gasto y construyan su casa, y son divisas fundamentales para nuestro comercio exterior.
México es el líder en remesas en el continente y ocupa el tercer lugar mundial, después de China (1,300 millones de habitantes) e India (1,150 millones). Nuestro país no se explica sin remesas, y por eso son citadas en los informes e indicadores económicos, pero pareciera que es lo único que importa; basta ver que nuestros paisanos fueron salvajemente excluidos de los festejos del Bicentenario.
El caso de nuestros migrantes echa por tierra el argumento facilón -propio de las derechas- de que "la gente que no trabaja es porque es floja". Los migrantes demuestran lo contrario: ahorran para su travesía al Norte, para el pasaje y hasta para el pollero. Lo hacen para trabajar, no para echar flojera en Estados Unidos. Así demuestran su capacidad de laborar largas jornadas sin prestaciones, de especializarse o de trabajar con calidad en la construcción y en otras actividades.
Los migrantes son ejemplo de voluntad y sacrificio. Su amor por México no para en el heroísmo de su travesía o de sus jornadas: mandan remesas para el gasto familiar y dinerito para que se hagan miles de obras públicas o comunitarias con el programa "tres por uno". Así remodelan las plazas e iglesias y construyen redes de agua y drenaje.
Además de campesinos y obreros, últimamente se van empresarios y profesionistas de alto nivel buscando un mejor entorno y condiciones de seguridad. En algunos casos los empresarios "exilian" a sus familias y siguen trabajando aquí. En los últimos cinco años, 500 mil mexicanos que residían en Ciudad Juárez viven hoy en El Paso. Texas, justo al cruzar la frontera con EU.
Migración interna
También tenemos en México corrientes de migración interna que reflejan el fracaso de las políticas económicas y de población. Miles dejan su terruño para emplearse en la construcción, el campo o el trabajo doméstico. Esta migración pareciera no existir para nosotros: no hay datos ni estadísticas, pero sí existe y nos refleja como sociedad.
En una proporción importante, son mexicanos que no sabían hablar, leer ni escribir castellano y que lo han aprendido. Son agentes económicos bilingües que atienden sus necesidades y además envían dinero a sus pueblos. Sus ingresos les permiten convertirse en empleadores, pues con sus remesas se paga la mano de obra de la cosecha.
Cuando regresan -cíclicamente- a sus pueblos ayudan en la cosecha, compran pequeñas propiedades o auxilian en la construcción y mejoramiento de sus casas. A estos migrantes también los discriminamos e ignoramos en muchos aspectos: los ninguneamos.
Somos un país de migrantes y estamos en deuda con ellos. Mañana se celebra su día y ya es tiempo de pensar en ellos como ejemplo y de reconocer su valor, su coraje, su espíritu. Lamentablemente, no hay festejos para ellos, pero muchos de nosotros podemos empezar a honrarlos.
rogelio_campos@yahoo.com
Tenemos un Gobernador berrinchudo e incoherente. Acusa al Congreso, a los Hospitales Civiles y a la Universidad de Guadalajara de no saber administrar. Al hacerlo, se rasga las vestiduras, porque su "Administración" precisamente se ha caracterizado por el derroche, la inequidad, la vendetta y la discrecionalidad en materia de gasto público.
MURAL publicó (18/08/08): "Sube el Gobierno gasto discrecional". La nota revela que el Góber aumentó de 150 a 613.5 millones de pesos la partida "Erogaciones Imprevistas": un 300 por ciento más de lo autorizado por el Congreso. El destino del recurso fue cuestionado por la mayoría de los medios de comunicación. Es sólo un botón de muestra de su modus operandi en materia presupuestal.
El Gobernador -por sus pistolas- presupuesta a la baja, y luego se sirve con la cuchara grande, aumentando las partidas que a él le vienen en gana. Poco le importa lo que le aprueba el Congreso y hace gala de su autoritarismo en el gasto. Exclusivamente él puede acabarse el gasto de partidas antes del año y aumentarlas según su criterio. La actitud es condenable para todos, menos para él.
Los Hospitales Civiles merecen el berrinche y la furia del Gobernador por agotar los recursos anuales en 10 meses, pero la Secretaría de Promoción Económica sí puede hacerlo. MURAL publicó (28/05/10): "Agotan partida oficial". La nota reporta que Alonso Ulloa se acabó la partida 4404 ¡en apenas cinco meses! Ulloa declaró que haría gestiones para ampliar los recursos, y seguramente lo consiguió sin problema, por la sencilla razón de que se actúa con base en emociones y no en razones, coyunturas y no esquemas, filias y fobias.
Lo anterior se refuerza con el amago del Góber de despedir al doctor Jaime Agustín González Álvarez de los Hospitales Civiles. González Álvarez es un profesionista muy destacado y reconocido, pero víctima de los berrinches del Gobernador, y sobre él recae su furia. Contrasta con la férrea defensa de otro médico que no tiene -por mucho- el reconocimiento de González Álvarez, pero sí el mérito de ser amigazo del Gober-rinches. Me refiero al "Doctor House Región 4", que tenía un tiradero en la Secretaría de Salud y manejó de manera infame los asuntos que le correspondían, pero que en la misma medida de su desprestigio e ineptitud siempre fue defendido por su cuate el Góber.
Que fácil resulta para el Góber y su equipo tratar de ensuciar reputaciones y hacer señalamientos de acciones ilícitas y hasta delictivas en el manejo de los recursos públicos. Les sale muy natural, porque la difamación, la injuria y la calumnia están en el origen mismo de este Gobierno. El Góber en su momento instrumentó una campaña -más que de lodo, de estiércol- para ganar la elección. Esos son los cimientos de su triunfo. Sin embargo, los acusados en el 2006 gozan de cabal salud política, y sus difamadores nunca volvieron a referirse a sus delicadas acusaciones.
Para él es fácil decir que es un buen administrador y señalar que quienes no se cuadran a su conveniencia e intereses políticos no saben administrar. Pero el Gobernador tuvo para el 2009 una deuda histórica cuyo impacto no se ve por ningún lado, y este año ejerció un 15 por ciento más de lo presupuestado. Pareciera que "en el endeudamiento, el derroche y la abundancia resulta fácil ser un buen administrador".
El Góber se sirve con la cuchara grande al aumentar -de lo lindo- las partidas de su interés y castigar a los que ve como sus enemigos: les da presupuestos exiguos y no les comparte los considerables excedentes consumidos por él y los cuadros políticos de su simpatía.
Tampoco paga, y al parecer no gestiona, el saldo de los adeudos que se comprometió -con su firma- a cumplir. Parece que el que no sabe administrar es otro: no se acuerda de lo que firmó, desconoce las reglas de operación de los fondos federales, se "raja" o actúa perversamente.
Basta con un análisis de los incrementos presupuestales reales por áreas para darnos cuenta de su festín presupuestal y constatar el reflejo de sus berrinches.
Al titular del Ejecutivo le pesan demasiado sus filias y fobias: ha sustituido sus limitaciones de negociación por el intercambio burdo de apoyos por presupuesto, tan burdo que llega al grado de extorsión. En lugar de Gobernador tenemos un Gober-rinches.
rogelio_campos@yahoo.com
Plutarco, en sus "Vidas paralelas", cuenta que un acaudalado patricio romano de nombre Publio Clodio Pulcro estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César, y que en una fiesta -de la Buena Diosa- a la que solamente podían asistir mujeres, el patricio se coló disfrazado, pero lo descubrieron y condenaron por engaño y sacrilegio.
A pesar de que -se dice- que César estaba seguro de que su mujer no había fallado, sí la reprobó, ya que no le agradaba que se asomara la sombra de la duda sobre su fidelidad. De ahí vendría la expresión "No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo". Hasta aquí la historia romana.
Lo anterior aplica a la perfección a la situación que actualmente se vive en el Ayuntamiento de Guadalajara. MURAL publicó que el Contralor Municipal viajó en un avión privado a Las Vegas. Luego vino una comedia de enredos. Al señalado se le hizo fácil decir que no había ido a Las Vegas, sino a otra ciudad y con propósitos -que de ser ciertos- resultaban plenamente justificables.
Las fotografías del día siguiente echaron por tierra la justificación y revelaban que sí había viajado a la famosa ciudad de Nevada. Adicionalmente se dio a conocer que el viaje habría sido en compañía de empresarios que sostienen tratos con el Gobierno Municipal de Guadalajara. Los propios medios han dado cuenta de que es cuestión de tiempo para que se anuncie la salida del funcionario. Hasta aquí -va- la historia tapatía.
El desenlace para el funcionario es predecible, pero no me atrevería a pensar lo mismo sobre la contraparte empresarial. Y el abanico de dudas se abre: ¿con cuántos funcionarios de esta o de otras administraciones se han tenido este tipo de prácticas? ¿Únicamente se dan en el ámbito municipal o también en el estatal y federal?
Recientemente se documentó el caso de un funcionario de CFE que recibió un Ferrari y un yate. Pareciera que según el sapo es la pedrada. La tromba cayó sobre el funcionario, pero no con la misma fuerza sobre la empresa que perfeccionó el cohecho o soborno. ¿Qué hay en la cultura mexicana que, en estos casos, no exige el castigo para una de las partes?
El periódico Milenio publicó el 2 de noviembre que los ejecutivos de una importante empresa constructora habían realizado millonarias aportaciones a las campañas del PAN para las elecciones de 2009. Esos donativos fueron la causa de una sanción -al PAN- por parte del IFE. Nuevamente se repite el esquema de sancionar a quien recibe y no a quien da.
Curiosamente, el proyecto de la Vía Express para Guadalajara podría estar relacionado con la nota de Milenio. El Gobierno del Estado de Jalisco adjudicó -de manera directa- la elaboración de las bases de licitación de la Vía Express a una empresa cuyo director-dueño es también director de la importante empresa constructora, cuyos directivos aportaron millonarios donativos al PAN para las elecciones de 2009. El costo de la elaboración de las bases sería por un monto de 12 millones de pesos.
El problema podría ser mayor, porque la importante empresa constructora -aportante al PAN- ha participado en las licitaciones o adjudicaciones directas de proyectos muy similares: la Supervía en la Ciudad de México y del Viaducto Bicentenario en el Estado de México.
En todos estos casos, no haré juicios sobre si los involucrados son honestos o no... lo que es importante es que además de eso -de ser el caso- debieran parecerlo, y eso es lo que no se está cumpliendo.
Todo mundo cree que sabe
Dice el Secretario de Gobierno que los Hospitales Civiles recibían 460 millones de pesos en 1995, y que en 2010 recibieron 2 mil 600 millones. Los civiles ejercerían este año mil 900 millones, de manera que a Guzmán le falló el cálculo por 700 millones. ¡Ánimo para la próxima!
Además, en el mundo real hay algo que se llama inflación, que parece ser una palabra que no entienden en el gabinete. La inflación de 1995 a 2010 fue de 390 por ciento, y tomando en cuenta ese pequeño detalle los Civiles han tenido una reducción real en su presupuesto, lo que no ha pasado con el Gobierno estatal, que lo ha visto crecer en estos quince años -en términos reales- en más de 300 por ciento.