Esta semana, el Secretario de Salud se refirió al grave problema que representa la obesidad en México y dio a conocer cifras verdaderamente alarmantes. La obesidad ha crecido exponencialmente: a nivel mundial ocupamos el primer lugar en obesidad infantil y el segundo en adultos; más de la mitad de los mexicanos la padecen. Estamos aumentando la probabilidad de vivir menos tiempo, con peor calidad de vida y con un alto costo económico para el tratamiento de los enfermos.
Nuestro ambiente ha sido propicio para la obesidad: no hay educación nutricional, la comida chatarra se anuncia en horario triple A, se encuentra en todas partes y hasta se lleva a las escuelas, los alimentos chatarra no traen leyendas que adviertan sobre las consecuencias de su consumo en exceso, veneramos a los magnates de esta industria, el tener dos o tres chambas y los horarios de trabajo no propician la preparación -en el hogar- de alimentos balanceados, y no hay un programa consistente de educación física ni de práctica del deporte.
La noticia dada a conocer esta semana no sorprende; hemos hecho todo por ser campeones en obesidad.
Si atendemos al dicho "somos lo que comemos", este problema nos dibuja como sociedad de cuerpo entero y no solamente en lo alimenticio: no consumimos lo que nos nutre, no sabemos consumir y consumimos de más -tanto, que atenta contra nuestra salud-.
No se consume lo adecuado
El fenómeno se replica en diferentes ámbitos: consumo de programas televisivos, música en estaciones comerciales de radio, etcétera. Hasta los anuncios de la televisión son de productos chatarra: abundan los "medicamentos" que no lo son y las soluciones mágicas. Al igual que los "alimentos" que producen obesidad, no nutren, sí rellenan y venden mucho, estos productos chatarra -programas televisivos, anuncios y música- producen enormes ganancias para unos pocos, atentan contra la calidad de vida de la mayoría y encuentran caldo de cultivo en la ignorancia y en una cultura deficiente.
En el caso de la comida chatarra, las consecuencias que produce -en el mejor de los escenarios- se atienden con el dinero de los enfermos o con fondos públicos. El dinero que sí queda a salvo es el de las empresas que lucraron vendiendo basura en forma de comida.
La historia se repite con los programas de televisión, anuncios de productos milagro, música y chatarra que ocupa el lugar que deberían tener los productos culturales de calidad. La oferta que tenemos produce ciudadanos insensibles, incultos, frívolos, enajenados y apáticos, más una cantidad considerable de ganancias económicas para unos pocos, que no las van a invertir para revertir esa situación.
El exceso
Consumir más de la cuenta es otro factor que produce obesidad y también nos refleja en otros aspectos. Somos más afectos a la voracidad que a la satisfacción, al exceso que a la moderación. Si se desarrolla un fraccionamiento que permita ganancias moderadas no resulta suficiente: hay que hacer más casas, más pequeñas y de la peor calidad. Si es una guardería, hagámosla "patito", en una bodega para que sea más barato.
Si se trata de diversión, olvidemos la cultura y concentrémonos en ofrecer alcohol y abramos los antros en lugares inapropiados y durante el mayor tiempo posible; hay que salir de ellos en la madrugada y si de plano la gula por la diversión es incontenible, pues hay que salir bien entrada la mañana.
Aquel que pretenda limitar el horario de estos santuarios de la diversión debe arrepentirse por tratar como menores de edad a los ciudadanos. Total, cada quien sabe lo que se toma y cuánto se toma... para eso es la mayoría de edad y el ejercicio de la libertad. Además, entre más horas se abra más se vende; y hay que generar empleo, atraer inversión y turistas. Eso es lo que importa, dar rienda suelta al exceso: de alcohol, diversión y ganancias económicas.
Así como el exceso de comida se traduce en obesidad y genera muchas y graves enfermedades, igualmente el exceso por las ganancias económicas produce enfermedades, accidentes y tragedias.
Total, no pasa que hagamos lo mismo que con la obesidad a principios de cada año: anotarla en la lista de buenos propósitos.
Surgida la tragedia y también las ganas de revisar, inspeccionar y reformar... apenas llegado febrero, todo queda en el olvido.
rogelio_campos@yahoo.com
viernes, 29 de enero de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
Lógica emilista
Hace una semana el mismo personaje había declarado que los posicionamientos públicos de la UdeG tenían como causa oculta la pretensión de más recursos...
El pasado miércoles, el Gobernador de Jalisco declaró: "a lo que no le entro es cuando hay algún interés de distraer sobre problemas que pudiesen existir al interior del Consejo General Universitario o de la Universidad, esos son temas donde yo no quiero entrar".
El Gobernador Emilio González se refería a la opinión de un grupo de reconocidos académicos de la Universidad de Guadalajara, sobre la construcción de la Presa El Zapotillo, que se construiría en tierras jaliscienses para uso exclusivo de Guanajuato y con el costo -y oposición de los habitantes- de inundar poblados de nuestra entidad.
Bajo esta lógica -la del Gobernador- los investigadores de la UdeG se prestan a opinar sobre ciertos temas con el interés de distraer la atención que pudieran merecer otros hechos.
Resulta -por llamarla de alguna manera- curiosa la forma de pensar del Mandatario, que ningunea la capacidad y el profesionalismo de personajes reconocidos en diversos ámbitos de la academia y la investigación.
También llama la atención la capacidad del Gobernador para inventar temas -en este caso problemas- y para cambiar de opinión. Cuando se refirió a que había problemas al interior del Consejo General Universitario, de inmediato los reporteros le preguntaron a cuáles problemas se refería... y no supo contestar.
En este sentido, la imaginación del Mandatario desborda el contenido de las colaboraciones de los analistas que se enfocan en estos temas y también compite con las secciones de rumores y trascendidos. Ninguno de estos espacios ha reportado lo que solamente existe en las declaraciones del Gobernador.
Lo más extraño es que apenas hace una semana el mismo personaje había declarado que los posicionamientos públicos de la UdeG tenían como causa oculta la pretensión de más recursos... y ahora esa causa oculta -redescubierta y revelada por él- ya no es la de la semana pasada, ahora se encuentra en los conflictos al interior del Consejo General Universitario. Como se dice una cosa, se dice la otra. Habrá que esperar cuál es la revelación de la próxima semana.
Volvamos al tema de los investigadores que -en esta lógica- se prestan a criticar ciertos proyectos. Bajo tal visión, no es importante que la construcción de la presa vaya a inundar tres poblaciones; tampoco que el acueducto que llevará el agua a Guanajuato vaya a estar concesionado y no se pueda obtener agua para Jalisco, ni mucho menos importante que los medios de la UdeG hayan dado seguimiento amplio y profundo al tema desde hace meses, publicando y difundiendo por medios impresos y electrónicos los productos de estas investigaciones que han sido solicitadas por el Senado en el análisis de este caso.
Bajo esta visión, tampoco es importante ir a contracorriente de las tendencias mundiales de última generación, que cuestionan seriamente la construcción de este tipo de presas. Mucho menos trascendente resulta el fracaso monumental de Arcediano que -por cierto- se produjo por varias de las razones expresadas en su momento por la UdeG.
Lo importante -en esta lógica- es descalificar a los reconocidos investigadores, inventar que la preocupación por el tema es reciente y soslayar la importancia de los derechos que tienen los pobladores de la región a inundar y distraer -él sí- inventando problemas.
rogelio_campos@yahoo.com
El pasado miércoles, el Gobernador de Jalisco declaró: "a lo que no le entro es cuando hay algún interés de distraer sobre problemas que pudiesen existir al interior del Consejo General Universitario o de la Universidad, esos son temas donde yo no quiero entrar".
El Gobernador Emilio González se refería a la opinión de un grupo de reconocidos académicos de la Universidad de Guadalajara, sobre la construcción de la Presa El Zapotillo, que se construiría en tierras jaliscienses para uso exclusivo de Guanajuato y con el costo -y oposición de los habitantes- de inundar poblados de nuestra entidad.
Bajo esta lógica -la del Gobernador- los investigadores de la UdeG se prestan a opinar sobre ciertos temas con el interés de distraer la atención que pudieran merecer otros hechos.
Resulta -por llamarla de alguna manera- curiosa la forma de pensar del Mandatario, que ningunea la capacidad y el profesionalismo de personajes reconocidos en diversos ámbitos de la academia y la investigación.
También llama la atención la capacidad del Gobernador para inventar temas -en este caso problemas- y para cambiar de opinión. Cuando se refirió a que había problemas al interior del Consejo General Universitario, de inmediato los reporteros le preguntaron a cuáles problemas se refería... y no supo contestar.
En este sentido, la imaginación del Mandatario desborda el contenido de las colaboraciones de los analistas que se enfocan en estos temas y también compite con las secciones de rumores y trascendidos. Ninguno de estos espacios ha reportado lo que solamente existe en las declaraciones del Gobernador.
Lo más extraño es que apenas hace una semana el mismo personaje había declarado que los posicionamientos públicos de la UdeG tenían como causa oculta la pretensión de más recursos... y ahora esa causa oculta -redescubierta y revelada por él- ya no es la de la semana pasada, ahora se encuentra en los conflictos al interior del Consejo General Universitario. Como se dice una cosa, se dice la otra. Habrá que esperar cuál es la revelación de la próxima semana.
Volvamos al tema de los investigadores que -en esta lógica- se prestan a criticar ciertos proyectos. Bajo tal visión, no es importante que la construcción de la presa vaya a inundar tres poblaciones; tampoco que el acueducto que llevará el agua a Guanajuato vaya a estar concesionado y no se pueda obtener agua para Jalisco, ni mucho menos importante que los medios de la UdeG hayan dado seguimiento amplio y profundo al tema desde hace meses, publicando y difundiendo por medios impresos y electrónicos los productos de estas investigaciones que han sido solicitadas por el Senado en el análisis de este caso.
Bajo esta visión, tampoco es importante ir a contracorriente de las tendencias mundiales de última generación, que cuestionan seriamente la construcción de este tipo de presas. Mucho menos trascendente resulta el fracaso monumental de Arcediano que -por cierto- se produjo por varias de las razones expresadas en su momento por la UdeG.
Lo importante -en esta lógica- es descalificar a los reconocidos investigadores, inventar que la preocupación por el tema es reciente y soslayar la importancia de los derechos que tienen los pobladores de la región a inundar y distraer -él sí- inventando problemas.
rogelio_campos@yahoo.com
viernes, 15 de enero de 2010
El ahorrador
"No es con desplegados sino con ahorro como se puede generar más dinero para la Máxima Casa de Estudios". Esta declaración la hizo el Gobernador de Jalisco y fue publicada por MURAL en la nota "Quieren más dinero". El Mandatario se asumió con la autoridad moral para hablar de ahorro, y entonces, resulta irresistible seguir con el tema.
Antónimos de ahorro son: derroche, despilfarro, dilapidación. El Gobernador tiene una imagen más asociada con los antónimos que con el concepto que empezó a pregonar. Sería suficiente una muestra de opiniones publicadas en medios locales y nacionales. La percepción apunta con claridad en el sentido de los antónimos de ahorro.
Las opiniones han señalado las excentricidades presupuestales del Gobernador. Un ejemplo es el aumento de la deuda que Emilio propició durante los dos años y medio en los que ocupó la Presidencia de Guadalajara. Contrario a su dicho, Emilio no ha recurrido al ahorro, sino a la deuda. No se le puede reprochar inconsistencia: sus gestiones, tanto en la Presidencia Municipal como en la Gubernatura, marcaron máximos históricos en contratación de deuda. Los reportes de las calificadoras internacionales han registrado este comportamiento presupuestal del Gobernador.
Emilio sostiene que la deuda es para infraestructura, pero hay muchas notas, como la publicada por MURAL el 26 de noviembre del 2009: "Quiere Emilio inflar nómina", que descubren cómo, lejos de ahorrar, el Mandatario tiene una propensión al uso excesivo del gasto corriente. Para el 2010, el rubro "servicios personales" se pretendía aumentar 15 por ciento.
En el 2006 el Ayuntamiento de Guadalajara tuvo que mandar a cientos de empleados a sus casas, obligados a tomar "vacaciones sin sueldo". No era para menos: el Presidente había duplicado los trabajadores eventuales. ¡Ni con las cifras récord de endeudamiento alcanzaba para la nómina!
Lo que este Gobierno ha hecho para tener más dinero es succionar los excedentes petroleros y contratar deuda. Eso no es ahorrar. Otras estrategias que Emilio ha planteado -tampoco relacionadas con el ahorro- han fracasado: el nuevo impuesto para el Bosque de la Primavera y el inconstitucional "placazo". También propuso el 2 por ciento a nóminas de instituciones públicas y continuar con el cobro de la Tenencia. Ninguna de las estrategias ejercidas o previstas está basada en el ahorro.
El propio Gobernador ha confesado que el ahorro no es lo suyo. El 28 de febrero del 2007 MURAL publicó una entrevista en la que afirmó: "Ha crecido la deuda en [mi] tarjeta de crédito. No es nada que no sea manejable. Descubrí que me engancho en una deuda grande y la pago, porque sí soy buen pagador y es así como compré mi primer estéreo o la primera vez que compré una enciclopedia. No sé ahorrar, es un defecto que tengo".
Eso de engancharse en una deuda grande no le alcanzó -antes de ser Gobernador- para comprarse una casa. Efectivamente, es un defecto que tiene... como otros que han venido construyendo su fama pública.
Dentro de esos defectos está el no ser un buen juez, porque no empieza por su propia casa. Pontifica y da consejos en temas en los que no es malo, es malísimo; tales son los casos del ahorro o el gasto en medios de comunicación.
El pasado miércoles, el Gobernador fue a Tonalá y escuchó a las autoridades quejarse: no tienen dinero. Los correligionarios del Gobernador no dejaron ni para la nómina. El problema es mayor: las autoridades panistas salientes heredaron una deuda enorme y presuntamente ilegal. El Gobernador recurrió a su caballito de batalla: la deuda. Les dijo -muy convencido- que él pidió dinero al Congreso para ayudar a los Municipios con estos pagos urgentes (¿qué no deberían estar debidamente presupuestados?), pero como no autorizaron la deuda, no hay dinero. Que convenzan a los diputados para que autoricen la deuda y, entonces sí, se mocha.
El Gobernador anda dando consejos, aquí hay uno para él: utilice el mismo criterio y las mismas bolsas de las que ha sacado los macrodonativos que lo han hecho famoso. ¿A poco le pidió permiso al Congreso para esas entregas discrecionales o los sacó de la deuda? Y si alguien se atreve a criticarlo, aviéntese un discurso como el de la ahora clásica cena del Banco de Alimentos... y asunto arreglado.
rogelio_campos@yahoo.com
Antónimos de ahorro son: derroche, despilfarro, dilapidación. El Gobernador tiene una imagen más asociada con los antónimos que con el concepto que empezó a pregonar. Sería suficiente una muestra de opiniones publicadas en medios locales y nacionales. La percepción apunta con claridad en el sentido de los antónimos de ahorro.
Las opiniones han señalado las excentricidades presupuestales del Gobernador. Un ejemplo es el aumento de la deuda que Emilio propició durante los dos años y medio en los que ocupó la Presidencia de Guadalajara. Contrario a su dicho, Emilio no ha recurrido al ahorro, sino a la deuda. No se le puede reprochar inconsistencia: sus gestiones, tanto en la Presidencia Municipal como en la Gubernatura, marcaron máximos históricos en contratación de deuda. Los reportes de las calificadoras internacionales han registrado este comportamiento presupuestal del Gobernador.
Emilio sostiene que la deuda es para infraestructura, pero hay muchas notas, como la publicada por MURAL el 26 de noviembre del 2009: "Quiere Emilio inflar nómina", que descubren cómo, lejos de ahorrar, el Mandatario tiene una propensión al uso excesivo del gasto corriente. Para el 2010, el rubro "servicios personales" se pretendía aumentar 15 por ciento.
En el 2006 el Ayuntamiento de Guadalajara tuvo que mandar a cientos de empleados a sus casas, obligados a tomar "vacaciones sin sueldo". No era para menos: el Presidente había duplicado los trabajadores eventuales. ¡Ni con las cifras récord de endeudamiento alcanzaba para la nómina!
Lo que este Gobierno ha hecho para tener más dinero es succionar los excedentes petroleros y contratar deuda. Eso no es ahorrar. Otras estrategias que Emilio ha planteado -tampoco relacionadas con el ahorro- han fracasado: el nuevo impuesto para el Bosque de la Primavera y el inconstitucional "placazo". También propuso el 2 por ciento a nóminas de instituciones públicas y continuar con el cobro de la Tenencia. Ninguna de las estrategias ejercidas o previstas está basada en el ahorro.
El propio Gobernador ha confesado que el ahorro no es lo suyo. El 28 de febrero del 2007 MURAL publicó una entrevista en la que afirmó: "Ha crecido la deuda en [mi] tarjeta de crédito. No es nada que no sea manejable. Descubrí que me engancho en una deuda grande y la pago, porque sí soy buen pagador y es así como compré mi primer estéreo o la primera vez que compré una enciclopedia. No sé ahorrar, es un defecto que tengo".
Eso de engancharse en una deuda grande no le alcanzó -antes de ser Gobernador- para comprarse una casa. Efectivamente, es un defecto que tiene... como otros que han venido construyendo su fama pública.
Dentro de esos defectos está el no ser un buen juez, porque no empieza por su propia casa. Pontifica y da consejos en temas en los que no es malo, es malísimo; tales son los casos del ahorro o el gasto en medios de comunicación.
El pasado miércoles, el Gobernador fue a Tonalá y escuchó a las autoridades quejarse: no tienen dinero. Los correligionarios del Gobernador no dejaron ni para la nómina. El problema es mayor: las autoridades panistas salientes heredaron una deuda enorme y presuntamente ilegal. El Gobernador recurrió a su caballito de batalla: la deuda. Les dijo -muy convencido- que él pidió dinero al Congreso para ayudar a los Municipios con estos pagos urgentes (¿qué no deberían estar debidamente presupuestados?), pero como no autorizaron la deuda, no hay dinero. Que convenzan a los diputados para que autoricen la deuda y, entonces sí, se mocha.
El Gobernador anda dando consejos, aquí hay uno para él: utilice el mismo criterio y las mismas bolsas de las que ha sacado los macrodonativos que lo han hecho famoso. ¿A poco le pidió permiso al Congreso para esas entregas discrecionales o los sacó de la deuda? Y si alguien se atreve a criticarlo, aviéntese un discurso como el de la ahora clásica cena del Banco de Alimentos... y asunto arreglado.
rogelio_campos@yahoo.com
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