viernes, 2 de octubre de 2009

México violento

"La violencia 1990-2009" es el tema central de la revista Nexos, en su edición de septiembre. Fernando Escalante publica el artículo "Homicidios 1990-2007", en el que documenta la disminución considerable de homicidios en México en esos 18 años. El artículo es presentado como un hallazgo que demuestra que México hoy es menos violento que hace tres lustros, y atribuye a los medios de comunicación que el País -en la actualidad- se proyecte más violento que nunca.

El texto ha sido retomado por destacados periodistas e intelectuales, en el mismo sentido: hay menos crímenes, pero los medios se han encargado de reflejar una situación contraria a los hechos. Sin embargo, el texto tiene algunas inconsistencias que deben abordarse.

El INEGI es la fuente de consulta de Escalante. En la categoría de "Muertes Accidentales y Violentas" se encuentran los homicidios, pero también los accidentes y los suicidios. Los homicidios descendieron de 14 mil 520 en 1990 a 8 mil 507 en el 2007, pero los suicidios aumentaron de mil 941 a 4 mil 395.

Algo revelador -y que Escalante no consigna ni contabiliza- es la inclusión, a partir del 2004, en dicha categoría, de las "muertes en operaciones legales y de guerra" (sí, de guerra). La sola inclusión de esta categoría habla de otros niveles de violencia. Este subtipo no existía antes del 2004, y en cuatro años contabilizó 206 casos.

Algo que parece increíble es que también en esa categoría aparece otro subtipo -que Escalante tampoco considera ni registra- denominado "Se ignora". Nadie sabe si los casos registrados bajo este subtipo fueron consecuencia de un accidente, de homicidio, de suicidio o de operaciones legales y de guerra. Hay que preguntarse el estado de los cuerpos o cuestionar la muy deficiente capacidad de las autoridades para no poder encasillar una muerte en alguno de los otros subtipos. Lo alarmante es que estos casos representan -según el año- entre un 17 y un 32 por ciento de la cantidad registrada como homicidios, y no muestran un patrón de disminución en el período estudiado.

El texto tampoco considera los heridos por actos criminales. No es necesario morir para convertirse en estadística de la violencia.

Otra inconsistencia radica en no considerar la enorme migración de mexicanos. Al obtener la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes y considerar que todos los registrados siguen viviendo en México se obtiene un número mayor -y ficticio- de habitantes, y por tanto una tasa menor.

La mayor inconsistencia de la presentación del trabajo y de parte del trabajo mismo radica en la pretensión de equiparar violencia a homicidios. Si bien los homicidios son manifestaciones de la violencia, no son -ni por mucho- las únicas. México vive -y así sienten sus habitantes- un ambiente violento. Los homicidios son consecuencia de ese ambiente propicio; no es necesariamente al revés.

Los científicos han tratado de medir la violencia aplicando una metodología. Un caso representativo es el Índice Global de Paz, elaborado por el Institute for Economics and Peace junto a un panel internacional de expertos provenientes de institutos para la paz y think tanks, además del Centre for Peace and Conflict Studies de la Universidad de Sydney, con datos procesados por la Economist Intelligence Unit.

El estudio evalúa 144 países, y en el 2007 ubicó a México en el lugar 79; en el 2008 en el 93 y en el 2009 en el 108. Se consideran 24 indicadores, y no figura el tratamiento que los medios dan al tema de la violencia. Los homicidios intencionales solamente representan uno de esos indicadores, pero encontramos otros, como respeto a los derechos humanos, nivel de criminalidad violenta, inestabilidad política, nivel de desconfianza en otros ciudadanos.

Como todo índice, recibió críticas: en el sentido de no considerar indicadores específicos de violencia contra las mujeres y los niños... si los hubieran considerado, podemos estar seguros que no habría mejorado nuestra posición.

Según el estudio, la paz tiene correlación con los niveles de ingresos, educativos, de integración regional, de transparencia y de corrupción; con la funcionalidad del Gobierno y con el PIB per cápita. Me quedo con esta visión, más amplia y más profunda, que explica al México violento.

viernes, 25 de septiembre de 2009

De media tabla

Esta semana se presentaron los resultados del Informe de Desarrollo Humano en Jalisco, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. El documento reafirma y revela lo que viene sucediendo en Jalisco desde hace años, contrario a lo que sostienen algunos: somos un Estado de media tabla y "a la baja".

El PNUD le enmienda la plana al Gobernador de Jalisco. Hace poco más de tres meses se transmitió por televisión un debate entre Marcelo Ebrard, Emilio González y Enrique Peña. Se trataba de contrastar la visión de los Mandatarios -de entidades importantes- de las tres principales fuerzas políticas del País. Un Emilio que derrochaba seguridad pretendió hacer ver a Jalisco en condiciones favorables y que durante la crisis ha perdido menos empleos que el DF y el Estado de México.

En esa ocasión, Marcelo le espetó a Emilio que Jalisco ocupa el lugar 14 en el Índice de Desarrollo Humano IDH. Emilio reviró con agilidad, volteó con su homólogo y le dijo "No". Fue tal la seguridad que el propio Ebrard dijo "pues si no son el 14, son el 13". Emilio también negó el supuesto décimo tercer lugar.

Ebrard tiene razón: en el Índice de Desarrollo Humano 2006-2007, Jalisco es el lugar 14, y el documento presentado esta semana lo confirma. En 2000 Jalisco ocupaba el lugar 13 y bajó una posición. También establece que del 2000 al 2005 Jalisco ha aumentado su IDH en menor medida que el resto del país. El IDH considera una serie de factores. En esa composición, Jalisco ocupa el lugar 10 en esperanza de vida, lugar 11 en alfabetización de adultos, lugar 30 en matriculación, lugar 13 en Producto Interno Bruto per cápita, lugar 10 en salud, lugar 16 en educación, lugar 14 en ingreso, lugar 14 en desarrollo relativo al género, lugar 22 en potenciación de género.

Si fuéramos equipo de futbol, estaríamos justo a media tabla. La Comisión Económica para América Latina, CEPAL -también de la ONU- va en el mismo sentido, muestra cuatro categorías de Estados: los que están progresando de manera franca, los que están progresando de manera emergente, los estancados y los que están en retroceso: Jalisco se encuentra en retroceso. Los estudios que se han hecho sobre competitividad también confirman la tendencia: estamos en el lugar 14.

Hay más elementos. Hemos bajado de lugar en cuanto a aportación al Producto Interno Bruto. Según el INEGI, nuestra industria manufacturera se ha venido a pique. Por otra parte, la UNICEF -también de la ONU- nos ubica en el lugar 25 en materia de respeto a los adolescentes.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), somos el lugar 10 en rezago social, el 12 en analfabetas mayores de 15 años, 18 en personas (mayores de 15 años) con primaria incompleta, 16 en cobertura de personas con derecho a servicios de salud, 21 en personas (entre los 15 y 29 años) sin la secundaria terminada, 26 en niños (entre 6 y 14 años) que no van a la escuela, 10 en cobertura de hogares con energía eléctrica. El lugar uno es el mejor y el 32 el peor.

En la presentación del informe del PNUD, Emilio González dijo "la verdad para que sea tal, debe ser integral, y el inicio de todo trabajo pasa por el reconocimiento de la verdad. ¿Qué queremos destacar nosotros? Las cosas que están bien. ¿Qué queremos destacar? Las cosas que están mal, ambas posturas son equivocadas, tenemos que destacar la integralidad de la verdad para cuidar y mejorar lo que está bien, para incidir y corregir lo que está mal".

Ojalá y se diera nuevamente un debate con la participación de Emilio. Sería interesante verlo y escucharlo -según sus propias palabras- decir la "verdad integral, reconocer la verdad, destacar la integralidad".

Mientras sucede, y por lo visto en varias ocasiones, como en el debate con Ebrard y Peña Nieto, y sus memorables y consagradas arengas públicas, está claro que el Gobernador de Jalisco quiere destacar las cosas que están bien.

Pero lo cierto es que las mediciones -necias que son- se empeñan en ponernos a la mitad de la tabla... y bajando.

viernes, 18 de septiembre de 2009

De plata y de oro

Los procesos de revelado requieren plata. En ese sentido, la carta que envío Mario Vázquez Raña a un diario de circulación local -publicada ayer- merece medalla de plata. El Presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) revela las malas prácticas de los organizadores de los Juegos Panamericanos.

La carta deja al desnudo que en Buenos Aires, en mayo del 2006, el proyecto para los Juegos consideraba la ubicación de la villa en los terrenos de la Barranca de Huentitán y El Disparate. Esa es la ubicación aprobada por los 42 Comités Olímpicos Nacionales. Ese dato nunca fue dado a conocer a la sociedad tapatía.

Ayer, Alfonso Petersen reconoció que el proyecto original no consideraba la villa en el Parque Morelos, pero que no recordaba la ubicación propuesta en Río. La sociedad tapatía -como el marido engañado- fue la última en enterarse. Aquí siguen las suspicacias. En mayo del 2006 se presentó el proyecto... y al mes siguiente se tramita una ampliación de superficie del predio que el Gobierno del Estado compró hace dos meses y sobre el que hizo el compromiso de cambiar el uso de suelo de 46 hectáreas.

Vázquez Raña también revela su reacción al conocer el pretendido cambio de ubicación de la villa. El presidente de la Odepa le habría dicho a Petersen que tendría que elaborar, fundamentar y presentar a la Asamblea el nuevo proyecto. Vázquez Raña da a conocer que le asaltó una gran preocupación porque apreciaba la enorme complejidad y los problemas técnicos y financieros del nuevo proyecto.

Quiere decir que no solamente los regidores de Oposición tuvieron dudas sobre el proyecto del Parque Morelos. También significa que el Ayuntamiento se endeudó por 350 millones de pesos para comprar terrenos en la zona sin tener el proyecto aprobado. El endeudamiento habría crecido mil -o 500- millones para un proyecto que no solamente no había sido aprobado, ni siquiera había sido presentado formalmente ante la Odepa.

El presidente de ese organismo hace un enérgico reclamo a los organizadores por no tomar decisiones oportunas, por no acelerar el paso. Deja al descubierto que el proyecto del Parque Morelos fue "presentado" en Río de Janeiro en el 2007, pero carecía de definiciones, y esa fue la razón de no haber sido sometido a la aprobación de la asamblea de la Odepa. De ese ridículo los jaliscienses no fuimos enterados por los organizadores.

La carta revela que en la asamblea de la Odepa del 2008, en Acapulco, se presentó un proyecto que distaba mucho de ser una Villa Panamericana. Los requisitos de una villa están previamente establecidos y el Comité Organizador está obligado a conocerlos. En esa asamblea tampoco se aprobó el proyecto. Hoy sabemos que Petersen se comprometió -en octubre del 2008- a iniciar los trabajos de construcción de la villa en 10 días. Tampoco ocurrió ni nos fue informado.

Cinco meses después, en la reu-nión del Comité Ejecutivo de la Odepa, celebrada en Guadalajara, la Comisión de Coordinación le informó al Comité Organizador que el proyecto del Parque Morelos no reunía los requisitos mínimos exigidos. Se habría recomendado buscar otra alternativa y presentarla en abril. Tampoco ocurrió ni se informo a los súbditos de Jalisco... no habría razón: a los súbditos no se les informa ni se les rinde cuentas.

Nuestro Comité Organizador ya se ganó una medalla de oro: a la desidia. En palabras del presidente de la Odepa: "en ninguno de los Juegos anteriores se permitió estos reiterados incumplimientos ni se corrieron tan elevados riesgos". Mientras ocurría esa serie de omisiones y negligencias, los organizadores mostraban su mejor sonrisa, nos decían que todo iba de maravilla.

Vázquez Raña reclama a los organizadores no haber dicho la verdad y los reta a desmoronar las mentiras expresadas que habrían afectado el prestigio de la Odepa.

Los organizadores se están quedando solos... sin el apoyo de la Odepa, que es la entidad a la que le rogaron para que les diera los Juegos, y sin el apoyo ciudadano por tantas mentiras y ocultamiento de información. También los ha abandonado la noción de política pública, la seriedad, el compromiso, la verdad, la transparencia, la rendición de cuentas, y el concepto de de interés público.

Los Juegos no han iniciado, pero ya tenemos las primeras medallas: una de oro y otra de plata. También se ha enseñado el cobre.

rogelio_campos@yahoo.com