miércoles, 8 de abril de 2009
Cuestión de marca
En febrero, las encuestas marcaban una diferencia, a favor del PRI, de 11 puntos porcentuales. Así, el PRI se quedaría con la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados. Es entonces que echaron a andar la maquinaria panista, que no se asusta ante una diferencia de 11 por ciento.
En Jalisco, en el 2006 Emilio González llegó a estar 17 puntos abajo: se trataba de quitarle 9 puntos a Arturo Zamora, y Emilio terminó quitándole 10 y ganando con poco más de tres.
Ese mismo año, Felipe Calderón estaba 10 puntos debajo de Andrés Manuel López Obrador: se trataba de quitarle 5 puntos y las cifras oficiales indican que -por muy escaso margen- lo consiguieron.
En el caso de Jalisco, se trató de criminalizar al candidato, y una vez que reconoció la derrota fue adulado por sus denunciantes. En el caso de la elección presidencial, se trató de atemorizar a la población haciendo ver a López Obrador como "un peligro para México".
Ahora van por un "combo", pues están tratando de criminalizar al PRI y al mismo tiempo alertar al electorado que ese partido es un peligro para el país. No parece imposible arrebatarle 5 puntos al PRI, pero las condiciones del 2006 son diferentes a las del 2009.
No obstante las diferencias, lo más interesante es el centro de las campañas del 2006 y 2009: LA MARCA. El PAN tiene -todavía- la marca de un partido de personas "buenas, decentes". El PRI tiene la marca de un partido corrupto. El PRD la tiene de uno pendenciero y caótico.
En torno a la marca giran el debate y las estrategias de los partidos. Es el prestigio -o desprestigio- de la marca el que permite a Germán Martínez asumir un desenfado formidable. Germán reclama a los priistas definición frente al crimen organizado. La marca puede más que la memoria: basta recordar que Felipe Calderón escatimó su apoyo -siendo presidente del PAN- a las acciones militares que Ernesto Zedillo instrumentaba frente al narcotráfico. Este tipo de declaraciones -algunas recopiladas en el artículo "Adivina Adivinador" (17/02/07)- fueron recogidas puntualmente por Grupo Reforma.
El prestigio de la marca permite al PAN afirmar que algunas indeseables características de la acción de gobernar sean exclusivas del PRI o del pasado priista. La marca se impone a los números y se olvida que los Gobernadores priistas -consistentemente- salen mejor evaluados en las encuestas que sus homólogos panistas.
El PAN ha generado una marca de partido denunciante, proactivo, que aborda el debate y busca la confrontación: son características de su marca. El PRI se quedó acostumbrado -como cuando tenía el poder- a que lo increparan, lo asediaran, lo denunciaran. Ante esto, las características de la marca priista son: aguantar, callar, arreglar en lo oscurito, hacer changuitos y esperar a que se diluya. Ni hablar, es la marca.
El posicionamiento de las marcas todavía permite cierto tipo de desfiguros que dan pena ajena. Si el PRD era un peligro para México en 2006, y en 2009 lo es el PRI... ¿no será que el peligro es que pierda el PAN? Si el PRD es la mitad de lo malo que dicen los panistas, y el PRI es una tercera parte... sería bueno ir pensando en abolir la democracia en México e instaurar un régimen de partido único -el PAN por supuesto- y olvidarnos de votar.
Dos caras
Así, Germán Martínez es el nuevo, Harvey Dent. Dent es un personaje de comic, aliado de Batman, como aliados han sido el PRI y el PAN desde 1988. Dent sufre un accidente -le cae ácido en la cara- y le queda justamente la mitad deforme y la otra mitad intacta. Ahí decide volverse en contra de su anterior -y oscuro- aliado.
A Germán le cayó en febrero el ácido de las encuestas y ha decidido volverse contra su principal aliado. Dent no vuelve -en la historieta- a ser aliado de Batman. Germán -aunque gane- tendrá que volver a ser aliado del PRI y comerse sus palabras, de lo contrario tendrá que aliarse con el PRD -el del peligro- o quedarse solo.
rogelio_campos@yahoo.com
sábado, 4 de abril de 2009
Un asunto sin importancia
Si un tema no tiene importancia para los mexicanos -y para los jaliscienses- es el de los derechos humanos. Lo que ocurre en la realidad sugiere que el asunto no solamente no importa, sino que molesta. Nuestros buenos modales son los que disfrazan la molestia de una -pretendida- elegante indiferencia. El Examen Periódico Universal que fue aplicado a nuestro país, en derechos humanos, contrastado con nuestra realidad, y todavía más con nuestra actitud, no dejan lugar a dudas: en esta tierra los derechos humanos no son bienvenidos.
En febrero de este año culminó la evaluación que la ONU hizo a nuestro país en materia de cumplimiento con los derechos humanos. Naciones Unidas hace este ejercicio -Examen Periódico Universal- cada cuatro años. Específicamente lo realiza el Alto Comisionado en la materia, con sede en Ginebra.
En este proceso de evaluación, el Alto Comisionado recibió reportes y comunicaciones que evidencian la realidad de los derechos humanos en México. Si lo que se reportó a esta instancia resulta preocupante, todavía peor es que los contenidos de estos comunicados no sean conocidos en nuestro país.
Una vez que el Alto Comisionado recibió el reporte de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y de instancias consideradas idóneas -como la Comisión Nacional de Derechos Humanos- recibió igualmente el informe del Estado mexicano. Posteriormente emitió 83 recomendaciones que revelan nuestro subdesarrollo en la materia.
Las recomendaciones dejan al descubierto que México firma tratados internacionales, pero que después les pone reservas. La mística del "sí, pero no". Firmar el tratado para la foto y después pasarlo por el proverbial arco del triunfo. Lo curioso es que si la Unión Americana hace algo similar en materia comercial -claro, un tema importante- nuestras autoridades se rasgan las vestiduras. Si nosotros somos los que incumplimos en un tema intrascendente como los derechos humanos, nadie dice nada. Por si el lector tuviera dudas de que el silencio es absoluto, nadie ha dado cuenta de esta recomendación.
Las recomendaciones dejan al descubierto que lo que firmamos en los tratados no lo aterrizamos en la Constitución o en las leyes secundarias. Faltaba más: ni que fuera algo tan importante como las grandes reformas económicas, energéticas o contra la delincuencia. En esos casos sí se pone a funcionar toda la maquinaria. Hasta para aprobar la instalación de casinos las autoridades municipales se las arreglan. Pero pedirles que hagan lo mismo con los derechos humanos es demasiado para un tema tan menor.
Las recomendaciones evidencian prácticas discriminatorias contra los grupos sociales: femenino, infantil e indígena. Estos sectores pueden esperar y aguantar. Quienes no pueden esperar son los inversionistas de edificios, fraccionamientos -de pésima calidad-, dueños de casinos, organizadores de Juegos Panamericanos, concesionarios de la recolección de residuos sólidos. Estos últimos grupos tienen prisa. Si no se les atiende se llevan sus inversiones o su financiamiento a campañas políticas a otro lado.
También se señalan puntos demasiado sofisticados como para ser entendidos por nuestra clase política, como "implementar programas que mantengan un diálogo con la sociedad civil". En esta región no se dialoga con la sociedad: se le mienta la madre, se le imponen las obras, se le madruga en las decisiones, se le niegan -con cinismo y descaro- explicaciones; en el mejor de los casos se le cuentan cuentos, en lugar de rendirle cuentas. Esta recomendación la hizo Alemania, y seguramente nuestras autoridades piensan que está en alemán, porque no creo que le entiendan.
También se recomienda hacer lo necesario para reducir la distancia entre las diferentes clases sociales y las regiones geográficas. ¡Vaya osadía! Cómo se atreven a proponer algo que atenta contra la comodidad de la clase media y alta en México Hacer lo anterior se traduciría en pagar seguridad social a las trabajadoras del hogar, apostar por usar un transporte público de calidad... esa clase -acomodaticia, más que acomodada- sería menos diferente que los de abajo, ¡qué horror!
Por lo menos 10 recomendaciones ponen de manifiesto la preocupación con la que se ve desde afuera la situación de la mujer en México. Desapariciones, inequidad, discriminación, violencia, falta de apoyos y violencia intrafamiliar.
La tortura en México también preocupa a Naciones Unidas. Es el mismo caso de las desapariciones forzadas y las condiciones de las prisiones, entre muchos otros casos que estas recomendaciones revelan.
Recientemente, en Jalisco se dio una férrea defensa "a favor de la vida" -o en contra del aborto-. Ojalá y empezara a ser una defensa de la vida -toda, no sólo el derecho a nacer- integral, incluida su dignidad, que es inmanente. Ahí está el expediente de la ONU con sus recomendaciones, que marca un rumbo a seguir.
Defender únicamente el derecho a nacer -en el mejor de los casos- es garantizar la materia prima de la explotación.
sábado, 28 de marzo de 2009
Supongamos que tenían razón. La paradoja es que estamos en otra crisis. Tenemos la devaluación, que otro spot decía que debíamos evitar, para que el billete de 20 pesos no se le hiciera de 10 al niño de las imágenes televisivas. Pero hoy resulta que el billete ya se le hizo de menos de 15... y seguimos contando. Y por si fuera poco estamos endeudándonos que da gusto, particularmente en Jalisco.
Desde el 2006 se veía la inconsistencia de la campaña panista.
Un estudio por demás revelador, sobre todo para los jaliscienses, fue elaborado en el 2005 por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas; el documento "Deuda Pública del Distrito Federal".
El estudio demuestra que en términos absolutos: durante el Gobierno de AMLO, el saldo de la deuda del DF aumentó 26 por ciento; en Jalisco, durante -prácticamente el mismo tiempo- aumentó 49.66 por ciento. En millones constantes: AMLO la subió 6.34 por ciento; su colega jalisciense lo hizo en 16.78 por ciento. Como porcentaje del PIB: AMLO bajó la deuda 2 décimas; en el mismo lapso en Jalisco no subió, pero tampoco bajó. Como porcentaje respecto al saldo total de la deuda de los Estados: AMLO la bajó 1.3 por ciento; en Jalisco en ese lapso subió medio punto porcentual. En términos per cápita: AMLO la aumentó en 3.8 por ciento; los jaliscienses lo hicimos en 9.44 por ciento.
Sin lugar a dudas, Jalisco es el Estado insignia que gobierna el PAN y aquí, en el sexenio pasado, superamos a la "amenaza endeudadora".
En el mismo estudio, se hace constar que durante el Gobierno de AMLO, el endeudamiento neto del DF fue menor al monto erogado por el Gobierno capitalino para cubrir la inversión en obras públicas. Cuestión por demás interesante en estos momentos al hablar de Jalisco, sus obras y su deuda.
Hace unos meses se aprobó la propuesta del Gobernador del Estado para endeudarnos por 5 mil 500 millones de pesos adicionales. La deuda pública del Estado de Jalisco era (a julio del 2008) de 9 mil 703.2 millones de pesos. Es decir, los jaliscienses incrementaríamos nuestra deuda en 56.68 por ciento. Los casi 10 mil millones de deuda que se reportaban en julio del 2008, incluían la deuda del SIAPA (mil 500 millones) y la de los Municipios (2 mil 500 millones).
Pero si solamente consideramos la deuda del Ejecutivo, la situación es más dramática. En septiembre del 2007, la sola deuda del Poder Ejecutivo era de 4 mil 444 millones de pesos. La aprobación de adquirir 5 mil 500 millones más representa un aumento del 124 por ciento.
En 1995, cuando el PAN llegó al poder en Jalisco, heredaron una deuda de 3 mil millones de pesos y el monto los hacía parecer plañideras. En 14 años esa deuda sería de 15 mil millones de pesos. Pero eso no es todo.
Esta semana se aprobó lo que en los hechos constituye otro aumento a la deuda y estaría destinado a la construcción de tres líneas de Macrobús. Estamos hablando de 10 mil millones de pesos adicionales. La deuda total de los jaliscienses sería entonces de 25 mil millones de pesos. Los Gobiernos panistas la habrían incrementado a razón de 1.5 mil millones de pesos al año. Un incremento de 833 por ciento.
Antes de la ampliación por 5 mil 500 millones de pesos, Jalisco se ubicaba en el quinto lugar de las entidades más endeudadas del País, por debajo del Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León y Sonora; en ese orden. Con la contratación de nueva deuda pasamos al cuarto lugar. No olvidemos que el monto de la deuda no incluye ninguna macro-obra: Tren Eléctrico, Arcediano, Macrolibramiento, etcétera.
Entonces, ¿no quedamos en que la deuda era muy mala? Tanto así que el spot que atacaba a AMLO tenía una dirección web que decía www.malo.org.mx.
Deuda con los Derechos Humanos
Al parecer, esos spots fueron diseñados por el español Antonio Solá y tuvieron mucho éxito. Viene al caso el comentario debido al incidente con Manu Chao. La Secretaría de Gobernación dejó correr la versión de que el cantautor franco-español podría ser deportado por lo que mencionó acerca de los sucesos de Atenco, supuestamente por infringir el Artículo 33 constitucional, que impide a los extranjeros inmiscuirse en asuntos políticos de México.
Bien que no protestaron ni corrieron, ni amenazaron a José María Aznar cuando apoyo a Felipe Calderón; ni al propio Solá, que lo asesoró; ni a Vargas Llosa -años atrás- cuando arremetió contra el PRI en el programa de Octavio Paz; mucho menos al cubano-venezolano que ha sido artífice de victorias electorales en Jalisco.
La Segob dejó correr el rumor -el terror- contra Chao, pero no contaba con el refuerzo de Peter Gabriel, quien se solidarizó con el franco-español. Ayer por la noche desmintieron la versión que ellos mismos fabricaron y/o que dejaron correr.
Lo que dijo Chao obra en el expediente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Lo reportaron organismos considerados idóneos por la ONU. Chao no inventó ni exageró, lo que sí hizo fue poner luz en una parte, de las 53 que contiene el expediente y que poco se conocen en México. Peter Gabriel lo hizo con otra parte.
Nada más falta que vengan 51 artistas a hablar del resto, para que nos demos cuenta de la totalidad de ese vergonzoso expediente.
rogelio_campos@yahoo.com