sábado, 28 de marzo de 2009

Hace tres años, en plena campaña escuchábamos en un spot "López Obrador juega con el futuro de México, sus grandes ideas sólo significan deuda y más deuda para todos (mientras, veíamos imágenes de una perinola que gira y siempre cae con la cara DEUDA); con López Obrador perdemos todos (la perinola caía en PERDEMOS TODOS)". Hubo más spots que referían un supuesto patrón de endeudamiento del candidato del PRD. El mensaje era contundente: se tenía que evitar la deuda y no votar por otra crisis.

Supongamos que tenían razón. La paradoja es que estamos en otra crisis. Tenemos la devaluación, que otro spot decía que debíamos evitar, para que el billete de 20 pesos no se le hiciera de 10 al niño de las imágenes televisivas. Pero hoy resulta que el billete ya se le hizo de menos de 15... y seguimos contando. Y por si fuera poco estamos endeudándonos que da gusto, particularmente en Jalisco.

Desde el 2006 se veía la inconsistencia de la campaña panista.

Un estudio por demás revelador, sobre todo para los jaliscienses, fue elaborado en el 2005 por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas; el documento "Deuda Pública del Distrito Federal".

El estudio demuestra que en términos absolutos: durante el Gobierno de AMLO, el saldo de la deuda del DF aumentó 26 por ciento; en Jalisco, durante -prácticamente el mismo tiempo- aumentó 49.66 por ciento. En millones constantes: AMLO la subió 6.34 por ciento; su colega jalisciense lo hizo en 16.78 por ciento. Como porcentaje del PIB: AMLO bajó la deuda 2 décimas; en el mismo lapso en Jalisco no subió, pero tampoco bajó. Como porcentaje respecto al saldo total de la deuda de los Estados: AMLO la bajó 1.3 por ciento; en Jalisco en ese lapso subió medio punto porcentual. En términos per cápita: AMLO la aumentó en 3.8 por ciento; los jaliscienses lo hicimos en 9.44 por ciento.

Sin lugar a dudas, Jalisco es el Estado insignia que gobierna el PAN y aquí, en el sexenio pasado, superamos a la "amenaza endeudadora".

En el mismo estudio, se hace constar que durante el Gobierno de AMLO, el endeudamiento neto del DF fue menor al monto erogado por el Gobierno capitalino para cubrir la inversión en obras públicas. Cuestión por demás interesante en estos momentos al hablar de Jalisco, sus obras y su deuda.

Hace unos meses se aprobó la propuesta del Gobernador del Estado para endeudarnos por 5 mil 500 millones de pesos adicionales. La deuda pública del Estado de Jalisco era (a julio del 2008) de 9 mil 703.2 millones de pesos. Es decir, los jaliscienses incrementaríamos nuestra deuda en 56.68 por ciento. Los casi 10 mil millones de deuda que se reportaban en julio del 2008, incluían la deuda del SIAPA (mil 500 millones) y la de los Municipios (2 mil 500 millones).

Pero si solamente consideramos la deuda del Ejecutivo, la situación es más dramática. En septiembre del 2007, la sola deuda del Poder Ejecutivo era de 4 mil 444 millones de pesos. La aprobación de adquirir 5 mil 500 millones más representa un aumento del 124 por ciento.

En 1995, cuando el PAN llegó al poder en Jalisco, heredaron una deuda de 3 mil millones de pesos y el monto los hacía parecer plañideras. En 14 años esa deuda sería de 15 mil millones de pesos. Pero eso no es todo.

Esta semana se aprobó lo que en los hechos constituye otro aumento a la deuda y estaría destinado a la construcción de tres líneas de Macrobús. Estamos hablando de 10 mil millones de pesos adicionales. La deuda total de los jaliscienses sería entonces de 25 mil millones de pesos. Los Gobiernos panistas la habrían incrementado a razón de 1.5 mil millones de pesos al año. Un incremento de 833 por ciento.

Antes de la ampliación por 5 mil 500 millones de pesos, Jalisco se ubicaba en el quinto lugar de las entidades más endeudadas del País, por debajo del Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León y Sonora; en ese orden. Con la contratación de nueva deuda pasamos al cuarto lugar. No olvidemos que el monto de la deuda no incluye ninguna macro-obra: Tren Eléctrico, Arcediano, Macrolibramiento, etcétera.

Entonces, ¿no quedamos en que la deuda era muy mala? Tanto así que el spot que atacaba a AMLO tenía una dirección web que decía www.malo.org.mx.

Deuda con los Derechos Humanos

Al parecer, esos spots fueron diseñados por el español Antonio Solá y tuvieron mucho éxito. Viene al caso el comentario debido al incidente con Manu Chao. La Secretaría de Gobernación dejó correr la versión de que el cantautor franco-español podría ser deportado por lo que mencionó acerca de los sucesos de Atenco, supuestamente por infringir el Artículo 33 constitucional, que impide a los extranjeros inmiscuirse en asuntos políticos de México.

Bien que no protestaron ni corrieron, ni amenazaron a José María Aznar cuando apoyo a Felipe Calderón; ni al propio Solá, que lo asesoró; ni a Vargas Llosa -años atrás- cuando arremetió contra el PRI en el programa de Octavio Paz; mucho menos al cubano-venezolano que ha sido artífice de victorias electorales en Jalisco.

La Segob dejó correr el rumor -el terror- contra Chao, pero no contaba con el refuerzo de Peter Gabriel, quien se solidarizó con el franco-español. Ayer por la noche desmintieron la versión que ellos mismos fabricaron y/o que dejaron correr.

Lo que dijo Chao obra en el expediente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Lo reportaron organismos considerados idóneos por la ONU. Chao no inventó ni exageró, lo que sí hizo fue poner luz en una parte, de las 53 que contiene el expediente y que poco se conocen en México. Peter Gabriel lo hizo con otra parte.

Nada más falta que vengan 51 artistas a hablar del resto, para que nos demos cuenta de la totalidad de ese vergonzoso expediente.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 21 de marzo de 2009

De película

El pasado jueves se inauguró la vigésimo cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. El llamado séptimo arte ha sido el vehículo, no solamente para el entretenimiento, sino para llamar la atención sobre ciertos temas de la mayor importancia social.

Sin duda, un ejemplo de poner el dedo en la llaga lo encontramos en el documental "Una Verdad Incómoda", que no solamente fue galardonado con dos premios Óscar, sino que le valió a Al Gore el Premio Nobel de la Paz. A pesar de ser criticado por su falta de rigor científico, causó furor y fue el vehículo masivo ideal para voltear a ver el calentamiento global.

Un problema ligado al del calentamiento global es el del agua; por cierto, mañana se celebra el Día Mundial del Agua. A partir de 1994, por disposición de la Asamblea de las Naciones Unidas, cada 22 de marzo se conmemora. Se trata de celebrarlo con acciones concretas, como el fomento de la conciencia pública a través de la producción y difusión de documentales y la organización de conferencias, mesas redondas, seminarios y exposiciones relacionadas con la conservación y desarrollo de los recursos hídricos, así como con la puesta en práctica de las recomendaciones de la Agenda 21.

El agua y el cine han confluido para crear obras cinematográficas como "Erin Brockovich", producida en el año 2000 y protagonizada por Julia Roberts, quien ganó por su papel el Óscar a la mejor actriz. La película, basada en una historia real, aborda la contaminación de las aguas del subsuelo en Estados Unidos y la millonaria indemnización que tuvieron que pagar los contaminadores a las familias afectadas. Deberían de aprender los estadounidenses de los mexicanos, ya que aquí todo indicaría que las industrias no contaminan, pues no se tiene memoria de que se hayan pagado indemnizaciones por contaminar.

Otra película que gira en torno al agua es "El Secreto de Milagro", producida en 1998, dirigida por Robert Redford y recordada por las actuaciones de Sonia Braga y Rubén Blades. La película es casi obligada para los estudiantes de comunicación, debido a las distorsiones que se generan en torno a la información. La historia se desarrolla en Milagro, un pequeño pueblo ubicado en Nuevo México, habitado en su mayoría por mexicanos. El problema surge por el agua, cuando un habitante del poblado decide modificar el cauce para beneficiar sus cultivos.

"El Secreto de Milagro" mezcla una serie de elementos fantásticos que rayan en lo chusco, lo ridículo, lo inimaginable, pero no por ello deja de ser rescatable. Si la comparamos con lo que vivimos en México, y sobre todo en Jalisco, la película se agiganta y se mimetiza con la realidad. Actualmente el problema del agua en Jalisco es de risa loca.

Desde hace años nos han estado anunciando la Presa de Arcediano. Se ha dicho que se cuenta con los recursos para hacerla. Estudios -dicen que- van y vienen, pero no se ve la fecha en que se haga realidad. Es el mismo caso de la Presa El Zapotillo que amenaza con inundar los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Muchas declaraciones, pero el avance es imperceptible.

En ambos casos, al igual que en Milagro, las distorsiones de la comunicación son sublimes y rayan en lo ridículo. La incapacidad de la autoridad para comunicarse con la sociedad es monumental, del mismo tamaño que la imposición que se ejerce para poder llevarlas a cabo. Nada que ver con lo que implica el término de Política Pública.

"El Secreto de Milagro" no solamente se asemeja a nuestra realidad en el tema de la comunicación. El otro elemento que llama la atención es la afectación que genera el tener un cauce que pasa por un territorio, y la imposibilidad de poder hacer uso del mismo. Esta podría ser la realidad de los territorios de la Cuenca Lerma-Chapala, que durante años vieron pasar el agua y no podían usarla, siendo los beneficiarios quienes nos encontrábamos aguas abajo. La Cuenca Lerma-Chapala ha sufrido modificaciones en las últimas décadas, y aguas arriba se han construido una cantidad impresionante de presas (hay más de 500 presas y bordos), dando como resultado que los afectados seamos los que nos encontramos aguas abajo.

Nuestro país tiene una orografía e hidrografía fascinantes. Esas condiciones hacen que Jalisco sea una entidad que se encuentra al final de una cuenca -por lo tanto aguas abajo- y cada vez a mayor número de presas le llega menos agua y más contaminada. Sin duda, no hemos sido capaces de exigir cuotas de compensación por encontrarnos al final de una cuenca.

No es casualidad que los Estados que se encuentran aguas arriba, con relación a la cuenca, muestren mayores niveles de desarrollo relativo, y que Jalisco cada vez aparezca más rezagado en indicadores de diversa índole. Este comportamiento encuentra relación directa con la cantidad de presas que se han construido en la cuenca.

Hasta 2005, la construcción de presas de la Cuenca Lerma-Chapala estaba estrechamente ligada al riego (50.9 por ciento); al riego y abrevadero (20.1 por ciento); al control de avenidas (2.8 por ciento); al uso piscícola y riego, riego y agua potable, riego y control de avenidas, generación de energía y servicio público (2.35 por ciento). Sin embargo, un alto porcentaje de presas son de uso desconocido (23.5 por ciento). Todo con base en cifras oficiales.

¿No sería bueno que antes de construir más presas e inundar poblados revisáramos ese alto porcentaje que no sabemos a qué se dedica? En la realidad está difícil que ocurra, pero no perdamos la esperanza de que por lo menos lo veamos en película.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 14 de marzo de 2009

Hecho en Jalisco

Los mayores de 40 años recordamos que en la década de los 70 se promocionaba la marca "Hecho en México". La cabeza de un águila y la leyenda se utilizaban para incentivar el consumo de artículos producidos en el País. En ese contexto, algunos todavía recordamos la frase "Lo hecho en México está bien hecho".

Ese supuesto orgullo de lo hecho en México vino debilitándose en las dos décadas siguientes, y en el sexenio salinista se le dio el tiro de gracia. El Tratado de Libre Comercio se estaba negociando, y un argumento para convencer a la determinante clase media era que podríamos contar con productos de la mejor calidad, sin importar el lugar de fabricación.

Dos décadas después del inicio de la apertura comercial, el ciclo, nuevamente con gran puntualidad, toca la puerta. El mes pasado se relanzó la marca "Hecho en México" con un diseño que pretende ser un poco más moderno. Dicen que se trata de sustituir con esos productos las importaciones que -por su alto costo- ya no podremos adquirir.En ese orden de ideas, podríamos pensar en la marca "Hecho en Jalisco". Son varias las características que le dan un toque singular a nuestras obras y acciones. Un ejemplo lo encontramos en el orgullo más reciente de la región: el Macrobús.

El pasado miércoles, MURAL publicó un comparativo del Macrobús de Guadalajara con el Metrobús del Distrito Federal. Los resultados son por demás interesantes y el resultado es contundente: los capitalinos deberían venir a hacer el Macrobús a Jalisco.

En el DF, el sistema de transporte tiene un recorrido de 19.5 kilómetros, mientras que en Guadalajara es de 16 kilómetros. Suena lógico, no por nada Insurgentes sería la avenida más larga del mundo. Pero... ¿por qué allá costó 250 millones de pesos y aquí 520 millones de pesos?

Tratemos de encontrar la explicación. Una hipótesis sería: "Como las estaciones tienen un costo importante, aquí se construyeron más estaciones, por eso costó más aquí". La hipótesis no se sostiene: allá se construyeron 36 estaciones y aquí 27. Mientras que aquí tenemos una estación cada 592 metros, allá se encuentran cada 541.

Otra hipótesis: "Aquí compraron más autobuses". Pero el sistema de Guadalajara cuenta con 41 (vaya numerito) y el de la Capital del País tiene 80. Esa es la razón de que allá el Metrobús mueva 250 mil pasajeros y aquí 130 mil. Esa también es la explicación de que aquí -hasta la fecha- se aprecien abarrotados. Dicen que ya que deje de ser gratis va a bajar el número de usuarios, pero la realidad es que allá cada unidad mueve 3 mil 125 pasajeros y aquí cada unidad mueve 45 pasajeros más. La probabilidad de que aquí vayan más llenos es mayor.

Pasemos a analizar otra hipótesis que explique por qué nuestro Macrobús es más caro: "Aquí lo hicieron mejor y por tanto el recorrido es más rápido". Tampoco se sostiene. El recorrido en el DF se hace en 34 minutos y aquí en 60. Casi el doble de tiempo, con un tramo menor. El Metrobús capitalino avanza 570 metros por minuto, mientras que el Macrobús tapatío avanza solamente 266.

Tratemos de encontrar la respuesta en el tiempo que se tardaron en construirlo. Podríamos pensar que aquí urgía la obra para entregarla antes de las elecciones y que por ser un servicio urgente se pagó a sobreprecio. Tampoco. La obra en el DF se tardó 7 meses y aquí 12.

Otra hipótesis tendría que ver con la fecha de realización de la obra. En el DF se terminó en julio del 2005 y aquí recién concluyó. Estaríamos hablando de una inflación desmesurada que echaría por tierra las cifras del Banco de México y pondría en duda la estabilidad macroeconómica que tanto se presume. Esta podría ser la explicación más sólida.

Los costos, previos a la devaluación que ha llevado el dólar de 11 a 15 pesos, han aumentado considerablemente. Eso podría explicar que la línea 2 del Metrobús en DF, entregada en diciembre del 2008, costó 780 millones de pesos. Aún así, la línea 2 del DF cuenta con 20 por ciento más kilómetros, 25 por ciento más estaciones y casi el doble de unidades que el Macrobús tapatío. Ni hablar de la infraestructura de la línea 2 del DF, que conecta estaciones con las del Metro y de la línea uno.

Por eso no resulta creíble que otra línea en Guadalajara va a costar -como dicen las autoridades- otros 500 millones. De una vez le hubieran pedido más a Calderón -no la van a librar-. Ya con la devaluación va a costar mucho más, a menos que llamen a los que lo hicieron en el DF para que nos cueste más barato o que aquí hagan las maniobras necesarias -o dejen de maniobrar- para bajar el costo.

Queda claro que los costos han subido más de lo que nos dice el Gobierno federal y el autónomo Banco de México, por lo menos en el rubro de la obra pública. Queda claro que en Jalisco somos codos y regateamos unidades y estaciones; que hacemos recorridos mucho más lentos. Esa está siendo nuestra marca, nuestro distintivo de "Hecho en Jalisco". Ahí está el túnel de Las Rosas, el Teatro de la Ciudad, Los Arcos del Milenio, el Nodo Colón. Lo malhecho, inconcluso, riesgoso, mal planeado y caro son características de nuestras obras... y al hombre se le conoce por sus obras.

Por cierto, no todo es dinero, tiempo, eficacia o unidades. En el Metrobús del DF los mayores de 70 años y las personas con discapacidad no pagan. Aquí, nuestra generosidad nada más alcanza para hacerles un 50 por ciento de descuento.

rogelio_campos@yahoo.com