sábado, 21 de marzo de 2009

De película

El pasado jueves se inauguró la vigésimo cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. El llamado séptimo arte ha sido el vehículo, no solamente para el entretenimiento, sino para llamar la atención sobre ciertos temas de la mayor importancia social.

Sin duda, un ejemplo de poner el dedo en la llaga lo encontramos en el documental "Una Verdad Incómoda", que no solamente fue galardonado con dos premios Óscar, sino que le valió a Al Gore el Premio Nobel de la Paz. A pesar de ser criticado por su falta de rigor científico, causó furor y fue el vehículo masivo ideal para voltear a ver el calentamiento global.

Un problema ligado al del calentamiento global es el del agua; por cierto, mañana se celebra el Día Mundial del Agua. A partir de 1994, por disposición de la Asamblea de las Naciones Unidas, cada 22 de marzo se conmemora. Se trata de celebrarlo con acciones concretas, como el fomento de la conciencia pública a través de la producción y difusión de documentales y la organización de conferencias, mesas redondas, seminarios y exposiciones relacionadas con la conservación y desarrollo de los recursos hídricos, así como con la puesta en práctica de las recomendaciones de la Agenda 21.

El agua y el cine han confluido para crear obras cinematográficas como "Erin Brockovich", producida en el año 2000 y protagonizada por Julia Roberts, quien ganó por su papel el Óscar a la mejor actriz. La película, basada en una historia real, aborda la contaminación de las aguas del subsuelo en Estados Unidos y la millonaria indemnización que tuvieron que pagar los contaminadores a las familias afectadas. Deberían de aprender los estadounidenses de los mexicanos, ya que aquí todo indicaría que las industrias no contaminan, pues no se tiene memoria de que se hayan pagado indemnizaciones por contaminar.

Otra película que gira en torno al agua es "El Secreto de Milagro", producida en 1998, dirigida por Robert Redford y recordada por las actuaciones de Sonia Braga y Rubén Blades. La película es casi obligada para los estudiantes de comunicación, debido a las distorsiones que se generan en torno a la información. La historia se desarrolla en Milagro, un pequeño pueblo ubicado en Nuevo México, habitado en su mayoría por mexicanos. El problema surge por el agua, cuando un habitante del poblado decide modificar el cauce para beneficiar sus cultivos.

"El Secreto de Milagro" mezcla una serie de elementos fantásticos que rayan en lo chusco, lo ridículo, lo inimaginable, pero no por ello deja de ser rescatable. Si la comparamos con lo que vivimos en México, y sobre todo en Jalisco, la película se agiganta y se mimetiza con la realidad. Actualmente el problema del agua en Jalisco es de risa loca.

Desde hace años nos han estado anunciando la Presa de Arcediano. Se ha dicho que se cuenta con los recursos para hacerla. Estudios -dicen que- van y vienen, pero no se ve la fecha en que se haga realidad. Es el mismo caso de la Presa El Zapotillo que amenaza con inundar los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Muchas declaraciones, pero el avance es imperceptible.

En ambos casos, al igual que en Milagro, las distorsiones de la comunicación son sublimes y rayan en lo ridículo. La incapacidad de la autoridad para comunicarse con la sociedad es monumental, del mismo tamaño que la imposición que se ejerce para poder llevarlas a cabo. Nada que ver con lo que implica el término de Política Pública.

"El Secreto de Milagro" no solamente se asemeja a nuestra realidad en el tema de la comunicación. El otro elemento que llama la atención es la afectación que genera el tener un cauce que pasa por un territorio, y la imposibilidad de poder hacer uso del mismo. Esta podría ser la realidad de los territorios de la Cuenca Lerma-Chapala, que durante años vieron pasar el agua y no podían usarla, siendo los beneficiarios quienes nos encontrábamos aguas abajo. La Cuenca Lerma-Chapala ha sufrido modificaciones en las últimas décadas, y aguas arriba se han construido una cantidad impresionante de presas (hay más de 500 presas y bordos), dando como resultado que los afectados seamos los que nos encontramos aguas abajo.

Nuestro país tiene una orografía e hidrografía fascinantes. Esas condiciones hacen que Jalisco sea una entidad que se encuentra al final de una cuenca -por lo tanto aguas abajo- y cada vez a mayor número de presas le llega menos agua y más contaminada. Sin duda, no hemos sido capaces de exigir cuotas de compensación por encontrarnos al final de una cuenca.

No es casualidad que los Estados que se encuentran aguas arriba, con relación a la cuenca, muestren mayores niveles de desarrollo relativo, y que Jalisco cada vez aparezca más rezagado en indicadores de diversa índole. Este comportamiento encuentra relación directa con la cantidad de presas que se han construido en la cuenca.

Hasta 2005, la construcción de presas de la Cuenca Lerma-Chapala estaba estrechamente ligada al riego (50.9 por ciento); al riego y abrevadero (20.1 por ciento); al control de avenidas (2.8 por ciento); al uso piscícola y riego, riego y agua potable, riego y control de avenidas, generación de energía y servicio público (2.35 por ciento). Sin embargo, un alto porcentaje de presas son de uso desconocido (23.5 por ciento). Todo con base en cifras oficiales.

¿No sería bueno que antes de construir más presas e inundar poblados revisáramos ese alto porcentaje que no sabemos a qué se dedica? En la realidad está difícil que ocurra, pero no perdamos la esperanza de que por lo menos lo veamos en película.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 14 de marzo de 2009

Hecho en Jalisco

Los mayores de 40 años recordamos que en la década de los 70 se promocionaba la marca "Hecho en México". La cabeza de un águila y la leyenda se utilizaban para incentivar el consumo de artículos producidos en el País. En ese contexto, algunos todavía recordamos la frase "Lo hecho en México está bien hecho".

Ese supuesto orgullo de lo hecho en México vino debilitándose en las dos décadas siguientes, y en el sexenio salinista se le dio el tiro de gracia. El Tratado de Libre Comercio se estaba negociando, y un argumento para convencer a la determinante clase media era que podríamos contar con productos de la mejor calidad, sin importar el lugar de fabricación.

Dos décadas después del inicio de la apertura comercial, el ciclo, nuevamente con gran puntualidad, toca la puerta. El mes pasado se relanzó la marca "Hecho en México" con un diseño que pretende ser un poco más moderno. Dicen que se trata de sustituir con esos productos las importaciones que -por su alto costo- ya no podremos adquirir.En ese orden de ideas, podríamos pensar en la marca "Hecho en Jalisco". Son varias las características que le dan un toque singular a nuestras obras y acciones. Un ejemplo lo encontramos en el orgullo más reciente de la región: el Macrobús.

El pasado miércoles, MURAL publicó un comparativo del Macrobús de Guadalajara con el Metrobús del Distrito Federal. Los resultados son por demás interesantes y el resultado es contundente: los capitalinos deberían venir a hacer el Macrobús a Jalisco.

En el DF, el sistema de transporte tiene un recorrido de 19.5 kilómetros, mientras que en Guadalajara es de 16 kilómetros. Suena lógico, no por nada Insurgentes sería la avenida más larga del mundo. Pero... ¿por qué allá costó 250 millones de pesos y aquí 520 millones de pesos?

Tratemos de encontrar la explicación. Una hipótesis sería: "Como las estaciones tienen un costo importante, aquí se construyeron más estaciones, por eso costó más aquí". La hipótesis no se sostiene: allá se construyeron 36 estaciones y aquí 27. Mientras que aquí tenemos una estación cada 592 metros, allá se encuentran cada 541.

Otra hipótesis: "Aquí compraron más autobuses". Pero el sistema de Guadalajara cuenta con 41 (vaya numerito) y el de la Capital del País tiene 80. Esa es la razón de que allá el Metrobús mueva 250 mil pasajeros y aquí 130 mil. Esa también es la explicación de que aquí -hasta la fecha- se aprecien abarrotados. Dicen que ya que deje de ser gratis va a bajar el número de usuarios, pero la realidad es que allá cada unidad mueve 3 mil 125 pasajeros y aquí cada unidad mueve 45 pasajeros más. La probabilidad de que aquí vayan más llenos es mayor.

Pasemos a analizar otra hipótesis que explique por qué nuestro Macrobús es más caro: "Aquí lo hicieron mejor y por tanto el recorrido es más rápido". Tampoco se sostiene. El recorrido en el DF se hace en 34 minutos y aquí en 60. Casi el doble de tiempo, con un tramo menor. El Metrobús capitalino avanza 570 metros por minuto, mientras que el Macrobús tapatío avanza solamente 266.

Tratemos de encontrar la respuesta en el tiempo que se tardaron en construirlo. Podríamos pensar que aquí urgía la obra para entregarla antes de las elecciones y que por ser un servicio urgente se pagó a sobreprecio. Tampoco. La obra en el DF se tardó 7 meses y aquí 12.

Otra hipótesis tendría que ver con la fecha de realización de la obra. En el DF se terminó en julio del 2005 y aquí recién concluyó. Estaríamos hablando de una inflación desmesurada que echaría por tierra las cifras del Banco de México y pondría en duda la estabilidad macroeconómica que tanto se presume. Esta podría ser la explicación más sólida.

Los costos, previos a la devaluación que ha llevado el dólar de 11 a 15 pesos, han aumentado considerablemente. Eso podría explicar que la línea 2 del Metrobús en DF, entregada en diciembre del 2008, costó 780 millones de pesos. Aún así, la línea 2 del DF cuenta con 20 por ciento más kilómetros, 25 por ciento más estaciones y casi el doble de unidades que el Macrobús tapatío. Ni hablar de la infraestructura de la línea 2 del DF, que conecta estaciones con las del Metro y de la línea uno.

Por eso no resulta creíble que otra línea en Guadalajara va a costar -como dicen las autoridades- otros 500 millones. De una vez le hubieran pedido más a Calderón -no la van a librar-. Ya con la devaluación va a costar mucho más, a menos que llamen a los que lo hicieron en el DF para que nos cueste más barato o que aquí hagan las maniobras necesarias -o dejen de maniobrar- para bajar el costo.

Queda claro que los costos han subido más de lo que nos dice el Gobierno federal y el autónomo Banco de México, por lo menos en el rubro de la obra pública. Queda claro que en Jalisco somos codos y regateamos unidades y estaciones; que hacemos recorridos mucho más lentos. Esa está siendo nuestra marca, nuestro distintivo de "Hecho en Jalisco". Ahí está el túnel de Las Rosas, el Teatro de la Ciudad, Los Arcos del Milenio, el Nodo Colón. Lo malhecho, inconcluso, riesgoso, mal planeado y caro son características de nuestras obras... y al hombre se le conoce por sus obras.

Por cierto, no todo es dinero, tiempo, eficacia o unidades. En el Metrobús del DF los mayores de 70 años y las personas con discapacidad no pagan. Aquí, nuestra generosidad nada más alcanza para hacerles un 50 por ciento de descuento.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 7 de marzo de 2009

Día de la Mujer

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Para las mujeres mexicanas no hay muchos motivos de celebración; el panorama es más que sombrío. Para muestra, basta recurrir al Examen Periódico Universal -cuatrianual- que realizó en los meses pasados el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

En el expediente de la evaluación consta que la legislación -federal y estatal- relativa a la violencia doméstica, no contiene las obligaciones derivadas de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Bien harían los candidatos a diputados -federales y locales- en comprometerse para abatir ese rezago.

No podemos decirles a las mujeres que las felicitamos en su día cuando la evaluación también reporta que la legislación local es insuficiente y hasta contraria a las obligaciones que ha adquirido México en tratados internacionales. Quiere decir que, como País, somos buenos para firmar compromisos internacionales, pero que poco hacemos para llevarlos a la realidad o siquiera para llevarlos a la normatividad.

Por eso hay que tomar con reservas las declaraciones de los políticos cuando apelan a que algo "se apega a la ley". Apegarse a la ley -a los libros que codifican las normas- no es garantía de que algo esté bien, en razón del rezago que tienen. Lo que es más, los tratados internacionales son leyes que están por encima de las leyes federales y locales, pero que por la flojera de los diputados no se reflejan en "las leyes", entendidas como los libros que contienen normas ordenadas con números de artículos.

Hay más. En la evaluación se establece que el Comité de América Latina y el Caribe Para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres indicó que la violencia intrafamiliar no se encuentra dentro de los delitos contra la vida y la integridad, sino en el de los delitos contra la familia, lo cual propicia criterios de aplicación de la ley que procuran mantener el vínculo matrimonial a costa de las mujeres víctimas de violencia. Vaya tema para esta tierra de mochos.

Llegamos al Día Internacional de la Mujer con esta evaluación sobre el Programa Nacional de Derechos Humanos: es catalogado como un instrumento federal que no se puede aplicar a actividades concretas estatales o municipales; el Programa Nacional de Derechos Humanos no está vinculado con el Diagnóstico sobre la Situación de los Derechos Humanos en México; no tiene presupuesto propio y sus vinculaciones con los planes nacionales sobre la violencia contra mujeres y niños son limitadas.

El expediente de la ONU reporta que las investigaciones y el castigo en los casos de violencia contra la mujer son deficientes o inexistentes, a lo que se suma la falta de formación y conciencia de las autoridades. La ONU conoce del grave problema de los asesinatos de mujeres (feminicidios), que sigue sin resolverse. Ahí mismo se hace hincapié en el cierre de la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez, y en la ineficacia de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas.

También se reporta la preocupación en cuanto a la eficacia de este organismo. Se habla de que el feminicidio no ha sido tipificado como delito federal y tampoco se ha establecido un registro nacional de mujeres asesinadas o desaparecidas. La excesiva violencia contra 26 mujeres en San Salvador Atenco también obra en el expediente. Al parecer, tan sólo entre junio del 2006 y junio del 2007, el Observatorio Ciudadano del Feminicidio denunció mil 88 asesinatos de mujeres en 15 Estados.

Pocos motivos para celebrar cuando en la evaluación de la ONU se refirió a un estudio nacional en el que se afirmaba que en el 2006, el 67 por ciento de las mujeres mayores de 15 años habían denunciado alguna forma de violencia en el hogar, el lugar de trabajo, la comunidad o la escuela. Se registra que una de cada cuatro mujeres mayores de 15 años, que vivía con una pareja, había denunciado actos de violencia física o sexual por parte de la misma. La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, aunque ha sido una buena medida, no ha generado cambios institucionales ni nuevas leyes locales. La ley sólo se había aplicado en 23 Estados, y solamente tres tienen las correspondientes reglamentaciones.

Para los jaliscienses -habitantes de Santurrolandia-, lo que reporta la evaluación respecto al aborto es toda una bomba. Se indica que es necesaria la armonización legislativa sobre el aborto en el nivel federal y estatal. La evaluación hace constar que se limita el acceso de las mujeres a una amplia gama de opciones de anticonceptivos, sobre todo a los anticonceptivos de urgencia.

También hay reportes que apuntan en el sentido de que las víctimas de violación e incesto tenían un acceso limitado al aborto legal y no recibían información al respecto, ni antes ni después de presentar cargos. Lo peor es que en los contados casos en que las víctimas recurrían a las autoridades judiciales, se encontraban con que no existían procedimientos de salud ni judiciales para realizar abortos, o los funcionarios de la oficina del fiscal se negaban a expedir la autorización correspondiente.En la Oficina del Alto Comisionado de la ONU -en Ginebra, Suiza- obran estos elementos. Lejos están del País que pregona que vamos bien y que quiere transformar la realidad con base en declaraciones y a punta de spots.Vienen las campañas electorales. Bien harían los candidatos en comprometerse y que lo hagan de verdad con las mujeres mexicanas. Tenemos una enorme deuda con ellas y es tiempo de empezar a saldarla. rogelio_campos@yahoo.com