sábado, 7 de marzo de 2009
Día de la Mujer
En el expediente de la evaluación consta que la legislación -federal y estatal- relativa a la violencia doméstica, no contiene las obligaciones derivadas de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Bien harían los candidatos a diputados -federales y locales- en comprometerse para abatir ese rezago.
No podemos decirles a las mujeres que las felicitamos en su día cuando la evaluación también reporta que la legislación local es insuficiente y hasta contraria a las obligaciones que ha adquirido México en tratados internacionales. Quiere decir que, como País, somos buenos para firmar compromisos internacionales, pero que poco hacemos para llevarlos a la realidad o siquiera para llevarlos a la normatividad.
Por eso hay que tomar con reservas las declaraciones de los políticos cuando apelan a que algo "se apega a la ley". Apegarse a la ley -a los libros que codifican las normas- no es garantía de que algo esté bien, en razón del rezago que tienen. Lo que es más, los tratados internacionales son leyes que están por encima de las leyes federales y locales, pero que por la flojera de los diputados no se reflejan en "las leyes", entendidas como los libros que contienen normas ordenadas con números de artículos.
Hay más. En la evaluación se establece que el Comité de América Latina y el Caribe Para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres indicó que la violencia intrafamiliar no se encuentra dentro de los delitos contra la vida y la integridad, sino en el de los delitos contra la familia, lo cual propicia criterios de aplicación de la ley que procuran mantener el vínculo matrimonial a costa de las mujeres víctimas de violencia. Vaya tema para esta tierra de mochos.
Llegamos al Día Internacional de la Mujer con esta evaluación sobre el Programa Nacional de Derechos Humanos: es catalogado como un instrumento federal que no se puede aplicar a actividades concretas estatales o municipales; el Programa Nacional de Derechos Humanos no está vinculado con el Diagnóstico sobre la Situación de los Derechos Humanos en México; no tiene presupuesto propio y sus vinculaciones con los planes nacionales sobre la violencia contra mujeres y niños son limitadas.
El expediente de la ONU reporta que las investigaciones y el castigo en los casos de violencia contra la mujer son deficientes o inexistentes, a lo que se suma la falta de formación y conciencia de las autoridades. La ONU conoce del grave problema de los asesinatos de mujeres (feminicidios), que sigue sin resolverse. Ahí mismo se hace hincapié en el cierre de la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez, y en la ineficacia de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas.
También se reporta la preocupación en cuanto a la eficacia de este organismo. Se habla de que el feminicidio no ha sido tipificado como delito federal y tampoco se ha establecido un registro nacional de mujeres asesinadas o desaparecidas. La excesiva violencia contra 26 mujeres en San Salvador Atenco también obra en el expediente. Al parecer, tan sólo entre junio del 2006 y junio del 2007, el Observatorio Ciudadano del Feminicidio denunció mil 88 asesinatos de mujeres en 15 Estados.
Pocos motivos para celebrar cuando en la evaluación de la ONU se refirió a un estudio nacional en el que se afirmaba que en el 2006, el 67 por ciento de las mujeres mayores de 15 años habían denunciado alguna forma de violencia en el hogar, el lugar de trabajo, la comunidad o la escuela. Se registra que una de cada cuatro mujeres mayores de 15 años, que vivía con una pareja, había denunciado actos de violencia física o sexual por parte de la misma. La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, aunque ha sido una buena medida, no ha generado cambios institucionales ni nuevas leyes locales. La ley sólo se había aplicado en 23 Estados, y solamente tres tienen las correspondientes reglamentaciones.
Para los jaliscienses -habitantes de Santurrolandia-, lo que reporta la evaluación respecto al aborto es toda una bomba. Se indica que es necesaria la armonización legislativa sobre el aborto en el nivel federal y estatal. La evaluación hace constar que se limita el acceso de las mujeres a una amplia gama de opciones de anticonceptivos, sobre todo a los anticonceptivos de urgencia.
También hay reportes que apuntan en el sentido de que las víctimas de violación e incesto tenían un acceso limitado al aborto legal y no recibían información al respecto, ni antes ni después de presentar cargos. Lo peor es que en los contados casos en que las víctimas recurrían a las autoridades judiciales, se encontraban con que no existían procedimientos de salud ni judiciales para realizar abortos, o los funcionarios de la oficina del fiscal se negaban a expedir la autorización correspondiente.En la Oficina del Alto Comisionado de la ONU -en Ginebra, Suiza- obran estos elementos. Lejos están del País que pregona que vamos bien y que quiere transformar la realidad con base en declaraciones y a punta de spots.Vienen las campañas electorales. Bien harían los candidatos en comprometerse y que lo hagan de verdad con las mujeres mexicanas. Tenemos una enorme deuda con ellas y es tiempo de empezar a saldarla. rogelio_campos@yahoo.com
sábado, 28 de febrero de 2009
Déficit de atención
28 Feb. 09
A medida que avanza la ciencia, escuchamos sobre nuevas enfermedades o padecimientos. Es el caso del Trastorno de Déficit de Atención TDA o el TDAH -lo mismo, pero con hiperactividad-. El TDA es un trastorno de comportamiento que se diagnostica en la infancia. Se calcula que afecta hasta a un 5 por ciento de los niños en edad escolar, y no se tiene clara la causa que lo provoca.
Sin duda, este es un tema interesante. En nuestra sociedad la ausencia de atención -que no es lo mismo que TDA- también se manifiesta de múltiples formas.
Resulta lógico pensar que los padres cada vez tienen menos tiempo para atender a sus hijos. Atrás quedó la familia tradicional, en la que el padre trabajaba y la mamá se dedicaba a atender a los hijos. Actualmente, ambos se ven en la necesidad de trabajar. Algunos padres tienen más de un trabajo para tratar de que el ingreso familiar alcance. Obvio: queda mucho menos tiempo.
En las ciudades grandes -que no es lo mismo que grandes ciudades- como Guadalajara, se ha abandonado el transporte público de la misma forma que se ha fomentado la anarquía en la proliferación de "fraccionamientos" en la periferia. Hoy no alcanzamos a regresar a comer a la casa -de la tradicional siesta mejor no hablamos- y hay que salir más temprano para alcanzar a llegar al trabajo y para que rinda el día. Seguimos en la sustracción de tiempo para los hijos.
El resultado de la ausencia de atención a los hijos -no precisamente TDA-: una cantidad impresionante de jóvenes heridos o muertos como consecuencia de la combinación de alcohol y volante; el divorcio de los jóvenes con el deporte, el arte y la cultura; el incremento en el consumo de drogas; la aparición y consumo de drogas más nocivas, entre muchas otras manifestaciones que apreciamos en nuestra sociedad.
Cuando se registra un suceso -como los referidos- que por su dimensión resulta escalofriante, no faltan los defensores de oficio de las autoridades -irresponsables- que tratan de orientar la culpa a los padres: "los padres deben cuidar a sus hijos". La pieza faltante del rompecabezas es una ciudad que no permite a los padres estar cerca de sus hijos, ni en la dimensión espacial ni en la temporal. Tenemos un sistema económico que no garantiza sobrevivencia -mucho menos bienestar- al trabajar ocho horas, y un modelo de ciudad que nos aleja del núcleo familiar y que tampoco aporta el equipamiento ni las políticas para la convivencia familiar.
Recientemente también se habla del Trastorno de Déficit de Atención e Hiper- actividad, TDAH. Es un tema que está a debate -desde su definición- por los expertos en salud mental. Se dice que afecta a los adultos, no solamente a los niños, y que por sus manifestaciones también pareciera que afecta a nuestra clase dirigente.
A continuación referiré los síntomas del TDAH -todos ellos son serios- dentro de las limitaciones médicas del estudio de este posible trastorno entre adultos. No así de seria pudiera resultar la aplicación que hago para el caso de nuestra clase dirigente, que no solamente política.
Manifestaciones del TDAH serían la inquietud y la distracción. Probablemente sea la causa de que "nuestros representantes" de elección popular no terminen su cargo cuando ya están buscando otro -inquietud- y que no puedan concentrarse en los temas verdaderamente relevantes para su comunidad -distracción-.Otra de las manifestaciones es el deterioro de la memoria de corto plazo. Aquí pudiera radicar la causa de olvidar las promesas de campaña o de apelar a que todos los jaliscienses padezcamos de TADH y entonces pronto olvidemos las ofensas que nos regalan nuestros gobernantes, o verlos totalmente alcoholizados a las afueras de un table dance, etcétera.Una manifestación más es la tendencia a expresar sentimientos inadecuados. Un ejemplo podría ser "a mí lo que unos poquitos digan, me vale madre... Digan lo que quieran, chinguen a su madre".
El TADH también se manifiesta en la incapacidad de terminar un proyecto. En este caso está difícil que alcance el espacio de esta colaboración para los ejemplos, pero algunos de ellos podrían ser: el Periférico, el Macrolibramiento, los Arcos del Milenio, el Teatro de la Ciudad, el Museo Guggenheim, la Torrena, y parece que también estarán en este apartado la Villa Panamericana y algunas obras de esa justa deportiva.Los desórdenes graves de ansiedad acompañan este padecimiento. Ahí podría encontrarse la explicación de querer llamar la atención a como dé lugar, no importa si se tiene o no merecimientos para que los demás veamos lo que esta clase política supuestamente hace.
Por último, los científicos de prestigiadas universidades, como Yale o Harvard, han encontrado que otro síntoma del TADH se manifiesta en una incapacidad severa de aprendizaje. Ni hablar, difícilmente un padecimiento puede tener manifestaciones que se refieran tan puntualmente a nuestra clase dirigente.
Probablemente la necesidad de atención -además del TADH- sea del tamaño de sus espectaculares o del costo de la pauta publicitaria ahora que algunos son candidatos. Pobres, necesitan atención -y curar sus males-.
sábado, 21 de febrero de 2009
Frankenstein
21 Feb. 09
Ayer se estrenó Dr. Frankenstein, ópera rock producida por Cultura UdeG, que reúne a destacados músicos -varios de ellos de Guadalajara-. No puedo evitar los recuerdos de la infancia que -como seguramente a muchos- me trae el nombre de la obra de Mary Shelley.
Los niños asocian Frankenstein con una criatura que da miedo. No es hasta que leemos la obra cuando nos damos cuenta de que Víctor Frankenstein es un joven doctor suizo y que la criatura -su creación- no tiene nombre. El monstruo es creado con partes de cadáveres que adquieren la chispa de la vida cuando son sometidos a los experimentos eléctricos de Víctor.
Algo similar pasa con lo que en Jalisco y en México llamamos política. Como sociedad hemos creado algo amorfo. A esa creación todos le llamamos política, pero no lo es, como no era un ser humano el resultado del experimento de Víctor.
Al igual que el joven suizo, hemos usado partes muertas -y por tanto inservibles- para confeccionar nuestra nueva realidad "política"; por ejemplo: "la línea", consistente en que todos los diputados de un mismo partido voten en un mismo sentido; hace mucho que la repudiamos, luego la condenamos a muerte y con la alternancia la sepultamos. Pero hemos recogido esa parte del sistema muerto para integrarla en lo que hoy llamamos política, y está más viva que nunca. Lo mismo pasa con el mayoriteo, que consiste en imponerse a las minorías, y que también fuera condenada a muerte con enjundia, convencimiento y vehemencia.
La corrupción, esa parte que pensábamos exclusiva del viejo régimen. Este elemento -corrupción- con olor a muerto, ha sido rescatado por nuestra sociedad y debidamente insertado en el andamiaje de nuestra vida "política", y hoy -como nunca-, forma parte vigente de nuestra creación.
Así podríamos seguir con tantas prácticas que como sociedad sepultamos y que, como Víctor, hemos rescatado, las hemos vuelto a unir, y hoy conforman una cosa amorfa que llamamos política.
La política en realidad es un arte, el arte persigue la estética. Lo que hoy tenemos no llega ni a artesanía. El arte requiere artistas, personas que se preparan para dominar la técnica y que cuando llegan a dominarla pueden crear.
En el caso de la política se crean soluciones, acuerdos, mejor convivencia. Los que hoy tenemos no llegan ni a aprendices. Si la equiparáramos a otras artes, más que tener escultores parecería que lo que tenemos son los Picapiedra, dedicados a extraer las piezas de mármol tan necesarias para la escultura. Tan valioso el trabajo de los Picapiedra como el de los artistas, pero ni los primeros pueden hacer arte ni los segundos extraer rocas.
Lo que hoy verdaderamente tenemos es poder, que si bien es el origen de la política, como tal es primitivo. La lógica del poder es la dominación, mientras que la de la política es el Gobierno. Por eso las prácticas a las que hoy asistimos son propias de la dominación. El que domina tiene el poder -no la autoridad- y al poder no le interesa convencer; su objetivo es vencer, avasallar. Los ciudadanos la padecen, pero los miembros de los partidos también.
No renegamos de nuestro origen primitivo, de provenir de seres que se cubrían con pieles, que no tenían lenguaje, que dominaban. Pero aspiramos a la superación; por eso el ser humano ha evolucionado y creado; ha llegado al punto de crear el concepto de lo estético, del arte. De ahí el surgimiento de los Gobiernos, donde la dominación tiende a ser mucho más sutil.
Cuando Víctor Frankenstein ve su obra terminada se aterroriza de lo que ha creado y le resulta repugnante. De la misma forma nos sucede como sociedad ante el engendro que hemos creado con partes -muertas- de lo que en su tiempo fue poder.
En la obra, Víctor piensa que el monstruo ha desaparecido y que el problema ha terminado. La criatura se le aparece en diversos lugares, lo sigue. En su recorrido, el monstruo se quiere congraciar con los humanos, les hace regalos... pero cuando las personas lo ven, lo repudian. Igual nos pasa como sociedad: nuestra creación -nuestra "política"- nos persigue, se nos aparece, hace regalos, quiere congraciarse... pero cuando la sociedad ve su creación le resulta repugnante.
Frankenstein, o el Moderno Prometeo, lleva ese nombre en referencia al Titán de la mitología griega que robaba el fuego a los dioses para llevárselo a los humanos. Prometeo fue castigado por los dioses justamente por robar el fuego. Víctor Frankenstein es el moderno Prometeo por querer robar a Dios la chispa de la vida.
Como sociedad tenemos algo de Prometeo. Pensamos que la política no era necesaria; la abandonamos y queremos crear formas de convivencia sin el ejercicio político. Al igual que Víctor, que quiso robarle a Dios la chispa de la vida, como sociedad quisimos robarle a la política la chispa de la convivencia.
En la obra, el monstruo le propone a Víctor dejarlo en paz si le da una pareja, y el doctor pone manos a la obra. Aquí, lo que llamamos política hace tiempo pidió su pareja y puede ser que ya la tenga -monstruosa, por supuesto- o tal vez tenga varias parejas que como sociedad le hayamos dado. Una de ellas podría ser el narcotráfico, según lo apuntado en París por el Secretario de Economía.