sábado, 3 de enero de 2009

Un año decisivo

2009 podría desnudar las miserias de quienes pretenden seguir tapando el sol con un dedo. Para muestra, cuatro noticias de la semana que está a punto de acabar y enmarca el fin de 2008 y el inicio del nuevo año

Se ha ido el año 2008, pero nos dejó un legado que estará presente el año que apenas empieza y muy posiblemente en varios más. Si la economía mundial no reacciona en los próximos meses, 2008 quedará registrado en la historia como el inicio de una depresión económica descomunal.

Durante el tercer trimestre de 2008 empezaron a configurarse algunos rasgos que dibujaban un desastre económico mayúsculo. Todos pudieron apreciarlo, con excepción de Agustín Carstens y Felipe Calderón. Mientras el ministro de finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, responsabilizó a Estados Unidos de una crisis mundial y vaticinó que la Unión Americana perdería su status de superpotencia mundial, y el propio Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos, manifestaba que había muerto la era del capitalismo salvaje -término hecho famoso por Juan Pablo II-, en México nuestros alegres funcionarios daban rienda suelta a su optimismo y decían que esa crisis no nos afectaría, que teníamos finanzas fuertes y que sería un "catarrito" nada más.

El cuarto trimestre de 2008 nos mostró que la crisis viene en serio. Se configuró oficialmente la recesión de la economía norteamericana. Esto es, se cumplieron dos trimestres consecutivos de decrecimiento. Los gigantes automotrices pidieron el rescate del Gobierno para no cerrar por completo las fuentes de empleo. Estos titanes emblemáticos de la economía norteamericana hicieron recortes de personal, cerraron plantas de manera indefinida y en otros casos lo hicieron por un mes.

Durante el tercer y cuarto trimestres de 2008, el Gobierno norteamericano impulsó un plan de rescate -con dinero público- de empresas privadas que meses antes repartían bonos -tan megamillonarios como irracionales- a sus directivos. El plan de rescate maneja cifras estratosféricas, pero los empresarios dicen que no ajustan: quieren más.

2008 pasará a la historia como el año en que el modelito económico mostró sus miserias. El año en que los grandes sabios que estaban escondidos en sus espacios de reflexión salieron a explicar las causas de la crisis: "es que los norteamericanos gastan mucho, gastan más de lo que pueden". Lo que no se explica es el silencio de esos sabios para denunciar a tiempo el mismo fenómeno que ocurre en suelo mexicano. Hasta los banqueros han reconocido que se equivocaron al repartir tantas tarjetas de crédito.

2009 podría desnudar las miserias de quienes pretenden seguir tapando el sol con un dedo. Para muestra, cuatro noticias de la semana que está a punto de acabar y enmarca el fin de 2008 y el inicio del nuevo año.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, anuncia esta semana que 9 millones de latinoamericanos regresarán a la pobreza -apenas habían salido de esa condición-.

La Comisión Económica para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas, CEPAL, anuncia esta semana que México es uno de los países que menos ha reducido la brecha entre ricos y pobres en los últimos cinco años.

El Consejo Nacional de Evaluación para la Política de Desarrollo Social, Coneval, anuncia esta semana que los programas sociales que se aplican en México -Oportunidades- están generando efectos negativos en la población, y que deben rediseñarse.

Durante noviembre, las remesas que envían los paisanos que viven en la Unión Americana cayeron poco más de 10 por ciento.

Se manejan diversas cifras respecto a las ganancias del narcotráfico. Esta semana se publicó que según un estudio de la Cámara de Diputados, en el 2006 la cantidad ascendió a 25 mil millones de dólares ¿Qué sería de la economía mexicana si llegamos a ganar la guerra al narcotráfico? ¿Qué efectos tendría en la economía la ausencia de esa milmillonada de dólares?

2009 puede representar la oportunidad para obtener respuestas o correcciones a las desviaciones que dibujan estas noticias de fin e inicio de año. Si no las tomamos en serio y pensamos que lo único que pueden producir son "catarritos", en más de un caso podremos vernos en serios problemas.

Si no trabajamos por corregir o desentrañar este tipo de mensajes, al final, 2009 será inclemente y nos dará más de alguna respuesta a estas y otras interrogantes. Qué tal si en 2009 también hace aire y deja al descubierto otras miserias. Recordemos que al inicio de 2008 nadie -en realidad pocos- hablaba de crisis, mucho menos de recesión... Hoy ya se habla de la posibilidad de una depresión económica, el equivalente de una recesión prolongada.

Feliz año a todos.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 27 de diciembre de 2008

Despropósitos de Año Nuevo

Están muy seguros de lo que hicieron: saben que hicieron el bien y no les importa lo que digan los demás

El año viejo se va. Son tiempos de reflexión y buenos propósitos. Queremos borrar o aminorar la parte de nosotros que no nos gusta y reforzar lo que hicimos bien. La excepción confirma la regla y hay algunos -como el Gobernador- que lo que tienen son despropósitos -dicho o hecho fuera de razón, de sentido o de conveniencia- están muy seguros de lo que hicieron: saben que hicieron el bien y no les importa lo que digan los demás.

El 23 de abril del año que está por terminar, el Gobernador de Jalisco hizo un papelazo de órdago: mentó madres; emboletó al Cardenal en un supuesto "buen desmadre" que traían; regaló 15 millones de pesos; pidió el perdón de los pecados por anticipado, fast-track y sin arrepentirse; por lo menos pisoteó el principio democrático del respeto a las minorías (falta ver si realmente eran tan poquitos como él creía). Si cualquier civil hubiera hecho lo mismo, habría sido llamado "El payasito de la fiesta".

Ocho meses después, el Gobernador se empeña en construir la secuela de aquel bochornoso espectáculo. "Regala 10 millones" tituló MURAL el 19 de diciembre la nota que daba cuenta del acto en que el Gobernador anunciaba que había destinado 10 millones de pesos a personas de escasos recursos con motivo de la Navidad. El Gobernador habría expresado: "¿Cuánto vale una sonrisa de los hijos?, ¿cuánto vale un momento de felicidad?, ¿cuánto vale la satisfacción del papá al saber que su hijo será atendido en su cartita por el Niño Dios?" Hay un hilo conductor entre ambos actos. En abril de este año, el beneficiario del "pinche papelito" era la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos, A.C; el monto: 15 millones de pesos. El 18 de este mes, los 10 millones serían repartidos entre 10 mil familias en situación de pobreza. Mil pesos por familia. Las familias beneficiarias son las que se encuentran registradas en el padrón del Banco de Alimentos.

En abril se decía que con 15 millones de pesos se construirían -suficientes- bancos de alimentos para resolver el problema del hambre en Jalisco. A ocho meses de distancia no sabemos el grado de avance de esas obras. Suponiendo que con 15 millones de pesos se resolviera el problema del hambre -según palabras del Gobernador en aquella fatídica noche- y sin ánimo de menospreciar el enorme valor de la "satisfacción de los papás al saber que su hijo será atendido en su cartita al Niño Dios", ¿no sería mejor invertir los 10 millones de los regalos navideños en el proyecto de construir bancos de alimentos?

El asunto se complica cuando vemos que el Banco Diocesano de Alimentos tiene una relación estrecha con la Iglesia católica, y acudiendo a la memoria encontramos en febrero de este mismo año las palabras del Cardenal Sandoval: "Les da de comer un día, dos días, un año, dos años a los pobres, pero no los saca de pobres; y, además, se gasta en esos subsidios lo que debería de usarse en la infraestructura del País (en este caso del Estado) para que todos puedan progresar, todos puedan tener trabajo, educación y salud". El Cardenal declaraba en esos términos en febrero del 2008 y señalaba que "dar dinero del Gobierno a los pobres, es populismo".

Si se acude a la página del Banco de Alimentos http://www.amba.org.mx, encontraremos el "Directorio de Donadores", y ahí se puede buscar uno por uno -y supongo que encontrar a todos- los generosos donadores a este proyecto... el problema es que entre los nombres de Sabritas, Jumex, La Costeña, etcétera ¡¡¡no aparece el donador del "pinche papelito"!!! ¡Vamos, ni el Gobierno de Jalisco ni el Gobernador! Algunos dirán: solamente aparecen las empresas privadas y no las entidades gubernamentales. Pues no. Sí aparece SAGARPA, SAT, INDESOL, etcétera. Vaya que está salado el donativo, o debe ser tan pequeño comparado con lo que donan las demás empresas y entidades que no alcanza para salir en la Web.

La historia no termina ahí. Si consultamos la página del Banco de Alimentos, cuyo padrón -según el Gobierno- fue el que sirvió para entregar los 10 millones (mil pesos para diez mil familias) para regalos de Navidad... nos encontramos con otro pequeño detalle: la organización no tiene cobertura en prácticamente ninguno de los Municipios más pobres de Jalisco. La culpa no la tiene el banco, cuya labor es encomiable, sino que es del Gobierno por no ser capaz siquiera de contar con un padrón de las familias más pobres de la entidad y por tratarnos de engañar de que con esos 10 millones se estaban atendiendo las familias más pobres de la entidad. La culpa también es de nosotros por dejarnos engañar con tanta facilidad.

El Gobernador también declaró esta semana que "la mentada no le hizo daño a nadie" (sic). Puede ser -me resisto a creerlo- que tenga razón. Pero, más allá de lo anecdótico del insulto, hay asuntos que deben conocerse.

¿Si el donativo al AMBA hizo bien, por qué no aparece publicitado en su página? ¿Cuántos bancos de alimentos -de los que se dijo se construirían- fueron edificados con los 15 millones de pesos entregados en abril? ¿Por qué el Gobierno no cuenta con un padrón de las familias con mayor grado de marginación en la entidad? ¿Si lo tiene, por qué prefiere acudir al de una organización privada con cobertura -muy- limitada? ¿Por qué no se sabe con anticipación adecuada -y no a toro pasado- en qué se va a regalar el dinero público, a quiénes y con qué criterios?

Ojalá y uno de los propósitos de año nuevo sea encontrar respuesta a esas y otras interrogantes, y no evadirlas, disfrazarlas, enredarlas o pretender convertirlas en virtudes inexistentes. Bienvenidos los propósitos del año nuevo y que con el año viejo se mueran los despropósitos.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 20 de diciembre de 2008

¿Administrar o enfrentar?

México es uno de los países de la región que registra mayor nivel de desigualdad -brecha entre los más ricos y los más pobres-, medido por el Índice de Gini

Sin duda, la de ayer es una de las declaraciones más atinadas de todas las que ha expresado el Presidente de la República. Al referirse al combate a la delincuencia, Calderón dijo: "el haber ignorado o pretendido administrar la delincuencia, en lugar de enfrentarla con determinación en el pasado, trajo consecuencias funestas para México".

Independientemente del sutil golpe que asestó a su antecesor, Calderón puso el dedo en la llaga. Sus palabras son un referente obligado para abordar la situación del País, no solamente la relacionada con el tema de seguridad.

Por ejemplo, analicemos bajo la óptica discursiva presidencial los temas de la pobreza y la desigualdad, y tratemos de responder a la interrogante ¿en México se ignora, se administra o se enfrenta la pobreza y la desigualdad? México es uno de los países de la región que registra mayor nivel de desigualdad -brecha entre los más ricos y los más pobres-, medido por el Índice de Gini. En ese mismo sentido abona el dato del Banco Mundial que refiere que México se ubica en el lugar 70 respecto al ingreso per cápita. Para no dejar lugar a dudas, la misma fuente reporta que nuestro país tiene el lugar 80 -empatado con Botswana- en cuanto a capacidad adquisitiva.

La respuesta a la pregunta difícilmente puede apuntar a que en México se enfrenta o se combate la pobreza y la desigualdad. La administración de estos temas con programas sociales de mediano impacto también resulta funesta para México.

El mismo caso aplica para el Índice de Libertad Económica que mide la Heritage Foundation, donde nuestro país se ubica en el lugar 60, o en el caso de la competitividad que nos ubica -el Foro Económico Mundial- más o menos en la misma posición.

Definitivamente no se puede enfrentar o combatir esta problemática con una recaudación fiscal como la que reporta México, ridícula cuando la comparamos con otros países. México ronda el 12 por ciento de recaudación con relación al PIB; el dato contrasta frente a lo que reportan Brasil, Argentina y Chile, que se ubican en la franja del 20 por ciento, ni hablar de la Unión Americana y Canadá, que casi alcanzan el 30 por ciento, o de la Unión Europea, que supera a los países de América del Norte.

Nuevamente la pregunta resulta obligada: ¿se ignora, administra, enfrenta o combate la evasión fiscal en México? Las evidencias no podrían engañar sino a los que se quieren dejar llevar por los cuentos de que la causa de la evasión o defraudación pasan por la economía informal, lo cual sataniza en la mayoría de los casos a pequeños o medianos comerciantes. Si los datos duros demuestran que tenemos un país desigual, con una concentración de la riqueza que no reportan los países ricos, la conclusión es contundente: la evasión fuerte se ubica en donde se concentra el grueso de la riqueza.

Si el problema de la evasión se administra, y en otros casos de plano se ignora, no hay forma de enfrentar y combatir los problemas sociales con la única herramienta que se puede hacer eficazmente: el gasto público. Lo único que queda es administrarla con prácticas disfrazadas de filantropía, con publicidad que, en éste como en otros casos, vende gato por liebre y trata de hacer ver los micro o pequeños ajustes como las grandes y esperadas reformas.

John Womack, historiador y estudioso de México, de la Universidad de Harvard, dijo en noviembre del 2006 que "el próximo presidente llega a Los Pinos en una condición de debilidad política, por lo que si no da golpes de timón o no desafía muchos intereses, como los de los banqueros, fracasará.... si mantiene esta conducta no va a ganar nada.... lo que hace falta es apostarle a un gran golpe de timón al interior de su propio grupo, los panistas, y ponerse a la cabeza de un proceso que conduzca a reformas políticas y a un pacto social".

Las palabras de Womack se funden con las expresadas ayer por Calderón: "el haber ignorado o pretendido administrar la delincuencia, en lugar de enfrentarla con determinación en el pasado, trajo consecuencias funestas para México". Todo es cuestión de agregar, además de la delincuencia, los grandes y graves problemas que enfrenta nuestro País: pobreza, desigualdad, falta de competitividad, libertad económica, inversión en la ciencia y la cultura, evasión fiscal.

Palabras sabias las de Womack y las del Presidente. La mala noticia es que llevamos -de este sexenio- dos años ignorando o administrando los problemas. La buena es que quedan cuatro años y todavía se puede hacer algo, aunque parece difícil que Calderón asuma el reto de Womack... pero es tiempo de nuevos deseos y esperanza. Ojalá.

rogelio_campos@yahoo.com