sábado, 2 de agosto de 2008

Una pobre reforma

La "reforma" electoral aprobada recientemente fija nuevas reglas para la operación de las elecciones en Jalisco. No son pocas las nuevas disposiciones cuestionadas. La atención se ha centrado en el sensible aumento de los recursos destinados a los partidos políticos y en la remoción de los actuales consejeros.

El pasado jueves el órgano electoral dejó entrever que solicitará más de 700 millones de pesos para ejercer en 2009. El próximo año se celebrarán elecciones intermedias. En 2003 este tipo de elecciones costaron poco más de 200 millones de pesos. Se exponen muchos argumentos para justificar el aumento, pero no parecen alcanzar para justificarlo.

Uno de los puntos que explican el incremento se encuentra en los ingresos que tendrán los partidos. Los legisladores lo justifican al amparo de que en ese sentido está la reforma constitucional federal. Obsoletos quedaron los argumentos de anteriores reformas que buscaban un ahorro en el gasto electoral. En 2005 se reformó la Constitución para que los consejeros ganaran menos, tres años después, ganarán más que en 2004.

Para las elecciones de 2003 se hizo otra reforma que hacía coincidir las fechas de la elección local con la federal. El principal argumento fue el del ahorro. Al parecer, ese argumento ya perdió vigencia.

El Instituto Electoral sigue siendo visto por la mayoría de la población como un organismo "temporalero", que solamente tiene actividad cada tres años. Si bien es cierto que esto no es así, ya que el organismo tiene a su cargo funciones en los períodos de menor intensidad, su eficacia y el impacto de su trabajo quedan en entredicho.

El organismo electoral no ha dictaminado sobre las multas a las violaciones en los gastos de campaña de la elección de 2006. Estamos a meses de iniciar un nuevo proceso electoral y eso no es aceptable, bajo ningún argumento.

Si bien es cierto que los actuales consejeros han desplegado el mayor esfuerzo del que se tenga memoria por realizar actividades de educación cívica, también es cierto que el impacto de las mismas apenas sí se puede apreciar.

Si además consideramos que actividades sustantivas, como el padrón electoral, sale de su competencia, este tipo de organismos locales cada vez encuentran menos argumentos para existir y se convierten en ventanilla de trámite del IFE. Por si lo anterior fuera poco, el caso del referéndum promovido por la FEU evidenció que a los consejeros y a su aparato los atrofia la inactividad. La FEU demostró que el cruce de datos entre las solicitudes y el padrón lo hicieron con un documento caduco. Además demostró que varios casos de personas que se declararon inexistentes en el padrón, en realidad sí se encontraban.

Debemos transitar a un modelo de Instituto Nacional Electoral que se encargue de la organización de todas las elecciones, ya sean federales y locales, con un calendario único. El mismo día deben celebrarse elecciones en todo el País. Si somos más ambiciosos podemos recurrir al ejemplo brasileño, que conjunta en su órgano electoral las funciones administrativas y jurisdiccionales que nosotros tenemos separadas en institutos y tribunales. Un sólo organismo -con sus delegaciones- en lugar de los 66 que tenemos actualmente.

Si queremos ir más allá, podemos hacer períodos de cuatro años para Presidente de la República, Gobernador y diputados; y de ocho años para senadores, con posibilidad de reelección. Se acabaría el pretexto de que en el primer año apenas están aprendiendo, pero también se tendría la exigencia de resultados en el corto plazo.

Contar con dos organismos, con sus delegaciones, implicaría un ahorro aproximado del 50 por ciento. Períodos de cuatro años implicarían un ahorro adicional del 25 por ciento. Se puede ahorrar más si invertimos en urnas electrónicas que se puedan usar en varios procesos electorales y podríamos aprovechar las fechas simultáneas (que en este esquema se convertirían en concurrentes) para que los ciudadanos votarán por referéndum, obras públicas, entre otras decisiones.

Lo anterior sin tomar en cuenta las bondades ecológicas, de rapidez en contar con resultados y de certidumbre en cuanto a las pocas impugnaciones que se tendrían. La urna electrónica no solamente se utiliza en países de primer mundo, en Brasil el 100 por ciento de los ciudadanos la utiliza y prácticamente no han tenido impugnaciones. El mito del federalismo, al que se apela para contar con 66 organismos, se diluye con el caso brasileño.

Pasemos al segundo de los puntos. En la reforma aprobada, los consejeros duran únicamente tres años en el cargo. Con lo anterior se contraviene la doctrina que establece, para el caso de organismos constitucionales autónomos, períodos largos de duración para sus titulares como un elemento que abona de manera determinante a su autonomía, estabilidad y profesionalización.

Al parecer, estas posibilidades no existen en la mente de nuestros legisladores. Estamos peleados con la tecnología, la eficacia, la certidumbre, la rapidez, los ejemplos de casos de éxito y con lo que establece la doctrina. Nuestro sistema electoral se ve reflejado a la perfección: premoderno, ineficaz, lento, destinado al fracaso y basado en la ignorancia. Lo peor de todo es que nuestras autoridades surgen de estos procesos y estamos reafirmando las bases para que, salvo caso fortuito, sean a su vez un reflejo del sistema electoral que da origen a su autoridad.

Tomo necesarias vacaciones. Nos vemos en tres semanas.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 26 de julio de 2008

Obamado

Faltan 100 días para que se conozca quién será el próximo Presidente estadounidense. Desde el inicio de los procesos intrapartidarios, la figura de Barack Obama ha crecido como bola de nieve. El fenómeno ha generado lo que hoy se conoce como Obamanía, y parece destinado a seguir escribiendo páginas de la historia mundial.

El virtual candidato de los demócratas se impuso al binomio Clinton. La fuerza que lo ha respaldado se caracteriza por la consistencia de un apoyo popular inusitado que lo llevó a recaudar por Internet fondos suficientes para su campaña interna. Obama no es propiamente un fenómeno mediático, como algunos quieren limitarlo. Tampoco se explica sin la crisis que atraviesa la Unión Americana: crisis estructural, más que coyuntural.

El éxito de Obama encuentra explicación en factores como haber despertado el interés de un segmento del electorado tradicionalmente apático y olvidado: la juventud. Los jóvenes estadounidenses no encuentran elementos de orgullo nacional en un mundo que habla el lenguaje de la competitividad, del calentamiento global y de los grandes problemas del Siglo 21. El discurso de Obama no apela a la superioridad, mucho menos a la soberbia; al contrario, es un discurso más bien humilde, fresco y flexible. La figura de Obama refuerza su mensaje.

Hace algunos meses, los editorialistas de MURAL tuvimos la oportunidad de conversar con el Doctor George W. Grayson, especialista en temas de Gobierno. En esa reunión, Grayson se expresaba de Obama como "el rayito de esperanza" de los estadounidenses, equiparándolo a AMLO y tratando de enfatizar la falta de consistencia del discurso del entonces precandidato demócrata. Grayson veía todos los inconvenientes que tendría Obama en esa carrera... inconvenientes que el virtual candidato ha superado o que solamente existían en la imaginación de quienes veíamos invencible el statu quo. La visión de Grayson sobre diversos temas, incluido México, contrasta de manera formidable con la de Obama, tanto como la edad de ambos personajes. Lo cierto es que Obama, más que guiarse por la historia, está haciéndola.

Barack domina las encuestas. Aunque la diferencia con John McCain es mínima, no debemos olvidar que se trata de una elección indirecta. Si atendemos los estudios de opinión que arrojan resultados por Estado, y si hoy fueran las elecciones, Obama sería el ganador por un margen considerable. Tampoco debemos pasar por alto el factor Bob Barr, candidato del Partido Libertario, que solamente podría "robarle" votos a McCain.

El candidato republicano la tiene difícil. Debe sobreponerse a la gestión de Bush, quien se ubica en niveles históricos de (anti)popularidad. Además, debe enfrentar el hartazgo del pueblo estadounidense por las guerras en Iraq y Afganistán, el alza en los precios de la gasolina y la recesión económica. Nada fácil.

La situación se agrava para McCain si consideramos que una parte de la opinión pública empieza a atribuir la dolorosa y cotidiana alza en el precio de la gasolina a la famosa "Laguna Legal Enron", hecha a la medida de esa empresa y que permite la especulación en el mercado de futuros. El punto crítico es que el autor de esta cláusula es Phil Graham, principal asesor económico de McCain. Por si lo anterior fuera poco, McCain no es considerado al interior de su partido como un republicano de hueso colorado.

Pero volvamos al personaje de la semana, el que recién protagonizó un suceso histórico ante la Columna de la Victoria en Berlín. Las imágenes del precandidato demócrata en tierras alemanas son indescriptibles. Más de 100 mil personas congregadas para escucharlo, para interrumpirlo constantemente con aplausos después de cada frase. El suceso dejó fríos a los republicanos. Lo único que pudieron decir fue: "lo bueno es que esos no votan".

Las comparaciones con Kennedy no se hicieron esperar. La diferencia es que Obama apenas es candidato virtual. Su mensaje es sencillo y con gestos de humildad, planteando algo más que el discurso al que nos tenía acostumbrados la superpotencia. La recepción, el discurso, la ovación, la multitud, el lugar... vaya fenómeno difícil de explicar. Por si fuera poco, al día siguiente el Mandatario francés Nicolas Sarkozy dijo haber tenido una conversación "apasionante" con Obama.

Lo de Obama va más allá del carisma racial; la mayoría de sus voluntarios (como la multitud en Berlín) no son afroamericanos. También va más allá de un mero fenómeno mediático. La explicación de lo que está sucediendo con este personaje pasa por un sistema mundial que está colapsado, atenta contra el medio ambiente y es insensible a los flujos migratorios y a las necesidades elementales de la población. Obama lo ha entendido, y en ese sentido fueron sus planteamientos en Berlín.

El mundo requiere de que la nación estadounidense se reactive y que replantee sus políticas. En eso Grayson tiene razón: Obama encarna la esperanza de que pueda suceder.

No ha ganado la Presidencia y está por verse si el extraordinario candidato puede ser un Presidente fuera de serie. La historia se escribe cada día y por lo pronto podemos apreciar la diferencia entre el actual Presidente de Estados Unidos y este virtual candidato. Mientras Bush va al extranjero y es abusheado, Obama va al corazón de Europa y es obamado.

rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 19 de julio de 2008

El aguafiestas

El Senado de la República programó la realización de 21 foros de debate sobre la reforma energética. Ya van 20. El más reciente, celebrado el pasado jueves, sin duda alguna es uno de los más relevantes de este sano ejercicio. El vigésimo foro, con o sin reforma, es una referencia necesaria, obligada. Lo que ahí se expuso refleja fielmente la situación que vive México en diversos ámbitos.

A diferencia de los foros que se han llevado a cabo, éste se distinguió por varios aspectos. Resulta recomendable y hasta necesario detenernos para reflexionar, no solamente en lo que ahí se dijo, sino en todo lo que sucedió.

El protagonista de este episodio fue el Auditor Superior de la Federación, Arturo González de Aragón. Puso el dedo en la llaga y de manera contundente exhibió la opacidad y la corrupción que campean impunemente, no sólo al interior de PEMEX, sino en torno a la empresa. González de Aragón marcó la diferencia respecto a lo que se ha dicho sobre la materia. No se limitó a señalar las corruptelas que involucran al sindicato. Fue más allá. Señaló la corrupción en los contratos con empresas privadas, nacionales y extranjeras.

El aguafiestas de la pretendida reforma calderonista (sepultada esta semana), señaló que las iniciativas presentadas por el Presidente no resuelven la opacidad y la corrupción que sufre y que genera PEMEX.

González de Aragón hizo estos y otros fuertes señalamientos. Al hacerlo, se valió de datos duros. Con números, no solamente puso al desnudo la problemática real de PEMEX; adicionalmente, desnudó las limitaciones de quienes llevaban la encomienda de defender la propuesta presidencial.

González de Aragón dijo que es urgente mejorar la eficacia recaudatoria del Estado para liberar a PEMEX de una carga fiscal que representa el 60 por ciento de sus ingresos. Contrastó este dato con el hecho de que existen 50 grandes contribuyentes en el País que en 2007 sólo pagaron 74 pesos en Impuesto sobre la Renta y 67 pesos de IVA. La realidad de la paraestatal sería muy diferente si esos grandes contribuyentes pagaran sus impuestos y las finanzas públicas no gravitaran en torno al petróleo.

Lo anterior viene a reforzar lo sospechoso que resulta el interés desmedido por la reforma energética, que contrasta con el desinterés y la falta de enjundia discursiva por impulsar una reforma hacendaria que combata la monumental evasión fiscal en México. Con relación al PIB, recaudamos la mitad de lo que obtiene Brasil, y el caso es alarmante si consideramos que lo recaudado en México incluye lo que se obtiene de PEMEX.

También señaló que PEMEX tiene inversiones accionarias en 54 empresas, acciones con valor de 6 mil 500 millones de pesos, y que sólo 13 operan como paraestatales y 21 lo hacen en el extranjero... sin rendir cuentas. Dijo que estas empresas funcionan bajo un esquema que limita la información de sus operaciones y que, como resultado de la fiscalización efectuada por la ASF, "PEMEX no proporcionó informes de 40 empresas filiales, no tenía un esquema integral de administración que le permitiera el control de gestión de sus inversiones, no proporcionó documentación comprobatoria de las autorizaciones del Consejo de Administración para invertir en nueve empresas".

Los anteriores señalamientos dejan ver muy mal al círculo rojo calderonista que ocupó posiciones clave en la Secretaría de Energía, y no obran registros de haber expuesto esta preocupante situación, por lo menos no con la enjundia que hoy imprimen al otro tema. En el caso del Secretario de Gobernación, el asunto se agrava, ya que fue presidente de la comisión que trata estos temas en la Cámara de Diputados.

El auditor señaló (aportando números) emisiones sospechosas de bonos con cesión de plusvalía de empresas trasnacionales y el manejo discrecional del fondo de ingresos petroleros sin que se acrediten debidamente sus aplicaciones. Se dio el lujo de enmendarle la plana a Gabriel Moctezuma Muñoz (funcionario de PEMEX), al aclarar que la deuda de Pidiregas es del doble de lo que dijo Moctezuma. Los legisladores panistas quedaron congelados. Acostumbrados a debatir opiniones, enmudecieron al ser llevados al terreno de los datos duros.

Otro que se quedó frío fue el presidente del IFAI. Ante los contundentes señalamientos de ausencia de rendición de cuentas expuestos por el auditor, evidenció que el discurso adorador de la transparencia se queda rabón. El IFAI es un organismo del Poder Ejecutivo, eso se conoce. Lo que Alfonso Lujambio dejó al descubierto fue la habilidad que tiene el IFAI para, cuando le conviene, jugar para la tribuna y erigirse como la referencia de la transparencia, no solamente de entidades gubernamentales, sino hasta sindicales... pero cuando se trata de propuestas del titular del Poder al que pertenece, entonces carece de autocrítica. Candil de la calle.

El debate implica controversia, discusión, contienda. La controversia es la discusión de opiniones contrapuestas. Se debaten ideas, y generalmente se hace con palabras. La calidez de las palabras provoca en ocasiones que el debate suba de temperatura, se caliente. González de Aragón utilizó la frialdad de los números y congeló las armas de quienes eran su contraparte.

Es cierto, González de Aragón aniquiló la controversia, malogró el debate en los términos que lo conocemos. No sabemos si al hacerlo inauguró una nueva categoría (el debate donde prevalecen los números), o quizás solamente evidenció que para debatir se requiere un equilibrio de fuerzas entre los contendientes, y cuando los números son tan contundentes no hay materia para la discusión.

rogelio_campos@yahoo.com