Tal parece que la necesidad de la sociedad por conocer la verdad es una proclama que viene adquiriendo fuerza. A este reclamo se sumó Emilio González Márquez el pasado jueves. En el marco de la Sexta Asamblea de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, el Gobernador de Jalisco expresó: "Queremos sistemas que no se rijan por cuántos ejemplares voy a vender hoy, y necesito vender más que ayer, y por lo tanto necesito ser más llamativo; sí, queremos sistemas que hablen de la verdad con objetividad y una característica de la verdad es que debe ser completa".
No cabe duda, este País ya no puede vivir de "verdades a medias", de las que se dice son o pueden ser peores que las mentiras. Parece fácil de resolver. En los hechos resulta más complicado. El enfrentamiento de posturas que se presenta en el caso de la llamada Reforma Energética es un botón de muestra. Cada bando tiene su verdad.
La búsqueda de la verdad es un tema complejo, de ahí que desde hace siglos haya sido materia de la filosofía. Sin embargo, en algunos ámbitos se cuenta con avances para poder contar con un panorama que nos permite un mayor acercamiento con la realidad. En los ámbitos del desarrollo político, económico y social, se ha avanzado de manera importante en construir metodologías con bases científicas, que nos permiten medir, y que al hacerlo nos brindan la oportunidad de comparar y hasta de mejorar.
La metodología desarrollada puede tener limitantes y errores, pero constituye un camino para llegar a un espacio común que permite la aceptación de la realidad, con todo y sus errores, la discusión y el mejoramiento de las condiciones sociales.
Con bases científicas (que ya se han referido en Jalisco a la Baja), se han desarrollado estudios por la Comisión Económica para América Latina de la ONU (CEPAL), que establecen que nuestra entidad es una zona en franco retroceso económico. Con metodologías mundialmente aceptadas, se ha medido que Jalisco ha pasado del tercer al cuarto lugar en la aportación al PIB nacional. Con los mismos métodos se sabe que la industria manufacturera del Estado ha venido desplomándose, al tiempo que es rebasada por Coahuila, Tlaxcala, Querétaro, Aguascalientes y Yucatán, y ni qué decir que nos supera el DF, Estado de México y Nuevo León. Con instrumentos similares, el Instituto Mexicano de la Competitividad ubica a Jalisco en un penoso lugar 16 en esa materia.
La UNICEF nos manda al lugar 25 en materia de atención de nuestros niños y adolescentes. Lo mismo sucede con el estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, donde Jalisco es décimo lugar en rezago social; decimosegundo en analfabetismo y décimosexto en materia de cobertura de servicios de salud. Precisamente en materia de salud, el Gobierno federal nos reprueba en la mayoría de los indicadores, desarrollados por la secretaría del ramo, que mide la salud y su atención.
Son "verdades de a kilo", como entidad vamos mal y esa ruta no es la que están siguiendo el conjunto de los Estados que conforman la Federación. La verdad no peca, pero sí puede y debe incomodar.
La situación se agrava si consideramos que el fenómeno se replica a nivel País. El Banco Mundial nos ubica en el lugar 70 en ingreso per capita. En capacidad adquisitiva el resultado es peor: lugar 80, compartiendo el sitio con Botswana y por debajo de Trinidad y Tobago. La Heritage Foundation nos otorga el lugar 60 en libertad económica, por debajo de El Salvador. El Foro Económico Mundial nos sitúa abajo del lugar 50 en materia de competitividad. Cifras que contrastan con el hecho de ser la economía número 11 (otros ya nos ubican en el número 13) a nivel mundial.
Más verdades: México apenas recauda el 10 por ciento de su PIB, porcentaje que es duplicado por Argentina, Brasil y Chile. Ya llevamos años donde la comparación no es con el Norte o con Europa. El Índice de Gini, que mide la desigualdad, nos muestra que somos un País donde la polarización económica es dramática. Los que ganan mucho son muy pocos y los que ganan poco o nada son muchos. Pareciera una verdad universal, pero la medición muestra que aquí el fenómeno está particularmente acentuado. Si en un hogar mexicano ingresan 30 mil pesos al mes, pertenece al 10 por ciento de los hogares más ricos del País.
Estas mediciones también nos permiten aproximarnos al conocimiento del tiempo que nos llevará superar nuestros rezagos. La verdad que nos muestran, es que estamos avanzando a paso muy lento mientras otros países nos rebasan. La verdad es que nos tomará mucho más tiempo llegar a ese punto que el que les tomará a otros países.
La ciencia también nos aproxima a la verdad y nos dice que las políticas públicas lo son cuando tienen el respaldo de la sociedad. Lo anterior implica un proceso de escuchar, tolerar, convencer, incorporar ideas de la gente, atender lo que la sociedad considera prioritario y estratégico. También implica propiciar y alentar la participación de la sociedad para que proponga. Lo que se haga del Gobierno de otra forma no es una política pública y tiene mayor probabilidad de fracasar.
Ni duda que aproximarnos a la verdad y alejarnos de las verdades a medias es algo de lo que en México y Jalisco estamos necesitados. Ahí está el camino que nos ofrece la ciencia y la técnica, ojalá se opte por esa ruta. Enfrentarnos a esas verdades puede doler, pero resulta necesario hacerlo.
sábado, 10 de mayo de 2008
sábado, 3 de mayo de 2008
Agujas en el pajar
Nadie puede poner en duda la importancia de la información. De la misma magnitud es la importancia de clasificarla y sistematizarla para facilitar su búsqueda; la información "en bruto" se convierte en un pajar en donde hay que encontrar agujas. El Instituto de Transparencia e Información Pública del Estado de Jalisco, ITEI, muestra en su página Web una carencia monumental en lo relativo a la noción de clasificación y sistematización de la información. Veamos algunos ejemplos.
Los sujetos obligados por la Ley de Transparencia -toda entidad que ejerce recursos públicos-, deben publicar y actualizar de manera permanente y sin que alguien lo solicite, la información que la propia ley considera como fundamental. Si usted está interesado en saber cuáles son las entidades que cumplen con esta obligación, lo mejor es que se arme de paciencia y tome su tiempo porque es imposible tener un fácil acceso a esta información.
En esta búsqueda, lo que sí encontrará en la página Web del ITEI es una especie de calendario, los años y los meses sí aparecen muy bien ordenados; entonces, lo que usted debe hacer es explorar mes por mes hasta encontrar la dependencia o entidad que busca. Si requiere un comparativo, debe hacerlo usted mismo, ármese de papel y lápiz y vaya tomando nota de cada una de las evaluaciones. En esta búsqueda usted podrá advertir que hay entidades que no cumplen con lo que señala la norma, y también podrá contemplar las "recomendaciones" que hace el Instituto de Transparencia. Pero si quiere saber si la recomendación surtió algún efecto, se quedará en blanco, pues no hay forma de consultar el seguimiento a las mismas.
La presentación de la información concentrada y generada por el ITEI no contribuye a facilitar su búsqueda y análisis. En su página Web abundan los archivos tipo PDF, esto es, una simple "copia fotostática" de un documento físico, sin ninguna posibilidad de acceder a vínculos que amplíen la somera información ahí presentada. Lo que se presenta como "estadísticas" ni siquiera contiene los sujetos obligados involucrados en los números que se presentan, o al menos la categoría genérica a la que pertenecen.
La página Web del ITEI es un desastre en materia de sistematización de lo que constituye su razón de ser: la información. Si es así para quien tiene las habilidades mínimas de búsqueda de información por razones de su actividad académica y editorial, debe ser un muro infranqueable para quienes se inician en Internet o para aquellos que recién empiezan a adquirir ciertas habilidades en la búsqueda de información.
Adicionalmente, la información que se presenta no se encuentra actualizada. En el apartado de "sanciones", la última que se tiene registrada data de abril... de 2007.
Si se carece de lo señalado anteriormente, ni hablar de gráficas, cuadros comparativos o diagramas de flujo. Mucho menos de la generación de información que podría ser de utilidad. Por ejemplo, un ciudadano al que se le negó la información que solicitó, tiene dos caminos: a) inconformarse ante el ITEI; y b) no inconformarse y aceptar la negativa. ¿Existen casos de esta segunda opción, y de ser así, cuántos?
Ahora pensemos en alguien que eligió la opción a) y sí decidió inconformarse ante el ITEI. Nuevamente tenemos dos opciones: a) el ITEI ordena que se entregue lo que se negó en un principio; y b) el ITEI confirma la negativa. En este último caso ¿a qué se debe que el ITEI confirme negativas de información?, ¿hay un patrón? ¿No sería conveniente orientar a la ciudadanía en aquellos casos en que el propio ITEI está confirmando las negativas? Si contáramos con esta información, se podría orientar al público y con ello abatir las horas-hombre invertidas por los sujetos obligados y por el propio ITEI en un trámite cuyo final ya se conoce: terminará negándose la información.
Además, si se contara con esta información (no solamente "en bruto"), estarían a escrutinio los criterios que se están aplicando por parte del ITEI para confirmar las negativas de información. Hasta ahora, en las negativas de información, los criterios que han estado en la mira son únicamente los de los sujetos obligados.
Ahora veamos las resoluciones del ITEI que ordenan entregar la información en principio negada. ¿En qué casos sí se entregó? ¿Lo que se entregó corresponde a lo solicitado? ¿Hay estudios que reflejen la conformidad del usuario con el trámite y con el producto demandado u obtenido? Demasiado pedir. Complementemos el mismo caso: información negada en principio y que el ITEI ha ordenado entregar: más allá del efectismo de que el presidente del ITEI se apersone a presentar la denuncia penal, sería conveniente contar con la información del seguimiento de todas las sanciones que debieron imponerse (penales o de cualquier tipo).
Si en la página Web del ITEI no encontramos toda la información que hemos referido, podríamos suponer que seguramente se puede consultar en los informes anuales. Pero tampoco. Lo que sí se puede apreciar en esos documentos son letras pequeñas y fotografías grandes. El cuidado de las fotografías contrasta con el que se tuvo con el contenido del informe (2006-2007), pues incluye una fe de erratas por un errorcito del 400 por ciento en una cifra. La mayoría de las imágenes corresponden al presidente del ITEI. Ni hablar, es cuestión de criterios y de prioridades.
rogelio_campos@yahoo.com
Los sujetos obligados por la Ley de Transparencia -toda entidad que ejerce recursos públicos-, deben publicar y actualizar de manera permanente y sin que alguien lo solicite, la información que la propia ley considera como fundamental. Si usted está interesado en saber cuáles son las entidades que cumplen con esta obligación, lo mejor es que se arme de paciencia y tome su tiempo porque es imposible tener un fácil acceso a esta información.
En esta búsqueda, lo que sí encontrará en la página Web del ITEI es una especie de calendario, los años y los meses sí aparecen muy bien ordenados; entonces, lo que usted debe hacer es explorar mes por mes hasta encontrar la dependencia o entidad que busca. Si requiere un comparativo, debe hacerlo usted mismo, ármese de papel y lápiz y vaya tomando nota de cada una de las evaluaciones. En esta búsqueda usted podrá advertir que hay entidades que no cumplen con lo que señala la norma, y también podrá contemplar las "recomendaciones" que hace el Instituto de Transparencia. Pero si quiere saber si la recomendación surtió algún efecto, se quedará en blanco, pues no hay forma de consultar el seguimiento a las mismas.
La presentación de la información concentrada y generada por el ITEI no contribuye a facilitar su búsqueda y análisis. En su página Web abundan los archivos tipo PDF, esto es, una simple "copia fotostática" de un documento físico, sin ninguna posibilidad de acceder a vínculos que amplíen la somera información ahí presentada. Lo que se presenta como "estadísticas" ni siquiera contiene los sujetos obligados involucrados en los números que se presentan, o al menos la categoría genérica a la que pertenecen.
La página Web del ITEI es un desastre en materia de sistematización de lo que constituye su razón de ser: la información. Si es así para quien tiene las habilidades mínimas de búsqueda de información por razones de su actividad académica y editorial, debe ser un muro infranqueable para quienes se inician en Internet o para aquellos que recién empiezan a adquirir ciertas habilidades en la búsqueda de información.
Adicionalmente, la información que se presenta no se encuentra actualizada. En el apartado de "sanciones", la última que se tiene registrada data de abril... de 2007.
Si se carece de lo señalado anteriormente, ni hablar de gráficas, cuadros comparativos o diagramas de flujo. Mucho menos de la generación de información que podría ser de utilidad. Por ejemplo, un ciudadano al que se le negó la información que solicitó, tiene dos caminos: a) inconformarse ante el ITEI; y b) no inconformarse y aceptar la negativa. ¿Existen casos de esta segunda opción, y de ser así, cuántos?
Ahora pensemos en alguien que eligió la opción a) y sí decidió inconformarse ante el ITEI. Nuevamente tenemos dos opciones: a) el ITEI ordena que se entregue lo que se negó en un principio; y b) el ITEI confirma la negativa. En este último caso ¿a qué se debe que el ITEI confirme negativas de información?, ¿hay un patrón? ¿No sería conveniente orientar a la ciudadanía en aquellos casos en que el propio ITEI está confirmando las negativas? Si contáramos con esta información, se podría orientar al público y con ello abatir las horas-hombre invertidas por los sujetos obligados y por el propio ITEI en un trámite cuyo final ya se conoce: terminará negándose la información.
Además, si se contara con esta información (no solamente "en bruto"), estarían a escrutinio los criterios que se están aplicando por parte del ITEI para confirmar las negativas de información. Hasta ahora, en las negativas de información, los criterios que han estado en la mira son únicamente los de los sujetos obligados.
Ahora veamos las resoluciones del ITEI que ordenan entregar la información en principio negada. ¿En qué casos sí se entregó? ¿Lo que se entregó corresponde a lo solicitado? ¿Hay estudios que reflejen la conformidad del usuario con el trámite y con el producto demandado u obtenido? Demasiado pedir. Complementemos el mismo caso: información negada en principio y que el ITEI ha ordenado entregar: más allá del efectismo de que el presidente del ITEI se apersone a presentar la denuncia penal, sería conveniente contar con la información del seguimiento de todas las sanciones que debieron imponerse (penales o de cualquier tipo).
Si en la página Web del ITEI no encontramos toda la información que hemos referido, podríamos suponer que seguramente se puede consultar en los informes anuales. Pero tampoco. Lo que sí se puede apreciar en esos documentos son letras pequeñas y fotografías grandes. El cuidado de las fotografías contrasta con el que se tuvo con el contenido del informe (2006-2007), pues incluye una fe de erratas por un errorcito del 400 por ciento en una cifra. La mayoría de las imágenes corresponden al presidente del ITEI. Ni hablar, es cuestión de criterios y de prioridades.
rogelio_campos@yahoo.com
sábado, 26 de abril de 2008
¡Papelazo!
El Banquete del Hambre fue el marco que sirvió al Gobernador de Jalisco para pronunciar un singular mensaje. Osciló entre la técnica del prior que arenga a sus fieles en programas televisivos pagados por asociaciones religiosas, y la técnica de Polo Polo. Lo que más ha llamado la atención de sus palabras no ha sido el contenido del mensaje, sino la utilización de una serie sistematizada de expresiones pintorescas que llegaron a su clímax cuando se refirió a quienes disienten de su singular y reiterada práctica de entregar recursos públicos a entidades privadas.
Sin embargo, el mensaje (no sé si llegue a discurso) ofrece pasajes y expresiones extraordinarias que merecen ser recreados. El Gobernador manifestó su preocupación por quienes no tienen para comer; hasta ahí bien. Manifestó preocupación por la angustia de los padres que no tienen para dar de comer a sus hijos; hasta ahí bien. Pero a sus ojos esta preocupación es mayor que la que él siente por el hambre de esos niños, porque según dijo: "los niños con una galleta de animalitos tienen". Sin necesidad de contener palabras altisonantes, esta es una expresión desafortunada y preocupante si en verdad está convencido de lo que dijo.
Después, para referirse a los lugares donde seguramente pensamos que hay hambre, se refirió a la "Guínea Ecuatoriana" (sic). Lo que sí existe es la Guinea Ecuatorial. Inmediatamente después vino el primer desliz. Recalcando su preocupación porque la gente tenga para comer, dijo: "después de comer, que le vayan a las Chivas o al Atlas ¡me vale madre!", y lanzó esta expresión con tono enjundioso para darle peso. Se refirió en más de una ocasión a que el tema del hambre es un tema serio.
Para afirmar que es un tema serio habría ayudado más un tono solemne que esta mezcla con aficiones al futbol o con el "me vale madre". Preocupante la falta de armonía entre la esencia del mensaje y la forma de expresarlo.
También dijo: "que voten por el PAN o por el PRI no me interesa". Resultaría creíble para el director del Banquete del Hambre, pero hay razonables dudas para creerlo si lo expresa alguien que fue presidente estatal de un partido y que realizó una intensa campaña a favor del mismo para asumir diversos cargos públicos. En la última de sus campañas habría dicho con el mismo tono de prior televisivo: "por el amor de Dios, que no gane el PRI". Entonces no resulta creíble que no le interese.
Mientras el contenido de los párrafos se repetía una y otra vez, manufacturó un speech reiterativo. Hablaba como si el auditorio no supiera que el problema del hambre existe en Jalisco y él estuviera revelando el hallazgo: "900 mil jaliscienses no tienen para comer, para tragar... ¿qué comieron tus hijos? Me cai que comieron bien". Exceso de expresiones para reafirmarse en un tema que no lo requiere.
Luego vendría el prólogo del clímax. "Lo que algunos poquitos dicen ¡me vale madre!". Ahora con más enjundia. Sin tomar en cuenta la coloquial expresión, habla de poquitos, mientras que las encuestas dicen que representan casi la misma proporción quienes están con posiciones encontradas respecto a las acciones que se le han cuestionado recientemente. Ahora que, en el contexto del caló utilizado, puede ser que no se refería a cantidad, sino a la calidad de las personas; se les llama "poquitos" a los que son poca cosa. Preocupante en ambos casos.
Lo cierto es que en cantidad no está en lo correcto. Incluso si sustituimos el "me vale madre" por el "no me importa" o "me tiene sin cuidado", no deja de ser preocupante. Denota un desprecio e intolerancia por los que disienten. Utilizando esos mismos términos, la democracia sin valores no sirve, en otras palabras: Vale Madre.
"Yo sé lo que se tiene que hacer en Jalisco". Traducción: los que opinan diferente a él no saben. Suponiendo que él sepa, eso no lo releva de que los temas sean discutidos y que nos deba convencer de la pertinencia de sus acciones. La discusión de los asuntos públicos debe ser oportuna para que sirva de algo. Rendir cuentas implica la obligación de que los gobernantes y funcionarios informen (oportunamente) y justifiquen sus actos en público. Preocupante es que lejos de discutir y justificar se pretenda imponer y soslayar... no digamos ofender.
Después vino el clímax. El "pinche papelito"; el funcionario que es llamado "cabrón"; el "chingado"; el "me cai" nuevamente; la solicitud de absolución a priori y fast-track; la presunción de estar haciendo "un buen desmadre" con la máxima autoridad de los católicos. Al mostrar "el pinche papel" al público, lo supuso tan ignorante que les tuvo que decir: "éste es un cheque", y hasta los números del documento fueron aderezados: "el 419240 cabrón" (ese es el número -un nuevo número).
Pensemos por un momento el grado de devoción que se presume (lo que ya es preocupante), armonizado con la ráfaga de improperios expresados enfrente de una figura representativa para la organización huésped.
Y luego dijo "la gente votó por mí... me vale madre si a algunos periódicos no les gusta... en este votar por mí, tiene que ver el compromiso que yo he asumido... digan lo que quieran, chinguen a su madre, yo estoy aquí para cumplir con mi conciencia... el dinero del pueblo me ha sido confiado... no es donativo, no es macrolimosna ¡No mamen!.. Qué mamada esos consejos". Cerró con una disculpa para los castos oídos que se hayan sentido ofendidos, y diciendo que el tema del hambre es un tema serio.
Las disculpas del día siguiente no eran noticia, ya las había ofrecido. Lo preocupante no es la forma de expresarse, sino la ponderación de unos compromisos y el incumplimiento flagrante de otros: el de informar y justificar oportunamente los actos, el que se tiene con el respeto y la tolerancia. Eso es lo que merece cumplimiento, y ya si quiere, también una disculpa. ¡Qué papelazo!
rogelio_campos@yahoo.com
Sin embargo, el mensaje (no sé si llegue a discurso) ofrece pasajes y expresiones extraordinarias que merecen ser recreados. El Gobernador manifestó su preocupación por quienes no tienen para comer; hasta ahí bien. Manifestó preocupación por la angustia de los padres que no tienen para dar de comer a sus hijos; hasta ahí bien. Pero a sus ojos esta preocupación es mayor que la que él siente por el hambre de esos niños, porque según dijo: "los niños con una galleta de animalitos tienen". Sin necesidad de contener palabras altisonantes, esta es una expresión desafortunada y preocupante si en verdad está convencido de lo que dijo.
Después, para referirse a los lugares donde seguramente pensamos que hay hambre, se refirió a la "Guínea Ecuatoriana" (sic). Lo que sí existe es la Guinea Ecuatorial. Inmediatamente después vino el primer desliz. Recalcando su preocupación porque la gente tenga para comer, dijo: "después de comer, que le vayan a las Chivas o al Atlas ¡me vale madre!", y lanzó esta expresión con tono enjundioso para darle peso. Se refirió en más de una ocasión a que el tema del hambre es un tema serio.
Para afirmar que es un tema serio habría ayudado más un tono solemne que esta mezcla con aficiones al futbol o con el "me vale madre". Preocupante la falta de armonía entre la esencia del mensaje y la forma de expresarlo.
También dijo: "que voten por el PAN o por el PRI no me interesa". Resultaría creíble para el director del Banquete del Hambre, pero hay razonables dudas para creerlo si lo expresa alguien que fue presidente estatal de un partido y que realizó una intensa campaña a favor del mismo para asumir diversos cargos públicos. En la última de sus campañas habría dicho con el mismo tono de prior televisivo: "por el amor de Dios, que no gane el PRI". Entonces no resulta creíble que no le interese.
Mientras el contenido de los párrafos se repetía una y otra vez, manufacturó un speech reiterativo. Hablaba como si el auditorio no supiera que el problema del hambre existe en Jalisco y él estuviera revelando el hallazgo: "900 mil jaliscienses no tienen para comer, para tragar... ¿qué comieron tus hijos? Me cai que comieron bien". Exceso de expresiones para reafirmarse en un tema que no lo requiere.
Luego vendría el prólogo del clímax. "Lo que algunos poquitos dicen ¡me vale madre!". Ahora con más enjundia. Sin tomar en cuenta la coloquial expresión, habla de poquitos, mientras que las encuestas dicen que representan casi la misma proporción quienes están con posiciones encontradas respecto a las acciones que se le han cuestionado recientemente. Ahora que, en el contexto del caló utilizado, puede ser que no se refería a cantidad, sino a la calidad de las personas; se les llama "poquitos" a los que son poca cosa. Preocupante en ambos casos.
Lo cierto es que en cantidad no está en lo correcto. Incluso si sustituimos el "me vale madre" por el "no me importa" o "me tiene sin cuidado", no deja de ser preocupante. Denota un desprecio e intolerancia por los que disienten. Utilizando esos mismos términos, la democracia sin valores no sirve, en otras palabras: Vale Madre.
"Yo sé lo que se tiene que hacer en Jalisco". Traducción: los que opinan diferente a él no saben. Suponiendo que él sepa, eso no lo releva de que los temas sean discutidos y que nos deba convencer de la pertinencia de sus acciones. La discusión de los asuntos públicos debe ser oportuna para que sirva de algo. Rendir cuentas implica la obligación de que los gobernantes y funcionarios informen (oportunamente) y justifiquen sus actos en público. Preocupante es que lejos de discutir y justificar se pretenda imponer y soslayar... no digamos ofender.
Después vino el clímax. El "pinche papelito"; el funcionario que es llamado "cabrón"; el "chingado"; el "me cai" nuevamente; la solicitud de absolución a priori y fast-track; la presunción de estar haciendo "un buen desmadre" con la máxima autoridad de los católicos. Al mostrar "el pinche papel" al público, lo supuso tan ignorante que les tuvo que decir: "éste es un cheque", y hasta los números del documento fueron aderezados: "el 419240 cabrón" (ese es el número -un nuevo número).
Pensemos por un momento el grado de devoción que se presume (lo que ya es preocupante), armonizado con la ráfaga de improperios expresados enfrente de una figura representativa para la organización huésped.
Y luego dijo "la gente votó por mí... me vale madre si a algunos periódicos no les gusta... en este votar por mí, tiene que ver el compromiso que yo he asumido... digan lo que quieran, chinguen a su madre, yo estoy aquí para cumplir con mi conciencia... el dinero del pueblo me ha sido confiado... no es donativo, no es macrolimosna ¡No mamen!.. Qué mamada esos consejos". Cerró con una disculpa para los castos oídos que se hayan sentido ofendidos, y diciendo que el tema del hambre es un tema serio.
Las disculpas del día siguiente no eran noticia, ya las había ofrecido. Lo preocupante no es la forma de expresarse, sino la ponderación de unos compromisos y el incumplimiento flagrante de otros: el de informar y justificar oportunamente los actos, el que se tiene con el respeto y la tolerancia. Eso es lo que merece cumplimiento, y ya si quiere, también una disculpa. ¡Qué papelazo!
rogelio_campos@yahoo.com
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