sábado, 19 de abril de 2008

Más allá de lo lineal

La izquierda mexicana no ha dejado de estar a debate desde el preámbulo del proceso electoral de 2006. Se cuestiona su calidad y la pertinencia de sus propuestas y acciones. La conclusión generalizada es contundente: tenemos una izquierda (entre otras características) premoderna, antidemocrática, intolerante y populista. No son pocos los que son seducidos por la idea de contar con una izquierda chilena, brasileña o española.

Derecha e izquierda son conceptos que corresponden a una lógica lineal. Podemos fácilmente imaginar una línea y situar, incluso con graduaciones, ambos conceptos. Izquierda y derecha corresponden, en sentido estricto, a orientaciones de política económica y su diferencia radica en el grado de intervención del Estado en los procesos de generación y redistribución de la riqueza.

Muy diferente es la clasificación de los partidos que atiende a los valores. Ahí podemos encontrar la diferencia entre partidos liberales y conservadores. En un escenario hipotético podríamos encontrar cuatro tipos de partidos: de izquierda-conservador, de izquierda-liberal, de derecha-conservador y de derecha-liberal.

En México nos limitamos a una discusión lineal y con un tremendo simplismo. Un partido de derecha es lo mismo que un partido conservador. Todavía peor, asociamos el populismo únicamente con la izquierda, cuando en otros países (no porque en México no suceda) los partidos de derecha ponen en práctica (en esa lógica) prácticas ultrapopulistas.

Pretendemos debatir en una lógica lineal de izquierda-populismo vs derecha. Si el populismo es un demonio que debemos exorcizar, y la izquierda es populista, el debate está perdido antes de empezar.

En esa pretensión de debate lineal renunciamos a entablar un planteamiento tridimensional. Nos olvidamos de que además de los lados existe la altura y la profundidad. La discusión del lugar vertical (arriba o abajo) en el que se encuentra nuestro país en diversos indicadores es prácticamente ausente.

Es fácil soñar con la izquierda ideal, y más aún si recurrimos a la comparación. También debería resultar fácil comparar con otros países nuestros niveles de bienes- tar, cumplimiento de obligaciones fiscales, desigualdad económica, porcentaje del presupuesto que se destina al gasto social y la velocidad con la que se avanza o se retrocede en los rankings internacionales.

Al hacerlo, nos daríamos cuenta de que no pocos países considerados de derecha instrumentan políticas públicas que aquí serían consideradas como ultrapopulistas: seguro de desempleo, jornada laboral de 36 horas, transporte público para estudiantes y personas de la tercera edad a precios que incluso aquí serían ridículos, medicinas gratuitas para los menores de 16 años, pensiones decorosas, subsidios escandalosos a la agricultura y la ganadería, etcétera. Estas políticas públicas se llevan a cabo en países considerados de primer mundo, más allá de si sus Gobiernos son de izquierda o derecha, pues los resultados de políticas como las mencionadas son los que finalmente determinan el lugar que ocupa un país en las tablas de posiciones en diversos ámbitos, medidos por varios organismos.

La discusión del lugar que ocupa México en estas tablas está ausente, así como también la forma en la que estos países han llegado a los mejores lugares. Esa es la otra discusión que hace falta. El método ya se puso en práctica: comparar varios tipos de izquierda. Ahora, comparemos nuestras políticas sociales, porcentajes de gasto social, de recaudación de impuestos o grado de desigualdad entre los más pobres y los más ricos, por solamente mencionar algunas.

Los hallazgos sorprenderían a muchos. Constatarían que las políticas impulsadas por algunos partidos de derecha (no sólo en países desarrollados) son más "populistas" que nuestra izquierda mexicana. Además de los lados, existe la altura. México requiere algo más que una discusión lineal.

España sí, Colombia no.

No hace mucho, Manuel Espino arremetía furioso contra José Luis Rodríguez Zapatero; lo acusaba de estar dispuesto a negociar con terroristas. Recientemente el Gobierno de Uribe manifestó su disposición para hacer lo mismo con las FARC a cambio de la liberación de rehenes. En el último caso Espino se ha callado. Desde su palco de la ODCA podría arremeter contra Uribe y no lo ha hecho. La diferencia: Zapatero es de izquierda y por tanto adversario de los aliados de Espino en España; por su parte, Uribe es de un partido de derecha. Lo dicho: se condena al practicante, no la práctica.


rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 12 de abril de 2008

Espejo de la realidad (2)

Segunda y última parte

Desde su concepción, el Santuario de los Mártires ha estado en el ojo del huracán. En la anterior entrega recorrimos brevemente la primera parte de una historia marcada por sobresaltos, contradicciones e incertidumbre, historia distante del llamado que hacía Juan Pablo II en la ceremonia de canonización de los 25 mártires que inspiran el santuario: "Que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos". La situación del proyecto, desde su inicio, aparece tan lejana del llamado del Papa como cercana a la realidad que vivimos los jaliscienses.

El santuario es un espejo de esa realidad: terrenos sin certidumbre jurídica que se disputan entre varios dueños, por años, y autoridades registrales y jurisdiccionales sin capacidad para brindar seguridad jurídica de la propiedad; ésta es la causa del reemplazo del Cerro del Cuatro por el del Tesoro. En este último tampoco se contaba con escrituras, y se argumentó que esa era una razón por la que no fluían los (tan cacareados) donativos europeos.

Realidad social que vive de la promesa no cumplida y de la ilusión de que las cosas se van a hacer o van a cambiar, para, al final, seguir esperando una nueva ilusión y un nuevo plazo. La promesa: que el santuario se terminaría en 2003, con todo y tres calzadas, una avenida y tres pasos a desnivel. Llevamos cinco años de incumplimiento... y contando.

Realidad que busca soluciones fáciles e ilusiones falsas. Realidad que niega la realidad, que engaña y se autoengaña. Nada de lo siguiente se cumplió: el santuario estaría listo para el Congreso Eucarístico; vendría el Papa; el 50 por ciento del dinero necesario para la obra se obtendría de Europa; los empresarios se harían cargo del proyecto; no existían deudas con constructores; los acreedores que habían realizado trabajos y a los cuales no se les pagaba no iban a demandar; se obtendrían recursos por la vía de rifas y venta de casas donadas por los fieles; los donadores iniciales tenían todos sus papeles en regla.

Realidad de deficiencias en la presupuestación y una pésima cultura de rendición de cuentas... alegres. Los 50 ó 60 millones de dólares presupuestados inicialmente se han convertido en 180, y contando. En 2003 se decía que ya se tenía un 10 por ciento de los recursos, y curiosamente se reportaba un 30 por ciento de avance. Difícil de saber. Quizás de no haberse donado los 90 millones no tendríamos curiosidad por contar con información del avance presupuestal y de la construcción de este proyecto. En este camino, y ante irregularidades en sus cuentas, las autoridades eclesiásticas decidieron olvidar el pasado y mirar al futuro: hicieron un "borrón y cuenta nueva", renunciando a la rendición de cuentas; en este caso, las que tenían que rendirles a ellos mismos.

Realidad de litigio y de conflicto: diversos propietarios de un mismo predio; un arquitecto denunciando plagio de su proyecto; la autoridad eclesiástica diciendo que sí contaba con permisos, la Sedeur desmintiéndolo; el Ayuntamiento de Tlaquepaque diciendo a principios de 2007 que no conocía el proyecto; vecinos del Cerro del Tesoro oponiéndose a su construcción; el rector del santuario demandado y desaparecido por un periodo considerable de tiempo; reporteros corridos por elementos de seguridad del santuario; el Arzobispado demandando a los herederos de la donante del actual terreno; herederos en desacuerdo con donar su parte.

Vale la pena detenernos en el caso de los herederos que se negaron a donar. Si en una misma familia hubo quienes donaron y otros no quisieron hacerlo, ¿por qué resulta tan extraño a los ojos de la Iglesia y del Gobierno que haya ciudadanos que no están de acuerdo con el donativo gubernamental? Por cierto, con recursos del santuario se compró la parte de los herederos renuentes.

Realidad del poder financiero turbio: la Iglesia daba a conocer hace cinco años el ofrecimiento (no aceptado) de donativos del narco para poder continuar con las obras. Las declaraciones expresadas la última semana por autoridades eclesiásticas confirman que esa realidad se ha extendido y profundizado: obras de beneficio social y templos construidos en diferentes lugares del país con recursos que tienen su origen en actividades condenables.

Realidad de discusiones a toro pasado, contradicciones, ausencia de criterios y esquemas: en 2001 el Gobernador descartó dar apoyo en infraestructura al proyecto. Ahora, el diputado que fue secretario particular del Gobernador renuente, descalifica el donativo para la construcción del inmueble y pontifica lo que sí debe hacerse: infraestructura en torno al santuario.

El 5 de abril de 2004, Emilio González descartaba dar dinero a esta obra. Con las razones expuestas por el entonces Alcalde se puede hacer un collar -mejor dicho- un rosario de perlas.

"En el presupuesto de Guadalajara no se tiene contemplada una inversión de ese tipo", nos dijo. Según tengo entendido, en el presupuesto actual del Estado tampoco se tiene contemplada una partida para este rubro.

"En el Presupuesto de Egresos los recursos ya están etiquetados", nos dijo. Seguramente ahora los del Estado no lo están.

"En dado caso, lo consultaría con los regidores", nos dijo. Ahora decidió no consultarlo con los diputados.

También dijo: "no vería cómo poder utilizar una parte del presupuesto de obras públicas para invertirlo en infraestructura de esa naturaleza". No veía cómo... cuatro años después ¡ya pudo ver! ¡Aleluya!

sábado, 5 de abril de 2008

El Santuario: espejo de la realidad (I)

Primera de dos partes

La polémica desatada con motivo de la aportación gubernamental al Santuario de los Mártires no es la única que ha surgido desde la concepción misma de este proyecto. Al contrario, forma parte de una historia peculiar plagada de sobresaltos, contradicciones e incertidumbre. MURAL ha dado seguimiento puntual al desarrollo de los acontecimientos. Todas las notas referidas a continuación fueron publicadas en este medio.

El Santuario tiene su origen el 22 de mayo de 2000, en la canonización de 25 mártires mexicanos. La ceremonia tuvo lugar en El Vaticano y fue presidida por el Papa Juan Pablo II. En esa ocasión, señaló "que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos". Paradójicamente, el proyecto inspirado en los mártires no se ha desarrollado en un clima de fraternidad ni armonía.

El 7 de octubre de 2000 se anunciaba el proyecto de un santuario que estaría en el Cerro del Cuatro. Se decía que el terreno había sido donado y que estaría terminado a principios de 2004 para la realización del Congreso Eucarístico Internacional, y que seguramente acudiría el Papa. Se dijo que el costo de esta magna obra ascendería a los 50 ó 60 millones de dólares. Nada de eso sucedió conforme a lo anunciado: ni se construye en el cerro mencionado, ni el terreno fue donado, ni se terminó en 2004. Tampoco asistió el Papa a ese congreso. El monto al que ascendería el costo, según cifras actuales, es de 180 millones de dólares.

En el mismo mes se publicaba que el apoderado legal de una institución bancaria llamaría a juicio a la Arquidiócesis, debido a que el terreno donado se encontraba en litigio en un tribunal agrario y que el Estado que guardaba el procedimiento prohibía cualquier tipo de construcción. El Arzobispado desacreditó las declaraciones y afirmó que los donadores contaban con todos los papeles en orden y que el proyecto -de Federico González Gortázar- continuaría en el lugar indicado. No fue así, y esa es la razón de que las obras no se realizaran en el Cerro del Cuatro, sino en el Cerro del Tesoro. Tampoco el proyecto que actualmente se desarrolla es el del arquitecto González Gortázar.

En enero de 2001 el debate se centró en el diseño de la basílica que había sido modificado, y se denunció el plagio del mismo. Al mes siguiente se anunciaba la reubicación del proyecto por segunda ocasión, y el debate se daba entre las autoridades eclesiásticas y la Secretaría de Desarrollo Urbano sobre la autorización del proyecto. La autoridad civil negaba haberlo autorizado.

En marzo de 2001 los vecinos del Cerro del Tesoro manifestaban su oposición al proyecto y descalificaban al encargado del mismo por prácticas que consideraban engañosas y poco claras.

En mayo de 2001 el Gobernador Francisco Ramírez descartaba apoyar el proyecto por lo que tenía que ver con la construcción de infraestructura: pasos a desnivel, avenidas, entre otras obras.

En marzo de 2002 se anunciaba que Europa costearía el 50 por ciento del proyecto, a través de donaciones de asociaciones de Italia, Alemania e Inglaterra. Se decía que sería dentro de un esquema "uno por uno", en el que por cada peso recaudado en tierras mexicanas las asociaciones del otro lado del Atlántico pondrían otro. Tampoco eso ha ocurrido hasta el momento. Si todavía está firme el ofrecimiento, habrá que agregar otros 90 millones de pesos como contraparte de la aportación gubernamental. En esas fechas, todavía el presupuesto era de 60 millones de dólares.

Además se anunciaba que se contaba con el compromiso de la iniciativa empresarial de Jalisco y con una dinámica de rifas y venta de autos y casas habitación que habían sido donados por los feligreses. El apoyo empresarial se reiteró en no pocas notas, por parte de cámaras y asociaciones empresariales, pero al parecer no ha pasado de eso. De las rifas y ventas no se tienen datos ni cuentas; lo que sí se reportó en fechas posteriores fue el fracaso de algunas de estas rifas.

En abril de 2002 se anunciaban las obras que llevarían a cabo el Ayuntamiento de Tlaquepaque y el Consejo Metropolitano. Se trataba de tres calzadas y una avenida, además de tres pasos a desnivel. Se ponía plazo: diciembre de 2003. Tampoco ocurrió.

En junio de 2002 se anunciaba que, debido a la escasez de recursos, las obras se detenían. Al mes siguiente, el rector del proyecto anunciaba que el narco les había ofrecido un donativo para poder continuar y que lo habían rechazado. En agosto se anunciaba que había llegado dinero de El Vaticano, la suma era insuficiente: 100 mil dólares. En estas fechas se insistía en que costaría 63 millones de dólares y que estaría listo en 2004.

El último trimestre de 2002 estuvo plagado de malas noticias: se volvió a detener la obra, con el agravante de las amenazas de ejercitar acciones legales por parte de los acreedores; Sánchez Barba regresaba sin dinero de Europa y se argumentaba que el motivo era que no se tenían escrituras del terreno donado.

Como podrá advertirse, no ha habido un paso de este proyecto exento de dificultades. Los 90 millones de la aportación son el capítulo más reciente, pero inscrito en el patrón problemático que lo ha caracterizado. La próxima semana expondré la segunda parte de la historia, junto con un análisis completo.


rogelio_campos@yahoo.com