Segunda y última parte
Desde su concepción, el Santuario de los Mártires ha estado en el ojo del huracán. En la anterior entrega recorrimos brevemente la primera parte de una historia marcada por sobresaltos, contradicciones e incertidumbre, historia distante del llamado que hacía Juan Pablo II en la ceremonia de canonización de los 25 mártires que inspiran el santuario: "Que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos". La situación del proyecto, desde su inicio, aparece tan lejana del llamado del Papa como cercana a la realidad que vivimos los jaliscienses.
El santuario es un espejo de esa realidad: terrenos sin certidumbre jurídica que se disputan entre varios dueños, por años, y autoridades registrales y jurisdiccionales sin capacidad para brindar seguridad jurídica de la propiedad; ésta es la causa del reemplazo del Cerro del Cuatro por el del Tesoro. En este último tampoco se contaba con escrituras, y se argumentó que esa era una razón por la que no fluían los (tan cacareados) donativos europeos.
Realidad social que vive de la promesa no cumplida y de la ilusión de que las cosas se van a hacer o van a cambiar, para, al final, seguir esperando una nueva ilusión y un nuevo plazo. La promesa: que el santuario se terminaría en 2003, con todo y tres calzadas, una avenida y tres pasos a desnivel. Llevamos cinco años de incumplimiento... y contando.
Realidad que busca soluciones fáciles e ilusiones falsas. Realidad que niega la realidad, que engaña y se autoengaña. Nada de lo siguiente se cumplió: el santuario estaría listo para el Congreso Eucarístico; vendría el Papa; el 50 por ciento del dinero necesario para la obra se obtendría de Europa; los empresarios se harían cargo del proyecto; no existían deudas con constructores; los acreedores que habían realizado trabajos y a los cuales no se les pagaba no iban a demandar; se obtendrían recursos por la vía de rifas y venta de casas donadas por los fieles; los donadores iniciales tenían todos sus papeles en regla.
Realidad de deficiencias en la presupuestación y una pésima cultura de rendición de cuentas... alegres. Los 50 ó 60 millones de dólares presupuestados inicialmente se han convertido en 180, y contando. En 2003 se decía que ya se tenía un 10 por ciento de los recursos, y curiosamente se reportaba un 30 por ciento de avance. Difícil de saber. Quizás de no haberse donado los 90 millones no tendríamos curiosidad por contar con información del avance presupuestal y de la construcción de este proyecto. En este camino, y ante irregularidades en sus cuentas, las autoridades eclesiásticas decidieron olvidar el pasado y mirar al futuro: hicieron un "borrón y cuenta nueva", renunciando a la rendición de cuentas; en este caso, las que tenían que rendirles a ellos mismos.
Realidad de litigio y de conflicto: diversos propietarios de un mismo predio; un arquitecto denunciando plagio de su proyecto; la autoridad eclesiástica diciendo que sí contaba con permisos, la Sedeur desmintiéndolo; el Ayuntamiento de Tlaquepaque diciendo a principios de 2007 que no conocía el proyecto; vecinos del Cerro del Tesoro oponiéndose a su construcción; el rector del santuario demandado y desaparecido por un periodo considerable de tiempo; reporteros corridos por elementos de seguridad del santuario; el Arzobispado demandando a los herederos de la donante del actual terreno; herederos en desacuerdo con donar su parte.
Vale la pena detenernos en el caso de los herederos que se negaron a donar. Si en una misma familia hubo quienes donaron y otros no quisieron hacerlo, ¿por qué resulta tan extraño a los ojos de la Iglesia y del Gobierno que haya ciudadanos que no están de acuerdo con el donativo gubernamental? Por cierto, con recursos del santuario se compró la parte de los herederos renuentes.
Realidad del poder financiero turbio: la Iglesia daba a conocer hace cinco años el ofrecimiento (no aceptado) de donativos del narco para poder continuar con las obras. Las declaraciones expresadas la última semana por autoridades eclesiásticas confirman que esa realidad se ha extendido y profundizado: obras de beneficio social y templos construidos en diferentes lugares del país con recursos que tienen su origen en actividades condenables.
Realidad de discusiones a toro pasado, contradicciones, ausencia de criterios y esquemas: en 2001 el Gobernador descartó dar apoyo en infraestructura al proyecto. Ahora, el diputado que fue secretario particular del Gobernador renuente, descalifica el donativo para la construcción del inmueble y pontifica lo que sí debe hacerse: infraestructura en torno al santuario.
El 5 de abril de 2004, Emilio González descartaba dar dinero a esta obra. Con las razones expuestas por el entonces Alcalde se puede hacer un collar -mejor dicho- un rosario de perlas.
"En el presupuesto de Guadalajara no se tiene contemplada una inversión de ese tipo", nos dijo. Según tengo entendido, en el presupuesto actual del Estado tampoco se tiene contemplada una partida para este rubro.
"En el Presupuesto de Egresos los recursos ya están etiquetados", nos dijo. Seguramente ahora los del Estado no lo están.
"En dado caso, lo consultaría con los regidores", nos dijo. Ahora decidió no consultarlo con los diputados.
También dijo: "no vería cómo poder utilizar una parte del presupuesto de obras públicas para invertirlo en infraestructura de esa naturaleza". No veía cómo... cuatro años después ¡ya pudo ver! ¡Aleluya!
sábado, 12 de abril de 2008
sábado, 5 de abril de 2008
El Santuario: espejo de la realidad (I)
Primera de dos partes
La polémica desatada con motivo de la aportación gubernamental al Santuario de los Mártires no es la única que ha surgido desde la concepción misma de este proyecto. Al contrario, forma parte de una historia peculiar plagada de sobresaltos, contradicciones e incertidumbre. MURAL ha dado seguimiento puntual al desarrollo de los acontecimientos. Todas las notas referidas a continuación fueron publicadas en este medio.
El Santuario tiene su origen el 22 de mayo de 2000, en la canonización de 25 mártires mexicanos. La ceremonia tuvo lugar en El Vaticano y fue presidida por el Papa Juan Pablo II. En esa ocasión, señaló "que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos". Paradójicamente, el proyecto inspirado en los mártires no se ha desarrollado en un clima de fraternidad ni armonía.
El 7 de octubre de 2000 se anunciaba el proyecto de un santuario que estaría en el Cerro del Cuatro. Se decía que el terreno había sido donado y que estaría terminado a principios de 2004 para la realización del Congreso Eucarístico Internacional, y que seguramente acudiría el Papa. Se dijo que el costo de esta magna obra ascendería a los 50 ó 60 millones de dólares. Nada de eso sucedió conforme a lo anunciado: ni se construye en el cerro mencionado, ni el terreno fue donado, ni se terminó en 2004. Tampoco asistió el Papa a ese congreso. El monto al que ascendería el costo, según cifras actuales, es de 180 millones de dólares.
En el mismo mes se publicaba que el apoderado legal de una institución bancaria llamaría a juicio a la Arquidiócesis, debido a que el terreno donado se encontraba en litigio en un tribunal agrario y que el Estado que guardaba el procedimiento prohibía cualquier tipo de construcción. El Arzobispado desacreditó las declaraciones y afirmó que los donadores contaban con todos los papeles en orden y que el proyecto -de Federico González Gortázar- continuaría en el lugar indicado. No fue así, y esa es la razón de que las obras no se realizaran en el Cerro del Cuatro, sino en el Cerro del Tesoro. Tampoco el proyecto que actualmente se desarrolla es el del arquitecto González Gortázar.
En enero de 2001 el debate se centró en el diseño de la basílica que había sido modificado, y se denunció el plagio del mismo. Al mes siguiente se anunciaba la reubicación del proyecto por segunda ocasión, y el debate se daba entre las autoridades eclesiásticas y la Secretaría de Desarrollo Urbano sobre la autorización del proyecto. La autoridad civil negaba haberlo autorizado.
En marzo de 2001 los vecinos del Cerro del Tesoro manifestaban su oposición al proyecto y descalificaban al encargado del mismo por prácticas que consideraban engañosas y poco claras.
En mayo de 2001 el Gobernador Francisco Ramírez descartaba apoyar el proyecto por lo que tenía que ver con la construcción de infraestructura: pasos a desnivel, avenidas, entre otras obras.
En marzo de 2002 se anunciaba que Europa costearía el 50 por ciento del proyecto, a través de donaciones de asociaciones de Italia, Alemania e Inglaterra. Se decía que sería dentro de un esquema "uno por uno", en el que por cada peso recaudado en tierras mexicanas las asociaciones del otro lado del Atlántico pondrían otro. Tampoco eso ha ocurrido hasta el momento. Si todavía está firme el ofrecimiento, habrá que agregar otros 90 millones de pesos como contraparte de la aportación gubernamental. En esas fechas, todavía el presupuesto era de 60 millones de dólares.
Además se anunciaba que se contaba con el compromiso de la iniciativa empresarial de Jalisco y con una dinámica de rifas y venta de autos y casas habitación que habían sido donados por los feligreses. El apoyo empresarial se reiteró en no pocas notas, por parte de cámaras y asociaciones empresariales, pero al parecer no ha pasado de eso. De las rifas y ventas no se tienen datos ni cuentas; lo que sí se reportó en fechas posteriores fue el fracaso de algunas de estas rifas.
En abril de 2002 se anunciaban las obras que llevarían a cabo el Ayuntamiento de Tlaquepaque y el Consejo Metropolitano. Se trataba de tres calzadas y una avenida, además de tres pasos a desnivel. Se ponía plazo: diciembre de 2003. Tampoco ocurrió.
En junio de 2002 se anunciaba que, debido a la escasez de recursos, las obras se detenían. Al mes siguiente, el rector del proyecto anunciaba que el narco les había ofrecido un donativo para poder continuar y que lo habían rechazado. En agosto se anunciaba que había llegado dinero de El Vaticano, la suma era insuficiente: 100 mil dólares. En estas fechas se insistía en que costaría 63 millones de dólares y que estaría listo en 2004.
El último trimestre de 2002 estuvo plagado de malas noticias: se volvió a detener la obra, con el agravante de las amenazas de ejercitar acciones legales por parte de los acreedores; Sánchez Barba regresaba sin dinero de Europa y se argumentaba que el motivo era que no se tenían escrituras del terreno donado.
Como podrá advertirse, no ha habido un paso de este proyecto exento de dificultades. Los 90 millones de la aportación son el capítulo más reciente, pero inscrito en el patrón problemático que lo ha caracterizado. La próxima semana expondré la segunda parte de la historia, junto con un análisis completo.
rogelio_campos@yahoo.com
La polémica desatada con motivo de la aportación gubernamental al Santuario de los Mártires no es la única que ha surgido desde la concepción misma de este proyecto. Al contrario, forma parte de una historia peculiar plagada de sobresaltos, contradicciones e incertidumbre. MURAL ha dado seguimiento puntual al desarrollo de los acontecimientos. Todas las notas referidas a continuación fueron publicadas en este medio.
El Santuario tiene su origen el 22 de mayo de 2000, en la canonización de 25 mártires mexicanos. La ceremonia tuvo lugar en El Vaticano y fue presidida por el Papa Juan Pablo II. En esa ocasión, señaló "que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos". Paradójicamente, el proyecto inspirado en los mártires no se ha desarrollado en un clima de fraternidad ni armonía.
El 7 de octubre de 2000 se anunciaba el proyecto de un santuario que estaría en el Cerro del Cuatro. Se decía que el terreno había sido donado y que estaría terminado a principios de 2004 para la realización del Congreso Eucarístico Internacional, y que seguramente acudiría el Papa. Se dijo que el costo de esta magna obra ascendería a los 50 ó 60 millones de dólares. Nada de eso sucedió conforme a lo anunciado: ni se construye en el cerro mencionado, ni el terreno fue donado, ni se terminó en 2004. Tampoco asistió el Papa a ese congreso. El monto al que ascendería el costo, según cifras actuales, es de 180 millones de dólares.
En el mismo mes se publicaba que el apoderado legal de una institución bancaria llamaría a juicio a la Arquidiócesis, debido a que el terreno donado se encontraba en litigio en un tribunal agrario y que el Estado que guardaba el procedimiento prohibía cualquier tipo de construcción. El Arzobispado desacreditó las declaraciones y afirmó que los donadores contaban con todos los papeles en orden y que el proyecto -de Federico González Gortázar- continuaría en el lugar indicado. No fue así, y esa es la razón de que las obras no se realizaran en el Cerro del Cuatro, sino en el Cerro del Tesoro. Tampoco el proyecto que actualmente se desarrolla es el del arquitecto González Gortázar.
En enero de 2001 el debate se centró en el diseño de la basílica que había sido modificado, y se denunció el plagio del mismo. Al mes siguiente se anunciaba la reubicación del proyecto por segunda ocasión, y el debate se daba entre las autoridades eclesiásticas y la Secretaría de Desarrollo Urbano sobre la autorización del proyecto. La autoridad civil negaba haberlo autorizado.
En marzo de 2001 los vecinos del Cerro del Tesoro manifestaban su oposición al proyecto y descalificaban al encargado del mismo por prácticas que consideraban engañosas y poco claras.
En mayo de 2001 el Gobernador Francisco Ramírez descartaba apoyar el proyecto por lo que tenía que ver con la construcción de infraestructura: pasos a desnivel, avenidas, entre otras obras.
En marzo de 2002 se anunciaba que Europa costearía el 50 por ciento del proyecto, a través de donaciones de asociaciones de Italia, Alemania e Inglaterra. Se decía que sería dentro de un esquema "uno por uno", en el que por cada peso recaudado en tierras mexicanas las asociaciones del otro lado del Atlántico pondrían otro. Tampoco eso ha ocurrido hasta el momento. Si todavía está firme el ofrecimiento, habrá que agregar otros 90 millones de pesos como contraparte de la aportación gubernamental. En esas fechas, todavía el presupuesto era de 60 millones de dólares.
Además se anunciaba que se contaba con el compromiso de la iniciativa empresarial de Jalisco y con una dinámica de rifas y venta de autos y casas habitación que habían sido donados por los feligreses. El apoyo empresarial se reiteró en no pocas notas, por parte de cámaras y asociaciones empresariales, pero al parecer no ha pasado de eso. De las rifas y ventas no se tienen datos ni cuentas; lo que sí se reportó en fechas posteriores fue el fracaso de algunas de estas rifas.
En abril de 2002 se anunciaban las obras que llevarían a cabo el Ayuntamiento de Tlaquepaque y el Consejo Metropolitano. Se trataba de tres calzadas y una avenida, además de tres pasos a desnivel. Se ponía plazo: diciembre de 2003. Tampoco ocurrió.
En junio de 2002 se anunciaba que, debido a la escasez de recursos, las obras se detenían. Al mes siguiente, el rector del proyecto anunciaba que el narco les había ofrecido un donativo para poder continuar y que lo habían rechazado. En agosto se anunciaba que había llegado dinero de El Vaticano, la suma era insuficiente: 100 mil dólares. En estas fechas se insistía en que costaría 63 millones de dólares y que estaría listo en 2004.
El último trimestre de 2002 estuvo plagado de malas noticias: se volvió a detener la obra, con el agravante de las amenazas de ejercitar acciones legales por parte de los acreedores; Sánchez Barba regresaba sin dinero de Europa y se argumentaba que el motivo era que no se tenían escrituras del terreno donado.
Como podrá advertirse, no ha habido un paso de este proyecto exento de dificultades. Los 90 millones de la aportación son el capítulo más reciente, pero inscrito en el patrón problemático que lo ha caracterizado. La próxima semana expondré la segunda parte de la historia, junto con un análisis completo.
rogelio_campos@yahoo.com
sábado, 29 de marzo de 2008
Perro flaco (2)
Segunda y última parte
La semana pasada advertimos que los costos que pagará el PRD serán tan altos como condenables las prácticas de su elección interna. No hay excusa ni justificación, pero tampoco son prácticas exclusivas del PRD; las que han aportado otros partidos son igualmente condenables. En la primera parte analizamos las del PRI: es momento de hacerlo con otros partidos y de tratar de responder por qué el PRD pagará costos más altos.
El PRD decidió abrir a su militancia la elección de sus dirigentes. En este sentido fue a contracorriente de los otros dos partidos grandes. Mientras el PRI la cerró a sus consejeros, el PAN no tuvo elección de facto y recurrió a la vieja receta del priismo: el dedazo del Presidente. A los ojos de todos, Acción Nacional designó como su dirigente nacional a uno de los hombres más cercanos al titular del Ejecutivo, quien meses antes se desempeñaba en el Gabinete de Felipe Calderón.
No es el caso establecer que el dedazo panista sea mejor o peor que el cochinero perredista; lo cierto es que ambas prácticas distan de ser democráticas. También es cierto que el costo que pagará el PRD será más alto. Finalmente el dedazo tiene, en nuestra realidad, justificantes y justificadores, no importa si estos últimos condenaron la misma práctica antes. En México no se condena la práctica, sino al practicante.
Este precedente se sentó a contrapelo de una larga tradición "democrática" del panismo. Por años, los panistas se ufanaron de ejercer la democracia al interior de su partido, pero en lo que raras veces se profundiza es en los pormenores de sus procedimientos. En los hechos, las elecciones albiazules se asemejan más a una convención de club que a la de un partido. Lo reducido de su militancia permite contar con un padrón altamente confiable (no exento de estar inflado, según registros periodísticos) y un alto control de daños y hasta de predicción en el caso de convenciones distritales. Reducido o no, un padrón confiable les da muchas ventajas sobre los otros partidos grandes que carecen de él por no hacer la tarea y por su aspiración de ser partidos de masas.
En el caso del PAN, tener pocos militantes es algo premeditado. Está asociado con el control de la militancia y con el origen mismo del partido, que aspira deliberadamente a no ser de masas. Los partidos de masas no están in y los que pretendan serlo pagan costos mucho más altos que los partidos-club. Basta ver el caso del PVEM: ahí se elige a su dirigente nacional en la calidez del círculo familiar. En el PANAL se elige por dedazo de la dueña del partido, que a la vez ostenta la democrática figura de presidenta vitalicia del SNTE, entidad corporativa, y por tanto, poco o nada democrática.
En este contexto se explican los candados con los que se encuentra un ciudadano al tratar de afiliarse al PAN, así como la discriminación entre militantes activos y adherentes. También permite comprender las denuncias de los panistas sobre las afiliaciones masivas dirigidas o las condiciones de resguardo (como si fuera tesoro) del padrón de militantes. De ahí la importancia de las dirigencias, pues poseen "llave mágica" del cofre del padrón y de las afiliaciones masivas. El caso de la dos veces fallida convención panista de Guadalajara refleja la sofisticación que han alcanzado las prácticas chapuceras... que denuncian los panistas.
No todo es sofisticación; también la historia reciente de este partido registra prácticas fraudulentas vulgares. En la pasada elección de candidato a la Presidencia de la República, Santiago Creel y Alberto Cárdenas denunciaron fraude a favor de Felipe Calderón en Yucatán y Veracruz, entre otros Estados.
También tenemos el caso de lo que ha sido llamado en Jalisco nominocracia, práctica denunciada por los propios panistas, que consiste en presionar a los servidores públicos o a los que pretenden serlo, para apoyar a determinado precandidato. Ni hablar de la lavadocracia, que según los panistas consistiría en lavar cuentas públicas (por medio de su democrática mayoría legislativa), a cambio del apoyo de los Presidentes Municipales (cuyas cuentas públicas se aprobarían en el Congreso). Este apoyo incluiría las "libres y democráticas" voluntades de los panistas que controla el munícipe en cuestión.
Tan cochinero uno como otro, pero sin duda el PRD pagará un costo más alto. La curiosidad obliga a tratar de encontrar las razones. Aquí van varias hipótesis.
1. Los partidos de masas están out y los partidos-club están in, por lo tanto hay que privilegiar a los últimos y hacerlos pagar menos costos que a los primeros por su cochinero.
2. Vivimos en la modernidad y en ella se premia la sofisticación y el refinamiento. Nadie quiere lo premoderno: eso de quemar o robar urnas y meter boletas de más es de mal gusto, muy elemental, muy vulgar.
3. En México la izquierda es un peligro, como peligroso es proclamarse de izquierda, o simplemente proclamarse. En el PRD sus corrientes se llaman Izquierda Democrática, Izquierda Unida o Nueva Izquierda. Como la izquierda en México es chafa, entonces el costo que ha de pagar este partido no tiene que ver con la práctica, sino con el practicante. En México se privilegia el engaño y la indefinición; así, mientras que el PRI no acaba de resolver si son o no de izquierda, el PAN evade asumirse como lo que todos sabemos que son: de derecha.
Para reforzar lo anterior, veamos el caso de la pensión a los viejitos. El PAN criticó esta práctica y la tildó de populista, pero ya en el poder, la pone en marcha. Además, Gobiernos de derecha, como el de Colombia, la vienen llevando a cabo de manera más generosa que la practicada originalmente por la izquierda mexicana.
El perro flaco de moda es el PRD, y "al perro flaco se le cargan todas las pulgas".
rogelio_campos@yahoo.com
La semana pasada advertimos que los costos que pagará el PRD serán tan altos como condenables las prácticas de su elección interna. No hay excusa ni justificación, pero tampoco son prácticas exclusivas del PRD; las que han aportado otros partidos son igualmente condenables. En la primera parte analizamos las del PRI: es momento de hacerlo con otros partidos y de tratar de responder por qué el PRD pagará costos más altos.
El PRD decidió abrir a su militancia la elección de sus dirigentes. En este sentido fue a contracorriente de los otros dos partidos grandes. Mientras el PRI la cerró a sus consejeros, el PAN no tuvo elección de facto y recurrió a la vieja receta del priismo: el dedazo del Presidente. A los ojos de todos, Acción Nacional designó como su dirigente nacional a uno de los hombres más cercanos al titular del Ejecutivo, quien meses antes se desempeñaba en el Gabinete de Felipe Calderón.
No es el caso establecer que el dedazo panista sea mejor o peor que el cochinero perredista; lo cierto es que ambas prácticas distan de ser democráticas. También es cierto que el costo que pagará el PRD será más alto. Finalmente el dedazo tiene, en nuestra realidad, justificantes y justificadores, no importa si estos últimos condenaron la misma práctica antes. En México no se condena la práctica, sino al practicante.
Este precedente se sentó a contrapelo de una larga tradición "democrática" del panismo. Por años, los panistas se ufanaron de ejercer la democracia al interior de su partido, pero en lo que raras veces se profundiza es en los pormenores de sus procedimientos. En los hechos, las elecciones albiazules se asemejan más a una convención de club que a la de un partido. Lo reducido de su militancia permite contar con un padrón altamente confiable (no exento de estar inflado, según registros periodísticos) y un alto control de daños y hasta de predicción en el caso de convenciones distritales. Reducido o no, un padrón confiable les da muchas ventajas sobre los otros partidos grandes que carecen de él por no hacer la tarea y por su aspiración de ser partidos de masas.
En el caso del PAN, tener pocos militantes es algo premeditado. Está asociado con el control de la militancia y con el origen mismo del partido, que aspira deliberadamente a no ser de masas. Los partidos de masas no están in y los que pretendan serlo pagan costos mucho más altos que los partidos-club. Basta ver el caso del PVEM: ahí se elige a su dirigente nacional en la calidez del círculo familiar. En el PANAL se elige por dedazo de la dueña del partido, que a la vez ostenta la democrática figura de presidenta vitalicia del SNTE, entidad corporativa, y por tanto, poco o nada democrática.
En este contexto se explican los candados con los que se encuentra un ciudadano al tratar de afiliarse al PAN, así como la discriminación entre militantes activos y adherentes. También permite comprender las denuncias de los panistas sobre las afiliaciones masivas dirigidas o las condiciones de resguardo (como si fuera tesoro) del padrón de militantes. De ahí la importancia de las dirigencias, pues poseen "llave mágica" del cofre del padrón y de las afiliaciones masivas. El caso de la dos veces fallida convención panista de Guadalajara refleja la sofisticación que han alcanzado las prácticas chapuceras... que denuncian los panistas.
No todo es sofisticación; también la historia reciente de este partido registra prácticas fraudulentas vulgares. En la pasada elección de candidato a la Presidencia de la República, Santiago Creel y Alberto Cárdenas denunciaron fraude a favor de Felipe Calderón en Yucatán y Veracruz, entre otros Estados.
También tenemos el caso de lo que ha sido llamado en Jalisco nominocracia, práctica denunciada por los propios panistas, que consiste en presionar a los servidores públicos o a los que pretenden serlo, para apoyar a determinado precandidato. Ni hablar de la lavadocracia, que según los panistas consistiría en lavar cuentas públicas (por medio de su democrática mayoría legislativa), a cambio del apoyo de los Presidentes Municipales (cuyas cuentas públicas se aprobarían en el Congreso). Este apoyo incluiría las "libres y democráticas" voluntades de los panistas que controla el munícipe en cuestión.
Tan cochinero uno como otro, pero sin duda el PRD pagará un costo más alto. La curiosidad obliga a tratar de encontrar las razones. Aquí van varias hipótesis.
1. Los partidos de masas están out y los partidos-club están in, por lo tanto hay que privilegiar a los últimos y hacerlos pagar menos costos que a los primeros por su cochinero.
2. Vivimos en la modernidad y en ella se premia la sofisticación y el refinamiento. Nadie quiere lo premoderno: eso de quemar o robar urnas y meter boletas de más es de mal gusto, muy elemental, muy vulgar.
3. En México la izquierda es un peligro, como peligroso es proclamarse de izquierda, o simplemente proclamarse. En el PRD sus corrientes se llaman Izquierda Democrática, Izquierda Unida o Nueva Izquierda. Como la izquierda en México es chafa, entonces el costo que ha de pagar este partido no tiene que ver con la práctica, sino con el practicante. En México se privilegia el engaño y la indefinición; así, mientras que el PRI no acaba de resolver si son o no de izquierda, el PAN evade asumirse como lo que todos sabemos que son: de derecha.
Para reforzar lo anterior, veamos el caso de la pensión a los viejitos. El PAN criticó esta práctica y la tildó de populista, pero ya en el poder, la pone en marcha. Además, Gobiernos de derecha, como el de Colombia, la vienen llevando a cabo de manera más generosa que la practicada originalmente por la izquierda mexicana.
El perro flaco de moda es el PRD, y "al perro flaco se le cargan todas las pulgas".
rogelio_campos@yahoo.com
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