sábado, 5 de abril de 2008

El Santuario: espejo de la realidad (I)

Primera de dos partes

La polémica desatada con motivo de la aportación gubernamental al Santuario de los Mártires no es la única que ha surgido desde la concepción misma de este proyecto. Al contrario, forma parte de una historia peculiar plagada de sobresaltos, contradicciones e incertidumbre. MURAL ha dado seguimiento puntual al desarrollo de los acontecimientos. Todas las notas referidas a continuación fueron publicadas en este medio.

El Santuario tiene su origen el 22 de mayo de 2000, en la canonización de 25 mártires mexicanos. La ceremonia tuvo lugar en El Vaticano y fue presidida por el Papa Juan Pablo II. En esa ocasión, señaló "que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos". Paradójicamente, el proyecto inspirado en los mártires no se ha desarrollado en un clima de fraternidad ni armonía.

El 7 de octubre de 2000 se anunciaba el proyecto de un santuario que estaría en el Cerro del Cuatro. Se decía que el terreno había sido donado y que estaría terminado a principios de 2004 para la realización del Congreso Eucarístico Internacional, y que seguramente acudiría el Papa. Se dijo que el costo de esta magna obra ascendería a los 50 ó 60 millones de dólares. Nada de eso sucedió conforme a lo anunciado: ni se construye en el cerro mencionado, ni el terreno fue donado, ni se terminó en 2004. Tampoco asistió el Papa a ese congreso. El monto al que ascendería el costo, según cifras actuales, es de 180 millones de dólares.

En el mismo mes se publicaba que el apoderado legal de una institución bancaria llamaría a juicio a la Arquidiócesis, debido a que el terreno donado se encontraba en litigio en un tribunal agrario y que el Estado que guardaba el procedimiento prohibía cualquier tipo de construcción. El Arzobispado desacreditó las declaraciones y afirmó que los donadores contaban con todos los papeles en orden y que el proyecto -de Federico González Gortázar- continuaría en el lugar indicado. No fue así, y esa es la razón de que las obras no se realizaran en el Cerro del Cuatro, sino en el Cerro del Tesoro. Tampoco el proyecto que actualmente se desarrolla es el del arquitecto González Gortázar.

En enero de 2001 el debate se centró en el diseño de la basílica que había sido modificado, y se denunció el plagio del mismo. Al mes siguiente se anunciaba la reubicación del proyecto por segunda ocasión, y el debate se daba entre las autoridades eclesiásticas y la Secretaría de Desarrollo Urbano sobre la autorización del proyecto. La autoridad civil negaba haberlo autorizado.

En marzo de 2001 los vecinos del Cerro del Tesoro manifestaban su oposición al proyecto y descalificaban al encargado del mismo por prácticas que consideraban engañosas y poco claras.

En mayo de 2001 el Gobernador Francisco Ramírez descartaba apoyar el proyecto por lo que tenía que ver con la construcción de infraestructura: pasos a desnivel, avenidas, entre otras obras.

En marzo de 2002 se anunciaba que Europa costearía el 50 por ciento del proyecto, a través de donaciones de asociaciones de Italia, Alemania e Inglaterra. Se decía que sería dentro de un esquema "uno por uno", en el que por cada peso recaudado en tierras mexicanas las asociaciones del otro lado del Atlántico pondrían otro. Tampoco eso ha ocurrido hasta el momento. Si todavía está firme el ofrecimiento, habrá que agregar otros 90 millones de pesos como contraparte de la aportación gubernamental. En esas fechas, todavía el presupuesto era de 60 millones de dólares.

Además se anunciaba que se contaba con el compromiso de la iniciativa empresarial de Jalisco y con una dinámica de rifas y venta de autos y casas habitación que habían sido donados por los feligreses. El apoyo empresarial se reiteró en no pocas notas, por parte de cámaras y asociaciones empresariales, pero al parecer no ha pasado de eso. De las rifas y ventas no se tienen datos ni cuentas; lo que sí se reportó en fechas posteriores fue el fracaso de algunas de estas rifas.

En abril de 2002 se anunciaban las obras que llevarían a cabo el Ayuntamiento de Tlaquepaque y el Consejo Metropolitano. Se trataba de tres calzadas y una avenida, además de tres pasos a desnivel. Se ponía plazo: diciembre de 2003. Tampoco ocurrió.

En junio de 2002 se anunciaba que, debido a la escasez de recursos, las obras se detenían. Al mes siguiente, el rector del proyecto anunciaba que el narco les había ofrecido un donativo para poder continuar y que lo habían rechazado. En agosto se anunciaba que había llegado dinero de El Vaticano, la suma era insuficiente: 100 mil dólares. En estas fechas se insistía en que costaría 63 millones de dólares y que estaría listo en 2004.

El último trimestre de 2002 estuvo plagado de malas noticias: se volvió a detener la obra, con el agravante de las amenazas de ejercitar acciones legales por parte de los acreedores; Sánchez Barba regresaba sin dinero de Europa y se argumentaba que el motivo era que no se tenían escrituras del terreno donado.

Como podrá advertirse, no ha habido un paso de este proyecto exento de dificultades. Los 90 millones de la aportación son el capítulo más reciente, pero inscrito en el patrón problemático que lo ha caracterizado. La próxima semana expondré la segunda parte de la historia, junto con un análisis completo.


rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 29 de marzo de 2008

Perro flaco (2)

Segunda y última parte

La semana pasada advertimos que los costos que pagará el PRD serán tan altos como condenables las prácticas de su elección interna. No hay excusa ni justificación, pero tampoco son prácticas exclusivas del PRD; las que han aportado otros partidos son igualmente condenables. En la primera parte analizamos las del PRI: es momento de hacerlo con otros partidos y de tratar de responder por qué el PRD pagará costos más altos.

El PRD decidió abrir a su militancia la elección de sus dirigentes. En este sentido fue a contracorriente de los otros dos partidos grandes. Mientras el PRI la cerró a sus consejeros, el PAN no tuvo elección de facto y recurrió a la vieja receta del priismo: el dedazo del Presidente. A los ojos de todos, Acción Nacional designó como su dirigente nacional a uno de los hombres más cercanos al titular del Ejecutivo, quien meses antes se desempeñaba en el Gabinete de Felipe Calderón.

No es el caso establecer que el dedazo panista sea mejor o peor que el cochinero perredista; lo cierto es que ambas prácticas distan de ser democráticas. También es cierto que el costo que pagará el PRD será más alto. Finalmente el dedazo tiene, en nuestra realidad, justificantes y justificadores, no importa si estos últimos condenaron la misma práctica antes. En México no se condena la práctica, sino al practicante.

Este precedente se sentó a contrapelo de una larga tradición "democrática" del panismo. Por años, los panistas se ufanaron de ejercer la democracia al interior de su partido, pero en lo que raras veces se profundiza es en los pormenores de sus procedimientos. En los hechos, las elecciones albiazules se asemejan más a una convención de club que a la de un partido. Lo reducido de su militancia permite contar con un padrón altamente confiable (no exento de estar inflado, según registros periodísticos) y un alto control de daños y hasta de predicción en el caso de convenciones distritales. Reducido o no, un padrón confiable les da muchas ventajas sobre los otros partidos grandes que carecen de él por no hacer la tarea y por su aspiración de ser partidos de masas.

En el caso del PAN, tener pocos militantes es algo premeditado. Está asociado con el control de la militancia y con el origen mismo del partido, que aspira deliberadamente a no ser de masas. Los partidos de masas no están in y los que pretendan serlo pagan costos mucho más altos que los partidos-club. Basta ver el caso del PVEM: ahí se elige a su dirigente nacional en la calidez del círculo familiar. En el PANAL se elige por dedazo de la dueña del partido, que a la vez ostenta la democrática figura de presidenta vitalicia del SNTE, entidad corporativa, y por tanto, poco o nada democrática.

En este contexto se explican los candados con los que se encuentra un ciudadano al tratar de afiliarse al PAN, así como la discriminación entre militantes activos y adherentes. También permite comprender las denuncias de los panistas sobre las afiliaciones masivas dirigidas o las condiciones de resguardo (como si fuera tesoro) del padrón de militantes. De ahí la importancia de las dirigencias, pues poseen "llave mágica" del cofre del padrón y de las afiliaciones masivas. El caso de la dos veces fallida convención panista de Guadalajara refleja la sofisticación que han alcanzado las prácticas chapuceras... que denuncian los panistas.

No todo es sofisticación; también la historia reciente de este partido registra prácticas fraudulentas vulgares. En la pasada elección de candidato a la Presidencia de la República, Santiago Creel y Alberto Cárdenas denunciaron fraude a favor de Felipe Calderón en Yucatán y Veracruz, entre otros Estados.

También tenemos el caso de lo que ha sido llamado en Jalisco nominocracia, práctica denunciada por los propios panistas, que consiste en presionar a los servidores públicos o a los que pretenden serlo, para apoyar a determinado precandidato. Ni hablar de la lavadocracia, que según los panistas consistiría en lavar cuentas públicas (por medio de su democrática mayoría legislativa), a cambio del apoyo de los Presidentes Municipales (cuyas cuentas públicas se aprobarían en el Congreso). Este apoyo incluiría las "libres y democráticas" voluntades de los panistas que controla el munícipe en cuestión.

Tan cochinero uno como otro, pero sin duda el PRD pagará un costo más alto. La curiosidad obliga a tratar de encontrar las razones. Aquí van varias hipótesis.

1. Los partidos de masas están out y los partidos-club están in, por lo tanto hay que privilegiar a los últimos y hacerlos pagar menos costos que a los primeros por su cochinero.

2. Vivimos en la modernidad y en ella se premia la sofisticación y el refinamiento. Nadie quiere lo premoderno: eso de quemar o robar urnas y meter boletas de más es de mal gusto, muy elemental, muy vulgar.

3. En México la izquierda es un peligro, como peligroso es proclamarse de izquierda, o simplemente proclamarse. En el PRD sus corrientes se llaman Izquierda Democrática, Izquierda Unida o Nueva Izquierda. Como la izquierda en México es chafa, entonces el costo que ha de pagar este partido no tiene que ver con la práctica, sino con el practicante. En México se privilegia el engaño y la indefinición; así, mientras que el PRI no acaba de resolver si son o no de izquierda, el PAN evade asumirse como lo que todos sabemos que son: de derecha.

Para reforzar lo anterior, veamos el caso de la pensión a los viejitos. El PAN criticó esta práctica y la tildó de populista, pero ya en el poder, la pone en marcha. Además, Gobiernos de derecha, como el de Colombia, la vienen llevando a cabo de manera más generosa que la practicada originalmente por la izquierda mexicana.

El perro flaco de moda es el PRD, y "al perro flaco se le cargan todas las pulgas".



rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 22 de marzo de 2008

Perro flaco (I)

Primera de dos partes

"Al perro flaco se le cargan todas las pulgas", decimos en México; sería la adaptación de la expresión española "A perro flaco todo son pulgas". Ambas reflejan con claridad y dramatismo la situación por la que atraviesa el PRD.

Los costos que pagará este partido serán tan altos como condenables las prácticas que se han denunciado. No hay excusa ni justificación que alcance para tan bochornoso espectáculo. Ni siquiera existen en boca de los dirigentes, contendientes o protagonistas. Lo que aflora es una serie de recriminaciones que cimbran a ese partido y reflejan la fragilidad y la falta de señorío y de cohesión de la izquierda liberal mexicana.

Lo anterior es tan cierto como que las prácticas denunciadas no son exclusivas del PRD y tampoco son necesariamente las peores entre las que han desplegado otros partidos. Estos factores no son ni pueden ser justificantes. Los pormenores de este proceso electoral confirmarán y profundizarán en la imagen de un partido premoderno, anárquico, violento y peligroso, integrado por hordas, tribus y confederaciones de tribus. Las preguntas a responder son ¿por qué otros partidos son inmunes frente a situaciones similares y por qué el PRD pagará (como sucederá) costos más altos? No es, ni puede ser justificante. Es una interrogante que merece respuesta.

Empecemos por los dos ejemplos más recientes del PRI: El proceso para elegir candidato presidencial en 2005, inicialmente Madrazo vs. Montiel. Una similitud con el proceso perredista es la acusación al presidente del partido de favorecer a uno de los contendientes. En el caso del PRD se acusa a Cota de favorecer a Encinas. En el PRI, Madrazo dejó la presidencia (a Mariano Palacios) para ser candidato y fue acusado de dejar en todos los puestos clave a personas de su confianza que operaban en su favor.

Quizás la diferencia más importante entre ambos procesos radique en el equilibrio de fuerzas entre los contendientes. Mientras en el PRD se enfrentaban dos pesos completos (Encinas vs. Ortega) y un puñado de desconocidos, aquella elección priista terminó enfrentando a un peso completo (Madrazo) contra un sparring-patiño, un candidato de paja (Everardo Moreno). El otro peso completo (Montiel) había sido descarrilado al publicarse sus tan lujosas como inexplicables propiedades. Lo anterior permitió a Madrazo obtener un 90 por ciento de la votación. Si Ortega o Encinas tuvieran las propiedades de Montiel, podrían haber sido ventaneados y descarrilados; uno de los dos habría llegado a enfrentarse contra "la morralla" y obtener una diferencia monumental. No fue así. Mala suerte para ellos.

Otra diferencia de consideración es el tipo de elección. En el caso del PRI la elección fue abierta a la ciudadanía y en el proceso perredista fue abierta sólo a la militancia. El PRI demuestra no tener un padrón, aunque el que tiene el PRD de nada bueno sirve, pues está inflado y no está actualizado. Para lo que sí sirvió fue para abrir el frente de ataque interno de las afiliaciones masivas. Este argumento se da en todos los partidos que presumen de tener padrón de militantes. Lo patético en el caso del PRD es que con todo y las acusaciones mutuas de afiliaciones masivas, la participación porcentual del padrón es exigua. Sin afiliaciones masivas o de último momento la participación habría sido aún menor.

Algunos dirán que los casos no son comparables, en el tema priista se trataba de la elección de un candidato presidencial, y en el perredista se trata de la elección de dirigentes del partido. Lo que es más, en 2005 el PRD no eligió propiamente candidato. AMLO se apropió de la candidatura, como Fox lo hizo en 1999. Del PAN nos ocuparemos la próxima semana. Lo que se demuestra es que las capacidades de los partidos y los incentivos privilegian las decisiones cupulares sobre las elecciones abiertas a la militancia o a la ciudadanía.

Continuando con la comparación, acudiremos a la elección priista para elegir a su presidente nacional. El caso más reciente es el de Beatriz Paredes vs. Enrique Jackson (y quién sabe cuántos candidatos-morralla). Son varias las diferencias con el proceso perredista para elegir dirigentes: los perredistas eligieron consejeros y presidentes locales y fue un proceso más amplio. Los priistas solamente escogieron la fórmula presidente-secretario general. Los perredistas lo abrieron a la militancia, cosa que no hicieron en 2005 con su candidato presidencial. Los priistas aprendieron la lección de abrir los procesos, y en esta ocasión decidieron cerrarlo a sus consejeros. Por su parte, los perredistas no fueron señalados por hacer una campaña millonaria. En el caso de la elección priista, no obstante ser únicamente para consejeros, hubo hasta spots en horario AAA nacional e incluso se acusó de ser parte del arreglo entre un coordinador parlamentario con empresas televisoras. La elección perredista coincide con la negativa al IFE, por parte de las televisoras, a transmitir los spots de los partidos. Uno de los anuncios era del PRD e invitaba a participar en su jornada electoral.

En estos momentos el "perro más flaco" de moda es el PRD. Parece imposible que logre desterrar las prácticas de las que ha hecho gala en la última semana. Resulta más lógico pensar que, para quitarse la imagen de violentos, acudirán con los expertos que habrían asesorado a los distinguidos priistas que mataron a palos a un anciano en la víspera de la jornada electoral de Oaxaca en 2004 y que no solamente salieron libres por falta de pruebas, sino que se regodeaban con su candidato presidencial en 2006. También pueden acudir, para quitarse la imagen de mañosos y tramposos, con los asesores del Gobernador de Puebla, que no solamente libró el lío legal y mediático, sino que hace cuatro meses se llevó carro completo para su partido.



rogelio_campos@yahoo.com