sábado, 8 de marzo de 2008

Mujeres

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. Desde mediados del siglo 19 se hicieron varios intentos de establecer un día para reconocer los derechos de las mujeres. Son muchos los datos, pero poca la claridad acerca de la razón para haber elegido este día. Es lo de menos. En diversas latitudes de ambos lados del Atlántico, y durante poco más de un siglo, se hicieron esfuerzos en torno a la reivindicación de derechos de las mujeres muy específicos, como el de sufragar. No fue hasta 1975 que se "oficializó" el Día Internacional de la Mujer por la ONU, en el marco de la Conferencia Internacional de la Mujer, celebrada precisamente en México. Quienes rebasamos los 40 años todavía recordamos las bardas de los lotes baldíos de Guadalajara decoradas con leyendas alusivas a la Conferencia y al Año Internacional de la Mujer.

No deja de ser paradójico que se haya celebrado en México la primera conferencia de este tipo. No deja de serlo, porque hemos hecho poco para reivindicar sus derechos. Al margen de las cifras que cada año acaparan las notas que refieren la escasa participación de ellas en puestos de dirección del ámbito público y privado, hoy la discriminación se manifiesta en casos dramáticos de maltrato y muerte.

Más allá de haber sido rebasada, convendría cuestionarse si hemos tenido capacidad de asombro en materia de vulneración de derechos de las mujeres. Los feminicidios, ya sea de Ciudad Juárez, de la zona fronteriza o de nuestro Estado, no han estado presentes en la dimensión requerida en la agenda pública. La actitud sistémica de nuestra sociedad presta más atención a las versiones que tratan de desvirtuar que se trate de una ola de violencia en contra de las mujeres. La ausencia de acciones, ya no digamos de políticas públicas, caracteriza nuestra reacción frente a esta problemática. La historia se repite en los casos de violencia intrafamiliar.

Otro ejemplo que refleja el nulo interés que le prestamos a los derechos de las mujeres se manifiesta en la problemática sanitaria del cáncer de mama. En México, esta enfermedad es la segunda causa de muerte en la población femenina. El esfuerzo que hacen algunas organizaciones privadas no es suficiente para atender este mal y, lejos de abatirlo, los hallazgos se presentan en mujeres más jóvenes, rompiendo el paradigma de que es una enfermedad que suele suceder después de los 40.

El entusiasmo y voluntarismo de las integrantes de las asociaciones que se dedican a solidarizarse con quienes lo padecen es tan encomiable como insuficiente. Mujeres que han padecido el mal y que se han sobrepuesto comparten sus experiencias, piden dinero para ayudar a quienes se encuentran en la profundidad de la enfermedad. La respuesta de las autoridades es menos que tibia: todo pretenden reducirlo a la autoexploración. Lo que no dicen es que cuando la autoexploración detecta una "bolita", lo único que queda es resignarse a que sea benigna, porque de lo contrario, generalmente ya es demasiado tarde.

El trabajo de las autoridades, que prácticamente se limita a la recomendación de la autoexploración y a una muy deficiente capacitación para llevarla a cabo, se explica en razón de la imposibilidad de recomendar otro tipo de acciones más eficaces, como es el caso de la mamografía. Y es que para llevarla a cabo es necesario un mastógrafo, y de esos hay muy pocos. La razón es que cuestan mucho dinero. Y como estamos en un país con finanzas sanas, que no tiene para comprar este tipo de aparatos (porque la sanidad de sus finanzas se lo impide), pues la "racionalidad" indica que las mujeres deben ser mutiladas o tienen que morir a causa de este mal. Es el mismo país que sí tiene para bonos (algunos políticos elegantemente los llaman estímulos o prestaciones) y para burócratas que pretenden justificarlos de la manera más absurda.

Cabe mencionar que Jalisco se ubica en los primeros lugares de mortalidad a causa del cáncer de mama.

Esta enfermedad no es propia de las mujeres; también se presenta en los hombres, aunque en una proporción muy inferior. La enfermedad está cobrando vidas en la misma medida de la inacción de las autoridades por detenerla. Es un caso que ejemplifica la poca atención que prestamos al cuidado del ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, en este caso a la salud y a la vida.

En otros países, como España, las acciones que se despliegan llegan al grado de tener un padrón para identificar a las mujeres que por edad deben realizarse revisiones periódicas. Las autoridades notifican a las mujeres la fecha en que deben acudir a la revisión. En España el éxito de estas políticas públicas ha llegado al grado de descubrir y atacar un nuevo problema: que la mujer que lo ha detectado oportunamente no sea objeto de discriminación laboral y que tenga las facilidades para atender su enfermedad de forma adecuada. En México no debemos preocuparnos de esta problemática de nueva generación, porque en estas latitudes, cuando se ha detectado el mal, en la mayoría de los casos ya es demasiado tarde.

Obvio que en otros países la atención de estos males es con cargo al erario público y con ello sus Gobiernos vulneran sacrosantos principios, pues destinan recursos públicos suficientes a la salud. Sin embargo, son países comprometidos con los derechos de sus habitantes y, por consecuencia, con su salud, no solamente con la de sus finanzas públicas. En cada acción de este tipo están siendo congruentes con la celebración de este día. Como cada año, en México este día fingiremos. Tenemos una cita con la congruencia; cuando acudamos a la cita podremos celebrar.



rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 1 de marzo de 2008

Farsa política

Del 7 al 14 de marzo se celebrará el 23 Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Contagiados por la fiebre cinematográfica de este acontecimiento, los regidores tonaltecas se quieren llevar el Mayahuel y han decidido escribir la secuela de "Tonalá de los Saguaros", obra cumbre que humilló a "La Ley de Herodes".

Quienes tuvimos la fortuna de recrearnos con la "Ley de Herodes" recordamos que la trama se desarrolla en San Pedro de los Saguaros. Esa fue la razón de haber publicado "Tonalá de los Saguaros" el 13 de octubre de 2007, donde se recopila la historia real de poder, corrupción, intrigas y asesinatos en tierra tonalteca. La reseña publicada no recogió, por razones obvias, la emotiva parte en la que el Alcalde huye y se vuelve prácticamente invisible. Tampoco relataba la poca importancia que las autoridades le han prestado a su captura.

Para los que pensábamos que los autores de la historia y el guión de esta farsa política (Luis Estrada, Jaime Sampietro, Vicente Leñero y Fernando León de Aranoa) eran ingeniosos y divertidos, debemos situarlos en su lugar. Han sido superados en el mismo género (farsa política) por los autores de esta trama local. Los autores de la historia tonalteca lo han hecho de manera magistral.

Si usted consideró que los productores de la "Ley de Herodes" (Bandidos Films) hicieron un buen trabajo, qué pero le pone a los productores de este "trancazo". También han estado muy por encima, sobre todo en eso de bandidos. Ésta, es una obra que no deja de sorprender al espectador, de mantenerlo con interés en la pantalla... al filo de la butaca. Honor a quien honor merece; esa es la razón que amerita contar lo que solamente es el inicio de la secuela.

El pasado jueves MURAL publicó la nota que reporta el madruguete de 13 (el nivel de detalle de la obra llega hasta el punto de cuidar el número) regidores. Decidieron destituir al Presidente Municipal sustituto que ellos mismos habían nombrado en lugar de nuestro "Varguitas" tonalteca. La reacción del destituido Salvador González del Toro es un guión de manufactura impecable: dijo que no lo querían en el cargo porque no había cedido a las peticiones económicas de algunas personas. Agregó: "Se está buscando atender los intereses de unas cuantas personas, ya que no les quise dar recursos hasta llenarles las bolsas". ¡Tómala!

La emotiva trama revela que la conspiración de los 13 se mantuvo en el mayor de los sigilos. Ojalá y la película retomé en algún momento los detalles. En esta parte climática el Presidente destituido se aferra al cargo, se encierra en su oficina, lo sacan con cerrajero y a la fuerza, y entonces restituyen a los funcionarios que el "sustituto destituido" había, a su vez, destituido, y que están ligados al Alcalde prófugo... ¡una joya!

Estamos en el intermedio de este episodio y todo parece indicar que difícilmente podrán mantener la intensidad, pero todo puede pasar. Los regidores no tienen facultades legales para destituir a un sustituto. En ningún ordenamiento se establece tal hipótesis. Con lo anterior, los 13 conspiradores habrían vulnerado el principio de Derecho que establece la limitante a la autoridad de solamente poder hacer lo que expresamente le está permitido. También habrían vulnerado todos los ordenamientos aplicables para el caso, mediante una maniobra turbia y abrupta.

Mientras el prófugo no quiere regresar, el destituido ilegalmente sí quiere hacerlo y amaga con ejercitar acciones legales para conseguirlo. Habrá que ver si lo dejan. Mientras tanto, las instancias que deberían tomar cartas en el asunto se hacen de la vista gorda en público, y es muy probable que en privado den instrucciones. En esta parte, Pedro Armendáriz también es superado.

Los ordenamientos vulnerados son de interés público. El concepto de interés público nace como sustituto de la idea del "bien común". Qué detallazo. Que las leyes vulneradas por los 13 conspiradores se cumplan no es algo que se circunscriba al interés de los integrantes del Ayuntamiento -por muy representantes populares que sean-, ni tampoco es un asunto que se arregle entre ellos, ni por mayoría. El interés público va más allá del interés que pueda tener un partido político -incluso el ganador de la voluntad ciudadana-; también va más allá de la suma de los intereses de los partidos. El interés público es algo que está por encima del acuerdo de voluntades entre funcionarios y partidos. Su noción está ausente de nuestra vida comunitaria y no hay mecanismos legales para hacerlo valer.

Este elemento trágico le da un sabor muy especial a la trama tonalteca que hoy se presenta. En la obra de Luis Estrada, Claudia Becker y Sandra León fueron las encargadas de seleccionar un extraordinario reparto de profesionales. En nuestra obra, el reparto está a la altura, no podemos dudar de su profesionalismo. Ni hablar de las interpretaciones, que obligarían al propio Damián Alcázar a ponerse de pie y quitarse el sombrero. Estos elementos son los que verdaderamente llevan al género de la farsa política a alturas insospechadas. El Mayahuel les viene chico. Enhorabuena.


rogelio_campos@yahoo.com

sábado, 23 de febrero de 2008

Cerrando el círculo

"¿A quién le aplicamos el peso de la ley? ¿Quién es responsable de que el 80 por ciento de las aguas de Jalisco estén contaminadas?". Estas preguntas las formuló en público Emilio González Márquez al referirse al alto grado de contaminación del Río Santiago. Con esto, González Márquez contribuye a cerrar el círculo que llevó al PAN al poder.

Lejos quedaron los tiempos en los que el discurso panista encontraba culpables. Siempre eran los mismos: el PRI y el mal Gobierno. Dos culpables que en realidad eran uno solo. Los panistas llegaban a esta conclusión con rapidez y contundencia, sin necesidad de compartir sus reflexiones expresadas en forma de preguntas.

Ahora que el PAN ha venido ejerciendo el poder en Jalisco y a nivel nacional, la culpa de "lo malo" ya no es nada más del Gobierno. Con el arribo del PAN al poder sí ha habido cambios: uno de ellos es que ahora la culpa se comparte y la responsabilidad se diluye.

También quedaron lejos los tiempos en los que los panistas argumentaban con claridad, autoridad moral y contundencia que lo malo que sucedía en el país era culpa del PRI y que lo bueno era consecuencia del esfuerzo de la sociedad, que a pesar del pésimo Gobierno que tenía era capaz de generar los activos de México.

Ahora, el enemigo acérrimo se ha convertido en el principal aliado del Gobierno panista en el ámbito federal. Como ya no se puede culpar al aliado, hay que repartir la culpa entre todos. Esa sociedad benevolente y paciente frente al mal Gobierno del pasado ha pasado a ser corresponsable de los males que nos aquejan.

Cuando el PAN era Oposición, la sociedad en su conjunto ya ensuciaba las aguas. No es que ahora se ensucien y antes no. Lo extraño es que el PAN fuera tan ingenuo como para no saberlo. Si lo sabía, estamos hablando de un partido extremadamente astuto para no decirlo de manera oportuna. Incriminar a la sociedad en ese momento no era rentable... habrá que ver si ahora lo es, por más verdad que contengan los señalamientos del Gobernador.

Emilio no es el único que se inscribe en esta nueva moda. En Chicago, el Presidente Felipe Calderón les solicitó consejo, ayuda y orientación a las organizaciones de migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos. Según Calderón, con estos insumos el Gobierno federal podría "definir y enfocar la política a emprender para la defensa de los trabajadores mexicanos que viven allá". Los defensores de los nuevos Gobiernos pueden argumentar a su favor que son tan democráticos que recurren a la planeación participativa. Sin embargo, los críticos podrían argumentar ignorancia.

Si Emilio tiene razón y la culpa de contaminar es de todos, por consecuencia todos somos culpables o responsables de problemas similares. Lo que no se puede negar es que si lo somos, no es de ahora. Lo que sí se puede reprochar es que el PAN no lo haya dicho oportunamente, por dolo o por ignorancia.

Si bien todos contaminamos, hay quienes contaminan, en cantidad y en calidad, más que otros. Por tanto, de ese tamaño debe ser la responsabilidad. No todos somos responsables en la misma medida.

Lo que parece olvidar la autoridad es que los usuarios del agua pagamos una cuota por saneamiento. Como el Gobierno plantea con interrogantes estas situaciones, aquí van las siguientes: ¿los que la pagan son responsables de que no se apliquen esos recursos debidamente? ¿Los industriales que tienen plantas de tratamiento -que son la excepción- son igualmente responsables que los omisos en este ámbito? ¿Por consumir de buena fe productos de industrias contaminantes somos igualmente responsables que quienes abusan de nuestra buena fe?

Más preguntas: ¿los consumidores contamos con elementos suficientes para castigar -no comprando sus productos- a las industrias contaminantes? ¿Los empresarios ejercen la transparencia del origen de sus materias primas y de sus procesos de la misma manera que exigen transparencia al Gobierno? ¿A qué niveles caería nuestra precaria competitividad si los industriales evitaran o pagaran el daño al medio ambiente?

Los actuales Gobiernos olvidan el origen de su autoridad: la representación. Elegimos representantes para que mantengan saneados los ríos, lagos y mares. Para que mantengan a raya a los industriales y demás personas que contaminan. Si bien todos fuéramos culpables, no podemos solucionar los problemas sin la autoridad; pero la autoridad no ha venido haciendo su tarea en este rubro.

Ahora resulta que la democracia se entiende como la repartición de culpas y responsabilidades. Si antes vivíamos en un régimen autoritario, el culpable era el Gobierno. Ahora que -supuestamente- vivimos en democracia, las culpas deben compartirse.

Para atenuar este discurso, inmediatamente se recurrió al caballito de batalla: el PRI. Todavía es rentable el fantasma del pasado. El PRI habría obstaculizado el célebre crédito japonés con el que se pretendía sanear las aguas.

De lo que no se acuerda el PAN es de haber incurrido en conductas similares en la primera mitad de los noventa. En aquel entonces manifestaron su oposición y resistencia (con éxito) a medidas que pretendían garantizar abasto y saneamiento. Tampoco se acuerdan, ni mucho menos comparan -porque no les conviene- la cantidad de plantas de tratamiento construidas antes y después de su arribo al poder. Es el mismo caso -en otro ámbito- de su oposición a los retenes, práctica que hoy despliegan con singular alegría.

El círculo se ha venido cerrando. Tuvieron que pasar muchos años para que confesaran lo que muchos sabíamos: ni todo lo malo ni todo lo bueno es culpa de un solo partido; el reconocimiento a la importancia de la sociedad es el principio y la base para el ejercicio responsable del Gobierno. En lo que se están equivocando Gobierno y Oposición es en la forma: se inicia reconociendo los errores propios y haciendo un balance medible y comparable entre lo que se hacía antes y ahora... y en proponer algo mejor que la simple suma del pasado y el presente.


rogelio_campos@yahoo.com